Jeremías 19–20
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La vasija rota
Así dijo el Señor: «Ve y compra una vasija de barro de un alfareroa, y toma contigo1 a algunos de los ancianos del pueblob y de los ancianos de los sacerdotesc.
»Entonces sal al valle de Ben Hinoma, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabrasb que Yo te diré.
»Dirás: “Oigan la palabra del Señor, reyes de Judá y habitantes de Jerusaléna. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Voy a traer tal calamidad sobre este lugarb, que a todo el que oiga de ella le zumbarán los oídosc.
’Porque ellos me han abandonadoa, han hecho extraño este lugar y han ofrecido sacrificios1b en él a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocidoc, y porque han llenado este lugar de sangre de inocentesd
y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que nunca mandé, ni de la cual hablé, ni me pasó por la mente1a.
’Por tanto, vienen días’, declara el Señor ‘cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben Hinom, sino valle de la Matanzaa.
’Y haré nulo el consejoa de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigosb y a mano de los que buscan su vida, y entregaré sus cadáveres por alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierrac.
’También convertiré esta ciudad en desolación y burla; todo aquel que pase por ella se quedará atónito y silbará a causa de toda su destrucción1a.
“Les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo durante el sitio y en la aflicción con que los afligirán sus enemigosa y los que buscan su vida’ ”.
»Entonces romperás la vasijaa a la vista de los hombres que te acompañen,
y les dirás: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘De igual manera romperé Yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfareroa, que no se puede reparar más; y los enterrarán en Tofet por no haber otro1 lugar donde enterrarlosb.
’Así haré con este lugar y con sus habitantes’, declara el Señor, ‘poniendo esta ciudad como Tofet.
’Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyesa de Judá serán como el lugar de Tofetb, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios1 a todo el ejército del cieloc y derramaron libaciones a otros diosesd’ ”».
Entonces Jeremías volvió de Tofet, adonde lo había enviado el Señora a profetizar, y poniéndose en pie en el atrio de la casa del Señor, dijo a todo el pueblo:
«Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque se han hecho tercos para no hacer caso a Mis palabrasa”».
Profecía contra Pasur
Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imera, que era el oficial principalb en la casa del Señor, oyó a Jeremías profetizar estas cosas,
hizo1 azotara al profeta Jeremías y lo puso en el cepob que estaba en la parte superior de la puerta de Benjamínc, la cual conducía a la casa del Señor.
Al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: «No es Pasur el nombre con que el Señor te llamaa ahora, sino Magor Misabib1b.
»Porque así dice el Señor: “Te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caerán por la espadac de tus enemigosa, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, y él los llevará como desterrados a Babilonia y los mataráb a espada.
”También entregaré toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y todas las cosas de gran valora, aun todos los tesoros de los reyes de Judá, los entregaré en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y se los llevarán a Babiloniab.
”Y tú, Pasura, con todos los moradores de tu casa, irás al cautiverio y entrarás en Babilonia; allí morirásb y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamentec”».
Lamento del profeta
Me persuadiste1, oh Señor, y quedé persuadido2;
Fuiste más fuerte que yo y prevalecistea.
He sido el hazmerreír cada díab;
Todos se burlan de míc.
Porque cada vez que hablo, grito;
Proclamo: ¡Violencia, destruccióna!
Pues la palabra del Señor ha venido a ser para mí
Oprobio y escarniob cada día.
Pero si digo: «No Lo recordaréa
Ni hablaré más en Su nombre»,
Esto se convierte dentro de mí1 como fuego ardiente
Encerrado en mis huesos.
Hago esfuerzos por contenerlob,
Y no puedoc.
Porque he oído las murmuraciones de muchos:
«¡Terror por todas partes!a
¡Denúncienlo, vamos a denunciarlo!b».
Todos mis amigos de confianza1c,
Esperando mi caída, dicen: “Tal vez será persuadido2, prevaleceremos contra él
Y tomaremos nuestra venganza contra éld».
Pero el Señor está conmigo como campeón temible;
Por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerána.
Quedarán muy avergonzados, pues no triunfaronb,
Tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidadac.
Oh Señor de los ejércitos, que pruebas al justo,
Que ves las entrañas1 y el corazón,
Vea yo Tu venganza sobre2 ellosa,
Pues a Ti he encomendado mi causab.
Canten al Señor, alaben al Señora,
Porque ha librado el alma del pobre
De manos de los malvadosb.
Maldito el día en que nací;
El día en que mi madre me dio a luz no sea benditoa.
Maldito el hombre que dio la noticia
A mi padre, diciéndole:
«¡Te ha nacido un hijo varón!»
Haciéndolo muy feliza.
Sea ese hombre como las ciudades
Que el Señor destruyóa sin piedad1;
Oiga gritos de mañana
Porque no me mató en1 el vientre
Para que mi madre hubiera sido mi sepultura,
Y su vientre embarazado para siemprea.
¿Por qué salí del vientre
Para ver pena y afliccióna,
Footnotes
- 1Así en algunas versiones antiguas; el texto omite: toma contigo.
- 1O quemado incienso.
- 1 mi corazón.
- 1 todos sus golpes.
- 1O hasta que no quede.
- 1O quemaron incienso.
- 1 Pasur hizo.
- 1 terror por todas partes.
- 1O engañaste.
- 2O engañado.
- 1 en mi corazón.
- 1 Cada hombre de mi paz.
- 2O engañado.
- 1 los riñones.
- 2 de.
- 1 sin que le pesara.
- 2O trompetazo.
- 1 desde.
Cross references
- aJer. 18:2; 19:10
- bNúm. 11:16
- c2 Rey. 19:2; Ezq. 8:11
- aJos. 15:8; 2 Rey. 23:10; Jer. 7:31, 32; 32:35
- bPrv. 1:20
- aJer. 17:20
- bJer. 6:19; 19:15
- c1 Sam. 3:11
- aDt. 28:20; Isa. 65:11; Jer. 2:13, 17, 19; 17:13
- bEzq. 7:22; Dan. 11:31
- cJer. 7:9; 11:13
- d2 Rey. 21:6, 16; Jer. 2:34; 7:6
- aLev. 18:21; Núm. 22:41; 2 Rey. 17:17; Sal. 106:37, 38; Jer. 32:35
- aJos. 15:8; Isa. 30:33; Jer. 7:32
- aSal. 33:10, 11; Isa. 28:17, 18; Jer. 8:8, 9
- bLev. 26:17; Dt. 28:25; Jer. 15:2, 9
- cSal. 79:2; Jer. 16:4
- a1 Rey. 9:8; 2 Crón. 7:21; Jer. 18:16; 49:13; 50:13
- aLev. 26:29; Dt. 28:53, 55; Isa. 9:20; Lam. 4:10; Ezq. 5:10
- aJer. 19:1
- aSal. 2:9; Isa. 30:14; Lam. 4:2; Apoc. 2:27
- bJer. 7:32
- aJer. 52:13
- b2 Rey. 23:10; Sal. 74:7; 79:1; Ezq. 7:21, 22
- cDt. 4:19; 2 Rey. 17:16; Jer. 8:2
- dJer. 7:18; 32:29; 44:18; Ezq. 20:28; Sof. 1:5
- a2 Crón. 20:5; Jer. 26:2
- aNeh. 9:17, 29; Sal. 58:4; Jer. 7:26; 17:23
- a1 Crón. 24:14; Esd. 2:37, 38
- b2 Rey. 25:18
- a1 Rey. 22:27; 2 Crón. 16:10; 24:21; Jer. 1:19; Amós 7:10–13
- bJob 13:27; 33:11
- cJer. 37:13; 38:7; Zac. 14:10
- aIsa. 8:3; Os. 1:4, 9
- bJer. 6:25; 20:10
- cJob 18:11–21; Jer. 6:25; 46:5; Ezq. 26:21
- aJer. 29:21; 39:6, 7
- bJer. 13:10; 21:4–10; 25:9; 52:27
- aJer. 15:13; 17:3
- b2 Rey. 20:17, 18; 2 Crón. 36:10; Jer. 27:21, 22
- aJer. 20:1
- bJer. 20:4; 29:21
- cJer. 14:14, 15; Lam. 2:14
- aEzq. 3:14
- bJob 12:4; Lam. 3:14
- cSal. 22:7; Jer. 38:19
- aJer. 6:7
- b2 Crón. 36:16; Jer. 6:10
- a1 Rey. 19:3, 4; Jon. 1:2, 3
- bJob 32:18–20; Sal. 39:3; Jer. 4:19; 23:9; Ezq. 3:14; Hech. 4:20
- cJob 32:18–20
- aSal. 31:13; Jer. 6:25
- bNeh. 6:6–13; Isa. 29:21; Jer. 18:18
- cSal. 41:9
- d1 Rey. 19:2
- aJer. 1:8; 15:20; Rom. 8:31
- bDt. 32:35, 36; Jer. 15:15, 20; 17:18
- cJer. 23:40
- aSal. 7:9; 11:5; 17:3; 54:7; 59:10; 139:23; Jer. 11:20; 17:10
- bSal. 62:8
- aJer. 31:7
- bSal. 34:6; 69:33; Jer. 15:21
- aJob 3:3–6; Jer. 15:10
- aGn. 21:6, 7
- aGn. 19:25
- bJer. 18:22; 48:3, 4
- aJob 3:10, 11, 16; 10:18, 19
- aJob 3:20; 5:7; 14:1; Jer. 15:10; Lam. 3:1
- bSal. 69:19; Jer. 3:25; 1 Cor. 4:9–13
- cSal. 90:9; 102:3
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