Proverbios 3–5
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- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Exhortación a la sabiduría
Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza1a,
Y tu corazón guarde mis mandamientosb,
Porque largura de días y años de vidaa
Y paz te añadirán.
La misericordia y la verdad nunca se aparten de tia;
Átalas a tu cuellob,
Escríbelas en la tabla de tu corazónc.
Así hallarás favor y buena estimacióna
Ante los ojos de Dios y de los hombresb.
Confía en el Señora con todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propio entendimientob.
Reconóceloa en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus sendasb.
No seas sabio a tus propios ojosa;
Teme1 al Señor y apártate del malb.
Será medicina para tu cuerpo1a
Y alivio para tus huesosb.
Honra al Señor con tus bienesa
Y con las primicias de todos tus frutosb;
Entonces tus graneros se llenarán con abundanciaa
Y tus lagares rebosarán de vino nuevob.
Hijo mío, no rechaces la disciplina1 del Señor
Ni aborrezcas Su reprensióna,
Porque el Señor ama a quien reprendea,
Como un padre al hijob en quien se deleita.
Beneficios de la sabiduría
Bienaventuradoa el hombre que halla sabiduría
Y el hombre que adquiere entendimiento.
Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus utilidades mejor que el oro finoa.
Es más preciosa que las joyas1,
Y nada de lo que deseas se compara con ellaa.
Larga vida1a hay en su mano derecha,
En su mano izquierda, riquezas y honrab.
Sus caminos son caminos agradables
Y todas sus sendas, paza.
Es árbol de vidaa para los que echan mano de ella,
Y felices son los que la abrazan.
Con sabiduría fundó el Señor la tierraa,
Con inteligencia estableció los cielosb.
Con su conocimiento los abismos fueron divididosa
Y los cielos destilan rocíob.
Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojosa;
Guarda la prudencia1 y la discreción,
Y serán vidaa para tu alma
Y adorno para tu cuellob.
Entonces andarás con seguridad por tu caminoa,
Y tu pie no tropezaráb.
Cuando te acuestes no tendrás temora,
Sí, te acostarás y será dulce tu sueño.
No temerás el pavor repentinoa,
Ni el ataque1 de los impíos cuando vengab,
Porque el Señor será tu confianza1,
Y guardará tu piea de ser apresado.
No niegues el bien a quien se le debe1a,
Cuando esté en tu mano el hacerlo.
No digas a tu prójimo: «Ve y vuelve,
Y mañana te lo daré»,
Cuando lo tienes contigoa.
No trames el mala contra tu prójimo,
Mientras habite seguro a tu lado.
No pelees con nadie sin motivo,
Si no te ha hecho dañoa.
No envidies al hombre violentoa,
Y no escojas ninguno de sus caminos.
Porque el hombre perverso es abominación para el Señora;
Pero Él es amigo íntimo1b de los rectos.
La maldición del Señora está sobre la casa del impío,
Pero Él bendice la morada del justob.
Ciertamente Él se burla de los burladores,
Pero da gracia a los afligidosa.
El sabio heredará honraa,
Pero los necios hacen resaltar1 su deshonra.
Instrucciones de un padre
Oigan, hijos, la instrucción de un padrea,
Y presten atención para que ganen1 entendimientob,
Porque les doy buena enseñanzaa;
No abandonen mi instrucción1b.
Cuando yo fui hijo para mi padre,
Tiernoa y únicob a los ojos de mi madre,
Entonces él me enseñaba y me decíaa:
«Retenga tu corazón mis palabrasb,
Guarda mis mandamientos y vivirásc.
»Adquiere sabiduría, adquiere inteligenciaa;
No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
»No la abandones y ella velará sobre ti;
Ámalaa y ella te protegerá.
»Lo principala es la sabiduría1; adquiere sabiduríab,
Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
»Estímala, y ella te ensalzará;
Ella te honrará si tú la abrazasa;
Guirnalda de gracia pondrá en tu cabezaa,
Corona de hermosura te entregará».
Oye, hijo mío, recibe mis palabrasa,
Y muchos serán los años de tu vidab.
Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiadoa.
Cuando andes, tus pasos no serán obstruidosa,
Y si corres, no tropezarásb.
Aférratea a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vidab.
No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvadosa.
Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
Porque ellos no duermen a menos que hagan lo maloa,
Y pierden el sueño1 si no han hecho caer a alguien.
Porque comen pan de maldada,
Y beben vino de violencia.
Pero la senda de los justosa es como la luz de la aurorab,
Que va aumentando en resplandorc hasta que es pleno díad.
El camino de los impíos es como las tinieblasa,
Hijo mío, presta atención a mis palabrasa;
Inclina tu oído a mis razonesb.
Que no se aparten de tus ojosa;
Guárdalas en medio de tu corazónb.
Porque son vidaa para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpob.
Con toda diligencia1 guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vidaa.
Aparta de ti la boca perversaa
Y aleja de ti los labios falsosb.
Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada1 se fije en lo que está frente a ti.
Fíjate en el sendero de tus piesa,
Y todos tus caminos serán establecidosb.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierdaa;
Aparta tu pie del malb.
Advertencias sobre la mujer extraña
Hijo mío, presta atencióna a mi sabiduría,
Inclina tu oídob a mi prudencia,
Para que guardes la discrecióna
Y tus labios conserven el conocimientob.
Porque los labios de la extrañaa destilan mielb,
Y su lengua1 es más suave que el aceitec;
Pero al final es amarga como el ajenjoa,
Aguda como espada de dos filosb.
Sus pies descienden a la muerte,
Sus pasos solo logran el Seola.
No considera1 la senda de la vidaa;
Sus senderos son inestablesb, y no lo sabec.
Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se apartena de las palabras de mi bocab.
Aleja de la extraña tu caminoa,
Y no te acerques a la puerta de su casab;
No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
No sea que se sacien los extraños de tus bienes1
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instruccióna,
Y mi corazón ha despreciado la correcciónb!
»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructoresa.
»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación.”
Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca1 de tu pozo.
¿Se derramarán por fuera tus manantialesa,
Tus arroyos de aguas por las calles?
Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
Sea bendita tu fuentea,
Y regocíjateb con la mujer de tu juventudc,
Amante cierva y graciosa gacelaa;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre.
¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extrañaa,
Y abrazar el seno de una desconocida1b?
Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señora,
Y Él observa todos sus senderosb.
De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapadoa.
Morirá por falta de instruccióna,
Y por su mucha necedad perecerá.
Notas al pie
- 1O ley.
- 1O Reverencia.
- 1 ombligo.
- 1O instrucción.
- 1 los corales.
- 1 Largura de días.
- 1O sabiduría.
- 1 la tormenta.
- 1O estará a tu lado.
- 1 a sus dueños.
- 1 pero su consejo privado es.
- 1O elevan.
- 1 conozcan.
- 1O ley.
- 1O El principio de la sabiduría es:
- 1 su sueño es quitado.
- 1O tropezarán.
- 1O Sobre todo lo guardado.
- 1O tus párpados.
- 1 paladar.
- 1 A menos que considere.
- 1O tu fuerza.
- 1 corriente.
- 1O extranjera.
Referencias cruzadas
- aSal. 119:61; Prv. 4:5
- bEx. 20:6; Dt. 30:16
- aSal. 91:16; Prv. 3:16; 4:10; 9:11; 10:27
- a2 Sam. 15:20; Prv. 14:22
- bDt. 6:8; Prv. 1:9
- cDt. 11:18; Prv. 6:21; 7:3; Jer. 17:1; 2 Cor. 3:3
- aSal. 111:10
- b1 Sam. 2:26; Prv. 8:35; Luc. 2:52
- aSal. 37:3, 5; Prv. 22:19
- bPrv. 23:4; Jer. 9:23
- a1 Crón. 28:9; Prv. 16:3; Fil. 4:6; Sant. 1:5
- bIsa. 45:13; Jer. 10:23
- aRom. 12:16
- bJob 1:1; 28:28; Prv. 8:13; 16:6
- aPrv. 4:22
- bJob 21:24
- aIsa. 43:23
- bEx. 23:19; Dt. 26:2; Mal. 3:10
- aDt. 28:8
- bJoel 2:24
- aJob 5:17; Heb. 12:5, 6
- aApoc. 3:19
- bDt. 8:5; Prv. 13:24
- aPrv. 8:32, 34
- aJob 28:15–19; Prv. 8:10, 19; 16:16
- aJob 28:18; Prv. 8:11
- aPrv. 3:2
- bPrv. 8:18; 22:4
- aSal. 119:165; Prv. 16:7; Mat. 11:29
- aGn. 2:9; Prv. 11:30; 13:12; 15:4; Apoc. 2:7
- aSal. 104:24
- bPrv. 8:27, 28
- aGn. 7:11
- bDt. 33:28; Job 36:28
- aPrv. 4:21
- aDt. 32:47; Prv. 4:22; 8:35; 16:22; 21:21
- bPrv. 1:9
- aPrv. 10:9
- bSal. 91:12; Prv. 4:12; Isa. 5:27; 63:13
- aJob 11:19; Sal. 3:5; Prv. 1:33; 6:22
- aSal. 91:5; 1 Ped. 3:14
- bJob 5:21
- a1 Sam. 2:9
- aRom. 13:7; Gál. 6:10
- aLev. 19:13; Dt. 24:15
- aPrv. 6:14; 14:22
- aPrv. 26:17; Rom. 12:18
- aSal. 37:1; Prv. 24:1
- aPrv. 11:20
- bJob 29:4; Sal. 25:14
- aLev. 26:14, 16; Dt. 11:28; Zac. 5:3, 4; Mal. 2:2
- bJob 8:6; Sal. 1:3
- aSant. 4:6; 1 Ped. 5:5
- aDan. 12:3
- aPrv. 1:8
- bPrv. 1:2; 2:2
- aDt. 32:2; Job 11:4
- bSal. 89:30; 119:87; Prv. 3:1
- a1 Crón. 22:5; 29:1
- bZac. 12:10
- aEf. 6:4
- bSal. 119:168
- cPrv. 7:2
- aPrv. 4:7; 16:16
- a2 Tes. 2:10
- aPrv. 8:23
- bPrv. 23:23
- a1 Sam. 2:30
- aPrv. 1:9
- aPrv. 2:1
- bPrv. 3:2
- a1 Sam. 12:23
- aJob 18:7; Sal. 18:36
- bPrv. 3:23
- aPrv. 3:18
- bPrv. 3:22; Juan 6:63
- aSal. 1:1; Prv. 1:15
- aSal. 36:4; Miq. 2:1
- aPrv. 13:2
- aIsa. 26:7
- b2 Sam. 23:4; Mat. 5:14; Fil. 2:15
- cDan. 12:3
- dJob 11:17
- aJob 18:5, 6; Prv. 2:13; Juan 12:35
- bIsa. 59:9, 10; Jer. 23:12; Juan 11:10
- aPrv. 5:1
- bPrv. 2:2
- aPrv. 3:21
- bPrv. 7:1, 2
- aPrv. 3:22
- bPrv. 3:8; 12:18
- aMat. 12:34; 15:18, 19; Mar. 7:21; Luc. 6:45
- aPrv. 6:12; 10:32
- bPrv. 19:1
- aPrv. 5:21; Heb. 12:13
- bSal. 119:5
- aDt. 5:32; 28:14
- bPrv. 1:15; Isa. 1:16
- aPrv. 4:20
- bPrv. 22:17
- aPrv. 3:21
- bMal. 2:7
- aPrv. 2:16; 5:20; 7:5; 22:14
- bCant. 4:11
- cSal. 55:21
- aEcl. 7:26
- bSal. 57:4; Heb. 4:12
- aPrv. 7:27
- aPrv. 4:26; 5:21
- b2 Ped. 2:14
- cPrv. 30:20
- aSal. 119:102
- bPrv. 7:24
- aPrv. 7:25
- bPrv. 9:14
- aPrv. 1:7, 22, 29
- bPrv. 1:25; 12:1
- aPrv. 1:8
- aPrv. 5:18; 9:17; Cant. 4:12, 15
- aPrv. 9:17; Cant. 4:12, 15
- bEcl. 9:9
- cMal. 2:14
- aCant. 2:9, 17; 4:5; 7:3
- aPrv. 5:3
- bPrv. 2:16; 6:24; 7:5; 23:27
- aJob 14:16; 31:4; 34:21; Sal. 119:168; Prv. 15:3; Jer. 16:17; 32:19; Os. 7:2; Heb. 4:13
- bPrv. 4:26
- aNúm. 32:23; Sal. 7:15; 9:15; 40:12; Prv. 1:31, 32
- aJob 4:21; 36:12
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