Salmo 120–122
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Salmo 120
La lengua engañosa y los enemigos de la paz
Cántico de ascenso gradual.
En mi angustia clamé al Señora,
Y Él me respondió.
Libra mi alma, Señor, de labios mentirososa,
Y de lengua engañosab.
¿Qué te dará, y qué te añadirá,
Oh lengua engañosaa?
Agudas flechas de guerreroa,
Con brasas de enebrob.
¡Ay de mí, porque soy peregrino en Meseca,
Y habito entre las tiendasb de Cedarc!
Demasiado tiempo ha morado mi alma
Con los que odian la paza.
Yo amo la paza, pero cuando hablo,
Ellos están por la guerrab.
Salmo 121
El Señor, guardador de Israel
Cántico de ascenso gradual.
Levantaré mis ojosa a los montesb;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
No permitirá que tu pie resbalea;
No se adormecerá el que te guardab.
Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
El Señor es tu guardadora;
El Señor es tu sombra a tu mano derechab.
El sol no te heriráa de día,
Ni la luna de noche.
El Señor te protegerá de todo mala;
Él guardará tu alma.
El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siemprea.
Salmo 122
Oración por la paz de Jerusalén
Cántico de ascenso gradual; de David.
Yo me alegré cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señora».
Plantados están nuestros pies
Dentro de tus puertasa, oh Jerusalén.
Jerusalén, que está edificadaa
Como ciudad compacta, bien unidab,
A la cual suben las tribusa, las tribus del Señor,
(Lo cual es ordenanza para Israel)
Para alabar el nombre del Señor.
Porque allí se establecieron tronos para juicioa,
Los tronos de la casa de David.
Oren ustedes por la paz de Jerusaléna:
«Sean prosperados los que te amanb.
»Haya paz dentro de tus murosa,
Y prosperidad en tus palaciosb».
Por amor de mis hermanos y de mis amigosa,
Diré ahora: «Sea la paz en tib».
Por amor de la casa del Señor nuestro Dios
Procuraré tu biena.
Referencias cruzadas
- aSal. 18:6; 66:14; 102:2; Jon. 2:2
- aSal. 109:2; Prv. 12:22
- bSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 45:5; Prv. 25:18; Isa. 5:28
- bSal. 140:10
- aGn. 10:2; 1 Crón. 1:5; Ezq. 27:13; 38:2, 3; 39:1
- bCant. 1:5
- cGn. 25:13; Isa. 21:16; 60:7; Jer. 2:10; 49:28; Ezq. 27:21
- aSal. 35:20
- aSal. 109:4
- bSal. 55:21
- aSal. 123:1; Isa. 40:26
- bSal. 87:1
- aSal. 124:8
- bSal. 115:15
- a1 Sam. 2:9; Sal. 66:9
- bSal. 41:2; 127:1; Isa. 27:3
- aSal. 91:4
- bSal. 16:8; 91:1; Isa. 25:4
- aSal. 91:5; Isa. 49:10; Jon. 4:8; Apoc. 7:16
- aSal. 41:2; 91:10–12
- aDt. 28:6; Sal. 113:2; 115:18
- aSal. 42:4; Isa. 2:3; Miq. 4:2; Zac. 8:21
- aSal. 9:14; 87:2; 116:19; Jer. 7:2
- aSal. 48:13; 147:2
- b2 Sam. 5:9; Neh. 4:6
- aEx. 23:17; Dt. 16:16; Sal. 84:5
- aDt. 17:8; 2 Crón. 19:8; Sal. 89:29
- aSal. 29:11; Jer. 29:7
- bSal. 102:14
- aSal. 51:18; Isa. 62:6
- bSal. 48:3, 13; Jer. 17:27
- aSal. 133:1
- b1 Sam. 25:6; Juan 20:19
- aNeh. 2:10; Est. 10:3
Copyright 2005 por The Lockman Foundation