1º Reyes 2–3
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- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
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Capitulo 2
Últimas palabras de David
Y acercándose los días de la muerte de Davida, dio órdenes a su hijo Salomón, diciendo:
2Yo voy por el camino de todos en la tierraa. Sé, pues, fuerteb y sé hombre.
3Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisésa, para que prosperesb en todo lo que hagas y dondequiera que vayas1,
4para que el Señor cumpla la promesa que me hizo1a, diciendo: «Si tus hijos guardan su caminob, andando delante de mí con fidelidad2, con todo su corazónc y con toda su alma, no te faltará3 hombre sobre el trono de Israeld».
5También sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarviaa, lo que hizo a los dos jefes de los ejércitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasab, hijo de Jeterc, a los cuales mató; también derramó1 sangre de guerra en tiempo de paz. Y puso sangre de guerra en el cinturón que le ceñía y en las sandalias que tenía en sus pies.
6Haz, pues, conforme a tu sabiduría, y no permitas que sus canas desciendan al Seol1a en paz.
7Mas muestra bondad a los hijos de Barzilai galaaditaa, y que estén entre los que comen a tu mesab; porque ellos me ayudaron1c cuando huía de tu hermano Absalón.
8Y he aquí, está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurima; él fue el que me maldijo con una terrible1 maldición el día que yo iba a Mahanaim. Mas cuando descendió a mi encuentro en el Jordán, le juré por el Señor, diciendo: «No te mataréb a espada».
9Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio; sabrás lo que debes hacer con él y harás que desciendan sus canas con sangre al Seola.
10Y durmió David con sus padres y fue sepultadoa en la ciudad de Davidb.
11Los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusaléna.
12Salomón se sentó en el trono de David su padre y su reino se afianzó en gran maneraa.
Salomón consolida su reino
13Entonces Adonías, hijo de Haguit, vino a Betsabé, madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Vienes en paza? Y él respondió: En paz.
14Y añadió: Tengo algo que decirte1. Y ella dijo: Habla.
15Y él dijo: Tú sabes que el reino era míoa y que todo Israel esperaba que yo fuera rey1b; pero el reino ha cambiado de manos y ha venido a ser de mi hermanoc, porque por voluntad del Señor era suyod.
16Ahora yo te hago una petición, no me la niegues1. Y ella le dijo: Habla.
17Él entonces dijo: Te ruego que hables al rey Salomón, pues él no te lo negará, para que me dé por mujer a Abisag sunamitaa.
18Y Betsabé dijo: Muy bien; hablaré por ti al rey.
19Betsabé fue al rey Salomón para hablarle por Adonías. El rey se levantó a recibirla, se inclinó delante de ella, y se sentó en su trono; hizo colocar un trono para la madre del reya y ella se sentó a su diestrab.
20Entonces ella dijo: Te hago una pequeña petición; no me la nieguesa. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, porque no te la negaré.
21Y ella dijo: Que se dé a Abisag sunamitaa por mujer a tu hermano Adonías.
22El rey Salomón respondió, y dijo a su madre: ¿Por qué pides a Abisag sunamita para Adonías? Pide para él también el reinoa, pues es mi hermano mayorb, y con él están el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarviac.
23Y el rey Salomón juró por el Señor, diciendo: Así me haga Dios y aun más, si Adonías no ha hablado esta palabra contra su propia vida1a.
24Ahora pues, vive el Señor que me ha confirmado y me ha puesto en el trono de mi padre David, y que me ha hecho una casaa como había prometido1, que Adonías morirá hoy mismo.
25El rey Salomón envió a1 Benaía, hijo de Joiadaa, y este arremetió contra Adonías2 y lo mató3.
26Entonces dijo el rey al sacerdote Abiatar: Vete a Anatota, a tu campo, porque mereces morir1b; pero no te daré muerte en esta ocasión2 porque llevaste el arca del Señor Dios3 delante de mi padre Davidc, y porque fuiste afligido con todas las cosas con que mi padre fue afligidod.
27Así Salomón privó1 a Abiatar de ser sacerdote del Señor, para que se cumpliera la palabra que el Señor había hablado acerca de la casa de Elía en Silo.
28Cuando las noticias llegaron a Joab (porque Joab había seguido a Adoníasa, aunque no había seguido a Absalónb), Joab huyó a la tienda del Señor y se asió a los cuernos del altarc.
29Y se le informó al rey Salomón que Joab había huido a la tienda del Señor, y1 que estaba junto al altar. Entonces Salomón envió a Benaía, hijo de Joiadaa, diciendo: Ve y arremete contra élb.
30Benaía entró en la tienda del Señor y le dijo: Así ha dicho el rey: «Sal de ahí.» Pero él dijo: No, pues moriré aquí. Benaía llevó la respuesta1 al rey, diciendo: Así habló Joab y así me respondió.
31Y el rey le dijo: Haz como él ha dichoa; arremete contra él, mátalo y entiérralo, para que quites de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab derramó sin causab.
32El Señor hará volver su sangre sobre su propia cabezaa, porque él arremetió contra dos hombres más justos y mejores que él y los matób a espada sin que mi padre David lo supiera: a Abnerc, hijo de Ner, jefe del ejército de Israel, y a Amasad, hijo de Jeter, jefe del ejército de Judá.
33Su sangre, pues, recaerá sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia1 para siemprea; pero para David y su descendencia1, para su casa y su trono, haya paz de parte del Señor para siempre.
34Entonces subió Benaía, hijo de Joiada, arremetió contra él y lo matóa; y fue sepultado en su casa en el desiertob.
35En su lugar el rey nombró sobre el ejército a Benaía, hijo de Joiadaa, y el rey nombró al sacerdote Sadocb en lugar de Abiatarc.
36Después el rey envió a llamar a Simeia, y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén, vive ahí y no salgas de allí a ninguna parte.
37Porque el día que salgas y pases el torrente Cedróna, ten por cierto que sin duda morirás; tu sangre recaerá1 sobre tu cabezab.
38Entonces Simei dijo al rey: La palabra es buena; como ha dicho el rey mi señor, así lo hará tu siervo. Y vivió Simei en Jerusalén muchos días.
39Pero aconteció al cabo de tres años, que dos de los siervos de Simei huyeron a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gata. Le avisaron a Simei, diciéndole: He aquí, tus siervos están en Gat.
40Simei se levantó, ensilló su asno y fue a Gat a ver a Aquis para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei y trajo sus siervos de Gat.
41Pero informaron a Salomón que Simei había ido de Jerusalén hasta Gat y había vuelto.
42Entonces el rey envió a llamar a Simei y le dijo: ¿No te hice jurar por el Señor y te advertí seriamente, diciendo: «El día que salgas y vayas a cualquier parte, ten por seguro que ciertamente morirás»? Y tú me dijiste: «La palabra que he oído es buena».
43¿Por qué, entonces, no guardaste el juramento del Señor y el mandamiento que te impuse1?
44Dijo además el rey a Simei: Tú sabes todo el mal que hiciste a mi padre Davida, que tú reconoces en tu corazón1; el Señor, pues, hará recaer tu mal sobre tu propia cabezab.
45Pero el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme delante del Señor para siemprea.
46Entonces el rey mandó a Benaía, hijo de Joiada, y este salió y arremetió contra Simei1 y lo mató2. Así fue confirmado el reino en las manos de Salomóna.
Capitulo 3
Salomón se emparentó con Faraón, rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón y la trajo a la ciudad de Davida mientras acababa de edificar su casa, la casa del Señorb y la muralla alrededor de Jerusalénc.
2Solo que el pueblo sacrificaba en los lugares altosa, porque en aquellos días aún no se había edificado casa al nombre del Señor.
Sabiduría de Salomón
3aSalomón amaba al Señorb, andando en los estatutos de su padre Davidc, aunque1 sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
4El rey fue a Gabaóna a sacrificar allí, porque ese era el lugar alto principalb. Salomón ofreció mil holocaustos sobre ese altar.
5Y en Gabaón el Señor se apareció a Salomóna de noche en sueñosb, y Dios le dijo: Pide lo que quieras que yo te déc.
6Entonces Salomón dijo: Tú has usado de gran misericordia con tu siervo David mi padrea, según él anduvo delante de ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazón hacia tib; y has guardado para él esta gran misericordia, en que le has dado un hijo que se siente en su trono, como sucede hoyc.
7Y ahora, Señor Dios mío, has hecho a tu siervo rey en lugar de mi padre Davida, aunque soy un muchachob y no sé cómo salir ni entrarc.
8Tu siervo está en medio de tu pueblo al cual escogistea, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por su multitudb.
9Da, pues, a tu siervo un corazón con entendimiento1 para juzgar a tu pueblo y para discernir entre el bien y el mala. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande2b?
10Y fue1 del agrado a los ojos del Señor que Salomón pidiera esto.
11Y Dios le dijo: Porque has pedido esto y no has pedido para ti larga vida1a, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia para administrar2 justicia,
12he aquí, he hecho conforme a tus palabrasa. He aquí, te he dado un corazón sabio y entendido, de modo que no ha habido ninguno como tú antes de ti, ni se levantará ninguno como tú después de tib.
13También te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloriaa, de modo que no habrá entre los reyes ninguno como tú en todos tus díasb.
14Y si andas en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos como tu padre David anduvo, entonces prolongaré tus díasa.
15Salomón se despertó y vio que había sido un sueñoa. Entró en Jerusalén y se puso delante del arca del pacto del Señor; ofreció holocaustos e hizo ofrendas de paz, y también dio un banquete para todos sus siervosb.
16Por ese tiempo dos mujeres que eran rameras, vinieron al rey y se presentaron delante de él.
17Y una de las mujeres dijo: Oh, mi señor, yo y esta mujer vivimos en la misma casa; y yo di a luz estando con ella en la casa.
18Y sucedió que al tercer día después de dar yo a luz,…
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Notas al pie
- 1, que te vuelvas
- 1, su palabra que habló de mí
- 2O, verdad
- 3, diciendo: no te será cortado
- 1, hizo
- 1I.e., región de los muertos
- 1, se me acercaron
- 1O, dolorosa
- 1, palabra para ti
- 1, ponía su rostro en mí para reinar
- 1, no hagas (hará) volver mi (tu) rostro, y así en los vers. 17 y 20
- 1, alma
- 1O, dicho
- 1, envió por mano de
- 2, él
- 3, y murió
- 1, eres hombre de muerte
- 2, este día
- 3Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
- 1, expulsó
- 1, y he aquí
- 1, palabra
- 1, simiente
- 1, será
- 1, mandé
- 1, que tu corazón reconoce
- 1, él
- 2, y murió
- 1, solamente
- 1, que oiga
- 2, pesado
- 1, el asunto fue
- 1, muchos días
- 2, oír
Referencias cruzadas
- aGén. 47:29; Deut. 31:14
- aJos. 23:14
- bDeut. 31:7, 23; Jos. 1:6, 7
- aDeut. 17:18–20
- b1 Crón. 22:12, 13
- a2 Sam. 7:25
- bSal. 132:12
- c2 Rey. 20:3
- d2 Sam. 7:12, 13; 1 Rey. 8:25; 9:5
- a2 Sam. 2:13, 18
- b2 Sam. 20:10
- c2 Sam. 3:27; 1 Rey. 2:32
- a1 Rey. 2:9
- a2 Sam. 19:31–38
- b2 Sam. 9:7, 10
- c2 Sam. 17:27–29
- a2 Sam. 16:5–8
- b2 Sam. 19:18–23
- a1 Rey. 2:6
- aHech. 2:29; 13:36
- b2 Sam. 5:7; 1 Rey. 3:1
- a2 Sam. 5:4, 5; 1 Crón. 3:4; 29:26, 27
- a1 Crón. 29:23; 2 Crón. 1:1
- a1 Sam. 16:4
- a2 Sam. 3:3, 4; 1 Rey. 2:22
- b1 Rey. 1:5–25
- c1 Rey. 1:38–50
- d1 Crón. 22:9, 10; 28:5–7
- a1 Rey. 1:3, 4
- a1 Rey. 15:13
- bSal. 45:9
- a1 Rey. 2:16
- a1 Rey. 1:3, 4
- a2 Sam. 12:8
- b1 Rey. 1:6; 2:15; 1 Crón. 3:2, 5
- c1 Rey. 1:7
- aRut 1:17 I.e., una dinastía
- a2 Sam. 7:11, 13; 1 Crón. 22:10
- a2 Sam. 8:18
- aJos. 21:18; Jer. 1:1
- b1 Sam. 26:16
- c1 Sam. 23:6; 2 Sam. 15:24–29
- d1 Sam. 22:20–23; 23:8, 9
- a1 Sam. 2:27–36
- a1 Rey. 1:7
- b2 Sam. 17:25; 18:2
- c1 Rey. 1:50
- a1 Rey. 2:25
- bEx. 21:14
- aEx. 21:14
- bNúm. 35:33; Deut. 19:13; 21:8, 9
- aGén. 9:6; Jue. 9:24, 57; Sal. 7:16
- b2 Crón. 21:13, 14
- c2 Sam. 3:27
- d2 Sam. 20:9, 10
- a2 Sam. 3:29
- a1 Rey. 2:25
- bJos. 15:61; Mat. 3:1
- a1 Rey. 4:4
- b1 Crón. 6:53; 24:3; 29:22
- c1 Rey. 2:27
- a2 Sam. 16:5; 1 Rey. 2:8
- a2 Sam. 15:23; 2 Rey. 23:6; Juan 18:1
- bJos. 2:19; 2 Sam. 1:16; Ezeq. 18:13
- a1 Sam. 27:2
- a2 Sam. 16:5–13
- b1 Sam. 25:39; 2 Rey. 11:1, 12–16; Sal. 7:16
- a2 Sam. 7:13; Prov. 25:5
- a1 Rey. 2:12, 25, 34; 2 Crón. 1:1
- a1 Rey. 7:8; 9:16, 24; 2 Crón. 8:11
- b1 Rey. 7:1; 9:10
- c1 Rey. 9:15
- aLev. 17:3–5; Deut. 12:2, 13, 14; 1 Rey. 22:43
- a1 Rey. 3:3–14; 2 Crón. 1:1–13
- bDeut. 6:5; 10:12, 13; 11:13; 30:16; Sal. 31:23; 145:20; 1 Cor. 8:3
- c1 Rey. 2:3; 9:4; 11:4, 6, 38
- a1 Crón. 16:39; 21:29; 2 Crón. 1:3
- bJos. 18:21–25
- a1 Rey. 9:2; 11:9
- bNúm. 12:6; Mat. 1:20; 2:13
- cJuan 15:7
- a2 Sam. 7:8–17; 2 Crón. 1:8
- b1 Rey. 9:4
- c1 Rey. 1:48
- a1 Crón. 22:9–13
- b1 Crón. 29:1; Jer. 1:6, 7
- cNúm. 27:17
- aEx. 19:6; Deut. 7:6
- bGén. 15:5; 22:17
- a2 Sam. 14:17; Heb. 5:14
- b2 Crón. 1:10; Sal. 72:1, 2; Prov. 2:3–9; Sant. 1:5
- aSant. 4:3
- a1 Jn. 5:14, 15
- b1 Rey. 4:29–31; 5:12; 10:23, 24; Ecl. 1:16
- aProv. 3:16
- b1 Rey. 4:21–24; 10:23, 27; Mat. 6:33; Ef. 3:20
- a1 Rey. 3:6; Sal. 91:16; Prov. 3:2
- aGén. 41:7
- b1 Rey. 8:65
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