Estudio bíblico Logos

Salmo 140–142

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Salmo 140

Plegaria pidiendo protección

Para el director del coro. Salmo de David.

Líbramea, oh Señor, de los hombres malignos;

Guárdame de los hombres violentosb,

Que traman maldades en su corazóna;

Que cada día provocan guerrasb.

Aguzan su lengua como serpientea;

Veneno de víbora hay bajo sus labiosb.

(Selah)

Guárdame, Señor, de las manos del impío;

Protégeme de los hombres violentosa,

Que se han propuesto hacerme tropezarb.

Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para mía;

Han tendido red al borde del senderob;

Me han puesto lazosc.

(Selah)

Dije al Señor: «Tú eres mi Diosa;

Escuchab, oh Señor, la voz de mis súplicasc.

»Oh Dios, Señor, poder de mi salvacióna,

Tú cubriste mi cabeza en el día de la batallab.

»No concedas, Señor, los deseos del impíoa;

No hagas prosperar sus malos designiosb, para que no se exalten.

(Selah)

»En cuanto a los que me rodean,

Que la malicia de sus labios los cubraa.

»Caigan sobre ellos carbones encendidosa;

Sean arrojados en el fuegob,

En abismos profundos de donde no se puedan levantarc.

»Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra;

Que al hombre violento lo persiga el mal implacablementea».

Yo sé que el Señor sostendrá la causa del afligidoa,

Y el derecho de los pobresb.

Ciertamente los justos darán gracias a Tu nombrea,

Y los rectos morarán en Tu presenciab.

Salmo 141

Oración vespertina suplicando santificación y protección

Salmo de David.

Oh Señor, a Ti clamo, apresúrate a venir a mía.

Escucha mi vozb cuando te invoco.

Sea puesta mi oración delante de Ti como inciensoa,

El alzar de mis manosb como la ofrenda de la tardec.

Señor, pon guarda a mi bocaa;

Vigila la puerta de mis labiosb.

No dejes que mi corazón se incline a nada maloa,

Para practicar obras impías

Con los hombres que hacen iniquidadb,

Y no me dejes comer de sus manjaresc.

Que el justo me hiera con bondad y me reprendaa;

Es aceite sobre la cabezab;

No lo rechace mi cabeza,

Pues todavía mi oración es contra sus obras malasc.

Sus jueces son lanzados contra los costados de la peñaa,

Y oyen mis palabras, que son agradables.

Como cuando se araa y se rompe la tierra,

Nuestros huesos han sido esparcidosb a la boca del Seolc.

Porque mis ojos miran hacia Tia, oh Dios, Señor;

En Ti me refugiob, no me desamparesc.

Guárdame de las garras de la trampa que me han tendidoa,

Y de los lazos de los que hacen iniquidadb.

Caigan los impíos en sus propias redesa,

Mientras yo paso a salvob.

Salmo 142

Oración en la angustia

Masquil de David, cuando estaba en la cueva. Plegaria.

Clamo al Señor con mi voza;

Con mi voz suplico al Señorb.

Delante de Él expongo mi quejaa;

En Su presencia manifiesto mi angustiab.

Cuando mi espíritu desmayaba dentro de mía,

Tú conociste mi senda.

En la senda en que camino

Me han tendido una trampab.

Mira a la derecha, y ve,

Porque no hay quien me tome en cuentaa;

No hay refugio para míb;

No hay quien cuide de mi almac.

A Ti he clamado, Señor;

Dije: «Tú eres mi refugioa,

Mi porciónb en la tierra de los vivientesc.

»Atiende a mi clamora,

Porque estoy muy abatidob;

Líbrame de los que me persiguen,

Porque son más fuertes que yoc.

»Saca mi alma de la prisióna,

Para que yo dé gracias a Tu nombre;

Los justos me rodearán,

Porque Tú me colmarás de bendicionesb».

Leer en Logos

Referencias cruzadas

  1. aSal. 17:13; 59:2; 71:4
  2. bSal. 18:48; 86:14; 140:11
  3. aSal. 7:14; 36:4; 52:2; Prv. 6:14; Isa. 59:4; Os. 7:15
  4. bSal. 56:6
  5. aSal. 57:4; 64:3
  6. bSal. 58:4; Rom. 3:13; Sant. 3:8
  7. aSal. 71:4; 140:1
  8. bSal. 36:11
  9. aJob 18:9; Sal. 35:7; 141:9; 142:3
  10. bSal. 31:4; 57:6; Lam. 1:13
  11. cSal. 141:9; Isa. 8:14; Amós 3:5
  12. aSal. 16:2; 31:14
  13. bSal. 143:1
  14. cSal. 116:1; 130:2
  15. aSal. 28:8; 118:14
  16. bSal. 144:10
  17. aSal. 112:10
  18. bEst. 9:25; Sal. 10:2, 3
  19. aSal. 7:16; Prv. 18:7
  20. aSal. 11:6
  21. bSal. 21:9; Mat. 3:10
  22. cSal. 36:12
  23. aSal. 34:21
  24. a1 Rey. 8:45, 49; Sal. 9:4; 18:27; 82:3
  25. bSal. 12:5; 35:10
  26. aSal. 97:12
  27. bSal. 11:7; 16:11; 17:15
  28. aSal. 22:19; 38:22; 70:5
  29. bSal. 5:1; 143:1
  30. aEx. 30:8; Luc. 1:10; Apoc. 5:8; 8:3, 4
  31. b1 Tim. 2:8
  32. cEx. 29:39, 41; 1 Rey. 18:29, 36; Dan. 9:21
  33. aSal. 34:13; 39:1; Prv. 13:3; 21:23
  34. bMiq. 7:5
  35. aSal. 119:36
  36. bIsa. 32:6; Os. 6:8; Mal. 3:15
  37. cPrv. 23:6
  38. aPrv. 9:8; 19:25; 25:12; 27:6; Ecl. 7:5; Gál. 6:1
  39. bSal. 23:5; 133:2
  40. cSal. 35:14
  41. a2 Crón. 25:12
  42. aSal. 129:3
  43. bSal. 53:5
  44. cNúm. 16:32, 33; Sal. 88:3–5
  45. aSal. 25:15; 123:2
  46. bSal. 2:12; 11:1
  47. cSal. 27:9
  48. aSal. 38:12; 64:5; 91:3; 119:110
  49. bSal. 140:5
  50. aSal. 7:15; 35:8; 57:6
  51. bSal. 124:7
  52. aSal. 77:1
  53. bSal. 30:8
  54. aSal. 102:Subtítulo
  55. bSal. 77:2
  56. aSal. 77:3; 143:4
  57. bSal. 140:5
  58. aSal. 31:11; 88:8, 18
  59. bJob 11:20; Jer. 25:35
  60. cJer. 30:17
  61. aSal. 91:2, 9
  62. bSal. 16:5; 73:26
  63. cSal. 27:13
  64. aSal. 17:1
  65. bSal. 79:8; 116:6
  66. cSal. 18:17
  67. aSal. 143:11; 146:7
  68. bSal. 13:6