Estudio bíblico Logos

Jeremías 5–6

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Corrupción de Jerusalén y Judá

«Recorran las calles de Jerusaléna,

Y miren ahora, e infórmense;

Busquen en sus plazas,

A ver si hallan algún hombreb,

Si hay quien haga justicia, que busque la verdad1,

Y Yo la perdonaréc.

»Pues aunque digan: “Vive el Señor”,

De cierto juran falsamentea».

Oh, Señor, ¿no buscan Tus ojosa la verdad?

Tú los heriste,

Mas no les dolió;

Tú los consumisteb,

Mas ellos rehusaron recibir correcciónc.

Endurecieron sus rostrosd más que la roca1,

Rehusaron arrepentirse.

Entonces yo dije: «Ciertamente estos solo son gente ignorante,

Son necios,

Porque no conocen el camino del Señor

Ni las ordenanzas de su Diosa.

»Me dirigiré a los grandes

Y les hablaréa,

Porque ellos sí conocen el camino del Señor

Y las ordenanzas de su Dios».

Pero también todos ellos a una habían quebrado el yugo

Y roto las coyundasb.

Por tanto los herirá el león de la selvaa,

El lobo de los desiertos los destruiráb;

Un leopardo acecha sus ciudadesc,

Y todo el que salga de ellas será despedazado,

Porque son muchas sus transgresiones,

Y numerosas sus apostasíasd.

«¿Por qué he de perdonarte por esto?

Tus hijos me han abandonado

Y han jurado apor lo que no es Diosb.

Cuando los sacié, cometieron adulterioc

Y fueron en tropel a casa de las rameras.

»Eran caballos cebados y fogosos,

Cada cual relinchando tras la mujer de su prójimoa.

»¿No he de castigar a este pueblo1?», declara el Señor.

«De una nación como esta,

¿No he de vengarmea?

»Suban por entre sus hileras de vides y destruyan,

Pero no hagan destrucción total;

Arranquen sus sarmientos,

Pues no son del Señor;

Porque la casa de Israel y la casa de Judá

Han obrado pérfidamente conmigoa», declara el Señor.

Han mentido acerca del Señora

Y dijeron: «Él no existeb.

Ninguna calamidad vendrá sobre nosotrosc,

Y no veremos ni espada ni hambred.

»Los profetas son como el viento,

Y la palabra no está en ellosa».

Que así se les haga a ellos.”

Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos:

«Por cuanto han1 hablado esta palabra,

Yo pongo Mis palabras en tu boca por fuego

Y a este pueblo por leña, y los consumiráa.

»Voy a traer de lejos una nación contra ustedesa, oh casa de Israel», declara el Señor.

Es una nación fuerte,

Es una nación antigua,

Una nación cuya lengua no conoces,

Y no podrás entender lo que hableb.

Su aljaba es como sepulcro abiertoa,

Todos ellos son valientesb.

Devorará tu cosecha y tu pan,

Devorará a tus hijos y a tus hijas,

Devorará tus ovejas y tus vacasa,

Devorará tus viñas y tus higuerasb;

A espada destruirá tus ciudades fortificadasc en que confías.

«Sin embargo, aun en aquellos días», declara el Señor, «no llevaré a cabo una destrucción total de ustedes.

»Y cuando te pregunten1: “¿Por qué el Señor nuestro Dios nos ha hecho todo esto?”. Les dirás: “Así como ustedes Me dejaron y sirvieron a dioses extrañosa en su tierra, así servirán a extranjeros en una tierra que no es la de ustedesb”.

»Anuncien esto en la casa de Jacob

Y proclámenlo en Judá, diciendo:

“Oigan ahora esto, pueblo necio e insensible1,

Que tienen ojos y no ven,

Tienen oídos y no oyena.

“¿No me temena?”, declara el Señor.

“¿No tiemblan delante de Mí,

Que puse la arena como frontera del mar,

Límite perpetuo que no traspasará?

Aunque se agiten las olas, no prevalecerán;

Aunque bramen, no pasarán sobre ellab.

“Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebeldea;

Se han desviado y se han ido.

“No dicen en su corazón:

‘Temamos ahora al Señor nuestro Dios,

Que da la lluvia a su tiempoa,

Tanto la lluvia de otoño como la de primaverab,

Y que reserva para nosotros

Las semanas establecidas de la cosechac’.

“Sus iniquidades han alejado estas cosasa,

Y sus pecados los han privado del bien.

“Porque en Mi pueblo se encuentran impíos

Que vigilan como cazadores al acecho1;

Ponen trampa,

Atrapan hombresa.

“Como una jaula llena de pájaros,

Así están sus casas llenas de engañoa;

Por eso se engrandecieron y se enriquecieron.

“Han engordado y se han puesto lustrososa.

También sobrepasan en1 obras de maldad;

No defienden la causa,

La causa del huérfano, para que prospere,

Ni defienden2 los derechos del pobreb.

“¿No he de castigar por esto?”, declara el Señor.

“De una nación como esta

¿No he de vengarmea?”.

»Algo espantoso y terriblea

Ha sucedido en la tierra:

Los profetas profetizan falsamentea,

Los sacerdotes gobiernan por su cuenta1,

Y a Mi pueblo así le gustab.

Pero ¿qué harán al final de esto?

Amenazas de invasión

»¡Huyan, hijos de Benjamín,

De en medio de Jerusaléna!

Toquen trompeta en Tecoa,

Y alcen señal sobre Bet Haquerem1b,

Porque desde el norte se asoma el mal

Y una gran destrucciónc.

»A la hermosa y delicadaa hija de Siónb destruiré.

»A ella vendrán pastoresa con sus rebaños,

Levantarán sus tiendas a su alrededor1b,

Y cada uno apacentará en su lugar2.

»Preparen1 guerra contra ellaa;

Levántense y ataquemos2 al mediodía.

¡Ay de nosotros, porque el día declina,

Porque se extienden las sombras del anochecerb!

Levántense, ataquemos de noche

Y destruyamos sus palacios2a».

Porque así dice el Señor de los ejércitos:

«Corten sus árboles,

Y pongan sitio1a contra Jerusalén.

Esta es la ciudad que ha de ser castigadab,

Todo dentro de ella es opresiónc.

»Como un pozo mantiene frescas1 sus aguasa,

Así ella mantiene fresca1 su maldad.

En ella se oyen violencia y destrucciónb;

Ante Mí hay de continuo enfermedades y heridasc.

»Sé precavidaa, oh Jerusalén,

No sea que mi alma se aleje de ti;

No sea que Yo te convierta en desolación,

En tierra despobladab».

Así dice el Señor de los ejércitos:

«Buscarána, rebuscarán como en una viña al remanenteb de Israel.

Vuelve a pasar tu mano como un vendimiador

Por los sarmientos».

¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan?

Sus oídos están cerrados1,

Y no pueden escuchara.

La palabra del Señor les es oprobiob;

No se deleitan en ella.

Pero estoy llenoa del furor del Señor,

Estoy cansado de retenerlob.

«Derrámalo sobre los niños en la calle,

Y sobre la reunión1 de los jóvenesc;

Porque serán apresados tanto el marido como la mujer,

El viejo y el muy anciano2.

aSus casas serán entregadas a otros,

Junto con sus campos y sus mujeresb;

Porque extenderé Mi manoc

Contra los habitantes de esta1 tierra», declara el Señor.

«Porque desde el menor hasta el mayor,

Todos ellos codician ganancias,

Y desde el profeta hasta el sacerdotea,

Todos practican el engañob.

»Curan a la ligera el quebranto de Mi pueblo,

Diciendo: “Paz, paz”,

Pero no hay paza.

»¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido?

Ciertamente no se han avergonzado,

Ni aún han sabido ruborizarse;

Por tanto caerán entre los que caigan;

En la hora que Yo los castigue serán derribadosa», dice el Señor.

Así dice el Señor:

«Párense en los caminos y miren,

Y pregunten por los senderos antiguos,

Cuál es el buen camino, y anden por éla;

Y hallarán descanso para sus almasb.

Pero dijeron: ‘No andaremos en él.’

»Entonces puse centinelas sobre ustedes, que dijeran:

“Escuchen el sonido de la trompeta”.

Pero dijeron: “No escucharemosa”.

»Por tanto, oigan, naciones,

Y entiende, congregación, lo que se hará entre ellos.

»Oye, tierra: Yo traigo una calamidad sobre este puebloa,

El fruto de sus planesb,

Porque no han escuchado Mis palabras,

Y han desechado Mi leyc.

»¿Para qué viene a Mí este incienso de Sabáa

Y la dulce1 cañab de una tierra lejana?

Sus holocaustos no son aceptables,

Y sus sacrificios no me agradanc».

Por tanto, así dice el Señor:

«Yo pongo1 piedras de tropiezo delante de este puebloa,

Y tropezarán en ellas

Padres e hijos a unab;

El vecino y su prójimo perecerán».

Así dice el Señor:

«Viene un pueblo de tierras del nortea,

Y una gran nación se levantará de los confines de la tierrab.

»Empuñan arco y jabalina,

Crueles son, no tienen misericordia;

Sus voces braman como el mara,

Y montan a caballob,

Como hombres dispuestos para la guerra

Contra ti, hijac de Sion».

Hemos oído de su famaa,

Flaquean nuestras manos.

La angustia se ha apoderado de nosotros,

Dolor como de mujer de partob.

No salgas al campoa

Ni andes por el caminob,

Porque espada tiene el enemigo,

Hay terror por todas partesc.

Hija de mi pueblo, cíñete el cilicioa

Y revuélcate en cenizab.

Haz duelo como por hijo único,

Lamento de gran amargurac,

Porque de pronto el destructor

Vendrá sobre nosotros.

«Te he puesto como observador y como examinador entre Mi puebloa,

Para que conozcas y examines su conducta».

Todos ellos son rebeldes obstinados

Que andan calumniandoa.

Son de hierro y bronceb;

Todos ellos están corrompidos.

El fuelle sopla con furor,

El plomo es consumido por el fuego;

En vano se sigue refinando,

Pues los malvados no son separadosa.

Los llaman plata de deshechoa,

Porque el Señor los ha desechado.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 fidelidad.
  2. 1O peñasco.
  3. 1 por estas cosas.
  4. 1 han.
  5. 1O pregunten.
  6. 1 sin corazón.
  7. 1O agachados.
  8. 1O no toman en cuenta las.
  9. 2 juzgan.
  10. 1 por sus manos.
  11. 1 casa de la viña.
  12. 1 contra ella en derredor.
  13. 2 mano.
  14. 1 Santifiquen.
  15. 2 subamos.
  16. 2O fortalezas.
  17. 1O levanten terraplén.
  18. 1 fría.
  19. 1 incircuncisos.
  20. 1 el concilio reunido.
  21. 2 con plenitud de días.
  22. 1 la.
  23. 1 buena.
  24. 1 doy.

Referencias cruzadas

  1. a2 Crón. 16:9; Dan. 12:4
  2. bEzq. 22:30
  3. cGn. 18:26, 32
  4. aIsa. 48:1; Tito 1:16
  5. a2 Crón. 16:9
  6. bIsa. 1:5; 9:13; Jer. 2:30
  7. cJer. 7:28; 8:5; Sof. 3:2
  8. dJer. 7:26; 19:15; Ezq. 3:8
  9. aIsa. 27:11; Jer. 8:7; Os. 4:6
  10. aMiq. 3:1
  11. bEx. 32:25; Sal. 2:3; Jer. 2:20
  12. aJer. 4:7
  13. bEzq. 22:27; Hab. 1:8; Sof. 3:3
  14. cOs. 13:7
  15. dJer. 30:14, 15
  16. aJos. 23:7; Jer. 12:16; Sof. 1:5
  17. bDt. 32:21; Jer. 2:11; Gál. 4:8
  18. cJer. 7:9
  19. aJer. 13:27; 29:23; Ezq. 22:11
  20. aJer. 9:9
  21. aJer. 3:6, 7, 20
  22. a2 Crón. 36:16
  23. bPrv. 30:9; Jer. 14:22; 43:1–4
  24. cJer. 23:17
  25. dJer. 14:13
  26. aJob 8:2; Jer. 14:13, 15; 22:22
  27. aIsa. 24:6; Jer. 1:9; 23:29; Os. 6:5; Zac. 1:6
  28. aDt. 28:49; Isa. 5:26; Jer. 4:16
  29. bIsa. 28:11
  30. aSal. 5:9
  31. bIsa. 5:28; 13:18
  32. aLev. 26:16; Dt. 28:31, 33; Jer. 8:16; 50:7, 17
  33. bJer. 8:13
  34. cOs. 8:14
  35. aDt. 29:24–26; 1 Rey. 9:8, 9; Jer. 13:22; 16:10–13
  36. bDt. 28:48; Jer. 16:13
  37. aIsa. 6:9; 43:8; Ezq. 12:2; Mat. 13:14; Mar. 8:18; Juan 12:40; Hech. 28:26; Rom. 11:8
  38. aDt. 28:58; Sal. 119:120; Jer. 2:19; 10:7; Apoc. 15:4
  39. bJob 38:8–11; Sal. 104:9; Prv. 8:29
  40. aDt. 21:18; Sal. 78:8; Jer. 4:17; 6:28
  41. aSal. 147:8; Jer. 3:3; Mat. 5:45; Hech. 14:17
  42. bJoel 2:23
  43. cGn. 8:22
  44. aJer. 2:17; 4:18
  45. aSal. 10:9; Prv. 1:11; Jer. 18:22; Hab. 1:15
  46. aJer. 9:6
  47. aDt. 32:15
  48. bIsa. 1:23; Jer. 7:6; 22:3; Zac. 7:10
  49. aJer. 5:9; Mal. 3:5
  50. aJer. 23:14; Os. 6:10
  51. aEzq. 13:6
  52. bMiq. 2:11
  53. aJos. 18:28
  54. bNeh. 3:14
  55. cJer. 1:14; 4:6; 6:22
  56. aDt. 28:56
  57. bIsa. 1:8; Jer. 4:31
  58. aJer. 12:10
  59. b2 Rey. 25:1; Jer. 4:17; Luc. 19:43
  60. aJer. 6:23; Joel 3:9
  61. bJer. 15:8; Sof. 2:4
  62. aIsa. 32:14; Jer. 52:13
  63. aDt. 20:19, 20
  64. bJer. 32:24; 33:4
  65. cJer. 22:17
  66. aSant. 3:11, 12
  67. bJer. 20:8; Ezq. 7:11, 23
  68. cJer. 30:12, 13
  69. aJer. 7:28; 17:23
  70. bEzq. 23:18; Os. 9:12
  71. aJer. 16:16; 49:9; Abd. 5, 6
  72. bJer. 8:3; 11:23
  73. aJer. 5:21; 7:26; Hech. 7:51
  74. bJer. 20:8
  75. aJob 32:18, 19; Miq. 3:8
  76. bJer. 15:6; 20:9
  77. cJer. 7:20; 9:21
  78. aJer. 6:12–15: Jer. 8:10–12
  79. bDt. 28:30; Jer. 8:10; 38:22, 23
  80. cJer. 15:6
  81. aJer. 8:10
  82. bIsa. 56:11; 57:17; Jer. 8:10; 22:17
  83. aJer. 8:11; Ezq. 13:10
  84. aJer. 3:3; 8:12
  85. aIsa. 8:20; Jer. 12:16; 18:15; 31:21; Mal. 4:4; Luc. 16:29
  86. bMat. 11:29
  87. aIsa. 21:11; 58:1; Jer. 25:4; Ezq. 3:17; Hab. 2:1
  88. aIsa. 1:2; Jer. 19:3, 15; 22:29
  89. bPrv. 1:31
  90. cJer. 8:9
  91. aIsa. 60:6
  92. bEx. 30:23
  93. cSal. 40:6; 50:7–9; Isa. 1:11; 66:3; Amós 5:22; Miq. 6:6
  94. aIsa. 8:14; Jer. 13:16
  95. bIsa. 9:14–17; Jer. 9:21, 22
  96. aJer. 1:15; 10:22; 50:41–43
  97. bNeh. 1:9
  98. aIsa. 5:30
  99. bIsa. 13:18; Jer. 4:29
  100. cJer. 50:42
  101. aIsa. 28:19; Jer. 4:19–21
  102. bIsa. 21:3; Jer. 4:31; 13:21; 30:6; 49:24; 50:43
  103. aJer. 14:18
  104. bJue. 5:6
  105. cJer. 20:10; 46:5; 49:29
  106. aJer. 4:8
  107. bJer. 25:34; Miq. 1:10
  108. cAmós 8:10; Zac. 12:10
  109. aJer. 1:18; 15:20
  110. aJer. 9:4
  111. bEzq. 22:18
  112. aJer. 15:19
  113. aSal. 119:119; Isa. 1:22