Salmo 120–122
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SALMO 120
Plegaria ante el peligro de la lengua engañosa
Cántico gradual.
A Jehová clamé estando en angustia,
Y él me respondió.
2Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso,
Y de la lengua fraudulenta.
3¿Qué te dará, o qué te aprovechará,
Oh lengua engañosa?
4Agudas saetas de valiente,
Con brasas de enebro.
5¡Ay de mí, que moro en Mesec,
Y habito entre las tiendas de Cedar!
6Mucho tiempo ha morado mi alma
Con los que aborrecen la paz.
7Yo soy pacífico;
Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
SALMO 121
Jehová es tu guardador
Cántico gradual.
Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
3No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
4He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.
7Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.
SALMO 122
Oración por la paz de Jerusalén
Cántico gradual; de David.
Yo me alegré con los que me decían:
A la casa de Jehová iremos.
2Nuestros pies estuvieron
Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3Jerusalén, que se ha edificado
Como una ciudad que está bien unida entre sí.
4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,
Conforme al testimonio dado a Israel,
Para alabar el nombre de Jehová.
5Porque allá están las sillas del juicio,
Los tronos de la casa de David.
6Pedid por la paz de Jerusalén;
Sean prosperados los que te aman.
7Sea la paz dentro de tus muros,
Y el descanso dentro de tus palacios.
8Por amor de mis hermanos y mis compañeros
Diré yo: La paz sea contigo.
9Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios
Buscaré tu bien.
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