Estudio bíblico Logos

Jeremías 19–22

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Capitulo 19

La vasija rota

Así dijo el Señor: Ve y compra una vasija de barro del alfareroa, y toma contigo1 a algunos de los ancianos del pueblob y de los ancianos de los sacerdotesc;

2y sal al valle de Ben-hinoma, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabrasb que yo te diré.

3Dirás: «Oíd la palabra del Señor, reyes de Judá y habitantes de Jerusaléna. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, traeré tal calamidad sobre este lugarb, que a todo el que oiga de ella le retiñirán los oídosc.

4“Porque me han abandonadoa, han hecho extraño este lugar y han ofrecido sacrificios1b en él a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocidoc, y han llenado este lugar de sangre de inocentesd,

5y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que nunca mandé, ni de la cual hablé, ni me pasó por la mente1a;

6por tanto, he aquí, vienen días—declara el Señor—cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanzaa.

7“Y haré nulo el consejoa de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigosb y a mano de los que buscan su vida, y entregaré sus cadáveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierrac.

8“También convertiré esta ciudad en desolación y burla; todo aquel que pase por ella se quedará atónito y silbará a causa de toda su destrucción1a.

9“Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo durante el sitio y en la aflicción con que les afligirán sus enemigosa y los que buscan su vida”».

10Entonces romperás la vasijaa a la vista de los hombres que te acompañen,

11y les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos: “De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfareroa, que no se puede reparar más; y los enterrarán en Tofet por no haber otro1 lugar donde enterrarb.

12“Así haré con este lugar y con sus habitantes—declara el Señor—poniendo esta ciudad como Tofet.

13“Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyesa de Judá serán como el lugar de Tofetb, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios1 a todo el ejército del cieloc y derramaron libaciones a otros diosesd”».

14Y volvió Jeremías de Tofet, adonde lo había enviado el Señor a profetizar, y poniéndose en pie en el atrio de la casa del Señora, dijo a todo el pueblo:

15Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «He aquí, voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabrasa».

Capitulo 20

Profecía contra Pasur

Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imera, que era el oficial principalb en la casa del Señor, oyó a Jeremías profetizar estas cosas,

2hizo1 azotara al profeta Jeremías y lo puso en el cepob que estaba en la puerta superior de Benjamínc, la cual conducía a la casa del Señor.

3Y1 al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: No es Pasur el nombre con que el Señor ahora te llamaa, sino Magor-misabib2b.

4Porque así dice el Señor: «He aquí, te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caerán por la espada de tus enemigosa, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, y él los llevará como desterrados a Babilonia y los mataráb a espadac.

5»También entregaré toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y cosas de gran valora, y1 todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y se los llevarán a Babiloniab.

6»Y tú, Pasura, con todos los moradores de tu casa, irás al cautiverio y entrarás en Babilonia; allí morirásb y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamentec».

Lamento del profeta

Me persuadiste1, oh Señor, y quedé persuadido2;

fuiste más fuerte que yo y prevalecistea.

He sido el hazmerreír cada díab;

todos se burlan de míc.

8Porque cada vez que hablo, grito;

proclamo: ¡Violencia, destruccióna!

Pues la palabra del Señor ha venido a ser para mí

oprobio y escarniob cada día.

9Pero si digo: No le recordaréa

ni hablaré más en su nombre,

esto se convierte dentro de mí1 como fuego ardiente

encerrado en mis huesos;

hago esfuerzos por contenerlob,

y no puedoc.

10Porque he oído las murmuraciones de muchos:

¡Terror por todas partesa!

¡Denunciadle, denunciémosleb!

Todos mis amigos de confianza1c,

esperando mi caída, dicen:

Tal vez será persuadido2, prevaleceremos contra él

y tomaremos de él nuestra venganzad.

11Pero el Señor está conmigo como campeón temible;

por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerána.

Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfadob,

tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidadac.

12Oh Señor de los ejércitos, que pruebas al justo,

que ves las entrañas1 y el corazón,

vea yo tu venganza sobre2 ellosa,

pues a ti he encomendado mi causab.

13Cantad al Señor, alabad al Señora,

porque ha librado el alma del pobre

de manos de los malvadosb.

14Maldito el día en que nací;

el día en que me dio a luz mi madre no sea benditoa.

15Maldito el hombre que dio la noticia

a mi padre, diciendo:

¡Te ha nacido un hijo varón!,

haciéndolo muy feliza.

16Sea ese hombre como las ciudades

que el Señor destruyóa sin piedad1;

oiga gritos de mañana

y alaridos2b al mediodía,

17porque no me mató en1 el vientre

para que mi madre hubiera sido mi sepultura,

y su vientre embarazado para siemprea.

18¿Por qué salí del vientre

para ver pena y afliccióna,

y que acaben en vergüenzab mis díasc?

Capitulo 21

Profecía sobre la destrucción de Jerusalén

Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor cuando el rey Sedequíasa lo envió a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, diciendob:

2Consulta ahora de nuestra parte al Señora, porque Nabucodonosor, rey de Babiloniab, nos hace la guerra; tal vez el Señor haga con nosotros conforme a todas sus maravillas1, para que el enemigo se retire de nosotrosc.

3Entonces Jeremías les dijo: Así diréis a Sedequías:

4«Así dice el Señor, Dios de Israel: “He aquí, yo haré volver atrás las armas de guerra que tenéis en vuestras manos, con las cuales peleáis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos que os sitian fuera de los muros, y las reuniré en medio de esta ciudada.

5“Y yo pelearé contra vosotrosa con mano extendida y brazo poderosob, y con ira, furor y gran enojoc.

6“Heriré a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirán de gran pestilenciaa.

7“Y después”—declara el Señor—“a Sedequías, rey de Judá, a sus siervos, al pueblo y a los que sobrevivan en esta ciudad de la pestilencia, de la espada y del hambre, los entregaré en manos de Nabucodonosor, rey de Babiloniaa, en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan sus vidas; y él los herirá a filo de espada. No los perdonará ni les tendrá piedad ni compasiónb”».

8Y dirás a este pueblo: «Así dice el Señor: “He aquí, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muertea.

9“El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre y de pestilenciaa; pero el que salga y se entregue a los caldeos que os sitian, vivirá, y tendrá su propia vida como botínb.

10“Porque he puesto mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien’—declara el Señora—. ‘Será entregada en manos del rey de Babilonia, quien le prenderá fuegob”».

11Y di a la casa del rey de Judá:

«Oíd la palabra del Señora:

12Casa de David, así dice el Señora:

“Haced justiciab cada1 mañana,

y librad al despojado de manosc de su opresor,

no sea que salga como fuego mi furor,

y arda y no haya quien lo apagued,

a causa de la maldad de vuestras obrase.

13“He aquí, yo estoy contra ti, moradora del valle,

roca de la llanura”—declara el Señora—

“los que decís: ‘¿Quién descenderá contra nosotrosb?

¿Quién entrará en nuestras moradasc?’.

14“Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras”

—declara el Señora—

“y prenderé fuego en su bosque

que consumirá todos sus alrededoresb”».

Capitulo 22

Profecías contra los reyes de Judá

Así dice el Señor: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra,

2y di: «Escucha la palabra del Señor, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertasa.

3»Así dice el Señor: “Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresora. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viudab, ni derraméis sangre inocente en este lugarc.

4“Porque si en verdad observáis este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David1, en su trono; entrarán montados en carros y caballos, el rey2, sus siervos y su puebloa.

5“Pero si no obedecéis estas palabrasa, juro por mí mismo”—declara el Señorb—“que esta casa vendrá a ser una desolación”».

6Porque así dice el Señor acerca de la casa del rey de Judá:

Como Galaada eres para mí,

como la cumbre del Líbano;

pero ciertamente te convertiré en un desierto,

como ciudades deshabitadasb.

7Designaré contra ti destructoresa,

cada uno con sus armas,

y cortarán tus cedros más selectosb

y los echarán al fuegoc.

8Pasarán muchas naciones junto a esta ciudad, y dirá cada cual a su prójimo: «¿Por qué ha hecho así el Señor con esta ciudada?».

9Entonces responderán1: “Porque abandonaron el pacto del Señor su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvierona.”

10No lloréis por el muerto ni hagáis duelo por él,

llorad amargamente por el que se vaa,

porque jamás volverá

ni verá su tierra natalb.

11Porque así dice el Señor acerca de Salum1, hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: Nunca más volverá aquía;

12sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí moriráa, y no verá más esta tierra.

13Ay del que edifica su casa sin justiciaa

y…

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Notas al pie

  1. 1Así en algunas versiones antiguas; el texto heb. omite: toma contigo
  2. 1O, quemado incienso
  3. 1, mi corazón
  4. 1, todos sus golpes
  5. 1O, hasta que no quede
  6. 1O, quemaron incienso
  7. 1, Pasur hizo
  8. 1, Y sucedió que
  9. 2I.e., terror por todas partes
  10. 1, y entregaré
  11. 1O, engañaste
  12. 2O, engañado
  13. 1, en mi corazón
  14. 1, Cada hombre de mi paz
  15. 2O, engañado
  16. 1, los riñones
  17. 2, de
  18. 1, sin que le pesara
  19. 2O, trompetazo
  20. 1, desde
  21. 1O, todos sus milagros
  22. 1O, por la
  23. 1, por David
  24. 2, él
  25. 1, dirán
  26. 1I.e., Joacaz

Referencias cruzadas

  1. aJer. 18:2; 19:10
  2. bNúm. 11:16
  3. c2 Rey. 19:2; Ezeq. 8:11
  4. aJos. 15:8; 2 Rey. 23:10; Jer. 7:31, 32; 32:35
  5. bProv. 1:20
  6. aJer. 17:20
  7. bJer. 6:19; 19:15
  8. c1 Sam. 3:11
  9. aDeut. 28:20; Isa. 65:11; Jer. 2:13, 17, 19; 17:13
  10. bEzeq. 7:22; Dan. 11:31
  11. cJer. 7:9; 11:13
  12. d2 Rey. 21:6, 16; Jer. 2:34; 7:6
  13. aLev. 18:21; Núm. 22:41; 2 Rey. 17:17; Sal. 106:37, 38; Jer. 32:35
  14. aJos. 15:8; Isa. 30:33; Jer. 7:32
  15. aSal. 33:10, 11; Isa. 28:17, 18; Jer. 8:8, 9
  16. bLev. 26:17; Deut. 28:25; Jer. 15:2, 9
  17. cSal. 79:2; Jer. 16:4
  18. a1 Rey. 9:8; 2 Crón. 7:21; Jer. 18:16; 49:13; 50:13
  19. aLev. 26:29; Deut. 28:53, 55; Isa. 9:20; Lam. 4:10; Ezeq. 5:10
  20. aJer. 19:1
  21. aSal. 2:9; Isa. 30:14; Lam. 4:2; Apoc. 2:27
  22. bJer. 7:32
  23. aJer. 52:13
  24. b2 Rey. 23:10; Sal. 74:7; 79:1; Ezeq. 7:21, 22
  25. cDeut. 4:19; 2 Rey. 17:16; Jer. 8:2
  26. dJer. 7:18; 32:29; 44:18; Ezeq. 20:28; Sof. 1:5
  27. a2 Crón. 20:5; Jer. 26:2
  28. aNeh. 9:17, 29; Sal. 58:4; Jer. 7:26; 17:23
  29. a1 Crón. 24:14; Esd. 2:37, 38
  30. b2 Rey. 25:18
  31. a1 Rey. 22:27; 2 Crón. 16:10; 24:21; Jer. 1:19; Amós 7:10–13
  32. bJob 13:27; 33:11
  33. cJer. 37:13; 38:7; Zac. 14:10
  34. aIsa. 8:3; Os. 1:4, 9
  35. bJer. 6:25; 20:10
  36. aJob 18:11–21; Jer. 6:25; 46:5; Ezeq. 26:21
  37. bJer. 29:21; 39:6, 7
  38. cJer. 13:10; 21:4–10; 25:9; 52:27
  39. aJer. 15:13; 17:3
  40. b2 Rey. 20:17, 18; 2 Crón. 36:10; Jer. 27:21, 22
  41. aJer. 20:1
  42. bJer. 20:4; 29:21
  43. cJer. 14:14, 15; Lam. 2:14
  44. aEzeq. 3:14
  45. bJob 12:4; Lam. 3:14
  46. cSal. 22:7; Jer. 38:19
  47. aJer. 6:7
  48. b2 Crón. 36:16; Jer. 6:10
  49. a1 Rey. 19:3, 4; Jon. 1:2, 3
  50. bJob 32:18–20; Sal. 39:3; Jer. 4:19; 23:9; Ezeq. 3:14; Hech. 4:20
  51. cJob 32:18–20
  52. aSal. 31:13; Jer. 6:25
  53. bNeh. 6:6–13; Isa. 29:21; Jer. 18:18
  54. cSal. 41:9
  55. d1 Rey. 19:2
  56. aJer. 1:8; 15:20; Rom. 8:31
  57. bDeut. 32:35, 36; Jer. 15:15, 20; 17:18
  58. cJer. 23:40
  59. aSal. 7:9; 11:5; 17:3; 54:7; 59:10; 139:23; Jer. 11:20; 17:10
  60. bSal. 62:8
  61. aJer. 31:7
  62. bSal. 34:6; 69:33; Jer. 15:21
  63. aJob 3:3–6; Jer. 15:10
  64. aGén. 21:6, 7
  65. aGén. 19:25
  66. bJer. 18:22; 48:3, 4
  67. aJob 3:10, 11, 16; 10:18, 19
  68. aJob 3:20; 5:7; 14:1; Jer. 15:10; Lam. 3:1
  69. bSal. 69:19; Jer. 3:25; 1 Cor. 4:9–13
  70. cSal. 90:9; 102:3
  71. a2 Rey. 24:17, 18; Jer. 32:1–3; 37:1; 52:1–3
  72. b2 Rey. 25:18; 1 Crón. 9:12; Jer. 29:25, 29; 37:3; 38:1; 52:24
  73. aEx. 9:28; Jer. 37:3, 17; Ezeq. 14:7; 20:1–3
  74. bGén. 10:10; 2 Rey. 17:24; 25:1
  75. cSal. 44:1–3; Jer. 32:17
  76. aIsa. 5:5; 13:4; Jer. 32:5; 33:5; 37:8–10; 38:2, 3, 17, 18; 39:3; Lam. 2:5, 7; Zac. 14:2
  77. aIsa. 63:10
  78. bEx. 6:6; Deut. 4:34; Jer. 6:12
  79. cIsa. 5:25; Jer. 32:37
  80. aJer. 14:12; 32:24
  81. a2 Rey. 25:5–7, 18–21; Jer. 37:17; 39:5–9
  82. b2 Crón. 36:17; Jer. 13:14; Ezeq. 7:9; Hab. 1:6–10
  83. aDeut. 30:15, 19; Isa. 1:19, 20
  84. aJer. 14:12; 24:10
  85. bJer. 38:2, 17–23; 39:18; 45:5
  86. aLev. 17:10; Jer. 44:11, 27; Amós 9:4
  87. b2 Crón. 36:19; Jer. 32:28, 29; 34:2; 37:10; 38:3, 18; 39:8; 52:13
  88. aJer. 17:20
  89. aIsa. 7:2, 13
  90. bSal. 72:1; Isa. 1:17; Jer. 7:5; 22:3; Zac. 7:9, 10
  91. cSal. 101:8; Sof. 3:5
  92. dIsa. 1:31; Jer. 7:20
  93. eJer. 4:4; 17:4; Ezeq. 20:47, 48; Nah. 1:6
  94. aJer. 23:30–32; Ezeq. 13:8
  95. bSal. 125:2; Isa. 22:1
  96. c2 Sam. 5:6, 7; Jer. 49:4; Lam. 4:12; Abd. 3, 4
  97. aIsa. 3:10, 11; Jer. 17:10; 32:19
  98. b2 Crón. 36:19; Isa. 10:16, 18; Jer. 11:16; 17:27; 52:13; Ezeq. 20:47, 48
  99. aIsa. 9:7; Jer. 17:25; 22:4, 30; Luc. 1:32
  100. aSal. 72:4; Isa. 58:6, 7; Jer. 7:5, 23; 21:12; Miq. 6:8; Zac. 7:9; 8:16; Mat. 23:23
  101. bEx. 22:21–24
  102. cJer. 7:6; 19:4; 22:17
  103. aJer. 17:25
  104. aJer. 17:27; 26:4
  105. bGén. 22:16; Amós 6:8; Heb. 6:13
  106. aGén. 37:25; Núm. 32:1; Cant. 4:1
  107. bSal. 107:34; Isa. 6:11; Jer. 7:34; Miq. 3:12
  108. aIsa. 10:3–6; Jer. 4:6, 7
  109. bIsa. 10:33, 34; 37:24
  110. cJer. 21:14
  111. aDeut. 29:24–26; 1 Rey. 9:8, 9; 2 Crón. 7:20–22; Jer. 16:10
  112. a2 Rey. 22:17; 2 Crón. 34:25; Jer. 11:3
  113. aEcl. 4:2; Isa. 57:1; Jer. 16:7; 22:18
  114. bJer. 25:27; 44:14
  115. a2 Rey. 23:30–34; 1 Crón. 3:15; 2 Crón. 36:1–4
  116. a2 Rey. 23:34; Jer. 22:18
  117. aJer. 17:11; Miq. 3:10; Hab. 2:9