Zacarías 4–6
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- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Visión del candelabro y los olivos
Entonces el ángel que hablaba conmigoa volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueñob.
Y me preguntó: «¿Qué ves?». Y respondí: «Veoa un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparasb encima de él con siete tubos para cada una de las lámparasc que tiene encima;
y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierdaa»
Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué es esto señor míoa?»
Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¿No sabes qué es estoa?». «No, señor míob», respondí.
Continuó él, y me dijo: «Esta es la palabra del Señor a Zorobabela: “No por el poder ni por la fuerzab, sino por Mi Espírituc”, dice el Señor de los ejércitos.
“¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel te convertirás en llanuraa; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de ‘¡Gracia, gracia a ellab!’ ”».
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casaa, y sus manos la acabarán. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedesb.
»¿Pues quién ha despreciado el día de las pequeñecesa? Estos sieteb se alegrarán cuando vean la plomadac en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del Señord que recorren toda la tierrae».
Entonces le pregunté: «¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabroa?»
Hablé por segunda vez, y le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?»
Y me respondió: «¿No sabes qué son estos?». Y yo le contesté: «No, señor míoa»
Entonces él dijo: «Estos son los dos ungidosa que están de pie junto al Señorb de toda la tierrac»
Visiones del rollo y del efa
Alcé de nuevo mis ojos y miré un rollo que volabaa.
Y el ángel me dijo: «¿Qué ves?». Y respondía: «Veo un rollo que vuela; su longitud es de 20 codos (9 metros) y su anchura de 10 codos (4.5 metros)»
Entonces me dijo: «Esta es la maldición que sale sobre la superficie de toda la tierraa. Ciertamente todo el que roba será destruido según lo escritob en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro ladoc.
»La haré salir», declara el Señor de los ejércitosa, «y entrará en casa del ladrónb y en casa del que jura por Mi nombre en falsoc; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedrasd».
Entonces el ángel que hablaba conmigoa salió y me dijo: «Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale»
Y pregunté: «¿Qué es?». «Esto es el efa (una cesta de 22 litros) que sale», dijo él. Y añadió: «Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierraa
»Entonces una tapa de plomo fue levantada, y había una mujer sentada dentro del efa1».
Entonces dijo: «Esta es la Maldada». Y la arrojó al interior del efa1 y arrojó la tapa de plomo sobre su abertura.
Luego alcé los ojos y miré dos mujeres que salían con el viento en sus alas. Tenían alas como alas de cigüeña, y alzaron el efa1 entre la tierra y el cieloa.
Dije entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Adónde llevan el Efa1?»
Y él me respondió: «A la tierra de Sinara para edificarle un templo; y cuando esté preparado, será asentado allí sobre su base»
Visión de los cuatro carros
Alcé de nuevo mis ojos y vi cuatroa carros que salían de entre dos montes; y los montes eran montes de bronce.
Del primer carro tiraban caballosa rojos; del segundo carro, caballos negrosb;
del tercer carro, caballos blancosa; y del cuarto carro, fuertes caballosb pintos.
Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos, señor míoa?»
Y el ángel me contestó: «Estos son los cuatro vientos del cielo que salen después de presentarse ante el Señor de toda la tierraa.
»Con uno de ellos salen los caballos negros hacia la tierra del nortea, y los blancos salen tras ellos, mientras los pintos salen hacia la tierra del surb.
»Briosos salían los caballos, impacientes por ir a recorrer la tierra». Y el ángel dijo: «Vayan, recorran la tierra». Y recorrieron la tierraa.
Entonces el ángel me llamó y me dijo: «Mira, los que salen hacia la tierra del norte aplacan Mi espíritua en la tierra del norte»
La corona simbólica
Y vino la palabra del Señora a mí:
«Toma ofrendas de los desterrados, de Heldai, de Tobías y de Jedaías; y el mismo día ve y entra en la casa de Josías, hijo de Sofonías, adonde ellos han llegado de Babiloniaa.
»Toma plata y oro, haz una corona y ponla en la cabezaa del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadacb.
»Y dile: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Vendrá un hombre cuyo nombre es Renuevoa, porque Él brotará del lugar donde está y reedificará el templo del Señorb.
’Sí, Él reedificará el templo del Señor, y Él llevará gloriaa y se sentará y gobernará en Su tronob. Será sacerdotec sobre Su trono y habrá consejo de paz entre los dos oficios’ ”».
«La coronaa será para Helem, Tobías, Jedaías y Hen, hijo de Sofonías, como recuerdo en el templo del Señor.
»Los que están lejos vendrán y reedificarán el templo del Señora». Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedesb. Esto sucederá si escuchan obedientes la voz del Señor su Diosc.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aZac. 1:9
- b1 Rey. 19:5–7; Jer. 31:26
- aJer. 1:13; Zac. 5:2
- bEx. 25:31, 37; Jer. 52:19
- cApoc. 4:5
- aZac. 4:11; Apoc. 11:4
- aZac. 1:9; 4:5, 13; 6:4
- aZac. 1:9; 4:1
- bZac. 4:13
- aEsd. 5:2; Hag. 2:4, 5
- bIsa. 11:2–4; 30:1; Os. 1:7
- c2 Crón. 32:7, 8; Ef. 6:17
- aSal. 114:4, 6; Isa. 40:4; Jer. 51:25; Nah. 1:5; Zac. 14:4, 5
- bEsd. 3:10, 11; Sal. 84:11
- aEsd. 3:8–10; 5:16; Hag. 2:18
- bEsd. 6:14, 15; Zac. 6:12, 13
- aNeh. 4:2–4; Amós 7:2, 5; Hag. 2:3
- bZac. 3:9; Apoc. 8:2
- cAmós 7:7, 8
- d2 Crón. 16:9; Prv. 15:3; Jer. 16:17
- eZac. 1:10; Apoc. 5:6
- aZac. 4:3; Apoc. 11:4
- aZac. 4:4, 5
- aEx. 29:7; 40:15; 1 Sam. 16:1, 12, 13; Isa. 61:1–3; Dan. 9:24–26
- bZac. 3:1–7
- cMiq. 4:13
- aJer. 36:2; Ezq. 2:9; Apoc. 5:1
- aZac. 4:2
- aIsa. 24:6; 43:28; Jer. 26:6
- bEx. 20:15; Lev. 19:11; Mal. 3:8, 9
- cLev. 19:12; Isa. 48:1; Jer. 5:2; Zac. 5:4
- aMal. 3:5
- bOs. 4:2, 3
- cJer. 2:26
- dLev. 14:34, 35; Job 18:15
- aZac. 1:9
- aLev. 19:36; Amós 8:5
- aOs. 12:7; Amós 8:5; Miq. 6:11
- aLev. 11:13, 19; Sal. 104:17; Jer. 8:7
- aGn. 10:10; 11:2; 14:1; Isa. 11:11; Dan. 1:2
- aDan. 7:3; 8:22; Zac. 1:18; 6:5
- aZac. 1:8; Apoc. 6:4
- bApoc. 6:5
- aApoc. 6:2
- bApoc. 6:8
- aZac. 1:9
- aJer. 49:36; Ezq. 37:9; Dan. 7:2; 11:4; Mat. 24:31; Apoc. 7:1
- aJer. 1:14, 15; 4:6; 6:1; 25:9; 46:10; Ezq. 1:4
- bIsa. 43:6; Dan. 11:5
- aZac. 1:10
- aEzq. 5:13; 24:13; Zac. 1:15
- aZac. 1:1; 7:1; 8:1
- aEsd. 7:14–16; 8:26–30; Jer. 28:6
- a2 Sam. 12:30; Sal. 21:3; Cant. 3:11
- bEsd. 3:2; Hag. 1:1; Zac. 3:1
- aIsa. 4:2; 11:1; 53:2; Jer. 23:5; 33:15; Zac. 3:8
- bEsd. 3:8, 10; Amós 9:11; Zac. 4:6–9
- aIsa. 9:6; 11:10; 22:24; 49:5, 6
- bIsa. 9:7
- cSal. 110:1, 4
- aZac. 6:11
- aIsa. 56:6–8; 60:10
- bZac. 2:9–11; 4:9
- cIsa. 58:10–14; Jer. 7:23; Zac. 3:7
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