Marcos 5:1–17
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aLlegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos1.
Cuando Jesús salió de la barcaa, enseguida se acercó a Él, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundob,
que tenía su morada entre los sepulcros; y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas;
porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo.
Siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras.
Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él;
y gritando a gran voz, dijo*: «¿Qué tengo yo que ver contigo1, Jesús, Hijo del Diosa Altísimob? Te imploro por Dios que no me atormentesc»
Porque Jesús le decía: «Sal del hombre, espíritu inmundo».
«¿Cómo te llamas?», le preguntó Jesús. «Me llamo Legióna», respondió*, «porque somos muchos».
Le rogaba entonces con insistencia que no los enviara fuera de la tierra.
Había allí una gran manada de cerdos paciendo junto al monte.
Y los demonios le rogaron, diciendo: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos»
Jesús les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos; y la manada, unos 2,000, se precipitó por un despeñadero al mar, y en el mar se ahogaron1.
Los que cuidaban los cerdos1 huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qué era lo que había sucedido.
Vinieron* a Jesús, y vieron* al que había estado endemoniadoa, sentado, vestidob y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legiónc; y tuvieron miedod.
Los que lo habían visto les describieron cómo le había sucedido esto al endemoniadoa, y lo de los cerdos.
Y comenzaron a rogar a Jesús que se fuera de su regióna.
Footnotes
Cross references
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