Marcos 5:22–43
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
aY vino uno de los oficiales1 de la sinagogab, llamado Jairo, y al ver a Jesús, se postró* a Sus pies,
y le rogaba* con insistencia: «Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ellaa para que sane1 y viva»
Jesús fue con él; y una gran multitud lo seguía y oprimía.
Jesús sana a una mujer
Había una mujer que padecía de flujo de sangre por doce años.
Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado.
Cuando ella oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto.
Porque decía1: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré2»
Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su afliccióna.
Enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Éla, volviéndose entre la gente, dijo: «¿Quién ha tocado Mi ropa?».
Y Sus discípulos le dijeron: «Ves que la multitud te oprime, y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”».
Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que lo había tocado1.
Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad.
«Hija, tu fe te ha sanado1a», le dijo Jesús; «vete en pazb y queda sana de tu aflicciónc».
Jesús resucita a la hija de Jairo
Mientras Él estaba todavía hablando, vinieron* unos enviados de la casa del oficial de la sinagogaa, diciendo: «Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro?».
Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo* al oficial de la sinagogaa: «No temas, cree solamente1b».
Y no permitió que nadie fuera con Él sino solo Pedro, Jacobo1 y Juan, hermano de Jacoboa.
Fueron* a la casa del oficial de la sinagogaa, y Jesús vio* el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho.
Cuando entró les dijo*: «¿Por qué hacen alboroto y lloran? La niña no ha muerto, sino que está dormida».
Y se burlaban de Él. Pero echando fuera a todos, Jesús tomó* consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró* donde estaba la niña.
Tomando a la niña por la mano, le dijo*: «Talita cum», que traducido significa: «Niña, a ti te digo, ¡levántatea!».
Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento todos se quedaron completamente atónitos.
Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de estoa; y dijo que le dieran de comer a la niña1.
Footnotes
Cross references
- aMar. 5:22–43: Mat. 9:18–26; Luc. 8:41–56
- bMat. 9:18; Mar. 5:35, 36, 38; Luc. 8:49; 13:14; Hech. 13:15; 18:8, 17
- aMar. 6:5; 7:32; 8:23; 16:18; Luc. 4:40; 13:13; Hech. 6:6; 9:17; 28:8
- aMar. 3:10; 5:34
- aLuc. 5:17
- aMat. 9:22
- bLuc. 7:50; 8:48; Hech. 16:36; Sant. 2:16
- cMar. 3:10; 5:29
- aMar. 5:22
- aMar. 5:22
- bLuc. 8:50
- aMat. 17:1; 26:37
- aMar. 5:22
- aLuc. 7:14; Hech. 9:40
- aMat. 8:4
Copyright 2005 por The Lockman Foundation