Marcos 12–14
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Parábola de los labradores malvados
aEntonces Jesús comenzó a hablarles en parábolasb: «Un hombre plantó una viña y la cercó con un muro1, cavó un estanque debajo del lagar y edificó una torrec; la arrendó a labradores y se fue de viaje.
»Al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para recibir de los labradores su parte de los frutos de la viña.
»Pero ellos, echándole mano, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
»De nuevo les mandó otro siervo, y a él lo hirieron en la cabeza y lo trataron vergonzosamente.
»Envió a otro y a este lo mataron; y así con muchos otros, golpeando a unos y matando a otros.
»Todavía le quedaba1 uno, un hijo amado; y les envió a este último, diciendo: “Respetarán a mi hijo”.
»Pero aquellos labradores se dijeron entre sí: “Este es el heredero; ¡vengan, matémoslo, y la heredad será nuestra!”.
»Echándole mano, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
»¿Qué hará, entonces, el dueño1 de la viña? Vendrá y destruirá a los labradores, y dará la viña a otros.
»¿Ni aun esta Escritura han leído:
“La piedra que desecharon los constructores,
Esa, en piedra angular1 se ha convertidoa;
Esto fue hecho de parte del Señor,
Yes maravilloso a nuestros ojosa”?».
Y procuraban prender a Jesúsa, pero temían a la multitud, porque comprendieron que contra ellos había dicho la parábola. Y lo dejaron y se fueronb.
El pago del impuesto a César
aPero enviaron* algunos de los Fariseos y de los Herodianosb para sorprender a Jesús en alguna palabrac.
Cuando ellos llegaron*, le dijeron*: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no buscas el favor1 de nadie, porque eres imparcial2, y enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Es lícito pagar3 impuesto a César, o no?
»¿Pagaremos1 o no pagaremos1?». Pero Él, dándose cuenta de su hipocresía, les preguntó: «¿Por qué me están poniendo a prueba? Traigan un denario2 para verlo».
Se lo trajeron, y Él les dijo*: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». «Del César», le contestaron.
Entonces Jesús les dijo: «Den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Diosa». Y se maravillaban de Él.
Pregunta sobre la resurrección
aAlgunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, se acercaron* a Jesús, y le dijeron:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si el hermano de alguien muere y deja mujer y no deja hijo, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermanoa.”
»Hubo siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
»El segundo la tomó, y murió sin dejar descendencia; y asimismo el tercero;
y así los siete, sin dejar descendencia. Y por último murió también la mujer.
»En la resurrección, cuando resuciten1, ¿de cuál de ellos será mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer»
Jesús les dijo: «¿No es esta la razón por la que están ustedes equivocados: que no entienden1 las Escrituras ni el poder de Dios?
»Porque cuando ellos resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos.
»Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasajea sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacobb”?
»Él no es Dios de muertos, sino de vivosa; ustedes están muy equivocados».
El mandamiento supremo
aCuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que Jesús les había contestado bienb, le preguntó: «¿Cuál mandamiento es el más importante1 de todos?»
Jesús respondió: «El más importante es: “Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno esa;
y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerzaa”.
»El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismoa”. No hay otro mandamiento mayor que estos».
Y el escriba le dijo: «Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que Él es Uno, y no hay otro además de Éla;
y que amarle a Él con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismoa, es más que todos los holocaustos y los sacrificiosb».
Viendo Jesús que él había respondido sabiamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y después de eso, nadie se aventuraba a hacer más preguntasa.
Jesús, Hijo y Señor de David
aMientras enseñaba en el templob Jesús decía: «¿Por qué1 dicen los escribas que el Cristo2 es hijo de Davidc?
»David mismo dijo por el Espíritu Santo:
“El Señor dijo a mi Señor:
‘Siéntate a Mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus piesa’ ”.
»David mismo lo llama “Señor”. ¿En qué sentido es, pues, su hijo?». Y la gran multituda lo escuchaba con gusto.
Advertencia contra los escribas
aY en Su enseñanza les decía: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y aman los saludos respetuosos en las plazasb,
los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;
que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenacióna».
La ofrenda de la viuda
aJesús se sentó frente al arca del tesorob, y observaba cómo la multitud echaba dinero1 en el arca del tesoroc; y muchos ricos echaban grandes cantidades.
Llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre, o sea, un cuadrante1.
Y llamando Jesús a Sus discípulos, les dijo: «En verdad les digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al1 tesoro;
porque todos ellos echaron de lo que les sobra1, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir2a».
Profecía sobre la destrucción del templo
aCuando Jesús salía del templo, uno de Sus discípulos le dijo*: «Maestro, ¡mira qué1 piedras y qué1 edificios!»
Y Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedraa que no sea derribada».
Señales antes del fin
Y estando Él sentado en el monte de los Olivosa, frente al templo, Pedro, Jacobo1, Juanb y Andrés le preguntaban en privado:
«Dinos, ¿cuándo sucederá1 esto, y qué señal2 habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?»
Y Jesús comenzó a decirles: «Miren que nadie los engañe.
»Muchos vendrán en Mi nombre diciendo: “Yo soya el Cristo”, y engañarán a muchos.
»Cuando ustedes oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen; es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin.
»Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Esto solo es el comienzo de dolores1.
»Pero ustedes, estén alerta1; porque los entregarán a los tribunales2 y serán azotados en las sinagogasa, y comparecerán delante de gobernadores y reyes por Mi causa, para testimonio a ellos.
»Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las nacionesa.
»aCuando los lleven y los entreguen, no se preocupen de antemano por lo que van a decir, sino que lo que les sea dado en aquella hora, eso hablen; porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo.
»El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte1.
»Y ustedes serán odiados de todos por causa de Mi nombrea, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
La abominación de la desolación
»Pero cuando vean la abominación de la desolacióna puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montesb;
y el que esté en la azotea, no baje ni entre a sacar nada de su casaa;
y el que esté en el campo, no vuelva a tomar su capa.
»Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días!
»Oren para que esto no suceda en el invierno.
»Porque aquellos días serán de tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio de la creacióna que hizo1 Dios hasta ahora, ni acontecerá jamás.
»Si el Señor no hubiera acortado aquellos1 días, nadie2 se salvaría; pero por causa de los escogidos3 que Él eligió4, acortó los días.
»Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Cristo1”, o: “Miren, allí está”, no lo crean.
»Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetasa, y mostrarán señales1 y prodigiosb a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos2.
»Pero ustedes, estén alerta; vean que se lo he dicho todo de antemano.
La venida del Hijo del Hombre
»Pero en aquellos días, después de esa tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luza,
las estrellas irán cayendo del cielo y las potencias que están en los cielos serán sacudidasa.
»Entonces verán al Hijo del Hombrea que viene en las nubes con gran poder y gloriab.
»Y entonces Él enviará a los ángeles, y reunirá a Sus escogidos1 de los cuatro vientosa, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielob.
Parábola de la higuera
»De la higuera aprendan la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, saben que el verano está cerca.
»Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que Él está cerca1, a las puertas.
»En verdad les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
»El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán.
»Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padrea.
Exhortación a velar
»Estén alerta, velena; porque no saben cuándo es el tiempo señalado.
»Es como un hombre que se fue de viaje, y al salir de su casa dejó a sus siervos encargados1, asignándole a cada uno su tarea, y ordenó al portero que estuviera alertaa.
»Por tanto, velena, porque no saben cuándo viene el señor de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallob, o al amanecerc;
no sea que venga de repente y los halle dormidosa.
»Y lo que a ustedes digo, a todos digo: ¡Velena!».
Complot para prender y matar a Jesús
aFaltaban dos días para la Pascuab y para la Fiesta de los Panes sin Levadura1; y con engaño, los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prender y matar a Jesúsc;
pero decían: «No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo»
Jesús ungido en…
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Footnotes
- 1O una cerca.
- 1 tenía.
- 1 señor.
- 1 cabeza del ángulo.
- 1 no te preocupas.
- 2 no miras la apariencia de los hombres.
- 3 dar.
- 1 Daremos.
- 2I.e. moneda romana.
- 1La mayoría de los antiguos no incluyen: cuando resuciten.
- 1O no conocen.
- 1O el primero.
- 1 ¿Cómo.
- 2I.e. el Mesías.
- 1I.e. monedas de cobre.
- 1Un cuadrante equivale a dos blancas; 1/64 de un denario.
- 1 los que estaban poniendo en el.
- 1O de su abundancia.
- 2 toda su subsistencia.
- 1 tan grandes.
- 1O Santiago.
- 1 será.
- 2O milagro.
- 1 dolores de parto.
- 1 miren por ustedes mismos.
- 2O sanedrines, o concilios.
- 1O los matarán.
- 1 creó.
- 1 los.
- 2 ninguna carne.
- 3O elegidos.
- 4O escogió.
- 1I.e. el Mesías.
- 1O milagros.
- 2O elegidos.
- 1O elegidos.
- 1O que está.
- 1 dando la autoridad a sus siervos.
- 1O de los Ázimos.
Cross references
- aMar. 12:1–12: Mat. 21:33–46; Luc. 20:9–19
- bMar. 3:23; 4:2 y
- cIsa. 5:1, 2
- aSal. 118:22
- aSal. 118:23
- aMar. 11:18
- bMat. 22:22
- aMar. 12:13–17: Mat. 22:15–22; Luc. 20:20–26
- bMat. 22:16
- cLuc. 11:54
- aMat. 22:21
- aMar. 12:18–27: Mat 22:23–33; Luc 20:27–38; Hech. 23:8
- aDt. 25:5
- aRom. 11:2
- bEx. 3:6; Luc. 20:37
- aMat. 22:32; Luc. 20:38
- aMar. 12:28–34: Mat. 22:34–40; Luc. 10:25–28; 20:39, 40
- bMat. 22:34; Luc. 20:39
- aDt. 6:4
- aDt. 6:5
- aLev. 19:18
- aDt. 4:35
- aDt. 6:5
- b1Sam. 15:22; Os. 6:6; Miq. 6:6–8; Mat. 9:13; 12:7
- aMat. 22:46
- aMar. 12:35–37: Mat 22:41–46; Luc 20:41–44
- bMat. 26:55; Mar. 10:1
- cMat. 9:27
- aSal. 110:1
- aJuan 12:9
- aMar. 12:38–40: Mat. 23:1–7; Luc. 20:45–47
- bMat. 23:7; Luc. 11:43
- aLuc. 20:47
- aMar. 12:41–44: Luc 21:1–4
- bJuan 8:20
- c2Rey. 12:9
- aLuc. 8:43; 15:12, 30; 21:4
- aMar. 13:1–37: Mat. 24; Luc. 21:5–36
- aLuc. 19:44
- aMat. 21:1
- bMat. 17:1
- aJuan 8:24
- aMat. 10:17
- aMat. 24:14
- aMar. 13:11–13: Mat. 10:19–22; Luc. 21:12–17
- aMat. 10:22; Juan 15:21
- aDan. 9:27; 11:31; 12:11
- bMat. 24:15, 16
- aLuc. 17:31
- aDan. 12:1; Mar. 10:6
- aMat. 7:15
- bMat. 24:24; Juan 4:48
- aIsa. 13:10; Ezq. 32:7; Joel 2:10, 31; 3:15; Apoc. 6:12
- aIsa. 34:4; Apoc. 6:13
- aDan. 7:13; Apoc. 1:7
- bMat. 16:27; Mar. 8:38
- aDt. 30:4
- bZac. 2:6
- aMat. 24:36; Hech. 1:7
- aEf. 6:18; Col. 4:2
- aLuc. 12:36–38
- aMat. 24:42; Mar. 13:37
- bMar. 14:30
- cMat. 14:25; Mar. 6:48
- aRom. 13:11
- aMat. 24:42; Mar. 13:35
- aMar. 14:1, 2: Mat. 26:2–5; Luc. 22:1, 2
- bEx. 12:1–27; Mar. 14:12; Juan 11:55; 13:1
- cMat. 12:14
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