Salmo 120–124
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- NKJV The New King James Version
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- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Salmo 120
La lengua engañosa y los enemigos de la paz
Cántico de ascenso gradual.
En mi angustia clamé al Señora,
Y Él me respondió.
Libra mi alma, Señor, de labios mentirososa,
Y de lengua engañosab.
¿Qué te dará, y qué te añadirá,
Oh lengua engañosaa?
Agudas flechas de guerreroa,
Con brasas de enebrob.
¡Ay de mí, porque soy peregrino en Meseca,
Y habito entre las tiendasb de Cedarc!
Demasiado tiempo ha morado mi alma
Con los que odian la paza.
Yo amo la paza, pero cuando hablo,
Ellos están por la guerrab.
Salmo 121
El Señor, guardador de Israel
Cántico de ascenso gradual.
Levantaré mis ojosa a los montesb;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
No permitirá que tu pie resbalea;
No se adormecerá el que te guardab.
Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
El Señor es tu guardadora;
El Señor es tu sombra a tu mano derechab.
El sol no te heriráa de día,
Ni la luna de noche.
El Señor te protegerá de todo mala;
Él guardará tu alma.
El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siemprea.
Salmo 122
Oración por la paz de Jerusalén
Cántico de ascenso gradual; de David.
Yo me alegré cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señora».
Plantados están nuestros pies
Dentro de tus puertasa, oh Jerusalén.
Jerusalén, que está edificadaa
Como ciudad compacta, bien unidab,
A la cual suben las tribusa, las tribus del Señor,
(Lo cual es ordenanza para Israel)
Para alabar el nombre del Señor.
Porque allí se establecieron tronos para juicioa,
Los tronos de la casa de David.
Oren ustedes por la paz de Jerusaléna:
«Sean prosperados los que te amanb.
»Haya paz dentro de tus murosa,
Y prosperidad en tus palaciosb».
Por amor de mis hermanos y de mis amigosa,
Diré ahora: «Sea la paz en tib».
Por amor de la casa del Señor nuestro Dios
Procuraré tu biena.
Salmo 123
Oración pidiendo ayuda del Señor
Cántico de ascenso gradual.
A Ti levanto mis ojosa,
¡Oh Tú que reinas en los cielosb!
Como los ojos de los siervos miran a la mano de su señora,
Como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran al Señor nuestro Diosb
Hasta que se apiade de nosotros.
Ten piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de nosotrosa,
Porque ya no soportamos el despreciob.
Nuestra alma está cansada
Del escarnioa de los que están en holgurab
Y del desprecio de los soberbiosc.
Salmo 124
Canto de liberación
Cántico de ascenso gradual; de David.
«Si el Señor no hubiera estado a nuestro favora»,
Que lo diga ahora Israelb.
«Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor
Cuando los hombres se levantaron contra nosotros,
Vivos nos hubieran tragado entoncesa
Cuando su ira se encendió contra nosotrosb.
»Entonces las aguas nos hubieran cubiertoa,
Un torrente hubiera pasado sobre nuestra alma,
Hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosasa».
Bendito sea el Señor,
Que no nos ha entregado como presa de los dientes de ellosa.
Nuestra alma ha escapadoa cual aveb del lazo de los cazadoresc;
El lazo se rompió y nosotros escapamos.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señora,
Que hizo los cielos y la tierrab.
Referencias cruzadas
- aSal. 18:6; 66:14; 102:2; Jon. 2:2
- aSal. 109:2; Prv. 12:22
- bSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 52:4; Sof. 3:13
- aSal. 45:5; Prv. 25:18; Isa. 5:28
- bSal. 140:10
- aGn. 10:2; 1 Crón. 1:5; Ezq. 27:13; 38:2, 3; 39:1
- bCant. 1:5
- cGn. 25:13; Isa. 21:16; 60:7; Jer. 2:10; 49:28; Ezq. 27:21
- aSal. 35:20
- aSal. 109:4
- bSal. 55:21
- aSal. 123:1; Isa. 40:26
- bSal. 87:1
- aSal. 124:8
- bSal. 115:15
- a1 Sam. 2:9; Sal. 66:9
- bSal. 41:2; 127:1; Isa. 27:3
- aSal. 91:4
- bSal. 16:8; 91:1; Isa. 25:4
- aSal. 91:5; Isa. 49:10; Jon. 4:8; Apoc. 7:16
- aSal. 41:2; 91:10–12
- aDt. 28:6; Sal. 113:2; 115:18
- aSal. 42:4; Isa. 2:3; Miq. 4:2; Zac. 8:21
- aSal. 9:14; 87:2; 116:19; Jer. 7:2
- aSal. 48:13; 147:2
- b2 Sam. 5:9; Neh. 4:6
- aEx. 23:17; Dt. 16:16; Sal. 84:5
- aDt. 17:8; 2 Crón. 19:8; Sal. 89:29
- aSal. 29:11; Jer. 29:7
- bSal. 102:14
- aSal. 51:18; Isa. 62:6
- bSal. 48:3, 13; Jer. 17:27
- aSal. 133:1
- b1 Sam. 25:6; Juan 20:19
- aNeh. 2:10; Est. 10:3
- aSal. 121:1; 141:8
- bSal. 2:4; 11:4
- aPrv. 27:18; Mal. 1:6
- bSal. 25:15
- aSal. 4:1; 51:1
- bNeh. 4:4; Sal. 119:22
- aNeh. 2:19; Sal. 79:4
- bJob 12:5; Isa. 32:9, 11; Amós 6:1
- cNeh. 4:4; Sal. 119:22
- aSal. 94:17
- bSal. 129:1
- aNúm. 16:30; Sal. 35:25; 56:1; 57:3; Prv. 1:12
- bGn. 39:19; Sal. 138:7
- aJob 22:11; Sal. 18:16; 32:6; 69:2; 144:7
- aJob 38:11
- aSal. 27:2; Prv. 30:14
- aSal. 141:10; 2 Cor. 11:33; Heb. 11:34
- bPrv. 6:5
- cSal. 91:3; Os. 9:8
- aSal. 121:2
- bGn. 1:1; Sal. 134:3
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