Jeremías 29–31
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Carta a los desterrados
Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusaléna al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado al destierro de Jerusalén a Babilonia.
(Esto sucedió después de salir de Jerusalén el rey Jeconías, junto con la reina madre, los oficiales de la corte, los príncipes de Judá y de Jerusaléna, los artífices y los herreros).
La carta que fue enviada por mano de Elasa, hijo de Safán, y de Gemarías, hijo de Hilcíasa, a quienes Sedequías, rey de Judá, envió a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, decía:
«Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envié al destierroa de Jerusalén a Babilonia:
“Edifiquen casas y habítenlas, planten huertos y coman de su frutoa.
”Tomen mujeres y tengan hijos e hijas, tomen mujeres para sus hijos y den sus hijas a maridos para que den a luz hijos e hijasa, y multiplíquense allí y no disminuyan.
”Y busquen el bienestar1a de la ciudad adonde los he desterrado, y rueguen al Señor por ellab; porque en su bienestar tendrán bienestar”.
»Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Que no los engañen sus profetasa, que están en medio de ustedes, ni sus adivinosb, ni escuchen los1 sueños que tienen2c.
”Porque les profetizan falsamente en Mi nombre. Yo no los he enviado”, declara el Señora.
»Pues así dice el Señor: “Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, Yo los visitaré y cumpliré Mi buena palabra de hacerlos volver a este lugara.
”Porque Yo sé los planes que tengo1 para ustedesa”, declara el Señorb “planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanzac.
”Ustedes me invocarána y vendrán a rogarme, y Yo los escucharéb.
”Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazóna.
”Me dejaré hallar de ustedes”, declara el Señor, “y restauraré su bienestar1 y los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los expulséa”, declara el Señor, “y los traeré de nuevo al lugar desde donde los envié al destierrob”.
»Por cuanto ustedes han dicho: “El Señor nos ha levantado profetas en Babiloniaa”
(pues así dice el Señora acerca del rey que se sienta sobre el trono de David, y acerca de todo el pueblo que habita en esta ciudad, sus hermanos que no fueron con ustedes al destierro),
así dice el Señor de los ejércitos: “Yo envío contra ellos la espada, el hambre y la pestilenciaa, y los pondré como higos reventados que de podridos no se pueden comerb.
”Los perseguiré con la espada, con el hambre y con la pestilencia, y los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierraa, para que sean maldición, horrorb, burlac y oprobio entre todas las naciones adonde los he arrojado.
Porque ellos no han escuchado Mis palabrasa”, declara el Señor, “las que les envié repetidas veces1 por medio de Mis siervos los profetas; pero no escucharonb”, declara el Señor.
»Oigan, pues, la palabra del Señor, todos ustedes los desterrados, a quienes he enviado de Jerusalén a Babiloniaa».
«Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de Acab, hijo de Colaías, y acerca de Sedequías, hijo de Maasías, que les profetizan mentira en Mi nombrea: “Yo los entregaré en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él los matará delante de los ojos de ustedes.
”Por causa de ellos será tomada esta maldicióna por todos los desterrados de Judá que están en Babilonia: ‘Que el Señor te haga como a Sedequías y como a Acab, a quienes el rey de Babilonia asó en el fuegob.
’Porque obraron neciamente en Israela, cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimosb y hablaron en Mi nombre palabras falsas que no les mandéc. Yo soy el que sabe y soy testigo’, declara el Señord”».
Y a Semaías el nehelamita le dirása:
«Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Por cuanto has enviado cartas en tu nombre a todo el pueblo que está en Jerusalén, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, y a todos los sacerdotesa, diciéndole a Sofoníasb:
‘El Señor te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para estar encargado1a en la casa del Señorb de todo loco que profeticec, a fin de que lo pongas en el cepo y la argollad.
’Entonces ¿por qué no has reprendido a Jeremías de Anatota que les profetiza a ustedes?
’Porque él nos ha enviado un mensaje a Babiloniaa, diciéndonosb: “El destierro será largo; edifiquen casas y habítenlas, planten huertos y coman de su frutoc” ’ ”».
Y el sacerdote Sofoníasa leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.
Entonces vino a Jeremías la palabra del Señor:
«Envía un mensaje a todos los desterradosa, diciéndoles: “Así dice el Señor acerca de Semaías el nehelamitab: ‘Por cuanto Semaías les ha profetizadoc sin que Yo lo haya enviado, y les ha hecho confiar en una mentirad’,
por tanto, así dice el Señor: ‘Voy a castigar a Semaías el nehelamita y a su descendencia1a. No tendrá a nadie que habite en medio de este pueblo, ni verá el bien que voy a hacer a Mi pueblob’, declara el Señor ‘porque predicó2 la rebelión contra el Señorc’ ”».
Promesa de liberación
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor:
«Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que te he habladoa.
”Porque, vienen días”, declara el Señor, “cuando restauraré el bienestar1 de Mi pueblo, Israel y Judá”. El Señor dice: “También los haré volvera a la tierrab que di a sus padresc y la poseeránd”».
Estas son las palabras que el Señor habló acerca de Israel y de Judá:
«Porque así dice el Señor:
“He oído voces1 de terror,
De pánico, y no de paza.
-”Pregunten ahora, y vean
Si el varón da a luz.
¿Por qué veo a todos los hombres
Con las manos sobre sus caderas, como mujer de partoa?
¿Y por qué se han puesto pálidos todos los rostros?
-”¡Ay! Porque grande es aquel díaa,
No hay otro semejante a él.
Es tiempo de angustiab para Jacob,
Mas de ella será libradoc.
”En aquel día”, declara el Señor de los ejércitos, “quebraré el yugo de su1 cuello y romperé sus2 coyundasa, y extranjeros no lo esclavizarán másb,
”sino que servirán al Señor su Dios, y a David su rey, a quien Yo levantaré para ellosa.
-”aAsí que tú no temas, Jacob, siervo Mío”, declara el Señor,
“Ni te atemorices, Israel;
Porque te salvaré de lugar remoto,
Y a tu descendencia1 de la tierra de su cautiveriob.
Y volverá Jacob, y estará tranquiloc
Y seguro, y nadie lo atemorizarád.
-”Porque Yo estoy contigo”, declara el Señor “para salvartea;
Pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido,
Pero no acabaré contigob,
Sino que te castigaré con justiciac.
De ninguna manera te dejaré sin castigod”.
»Porque así dice el Señor:
“Incurable es tu quebranto,
Y grave tu herida.a
-”No hay quien defienda tu causa;
No hay cura para tu llaga,
No hay mejoría para tia.
-”Todos tus amantes te han olvidadoa,
Ya no te buscan;
Porque con herida de enemigo te han heridob,
Con castigo de hombre cruelc,
Por lo grande de tu iniquidadd
Y lo numeroso de tus pecadose.
-”¿Por qué gritas a causa de tu quebranto?
Tu dolor es incurable.
Por lo grande de tu iniquidad
Y lo numeroso de tus pecados,
Te he hecho esto.
-”Por tanto, todos los que te devoran serán devoradosa,
Y todos tus adversarios, todos ellos, irán al cautiveriob.
Todos los que te saquean serán saqueados,
Y a todos los que te despojan los daré al despojo.
-”Porque Yo te devolveré la salud1,
Y te sanaré de tus heridasa”, declara el Señor,
“porque te han llamado la Desechadab, diciendo:
‘Esta es Sión, nadie se preocupa por ella2’ ”.
»Así dice el Señor:
“Restauraré el bienestar1 de las tiendas de Jacob,
Y tendré misericordiaa de sus moradasb.
La ciudad será reedificadac sobre sus ruinas,
Y el palaciod se asentará como estaba.
-”Saldrá de ellos el canto de acción de gracias
Y la voz de los que se diviertena.
Los multiplicaré y no disminuiránb,
Los honraréc y no serán despreciados.
-”Y serán sus hijos como antes,
Su congregación delante de Mí será confirmada,
Y castigaré a todos sus opresoresa.
-”Uno de ellos será su guía,
De en medio de ellos1 saldrá su gobernantea.
Lo haré acercarse y él se llegará a Míb;
Porque ¿quién se atrevería a arriesgar su vida2 para llegarse a Míc?” declara el Señor.
“Ustedes serán Mi pueblo,
Y Yo seré su Diosa”».
La tempestad del Señor
Ha salido con furor;
Una tempestad devastadora1
Descargará sobre la cabeza de los malvadosa.
La ardiente ira del Señora no se aplacará
Hasta que haya hecho y cumplido
Los propósitos de Su corazón.
En los postreros días ustedes entenderán estob.
Gozo en lugar de duelo
«En aquel tiempo», declara el Señor. «Yo seré el Dios de todas las familias de Israela, y ellos serán Mi pueblob».
Así dice el Señora:
«Ha hallado gracia en el desierto
El pueblo que escapó1 (sobrevivió) de la espada:
Israel, cuando iba en busca de su reposob».
Desde lejos el Señor se le1 apareció, y le dijo:
«Con amor eterno te he amadoa,
Por eso te he sacado con misericordiab.
»De nuevo te edificaré, y serás reedificada,
Virgen de Israela;
De nuevo tomarás1 tus panderosb,
Y saldrás a las danzas con2 los que se diviertenc.
»De nuevo plantarás viñas
En los montes de Samaria;
Los plantadores las plantarán
»Porque habrá un día en que clamarán los guardas
En la región montañosa de Efraín:
“Levántense y subamos a Sión,
Al Señor nuestro Diosa”».
Porque así dice el Señor:
«Griten con alegría por Jacoba,
Y den voces por la primera de las nacionesb.
Proclamen, den alabanza, y digan:
“Oh Señor, salva a Tu puebloc,
Al remanente de Israeld”.
»Yo los traigo del país del nortea,
Y los reuniré de los confines de la tierrab,
Entre ellos los ciegos y los cojosc,
La mujer encinta y también la que está dando a luz.
Una gran compañía1 volverá acád.
»Con llanto vendrána,
Y entre súplicas los guiaré.
Los haré andar junto a arroyos de aguasb,
Por camino derecho en el cual no tropezaránc;
Porque soy un padred para Israel,
Y Efraín es Mi primogénitoe».
Oigan, naciones, la palabra del Señor,
Anuncien en las costas lejanasa,
Y digan: «El que dispersó a…
This passage has been shortened. Keep reading Jeremías 29–31 in Logos
Footnotes
- 1O la paz.
- 1 sus.
- 2 ellos sueñan.
- 1 estoy trazando.
- 1O haré volver a sus cautivos.
- 1 madrugando y enviando.
- 1 encargados.
- 1 simiente.
- 2 hablado.
- 1O haré volver a los cautivos.
- 1 Hemos oído voz.
- 1Así en la versión (); en tu.
- 2En tus.
- 1 simiente.
- 1 haré subir sanidad para ti.
- 2 nadie la busca.
- 1O haré volver a los cautivos.
- 1 él.
- 2 ¿quién es el que daría su corazón en prenda.
- 1O furiosa.
- 1O sobrevivió.
- 1 me.
- 1O serás adornada otra vez con.
- 2 de.
- 1 profanarán.
- 1O asamblea.
Cross references
- a2 Crón. 30:1, 6; Est. 9:20; Jer. 29:25, 29
- a2 Rey. 24:12–16; 2 Crón. 36:9, 10; Jer. 13:18; 22:24–28; 24:1; 27:20
- a1 Crón. 6:13
- aJer. 24:5
- aJer. 29:28
- aJer. 16:2–4
- aDan. 4:27; 6:4, 5
- bEsd. 6:10; 7:23; Dan. 4:19; 1 Tim. 2:1, 2
- aJer. 14:14; 23:21; 27:14, 15; 28:15; Ef. 5:6
- bJer. 27:9; 29:1
- cJer. 23:25, 27
- aJer. 27:15; 29:21, 31
- a2 Crón. 36:21–23; Jer. 24:6, 7; 25:12; 27:22; Dan. 9:2; Sof. 2:7; Zac. 7:5
- aSal. 40:5; Jer. 23:5, 6; 30:9, 10
- bIsa. 40:9–11; Jer. 30:18–22
- cJer. 31:17; Os. 2:15
- aSal. 50:15; Jer. 33:3; Dan. 9:3
- bSal. 145:19
- aDt. 4:29; 1 Crón. 22:19; 2 Crón. 22:9; Sal. 32:6; Jer. 24:7; Mat. 7:7
- aDt. 30:1–10; Sal. 32:6; Isa. 55:6
- bIsa. 43:5, 6; Jer. 3:14; 12:15; 16:15; 23:8; 30:3; 32:37–41
- aJer. 29:21, 24
- aJer. 38:2, 3, 17–23
- aJer. 27:8; 29:18; 32:24
- bJer. 24:3, 8–10
- aDt. 28:25; 2 Crón. 29:8; Jer. 15:4; 24:9; 34:17; Ezq. 12:15
- bIsa. 65:15; Jer. 42:18
- cJer. 25:9; Lam. 2:15, 16
- aJer. 6:19
- bJer. 25:4; 26:5; 35:15
- aJer. 24:5; Ezq. 11:9; Miq. 4:10
- aJer. 14:14, 15; 29:8, 9; Lam. 2:14; 2 Ped. 2:1
- aIsa. 65:15
- bDan. 3:6, 21
- aGn. 34:7; 2 Sam. 13:12
- bJer. 5:8; 23:14
- cJer. 29:8, 9, 21
- dPrv. 5:21; Jer. 7:11; 16:17; Mal. 3:5; Heb. 4:13
- aJer. 29:31, 32
- aJer. 29:1
- b2 Rey. 25:18; Jer. 21:1; 29:29; 37:3; 52:24
- aJer. 20:1
- b2 Rey. 9:11; Os. 9:7; Mar. 3:21; Juan 10:20; Hech. 26:24, 25; 2 Cor. 5:13
- cDt. 13:1–5; Zac. 13:1–5
- dJer. 20:1, 2; Hech. 16:24
- aJer. 1:1
- aJer. 29:1
- bJer. 29:10
- cJer. 29:5
- aJer. 29:25
- aJer. 29:20
- bJer. 29:24
- cJer. 14:14, 15; 29:9, 23; Ezq. 13:8–16, 22, 23
- dJer. 28:15
- aJer. 36:31
- b1 Sam. 2:30–34; 2 Rey. 7:2, 19, 20; Jer. 17:6; 22:30; 29:10
- cDt. 13:5; Jer. 28:16
- aIsa. 30:8; Jer. 25:13; 36:4, 28, 32; Hab. 2:2
- aJer. 29:10
- bSal. 53:6; Jer. 29:14; 30:18; 32:44; Ezq. 39:25; Amós 9:14; Sof. 3:20
- cJer. 3:18
- dJer. 16:15; 23:7, 8; Ezq. 20:42; 36:24
- aIsa. 5:30; Jer. 6:25; 8:16; Amós 5:16–18
- aJer. 4:31; 6:24; 22:23
- aIsa. 2:12; Os. 1:11; Joel 2:11; Amós 5:18; Sof. 1:14
- bJer. 2:27, 28; 14:8; Lam. 1:12; Dan. 9:12; 12:1
- cJer. 30:10; 50:19
- aJer. 27:2; Ezq. 34:27
- bIsa. 9:4; Jer. 2:20; Ezq. 34:27
- aIsa. 55:3–5; Ezq. 34:23, 24; 37:24, 25; Os. 3:5; Luc. 1:69; Hech. 2:30; 13:23, 34
- aJer. 30:10, 11: Jer. 46:27, 28
- bIsa. 60:4; Jer. 23:3, 8; 29:14
- cIsa. 35:9; Jer. 33:16; Os. 2:18; Miq. 4:4
- dIsa. 41:13; 43:5; 44:2
- aJer. 1:8, 19
- bJer. 4:27; 5:10, 18
- cSal. 6:1; Jer. 10:24
- dJer. 46:28; Amós 9:8
- a2 Crón. 36:16; Jer. 15:18; 30:15
- aJer. 14:19; 46:11
- aJer. 22:20, 22; Lam. 1:2
- bLam. 2:4, 5
- cJob 30:21
- dJer. 6:23; 32:30–35; 44:22; 50:42
- eJer. 5:6
- aJer. 2:3; 8:16; 10:25
- bIsa. 14:2; Joel 3:8
- aEx. 15:26; Sal. 107:20; Isa. 30:26; Jer. 8:22; 33:6
- bIsa. 11:12; 56:8; Jer. 33:24
- aSal. 102:13
- bJer. 30:3; 31:23
- cJer. 31:4, 38–40
- d1 Crón. 29:1, 19; Sal. 48:3, 13; 122:7
- aSal. 126:1, 2; Isa. 12:1; 35:10; 51:3, 11; Jer. 17:26; 31:4; 33:11; Sof. 3:14
- bJer. 33:22
- cIsa. 55:5; 60:9
- aIsa. 54:14
- aJer. 30:9; Ezq. 34:23, 24; 37:24
- bNúm. 16:5; Sal. 65:4
- cEx. 3:5; Jer. 50:44
- aEx. 6:7; Jer. 32:38; Ezq. 36:28; Os. 2:23; Zac. 13:9
- aJer. 23:19
- aJer. 4:8
- bJer. 23:20
- aGn. 17:7, 8; Isa. 41:10; Rom. 11:26–28
- bJer. 30:22
- aNúm. 14:20
- bEx. 33:14; Núm. 10:33; Dt. 1:33; Jos. 1:13
- aDt. 4:37; 7:8; Mal. 1:2
- bSal. 25:6
- aJer. 24:6; 33:7
- bIsa. 30:32
- cJer. 30:19
- aSal. 107:37; Isa. 65:21; Ezq. 28:26; Amós 9:14
- aIsa. 2:3; Jer. 31:12; 50:4, 5; Miq. 4:2
- aSal. 14:7; Jer. 20:13
- bDt. 28:13; Isa. 61:9
- cSal. 28:9
- dIsa. 37:31; Jer. 23:3
- aJer. 3:18; 23:8
- bDt. 30:4; Isa. 43:6; Ezq. 34:13
- cIsa. 42:16
- dIsa. 40:11; Ezq. 34:16; Miq. 4:6
- aSal. 126:5; Jer. 50:4
- bIsa. 43:20; 49:10
- cIsa. 63:13
- dIsa. 64:8; Jer. 3:4, 19
- eEx. 4:22
- aIsa. 66:19; Jer. 25:22
Copyright 2005 por The Lockman Foundation