Logos Bible Study

Mateo 8–9

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Curación de un leproso

Cuando Jesús bajó del monte, grandes multitudes lo seguían.

aY se acercó un leproso y se postró ante Él1b, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme»

Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero; sé limpio». Y al instante quedó limpio de su lepra1a.

Entonces Jesús le dijo*: «Mira, no se lo digas a nadiea, sino veb, muéstrate al sacerdotec y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos».

Jesús sana al criado del centurión

aAl entrar Jesús en Capernaúm, se acercó un centurión y le suplicó:

«Señor, mi criado1 está postrado en casa, paralíticoa, sufriendo mucho2»

Y Jesús le dijo*: «Yo iré y lo sanaré».

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que Tú entres bajo mi techo; solamente di la palabra1 y mi criado2 quedará sano.

»Porque yo también soy hombre bajo autoridada, con1 soldados a mis órdenes2; y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace»

Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en Israel1 no he hallado en nadie una fe tan grande.

»Y les digo que vendrán muchos del oriente y del occidentea, y se sentarán1 a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

»Pero los hijos del reinoa serán arrojados a las tinieblas de afuerab; allí será el llanto y el crujir de dientesc».

Entonces Jesús dijo al centurión: «Vete; así como has creídoa, te sea hecho». Y el criado1 fue sanado en esa misma hora.

Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros

aCuando Jesús llegó a casa de Pedro, vio a la suegra de este1 que estaba en cama2 con fiebre.

Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía.

Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniadosa; y expulsó a los espíritus con Su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermosb,

para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: «Él tomó nuestras flaquezas y llevó1 nuestras enfermedadesa».

Lo que demanda el discipulado

Viendo Jesús una multitud a Su alrededor, dio ordena de pasar al otro lado del mar.

aY un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas»

Jesús le respondió*: «Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombrea no tiene dónde recostar la cabeza».

Otro de los discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre»

Pero Jesús le contestó*: «Ven tras Mí, y deja que los muertos entierren a sus muertosa».

Jesús calma la tempestad

aCuando entró Jesús1 en la barca, Sus discípulos lo siguieron.

Y de pronto se desató una gran tormenta1 en el mar de Galilea, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido.

Llegándose a Él, lo despertaron, diciendo: «¡Señor, sálvanosa, que perecemos!»

Y Él les contestó*: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fea?». Entonces Jesús se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.

Los hombres se maravillaron, y decían: «¿Quién es Este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?»

Los endemoniados gadarenos

aAl llegar Jesús al otro lado, a la tierra de los gadarenos, fueron a Su encuentro dos endemoniadosb que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.

Y gritaron: «¿Qué hay entre Tú y nosotros, Hijo de Diosa? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo1?»

A cierta distancia de ellos estaba paciendo una manada de muchos cerdos;

y los demonios le rogaban: «Si vas a echarnos fuera, mándanos a la manada de cerdos»

«¡Vayan!», les dijo Jesús. Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y la manada entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas.

Los que cuidaban la manada huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso1 lo de los endemoniadosa.

Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su regióna.

Curación de un paralítico

Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado del mar y llegó a Su ciudada.

aY le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralíticob: «Anímatec, hijo, tus pecados te son perdonadosd».

Y algunos de los escribas decían para sí1: «Este blasfemaa»

Jesús, conociendo sus pensamientosa, dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones?

»Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y andaa”?

»Pues para que sepan que el Hijo del Hombrea tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», entonces dijo* al paralíticob: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».

Y levantándose, el paralítico se fue a su casa.

Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor1, y glorificaron a Diosa, que había dado tal poder2 a los hombres.

Llamamiento de Mateo y la cena en su casa

aCuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateob, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: «¡Ven tras Míc!». Y levantándose, lo siguió.

Y estando Él sentado1 a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos2 y pecadores llegaron y se sentaron3 a la mesa con Jesús y Sus discípulos.

Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadoresa?»

Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos1 no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermosa.

»Pero vayan, y aprendan lo que significaa: “Misericordia1 quiero y no sacrificiob”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadoresc».

Pregunta sobre el ayuno

Entonces los discípulos de Juan se acercaron* a Jesús, diciendo: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamosa, pero Tus discípulos no ayunan?».

Y Jesús les respondió: «¿Acaso los acompañantes del novio1 pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será2 quitado, y entonces ayunarán.

»Nadie pone un remiendo1 de tela nueva2 en un vestido viejo; porque el remiendo3 al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor.

»Y nadie echa vino nuevo en odres1 viejos, porque entonces2 los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan».

Curación de una mujer y resurrección de la hija de un oficial

aMientras Jesús les decía estas cosas, vino un oficial1 de la sinagoga y se postró delante de Él2b, diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven y pon Tu mano sobre ella, y vivirá».

Levantándose Jesús, lo siguió, y también Sus discípulos.

Y una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de Su mantoa;

pues decía para sí: «Si tan solo toco Su mantoa, sanaré1»

Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: «Hija, ten ánimoa, tu fe te ha sanado1b». Y al instante2 la mujer quedó sana3.

Cuando Jesús entró en la casa del oficial1, y vio a los flautistasa y al gentío en ruidoso desorden,

les dijo: «Retírense, porque la niña1 no ha muertoa, sino que está dormida». Y se burlaban de Él.

Pero cuando habían echado fuera a la gentea, Él entró y la tomó de la mano; y la niña1 se levantó2b.

Y esta noticia1 se difundió por toda aquella tierraa.

Curación de dos ciegos y un mudo

Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: «¡Hijo de Davida, ten misericordia de nosotros!».

Después de entrar en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: «¿Creen que puedo hacer esto?». «Sí, Señor», le respondieron*.

Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Hágase en ustedes según su fea».

Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamentea: «Miren que nadie lo sepa».

Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron Su fama por toda aquella tierraa.

Al salir ellos de allí, le trajeron un mudoa endemoniadob.

Después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: «Jamás se ha visto1 cosa igual en Israela»

Pero los fariseos decían: «Él echa fuera los demonios por el príncipe de los demoniosa»

Ministerio de Jesús

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellosa, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolenciab.

Y viendo las multitudesa, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastorb.

Entonces dijo* a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocosa.

»Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».

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Footnotes

  1. 1O le adoró.
  2. 1 su lepra fue limpiada.
  3. 1 muchacho.
  4. 2 terriblemente atormentado.
  5. 1 di con una palabra.
  6. 2 muchacho.
  7. 1 teniendo.
  8. 2 debajo de mí.
  9. 1Algunos antiguos dicen: ni en Israel.
  10. 1 se recostarán.
  11. 1 muchacho.
  12. 1 él.
  13. 2 postrada y.
  14. 1O cargó con.
  15. 1 Él.
  16. 1 un sacudimiento.
  17. 1I.e. designado para el juicio.
  18. 1 y.
  19. 1 dentro de sí.
  20. 1O se llenaron de asombro.
  21. 2O autoridad.
  22. 1 reclinado.
  23. 2O publicanos; los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos.
  24. 3 reclinaron.
  25. 1 fuertes.
  26. 1O Compasión.
  27. 1 hijos del tálamo.
  28. 2 sea.
  29. 1 lo que se pone encima.
  30. 2 sin encoger.
  31. 3 lo que llena.
  32. 1I.e. cueros usados como recipientes.
  33. 2 y si no.
  34. 1O principal.
  35. 2O le adoró.
  36. 1 seré salva.
  37. 1 te ha salvado.
  38. 2 desde aquella hora.
  39. 3 salva.
  40. 1O principal.
  41. 1O muchacha.
  42. 1O muchacha.
  43. 2O fue levantada.
  44. 1 fama.
  45. 1 ha aparecido.

Cross references

  1. aMat. 8:2–4: Mar. 1:40–44; Luc. 5:12–14
  2. bMat. 9:18; 15:25; 18:26; 20:20; Juan 9:38; Hech. 10:25
  3. aMat. 11:5; Luc. 4:27
  4. aMat. 9:30; 12:16; 17:9; Mar. 1:44; 3:12; 5:43; 7:36; 8:30; 9:9; Luc. 4:41; 8:56; 9:21
  5. bMar. 1:44; Luc. 5:14; 17:14
  6. cLev. 13:49; 14:2 y
  7. aMat. 8:5–13: Luc. 7:1–10
  8. aMat. 4:24
  9. aMar. 1:27; Luc. 9:1
  10. aIsa. 49:12; 59:19; Mal. 1:11; Luc. 13:29
  11. aMat. 13:38
  12. bMat. 22:13; 25:30
  13. cMat. 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30; Luc. 13:28
  14. aMat. 9:22, 29
  15. aMat. 8:14–16: Mar. 1:29–34; Luc. 4:38–41
  16. aMat. 4:24
  17. bMat. 4:23; 8:33
  18. aIsa. 53:4
  19. aMar. 4:35; Luc. 8:22
  20. aMat. 8:19–22: Luc. 9:57–60
  21. aDan. 7:13; Mat. 9:6; 12:8, 32, 40; 13:41; 16:13, 27, 28; 17:9; 19:28; 26:64; Mar. 8:38; Luc. 12:8; 18:8; 21:36; Juan 1:51; 3:13, 14; 6:27; 12:34; Hech. 7:56
  22. aMat. 9:9; Mar. 2:14; Luc. 9:59, 60; Juan 1:43; 21:19
  23. aMat. 8:23–27: Mar. 4:36–41; Luc. 8:22–25
  24. aMat. 8:2; 9:18
  25. aMat. 6:30; 14:31; 16:8; 17:20
  26. aMat. 8:28–34: Mar. 5:1–17; Luc. 8:26–37
  27. bMat. 4:24
  28. aJue. 11:12; 2Sam. 16:10; 19:22; 1Rey. 17:18; 2Rey. 3:13; 2Crón. 35:21; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; 8:28; Juan 2:4
  29. aMat. 4:24
  30. aAmós 7:12; Hech. 16:39
  31. aMat. 4:13; Mar. 5:21
  32. aMat. 9:2–8: Mar. 2:3–12; Luc. 5:18–26
  33. bMat. 4:24; 9:6
  34. cMat. 9:22; 14:27; Mar. 6:50; 10:49; Juan 16:33; Hech. 23:11
  35. dMar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
  36. aMar. 3:28, 29
  37. aMat. 12:25; Luc. 6:8; 9:47
  38. aMat. 9:2, 6; Mar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23; 7:48
  39. aMat. 8:20; Juan 5:27
  40. bMat. 4:24; 9:2
  41. aMat. 5:16; 15:31; Mar. 2:12; Luc. 2:20; 5:25, 26; 7:16; 13:13; 17:15; 23:47; Juan 15:8; Hech. 4:21; 11:18; 21:20; 2Cor. 9:13; Gál. 1:24
  42. aMat. 9:9–17: Mar. 2:14–22; Luc. 5:27–38
  43. bMat. 10:3; Mar. 2:14; 3:18; Luc. 6:15; Hech. 1:13
  44. cMat. 8:22
  45. aMat. 11:19; Mar. 2:16; Luc. 5:30; 15:2
  46. aMar. 2:17; Luc. 5:31
  47. aMat. 12:7
  48. bOs. 6:6
  49. cMar. 2:17; Luc. 5:32; 1Tim. 1:15
  50. aLuc. 18:12
  51. aMat. 9:18–26: Mar. 5:22–43; Luc. 8:41–56
  52. bMat. 8:2
  53. aNúm. 15:38; Dt. 22:12; Mat. 14:36; 23:5
  54. aMat. 14:36; Mar. 3:10; Luc. 6:19
  55. aMat. 9:2
  56. bMat. 9:29; 15:28; Mar. 5:34; 10:52; Luc. 7:50; 8:48; 17:19; 18:42
  57. a2Crón. 35:25; Jer. 9:17; 16:6; Ezq. 24:17
  58. aJuan 11:13; Hech. 20:10
  59. aHech. 9:40
  60. bMar. 9:27
  61. aMat. 4:24; 9:31; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
  62. aMat. 1:1; 12:23; 15:22; 20:30, 31; 21:9, 15; 22:42; Mar. 10:47, 48; 12:35; Luc. 18:38, 39; 20:41, 42
  63. aMat. 8:13; 9:22
  64. aMat. 8:4
  65. aMat. 4:24; 9:26; 14:1; Mar. 1:28, 45; Luc. 4:14, 37; 5:15; 7:17
  66. aMat. 12:22, 24
  67. bMat. 4:24
  68. aMar. 2:12
  69. aMat. 12:24; Mar. 3:22; Luc. 11:15; Juan 7:20, 21
  70. aMat. 4:23
  71. bMar. 1:14
  72. aMat. 14:14; 15:32; Mar. 6:34; 8:2
  73. bNúm. 27:17; Ezq. 34:5; Zac. 10:2; Mar. 6:34
  74. aLuc. 10:2