Logos Bible Study

Jeremías 16–24

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Capitulo 16

Calamidades venideras

Entonces la palabra del Señor vino a mí, diciendo:

2No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.

3Porque así dice el Señor acerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madresa que los dieron a luz, y de los padresb que los engendraron en esta tierra:

4De muertes crueles morirán; no serán llorados ni sepultados; serán como estiércol sobre la faz de la tierraa; a espada y por hambre serán acabadosb, y sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierrac.

5Porque así dice el Señor: No entres en casa de duelo1, ni vayas a lamentar, ni los consuelesa; pues he retirado mi paz de este pueblob—declara el Señor—la misericordia y la compasiónc.

6Morirán grandes y pequeños en esta tierraa; no serán enterrados, ni llorados, y nadie se sajará ni se rapará por ellosb;

7no partirán el pan en el duelo para ellosa, a fin de consolarlos1 por el muerto, ni les darán a beber la copa de consolación por su padre o por su madre.

8Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y bebera.

9Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la noviaa.

10Y sucederá que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirán: «¿Por qué el Señor ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotrosa? ¿Cuál es nuestra iniquidad y cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?».

11Entonces les dirás: «Es porque vuestros padres me abandonaron»—declara el Señor—«y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellosa, pero a mí me abandonaron y no guardaron mi leyb.

12»Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí, cada uno de vosotros anda tras la terquedad de su malvado corazóna, sin escucharmeb.

13»Por tanto, yo os arrojaré de esta tierraa a una tierra que no habéis conocidob, ni vosotros ni vuestros padres; y allí serviréis a otros diosesc día y noche, pues no os mostraré clemencia».

La restauración prometida

14Por tanto, he aquí, vienen días—declara el Señor—cuando ya no se dirá: «Vive el Señor, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egiptoa»,

15sino: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado». Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padresa.

16He aquí, enviaré a muchos pescadores—declara el Señor—que los pescarána; y después enviaré a muchos cazadores, que los cazaránb por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peñasc.

17Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminosa, que no se me ocultan, ni su iniquidad está encubierta a mis ojosb.

18Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecadoa, porque ellos han contaminado mi tierrab con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominacionesc.

19¡Oh Señor, fuerza mía y fortaleza mía,

refugio míoa en el día de angustiab!

A ti vendrán las naciones

desde los términos de la tierrac y dirán:

Nuestros padres heredaron solo mentirad,

vanidad y cosas sin provecho1e.

20¿Puede hacer el hombre dioses para sí?

¡Pero no son diosesa!

21Por tanto, he aquí, voy a darles a conocer,

esta vez les haré conocera

mi mano y mi poder;

y sabrán que mi nombre es el Señorb.

Capitulo 17

El pecado imborrable de Judá

El pecadoa de Judá está escrito con cincel de hierrob,

con punta de diamante1 está grabado sobre la tabla de su corazónc

y en los cuernos de sus2 altares.

2Como ellos se acuerdan de sus hijosa,

así se acuerdan de sus altares y de sus Aseras1b

junto a los árboles frondosos, en las altas colinasc.

3Oh montaña mía en el campoa,

tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo,

a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio1b.

4Y por tu causa harás que se pierda la heredada

que yo te di;

te haré servir a tus enemigos

en una tierra que no conocesb;

porque habéis prendido un fuego en mi ira

que arderá para siemprec.

5Así dice el Señor:

Maldito el hombre que en el hombre confíaa,

y hace de la carneb su fortaleza1,

y del Señor se aparta su corazón.

6Será como arbusto en el yermo

y no verá el bien cuando venga;

habitará en pedregales en el desiertoa,

tierra saladab y sin habitantes.

7Bendito es el hombre que confía en el Señora,

cuya confianza es el Señorb.

8Será como árbol plantado junto al agua,

que extiende sus raíces junto a la corriente;

no temerá cuando venga el calor,

y sus hojas estarán verdes;

en año de sequíaa no se angustiará

ni cesará de dar frutob.

9Más engañosoa que todo, es el corazónb,

y sin remedioc;

¿quién lo comprenderá?

10Yo, el Señor, escudriño el corazón,

pruebo los pensamientos1,

para dar a cada uno según sus caminos,

según el fruto de sus obrasa.

11Como perdiz que incuba lo que no ha puesto,

es el que adquiere una fortuna, pero no con justiciaa,

en la mitad de sus días lo abandonará,

y al1 final será un insensatob.

12Trono de gloriaa, enaltecido desde el principio

es el lugar de nuestro santuario.

13Oh Señor, esperanza de Israela,

todos los que te abandonan serán avergonzadosb.

Los que se apartan de ti1 serán escritos en el polvo2c,

porque abandonaron al Señor, fuente de aguas vivas.

14Sáname, oh Señor, y seré sanadoa;

sálvameb y seré salvo,

porque tú eres mi alabanzac.

15Mira, ellos me dicen:

¿Dónde está la palabra del Señor?

Que venga ahoraa.

16Pero yo no me he apresurado a dejar de ser tu pastor1,

ni el día de angustia he anhelado;

tú sabesa que lo que ha salido de mis labios

en tu presencia está.

17No seas para mí terrora;

tú eres mi refugio en el día de calamidadb.

18Sean avergonzados los que me persiguena, pero no sea yo avergonzado;

sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yob.

Trae sobre ellos el día de calamidad,

y destrúyelos con doble destrucciónc.

19Así me dijo el Señor: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,

20y diles: «Escuchad la palabra del Señora, reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalénb que entráis por estas puertas:

21Así dice el Señor: “Guardaos, por vuestra vidaa, de llevar carga en día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalénb.

22“Tampoco saquéis carga de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposoa, como mandé a vuestros padresb.

23“Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus oídosa, sino que endurecieron su cerviz para no oír ni recibir correcciónb.

24“Pero sucederá que si me escucháis con atencióna—declara el Señor—no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en día de reposob, y santificáis el día de reposo, sin hacer en él trabajo algunoc,

25entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sienten sobre el trono de Davida; vendrán montados en carros y caballos, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalénb; y esta ciudad será habitada para siemprec.

26“Vendrán de las ciudades de Judá y de los alrededores de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la tierra baja, de la región montañosa y del Neguev1a, trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios de acción de gracias a la casa del Señorb.

27“Pero si no me escucháisa en cuanto a santificar el día de reposo, y traéis carga y entráis por las puertas de Jerusalén en día de reposo, entonces prenderé fuegob a sus puertas, que consumirá los palacios1 de Jerusalénc, y no se apagarád”».

Capitulo 18

El alfarero y el barro

Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

2Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabrasa.

3Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda1.

4Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.

5Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

6¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?—declara el Señor. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi manoa, casa de Israel.

7En un momento yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruira;

8pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldada, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ellab.

9Y de pronto puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantara;

10pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voza, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo1b.

11Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, diciendo: «Así dice el Señor: ‘He aquí, estoy preparando una calamidad contra vosotrosa y tramando un plan contra vosotros. Volveos, pues, cada uno de su mal camino y enmendad1 vuestros caminos y vuestras obrasb”».

12Mas ellos dirán: «Es en vanoa; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazónb».

13Por tanto, así dice el Señor:

«Preguntad ahora entre las naciones:

¿Quién ha oído cosa semejante1a?

Algo muy horrible ha hechob

la virgen de Israelc.

14»¿Faltará la nieve del Líbano de la roca agreste?

¿O se agotarán1 las aguas frías que fluyen de tierras lejanas2?

15»Pues bien, mi pueblo me ha olvidadoa,

queman incienso a dioses vanos1b,

y se han desviado2 de3 sus caminos,

de3 las sendas antiguasc,

para andar por senderos,

no por calzadad,

16convirtiendo su tierra en una desolación,

en una burla perpetuaa.

Todo el que pase por ella se quedará atónitob

y meneará la cabezac.

17»Como viento solanoa los esparciréb

delante del enemigo;

les mostraré1 la espalda y no el rostroc

el día de su calamidadd».

18Entonces dijeron:…

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Footnotes

  1. 1O, banquete
  2. 1, consolarle
  3. 1, y no hay nada provechoso en ellas
  4. 1, corindón
  5. 2Así en muchos y versiones antiguas; en el , vuestros
  6. 1I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
  7. 1, en todas tus fronteras
  8. 1, brazo
  9. 1, riñones
  10. 1, en su
  11. 1, de mí
  12. 2, en la tierra
  13. 1, pastor en pos de ti
  14. 1I.e., región del sur
  15. 1O, las fortalezas
  16. 1, un par de discos de piedra
  17. 1, hacerle bien
  18. 1, haced buenos
  19. 1, cosas semejantes
  20. 1, serán arrebatadas
  21. 2O, extranjeras
  22. 1, a la vanidad
  23. 2, y los hicieron tropezar
  24. 3O, en
  25. 1Así en algunas versiones antiguas; en el , les miraré

Cross references

  1. aJer. 15:8
  2. bJer. 6:21
  3. aSal. 83:10; Jer. 9:22; 25:33
  4. bJer. 15:2
  5. cSal. 79:2; Isa. 18:6; Jer. 15:3; 34:20
  6. aEzeq. 24:16–23
  7. bJer. 12:12; 15:1–4
  8. cSal. 25:6; Isa. 27:11; Jer. 13:14
  9. a2 Crón. 36:17; Ezeq. 9:6
  10. bDeut. 14:1; Isa. 22:12; Jer. 41:5; 47:5
  11. aDeut. 26:14; Ezeq. 24:17; Os. 9:4
  12. aEcl. 7:2–4; Isa. 22:12–14; Jer. 15:17; Amós 6:4–6
  13. aJer. 7:34; 25:10; Ezeq. 26:13; Os. 2:11; Apoc. 18:23
  14. aDeut. 29:24; 1 Rey. 9:8; Jer. 5:19; 13:22; 22:8
  15. aDeut. 29:25; 1 Rey. 9:9; 2 Crón. 7:22; Neh. 9:26–29; Jer. 22:9
  16. bDeut. 29:26; 1 Rey. 9:9; Sal. 106:35–41; Jer. 5:7–9; 8:2; Ezeq. 11:21; 1 Ped. 4:3
  17. a1 Sam. 15:23; Jer. 7:24, 26; 9:14; 13:10
  18. bEcl. 9:3; Mar. 7:21
  19. aDeut. 4:26, 27; 2 Crón. 7:20; Jer. 15:1
  20. bJer. 15:14; 17:4
  21. cDeut. 4:28; 28:36; Jer. 5:19
  22. aEx. 20:2; Deut. 15:15; Isa. 43:18; Jer. 23:7
  23. aSal. 106:47; Isa. 11:11–16; 14:1; Jer. 3:18; 23:8; 24:6
  24. aAmós 4:2; Hab. 1:14, 15
  25. b1 Sam. 26:20; Miq. 7:2
  26. cIsa. 2:21; Amós 9:3
  27. a2 Crón. 16:9; Job 34:21; Sal. 90:8; Prov. 5:21; 15:3; Jer. 23:24; 32:19; Zac. 4:10; Luc. 12:2; 1 Cor. 4:5; Heb. 4:13
  28. bJer. 2:22
  29. aJer. 17:18; Apoc. 18:6
  30. bNúm. 35:33, 34; Jer. 2:7; 3:9
  31. cJer. 7:30; Ezeq. 11:18, 21
  32. aSal. 18:1, 2; Isa. 25:4
  33. bNah. 1:7
  34. cSal. 22:27; Isa. 2:2; Jer. 3:17; 4:2
  35. dIsa. 44:20; Hab. 2:18
  36. eIsa. 44:10
  37. aSal. 115:4–8; Isa. 37:19; Jer. 2:11; 5:7; Os. 8:4–6; Gál. 4:8
  38. aSal. 9:16
  39. bSal. 83:18; Isa. 43:3; Jer. 33:2; Amós 5:8
  40. aJer. 2:22; 4:14
  41. bJob 19:24
  42. cProv. 3:3; 7:3; Isa. 49:16; 2 Cor. 3:3
  43. aJer. 7:18
  44. bEx. 34:13; 2 Crón. 24:18; 33:3; Isa. 17:8
  45. cJer. 3:6
  46. aJer. 26:18; Miq. 3:12
  47. b2 Rey. 24:13; Isa. 39:4–6; Jer. 15:13; 20:5
  48. aJer. 12:7; Lam. 5:2
  49. bJer. 16:13
  50. cDeut. 28:48; Isa. 5:25; 14:3; Jer. 7:20; 15:14; 27:12, 13
  51. aSal. 146:3; Isa. 2:22; 30:1; Ezeq. 29:7
  52. b2 Crón. 32:8; Isa. 31:3
  53. aJer. 48:6
  54. bDeut. 29:23; Job 39:6; Sal. 107:34
  55. aSal. 2:12; 34:8; 84:12; Prov. 16:20
  56. bSal. 40:4
  57. aJer. 14:1–6
  58. bSal. 1:3; 92:12–14; Ezeq. 31:3–9
  59. aRom. 7:11; Ef. 4:22
  60. bEcl. 9:3; Mar. 7:21, 22
  61. cIsa. 1:5, 6; 6:10; Mat. 13:15; Mar. 2:17; Rom. 1:21
  62. a1 Sam. 16:7; 1 Crón. 28:9; Sal. 62:12; 139:23; Prov. 17:3; Jer. 11:20; 20:12; 32:19; Rom. 2:6; 8:27; Apoc. 2:23
  63. aJer. 6:13; 8:10; 22:13, 17
  64. bLuc. 12:20
  65. aJer. 3:17; 14:21
  66. aJer. 14:8; 50:7
  67. bIsa. 1:28
  68. cLuc. 10:20
  69. aJer. 30:17; 33:6
  70. bSal. 54:1; 60:5
  71. cDeut. 10:21; Sal. 109:1
  72. aIsa. 5:19; 2 Ped. 3:4
  73. aJer. 12:3
  74. aSal. 88:15
  75. bJer. 16:19; Nah. 1:7
  76. aSal. 35:4, 26; Jer. 17:13; 20:11
  77. bJer. 1:17
  78. cSal. 35:8
  79. aEzeq. 2:7
  80. bSal. 49:1, 2; Jer. 19:3, 4
  81. aDeut. 4:9, 15, 23; Mar. 4:24
  82. bNúm. 15:32–36; Neh. 13:15–21; Juan 5:9–12
  83. aEx. 16:23–29; 20:8–10; Deut. 5:12–14; Isa. 56:2–6; 58:13
  84. bEx. 31:13–17; Ezeq. 20:12; Zac. 1:4
  85. aJer. 7:24, 28; 11:10
  86. bProv. 29:1; Jer. 7:26; 19:15
  87. aEx. 15:26; Deut. 11:13; Isa. 21:7; 55:2
  88. bJer. 17:21, 22
  89. cEx. 20:8–11; Ezeq. 20:20
  90. a2 Sam. 7:16; Isa. 9:7; Jer. 33:15, 17, 21; Luc. 1:32
  91. bJer. 22:4
  92. cSal. 132:13, 14; Heb. 12:22
  93. aJer. 32:44; 33:13; Zac. 7:7
  94. bSal. 107:22; Jer. 33:11
  95. aIsa. 1:20; Jer. 22:5; 26:4; Zac. 7:11–14
  96. bLam. 4:11
  97. c2 Rey. 25:9; Jer. 39:8; Amós 2:5
  98. dJer. 7:20; Ezeq. 20:47
  99. aJer. 19:1, 2
  100. aIsa. 45:9; 64:8; Mat. 20:15; Rom. 9:21
  101. aJer. 1:10
  102. aJer. 7:3–7; 12:16; Ezeq. 18:21
  103. bSal. 106:45; Jer. 26:3, 13, 19; Os. 11:8; Joel 2:13, 14; Jon. 3:10
  104. aJer. 1:10; 31:28; Amós 9:11–15
  105. aSal. 125:5; Jer. 7:24–28; Ezeq. 33:18
  106. b1 Sam. 2:30; 13:13
  107. aIsa. 5:5; Jer. 4:6; 11:11
  108. b2 Rey. 17:13; Isa. 1:16–19; Jer. 4:1; Hech. 26:20
  109. aIsa. 57:10; Jer. 2:25
  110. bDeut. 29:19; Jer. 7:24; 16:12
  111. aIsa. 66:8; Jer. 2:10, 11
  112. bJer. 5:30; 23:14; Os. 6:10
  113. cJer. 14:17; 31:4
  114. aJer. 2:32; 3:21
  115. bIsa. 65:7; Jer. 7:9; 10:15; 44:17
  116. cJer. 6:16
  117. dIsa. 57:14; 62:10
  118. aJer. 25:9; 49:13; 50:13; Ezeq. 33:28, 29
  119. b1 Rey. 9:8; Lam. 2:15; Miq. 6:16
  120. cSal. 22:7; Isa. 37:22; Jer. 48:27
  121. aSal. 48:7
  122. bJob 27:21; Jer. 13:24
  123. cJer. 2:27; 32:33
  124. dJer. 46:21