Hebreos 10–11
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Capitulo 10
La ley no puede quitar los pecados
Pues ya que la ley solo tiene la sombraa de los bienes futurosb y no la forma1 misma de las cosas, nunca puede2, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras añoc, hacer perfectos a los que se acercand.
2De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados1, no tendrían ya más conciencia de pecadoa?
3Pero en esos sacrificios hay1 un recordatorio de pecados año tras añoa.
4Porque es imposiblea que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecadosb.
5Por lo cual, al entrar Él en el mundoa, dice:
Sacrificio y ofrenda no has queridob,
pero un cuerpo has preparado para míc;
6en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacidoa.
7Entonces dije: «He aquí, yo he venido
(en el rollo del libro esta escrito de mía)
para hacer, oh Dios, tu voluntadb».
8Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendasa y holocaustosb, y sacrificios por el pecado no has queridoc, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley),
9entonces dijo: He aquí, yo he venido para hacer tu voluntada. El quita lo primero para establecer lo segundo.
10Por esta voluntad1 hemos sido santificadosa mediante la ofrendab del cuerpo de Jesucristoc una vez para siempred.
Cristo puede quitar los pecados
11Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas vecesa los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecadosb;
12pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecadosa para siempreb, se sentó1 a la diestra de Diosc,
13esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus piesa.
14Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectosa para siempre a los que son santificadosb.
15Y también el Espíritu Santo nos da testimonioa; porque después de haber dicho:
16Este es el pacto que haré1 con ellos
después de aquellos días—dice el Señor:
Pondré mis leyes en su corazón,
y en su mente las escribiréa, añade:
17Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidadesa.
18Ahora bien, donde hay perdón1 de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado.
Exhortación a la perseverancia
19Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianzaa para entrar al Lugar Santísimob por la sangre de Jesús,
20por un camino nuevo y vivoa que Él inauguró para nosotros por medio del velob, es decir, su carne,
21y puesto que tenemos un gran sacerdotea sobre la casa de Diosb,
22acerquémonos con corazón sincero1a, en plena certidumbre de feb, teniendo nuestro corazón purificado2 de mala concienciac y nuestro cuerpo lavado con agua purad.
23Mantengamos firme la profesión1a de nuestra esperanzab sin vacilar, porque fiel es el que prometióc;
24y consideremos cómo estimularnos unos a otrosa al amor y a las buenas obrasb,
25no dejando de congregarnosa, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otrosb, y mucho más al ver que el día se acercac.
Advertencia a los que continúan pecando
26Porque si continuamos pecando deliberadamentea después de haber recibido el conocimiento de la verdadb, ya no queda sacrificio alguno por los pecados,
27sino cierta horrenda expectación de juicioa, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversariosb.
28Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigosa.
29¿Cuánto mayor castigo pensáis que mereceráa el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Diosb, y ha tenido por inmunda la sangre del pactoc por la cual fue santificadod, y ha ultrajado al Espíritu de graciae?
30Pues conocemos al que dijo: Mia es la venganza, yo pagarea. Y otra vez: El Señor juzgara a su pueblob.
31¡Horrenda cosaa es caer en las manos del Dios vivob!
Necesidad de perseverar
32Pero recordad los días pasadosa, cuando1 después de haber sido iluminadosb, soportasteis una gran lucha de padecimientosc;
33por una parte, siendo hechos un espectáculo públicoa en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compañerosb de los que eran tratados así.
34Porque tuvisteis compasióna de los prisioneros y aceptasteis con gozob el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesiónc.
35Por tanto, no desechéis vuestra confianzaa, la cual tiene gran recompensab.
36Porque tenéis necesidad de paciencia1a, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesab.
37Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendráa y no tardaráb.
38Mas mi justo vivirá por la fea;
y si retrocede, mi alma no se complacerá en él.
39Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación1 del alma.
Capitulo 11
La fe y sus héroes
Ahora bien, la fe es la certeza1a de lo que se esperab, la convicción2 de lo que no se vec.
2Porque por ella recibieron aprobación1a los antiguos2b.
3Por la fe entendemos que el universo1 fue preparadoa porb la palabra de Diosc, de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visiblesd.
4Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caína, por1 lo cual alcanzó el testimonio de que era justob, dando Dios testimonio de sus ofrendas2c; y por1 la fe3, estando muerto, todavía hablad.
5Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muertea; y no fue hallado porque Dios lo trasladób; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios.
6Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Diosa crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan.
7Por la fe Noéa, siendo advertidob por Dios acerca de cosas que aún no se veíanc, con temor1d preparó un arca para la salvación de su casae, por la cual2 condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fef.
8Por la fe Abraham, al ser llamado, obedecióa, saliendo para un lugar que había de recibir como herenciab; y salió sin saber adónde iba.
9Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesaa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como1 Isaac y Jacobb, coherederos de la misma promesac,
10porque esperaba la ciudada que tiene cimientosb, cuyo arquitecto y constructor es Diosc.
11También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir1a, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometidob.
12Por lo cual también nació de uno (y este casi muertoa con respecto a esto) una descendencia como las estrellas del cielo en número, e innumerable como la arena que está a la orilla del marb.
13Todos estos murieron en fea, sin haber recibido las promesasb, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto1 desde lejosc, confesando que eran extranjeros y peregrinos2 sobre la tierrad.
14Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia.
15Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volvera.
16Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestiala. Por lo cual, Dios no se avergüenzab de ser1 llamado Dios de ellosc, pues les ha preparado una ciudadd.
17Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaaca; y el que había recibido las promesasb ofrecía a su único1 hijo;
18fue a él a quien se le dijo: En Isaac te será llamada descendencia1a.
19Él consideró1 que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertosa, de donde también, en sentido figurado2b, lo volvió a recibir.
20Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaúa, aun respecto a cosas futuras.
21Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de Joséa, y adoró, apoyándose sobre el extremo de su bastónb.
22Por la fe José, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesosa.
23Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño hermosoa y no temieron el edicto del reyb.
24Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraóna,
25escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecadoa,
26considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo1 que los tesoros de Egiptoa; porque tenía la mirada puesta en la recompensab.
27Por la fe salió de Egiptoa sin temer la ira del reyb, porque se mantuvo firme como viendo al Invisiblec.
28Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangrea, para que el exterminador de los primogénitos no los tocarab.
29Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron1a.
30Por la fe cayeron los muros de Jericóa, después de ser rodeados por siete díasb.
31Por la fe la ramera Rahab no pereció con los desobedientes, por haber recibido a los espías en1 paza.
32¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de Gedeóna, Baracb, Sansónc, Jeftéd, Davide, Samuel y los profetasf;
33quienes por la fe conquistaron reinosa, hicieron justiciab, obtuvieron promesasc, cerraron bocas de leonesd,
34apagaron la violencia del fuegoa, escaparon del filo de la espadab; siendo débiles1, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerrac, pusieron en fuga a ejércitos extranjerosc.
35Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurreccióna; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación1, a fin de obtener una mejor resurrección.
36Otros experimentaron1 vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisionesa.
37Fueron apedreadosa, aserradosb, tentados1, muertos a espadac; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabrasd; destituidos, afligidos, maltratadose
38(de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierraa.
39Y todos estos, habiendo obtenido aprobación1 por su fea, no recibieron la promesab,
40porque Dios había provisto1 algo mejor para nosotrosa, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotrosb.
Footnotes
- 1, imagen
- 2Algunos antiguos dicen: pueden
- 1O, limpios
- 1, en ellos hay
- 1, Por la cual
- 1O, pecados, para siempre se sentó
- 1, pactaré
- 1O, remisión
- 1, verdadero
- 2, rociado (para purificación)
- 1O, fe, o, confesión
- 1, en los cuales
- 1O, perseverancia
- 1O, posesión
- 1O, sustancia, o, seguridad
- 2O, evidencia, o, demostración
- 1, recibieron testimonio
- 2O, antepasados
- 1, los siglos
- 1O, por medio de
- 2I.e., al recibir las ofrendas de Abel
- 3, ella
- 1, siendo reverente
- 2I.e., la fe
- 1, con
- 1, para depositar la simiente
- 1, saludado
- 2O, expatriados, o, exiliados
- 1, no se avergüenza de ellos, de ser
- 1O, unigénito
- 1, simiente
- 1, Considerando
- 2, en una parábola
- 1I.e., el Mesías
- 1, fueron tragados
- 1, con
- 1, de la debilidad
- 1, redención
- 1, recibieron la prueba de
- 1Algunos no incluyen: tentados
- 1, testimonio
- 1O, previsto
Cross references
- aHeb. 8:5
- bHeb. 9:11
- cRom. 8:3; Heb. 9:9; 10:4, 11
- dHeb. 7:19
- a1 Ped. 2:19
- aHeb. 9:7
- aHeb. 10:1, 11
- bHeb. 9:12, 13
- aHeb. 1:6
- bSal. 40:6
- cHeb. 2:14; 5:7; 1 Ped. 2:24
- aSal. 40:6
- aEsd. 6:2; Jer. 36:2; Ezeq. 2:9; 3:1, 2
- bSal. 40:7, 8
- aSal. 40:6; Heb. 10:5, 6
- bMar. 12:33
- cRom. 8:3
- aSal. 40:7, 8; Heb. 10:7
- aJuan 17:19; Ef. 5:26; Heb. 2:11; 10:14, 29; 13:12
- bJuan 6:51; Ef. 5:2; Heb. 7:27; 9:14, 28; 10:12
- cHeb. 2:14; 5:7; 1 Ped. 2:24
- dHeb. 7:27
- aHeb. 5:1
- bMiq. 6:6–8; Heb. 10:1, 4
- aHeb. 5:1
- bHeb. 10:14
- cHeb. 1:3
- aSal. 110:1; Heb. 1:13
- aHeb. 10:1
- bHeb. 10:12
- aHeb. 3:7
- aJer. 31:33; Heb. 8:10
- aJer. 31:34; Heb. 8:12
- aHeb. 3:6; 10:35
- bHeb. 9:25
- aHeb. 9:8
- bHeb. 6:19; 9:3
- aHeb. 2:17
- b1 Tim. 3:15; Heb. 3:6
- aHeb. 7:19; 10:1
- bHeb. 6:11
- cEzeq. 36:25; Heb. 9:19; 12:24; 1 Ped. 1:2
- dHech. 22:16; 1 Cor. 6:11; Ef. 5:26; Tito 3:5; 1 Ped. 3:21
- aHeb. 3:1
- bHeb. 3:6
- c1 Cor. 1:9; 10:13; Heb. 11:11
- aHeb. 13:1
- bTito 3:8
- aHech. 2:42
- bHeb. 3:13
- c1 Cor. 3:13
- aNúm. 15:30; Heb. 6:4–8; 2 Ped. 2:20, 21
- b1 Tim. 2:4
- aJuan 5:29; Heb. 9:27
- bIsa. 26:11; 2 Tes. 1:7
- aDeut. 17:2–6; 19:15; Mat. 18:16; Heb. 2:2
- aHeb. 2:3
- bHeb. 6:6
- cEx. 24:8; Mat. 26:28; Heb. 13:20
- dEf. 5:26; Heb. 9:13, 14; Apoc. 1:5
- e1 Cor. 6:11; Ef. 4:30; Heb. 6:4
- aDeut. 32:35; Rom. 12:19
- bDeut. 32:36
- a2 Cor. 5:11
- bMat. 16:16; Heb. 3:12
- aHeb. 5:12
- bHeb. 6:4
- cFil. 1:30
- a1 Cor. 4:9; Heb. 12:4
- bFil. 4:14; 1 Tes. 2:14
- aHeb. 13:3
- bMat. 5:12
- cHeb. 9:15; 11:16; 13:14; 1 Ped. 1:4, 5
- aHeb. 10:19
- bHeb. 2:2
- aLuc. 21:19; Heb. 12:1
- bHeb. 9:15
- aHab. 2:3
- bMat. 11:3; Heb. 10:25; Apoc. 22:20
- aHab. 2:4; Rom. 1:17; Gál. 3:11
- aHeb. 3:14
- bHeb. 3:6
- cRom. 8:24; 2 Cor. 4:18; 5:7; Heb. 11:7, 27
- aHeb. 11:4, 39
- bHeb. 1:1
- aJuan 1:3; Heb. 1:2
- bGén. cap. 1; Sal. 33:6–9; Heb. 1:2
- cHeb. 6:5; 2 Ped. 3:5
- dRom. 4:17
- aGén. 4:4; Mat. 23:35; 1 Jn. 3:12
- bHeb. 11:2
- cHeb. 5:1
- dGén. 4:8–10; Heb. 12:24
- aLuc. 2:26; Juan 8:51; Heb. 2:9
- bGén. 5:21–24
- aHeb. 7:19
- aGén. 6:13–22
- bHeb. 8:5
- cHeb. 11:1
- dHeb. 5:7
- e1 Ped. 3:20
- fGén. 6:9; Ezeq. 14:14, 20; Rom. 4:13; 9:30
- aGén. 12:1–4; Hech. 7:2–4
- bGén. 12:7
- aHech. 7:5
- bGén. 12:8; 13:3, 18; 18:1, 9
- cHeb. 6:17
- aHeb. 12:22; 13:14
- bApoc. 21:14 y sig.
- cHeb. 11:16
- aGén. 17:19; 18:11–14; 21:2
- bHeb. 10:23
- aRom. 4:19
- bGén. 15:5; 22:17; 32:12
- aMat. 13:17
- bHeb. 11:39
- cJuan 8:56; Heb. 11:27
- dGén. 23:4; 47:9; 1 Crón. 29:15; Sal. 39:12; Ef. 2:19; 1 Ped. 1:1; 2:11
- aGén. 24:6–8
- a2 Tim. 4:18
- bMar. 8:38; Heb. 2:11
- cGén. 26:24; 28:13; Ex. 3:6, 15; 4:5
- dHeb. 11:10; Apoc. 21:2
- aGén. 22:1–10; Sant. 2:21
- bHeb. 11:13
- aGén. 21:12; Rom. 9:7
- aRom. 4:21
- bHeb. 9:9
- aGén. 27:27–29, 39, 40
- aGén. 48:1, 5, 16, 20
- bGén. 47:31; 1 Rey. 1:47
- aGén. 50:24, 25; Ex. 13:19
- aEx. 2:2
- bEx. 1:16, 22
- aEx. 2:10, 11 y sig.
- aHeb. 11:37
- aLuc. 14:33; Fil. 3:7, 8
- bHeb. 2:2
- aEx. 2:15; 12:50, 51; 13:17, 18
- bEx. 2:14; 10:28, 29
- cCol. 1:15; Heb. 11:1, 13
- aEx. 12:21 y sig.
- bEx. 12:23, 29, 30; 1 Cor. 10:10
- aEx. 14:22–29
- aJos. 6:20
- bJos. 6:15, 16
- aJos. 2:9 y sig.; 6:23; Sant. 2:25
- aJue. cap. 6–8
- bJue. cap. 4; 5
- cJue. cap. 13–16
- dJue. cap. 11; 12
- e1 Sam. 16:1, 13
- f1 Sam. 1:20
- aJue. cap. 4; 7; 11; 14; 2 Sam. 5:17–20; 8:1, 2; 10:12
- b1 Sam. 12:4; 2 Sam. 8:15
- c2 Sam. 7:11, 12
- dJue. 14:6; 1 Sam. 17:34 y sig.; Dan. 6:22
- aDan. 3:23 y sig.
- bEx. 18:4; 1 Sam. 18:11; 19:10; 1 Rey. cap. 19; 2 Rey. cap. 6; Sal. 144:10
- cJue. 7:21; 15:8, 15, 16; 1 Sam. 17:51, 52; 2 Sam. 8:1–6; 10:15 y sig.
- a1 Rey. 17:23; 2 Rey. 4:36, 37
- aGén. 39:20; 1 Rey. 22:27; 2 Crón. 18:26; Jer. 20:2; 37:15
- a1 Rey. 21:13; 2 Crón. 24:21
- b2 Sam. 12:31; 1 Crón. 20:3
- c1 Rey. 19:10; Jer. 26:23
- d1 Rey. 19:13, 19; 2 Rey. 2:8, 13, 14; Zac. 13:4
- eHeb. 11:25; 13:3
- a1 Rey. 18:4, 13; 19:9
- aHeb. 11:2
- bHeb. 10:36; 11:13
- aHeb. 11:16
- bApoc. 6:11
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