1 Corintios 3–4
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Divisiones de la iglesia de Corinto
Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espiritualesa, sino como a carnalesb, como a niñosc en Cristo.
Les di a beber leche, no alimento sólidoa, porque todavía no podían recibirlob. En verdad, ni aun ahora pueden,
porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusionesa entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres1b del mundo?
Porque cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolosa», ¿no son como hombresb del mundo?
¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidoresa mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada unob.
Yo plantéa, Apolosb regó, pero Dios ha dado el crecimientoc.
Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento.
Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa1 conforme a su propio trabajoa.
Porque nosotros somos colaboradoresa en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivob de Dios, el edificio de Diosc.
Jesucristo, único cimiento
Conforme a la gracia de Dios que me fue dadaa, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamentob, y otro edifica sobre élc. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima.
Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristoa.
Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas1, madera, heno, paja,
la obra de cada uno se hará evidentea; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno1b.
Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensaa.
Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuegoa.
Ustedes son templo de Dios
¿No saben que ustedes son templo1 de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedesa?
Si alguno destruye el templo1 de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo1 de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son2.
Ustedes son de Cristo
Nadie se engañe a sí mismoa. Si alguien de ustedes se cree sabio según este mundo1b, hágase necio a fin de llegar a ser sabioc.
Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Diosa. Pues escrito está: «Él es el que prende a los sabios en su propia astuciab».
Y también: «El Señor conoce los razonamientos de los sabios, los cuales son inútilesa».
Así que nadie se jacte en los hombresa, porque todo es de ustedesb:
ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas1a, o el mundo, o la vida, o la muerteb, o lo presente, o lo por venir, todo es suyo,
y ustedes de Cristoa, y Cristo de Diosb.
Solo Dios es juez
Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristoa y administradoresb de los misterios de Diosc.
Ahora bien, lo que se requiere además de1 los administradores es que cada uno sea hallado fiel.
En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por ustedes o por cualquier tribunal1 humano. De hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo.
Porque no estoy conscientea de nada en contra mía. Pero no por eso estoy sin culpab, pues el que me juzga es el Señor.
Por tanto, no juzguena antes de tiempo1, sino esperen hasta que el Señor vengab, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazonesc. Entonces cada uno recibirá de parte de Diosd la alabanza que le corresponda.
Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a mí mismo y a Apolos por amor a ustedes, para que en nosotros aprendan a no sobrepasar lo que está escritoa, para que ninguno de ustedes se vuelva arrogante1b a favor del uno contra el otroc.
Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibidoa?
Ya están saciados, ya se han hecho ricosa, ya han llegado a reinar sin necesidad de nosotros. Ojalá hubieran llegado a reinar, para que nosotros reináramos también con ustedes.
Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muertea. Porque hemos llegado a ser un espectáculo para el mundob, tanto para los ángeles como para los hombres.
Nosotros somos necios por amor de Cristoa, pero ustedes, prudentes en Cristob. Nosotros somos débilesc, pero ustedes, fuertes. Ustedes son distinguidos, pero nosotros, sin honra.
Hasta el momento1 presente pasamos hambre y sed, andamos mal vestidos2, somos maltratados y no tenemos dónde vivira.
Nos agotamos trabajando con nuestras propias manosa. Cuando nos ultrajanb, bendecimos. Cuando somos perseguidosc, lo soportamos.
Cuando hablan mal de nosotros, tratamos de reconciliar1. Hemos llegado a ser, hasta ahora, la basura del mundo, el desecho de todoa.
No les escribo esto para avergonzarlosa, sino para amonestarlos como a hijosb míos amados.
Porque aunque ustedes tengan innumerables maestros en Cristoa, sin embargo no tienen muchos padres; pues en Cristo Jesúsb yo los engendréc por medio del evangeliod.
Por tanto, los exhorto: sean imitadores míosa.
Por esta razón les he enviado a Timoteoa, que es mi hijo amadob y fiel en el Señor. Él les recordará mis caminos, los caminos en Cristo, tal como yo enseño en todas partes, en cada iglesiac.
Algunos de ustedes se han vuelto arrogantes1a, como si yo no hubiera de ir a verlosb.
Pero iré a verlosa pronto, si el Señor quiereb, y conoceré, no las palabras1 de los arrogantes2c sino el poder que tienen.
Porque el reino de Dios no consiste en palabras1, sino en podera.
¿Qué quieren? ¿Iré a ustedes con varaa, o con amor y espíritu de mansedumbre?
Footnotes
- 1 conforme al hombre.
- 1O su propio salario.
- 1O costosas.
- 1 probará de qué clase es la obra de cada uno.
- 1O santuario.
- 1O santuario.
- 2 el cual son ustedes.
- 1O siglo.
- 1O Pedro.
- 1 en.
- 1 día.
- 1 no sigan juzgando nada.
- 1 hinchado o inflado.
- 1 la hora.
- 2 estamos desnudos.
- 1O consolar.
- 1 hinchados o inflados.
- 1 la palabra.
- 2 hinchados o inflados.
- 1 palabra.
Cross references
- a1Cor. 2:15; 14:37; Gál. 6:1
- bRom. 7:14; 1Cor. 2:14
- c1Cor. 2:6; Ef. 4:14; Heb. 5:13
- aHeb. 5:12, 13; 1Ped. 2:2
- bJuan 16:12
- aRom. 13:13; 1Cor. 1:10, 11; 11:18
- b1Cor. 3:4
- a1Cor. 1:12
- b1Cor. 3:3
- aRom. 15:16; 2Cor. 3:3, 6; 4:1; 5:18; 6:4; Ef. 3:7; Col. 1:25; 1Tim. 1:12
- bRom. 12:6; 1Cor. 3:10
- a1Cor. 4:15; 9:1; 15:1; 2Cor. 10:14, 15
- bHech. 18:24–27; 1Cor. 1:12
- c1Cor. 15:10
- a1Cor. 3:14; 4:5; 9:17; Gál. 6:4
- aMar. 16:20; 2Cor. 6:1
- bIsa. 61:3; Mat. 15:13
- c1Cor. 3:16; Ef. 2:20–22; Col. 2:7; 1Ped. 2:5
- aRom. 12:3; 1Cor. 15:10
- bRom. 15:20; 1Cor. 3:11, 12
- c1Tes. 3:2
- aIsa. 28:16; 1Ped. 2:4 y
- aMat. 10:15; 1Cor. 1:8; 2Tes. 1:7–10; 2Tim. 1:12, 18; 4:8
- b1Cor. 4:5
- a1Cor. 3:8; 4:5; 9:17; Gál. 6:4
- aJob 23:10; Sal. 66:10, 12; Jud. 23
- aRom. 6:16; 8:9; 1Cor. 6:19; 2Cor. 6:16; Ef. 2:21, 22
- aIsa. 5:21
- b1Cor. 1:20
- c1Cor. 8:2; Gál. 6:3
- a1Cor. 1:20
- bJob 5:13
- aSal. 94:11
- a1Cor. 4:6
- bRom. 8:32
- a1Cor. 1:12; 3:5, 6
- bRom. 8:38
- a1Cor. 15:23; 2Cor. 10:7; Gál. 3:29
- b1Cor. 11:3; 15:28
- aLuc. 1:2
- b1Cor. 9:17; Tito 1:7; 1Ped. 4:10
- cRom. 11:25; 16:25
- aHech. 23:1; 2Cor. 1:12
- bSal. 143:2; Rom. 2:13
- aMat. 7:1; Rom. 2:1
- bJuan 21:22; Rom. 2:16
- c1Cor. 3:13
- dRom. 2:29; 1Cor. 3:8; 2Cor. 10:18
- a1Cor. 1:19, 31; 3:19, 20
- b1Cor. 4:18, 19; 8:1; 13:4
- c1Cor. 1:12; 3:4
- aJuan 3:27; Rom. 12:3, 6; 1Ped. 4:10
- aApoc. 3:17, 18
- aRom. 8:36; 1Cor. 15:31; 2Cor. 11:23
- bHeb. 10:33
- aHech. 17:18; 26:24; 1Cor. 1:18
- b1Cor. 1:19, 20; 3:18; 2Cor. 11:19
- c1Cor. 2:3; 2Cor. 13:9
- aRom. 8:35; 2Cor. 11:23–27
- aHech. 18:3
- b1Ped. 3:9
- cJuan 15:20; Rom. 8:35
- aLam. 3:45
- a1Cor. 6:5; 15:34
- b2Cor. 6:13; 12:14; 1Tes. 2:11; 1Jn. 2:1; 3Jn. 4
- aGál. 3:24, 25
- b1Cor. 1:30
- cNúm. 11:12; 1Cor. 3:8; Gál. 4:19; Filem. 10
- d1Cor. 9:12, 14, 18, 23; 15:1
- a1Cor. 11:1; Fil. 3:17; 4:9; 1Tes. 1:6; 2Tes. 3:9
- aHech. 16:1; 1Cor. 16:10
- b1Cor. 4:4; 1Tim. 1:2, 18; 2Tim. 1:2
- c1Cor. 7:17; 14:33; 16:1; Tito 1:5
- a1Cor. 4:6
- b1Cor. 4:21
- aHech. 19:21; 20:2; 1Cor. 11:34; 16:5–9; 2Cor. 1:15, 16
- bHech. 18:21
- c1Cor. 4:6
- a1Cor. 2:4
- a2Cor. 1:23; 2:1, 3; 12:20; 13:2, 10
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