Romanos 2–3
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Capitulo 2
Con Dios no hay parcialidad
Por lo cual no tienes excusaa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosasb.
2Y sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre1 los que practican tales cosas.
3¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismoa, que escaparás al juicio de Dios?
4¿O tienes en poco las riquezasa de su bondadb, toleranciac y pacienciad, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimientoe?
5Mas por causa de1 tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulandoa ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Diosb,
6el cual pagará a cada uno conforme a sus obrasa:
7a los que por la perseverancia en hacer el biena buscan gloria, honorb e inmortalidadc: vida eternad;
8pero a los que son ambiciososa y no obedecen a la verdadb, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación.
9Habrá tribulación y angustiaa para1 toda alma humana que hace lo malo, del judío primeramenteb y también del griego;
10pero gloria y honora y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griegob.
11Porque en Dios no hay acepción de personasa.
12Pues todos los que han pecado sin la ley1, sin la ley1 también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley2, por la ley3 serán juzgadosa;
13porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, esos serán justificadosa.
14Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley1, cumplen por instinto2 los dictados de la leya, ellos, no teniendo la ley3, son una ley para sí mismos,
15ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazonesa, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos,
16en el día en que, según mi evangelioa, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesúsb.
La ley y el pueblo judío
17Pero si tú, que llevas el nombre de judío y te apoyas en la ley; que te glorías en Diosa,
18y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales1a, siendo instruido por la ley,
19y te confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
20instructor1 de los necios, maestro de los faltos de madurez2; que tienes en la ley la expresión misma del conocimiento y de la verdada;
21tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas1 que no se debe robar, ¿robasa?
22Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas a los ídolos, ¿saqueas templos?1a
23Tú que te jactasa de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios?
24Porque el nombre de Dios es blasfemado entre los gentilesa por causa de vosotrosb, tal como está escrito.
25Pues ciertamente la circuncisión es de valor si tú practicas la ley, pero si eres transgresor de la leya, tu circuncisiónb se ha vuelto incircuncisión.
26Por tanto, si el incircunciso1a cumple los requisitos de la leyb, ¿no se considerará su incircuncisión como circuncisiónc?
27Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a tia, que aunque tienes1 la letra de la ley y eres circuncidado2b, eres transgresor de la ley?
28Porque no es judío el que lo es exteriormentea, ni la circuncisión es la externa, en la carne;
29sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritua, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Diosb.
Capitulo 3
¿Qué ventaja tiene el judío?
¿Cuál es, entonces, la ventaja del judío? ¿O cuál el beneficio de la circuncisión?
2Grande, en todo sentido. En primer lugar, porque a ellos les han sido confiados los oráculos de Diosa.
3Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles1a, ¿acaso su infidelidad2 anulará la fidelidad de Dios?
4¡De ningún modoa! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentirosob; como está escrito:
Para que seas justificado en tus palabras,
y venzas cuando seas juzgado1c.
5Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Diosa, ¿qué diremosb? ¿Acaso es injusto el Dios que expresa1 su ira? (Hablo en términos humanosc).
6¡De ningún modoa! Pues de otra manera, ¿cómo juzgaría Dios al mundob?
7Pero si por mi mentira la verdad de Diosa abundó para su gloria, ¿por qué también soy yo aún juzgado como pecadorb?
8¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos el mal para que venga el biena? La condenación de los tales es justa.
Todos han pecado
9¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores1 que ellosa? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecadob;
10como está escrito:
aNo hay justo, ni aun uno;
11no hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios;
12todos se han desviado, a una se hicieron inútiles;
no hay quien haga lo bueno,
no hay ni siquiera uno.
13Sepulcro abierto es su garganta,
engañan de continuo con su lenguaa,
veneno de serpientes1 hay bajo sus labiosb;
14llena está su boca de maldición y amarguraa;
15asus pies son veloces para derramar sangre;
16destrucción y miseria hay en sus caminos,
17y la senda de paz no han conocido.
18No hay temor de Dios delante de sus ojosa.
Justificación por medio de la fe
19Ahora bien, sabemos que cuanto dice la leya, lo dice a los que están bajo1 la leyb, para que toda boca se calle2 y todo el mundo sea hecho responsable ante Diosc;
20porque por las obras de la ley1 ningún ser humano2 será justificado delante de Éla; pues por medio de la ley3 viene el conocimiento del pecadob.
21Pero ahora, aparte de la ley1, la justicia de Dios ha sido manifestadaa, atestiguada por la ley y los profetasb;
22es decir, la justicia de Dios por medio de la fea en Jesucristo, para todos los que creenb; porque no hay distinciónc;
23por cuanto todos pecaron1a y no alcanzan la gloria de Dios,
24siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesúsa,
25a quien Dios exhibió públicamente como propiciación1a por su sangreb a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Diosc pasó por alto los pecados cometidos anteriormente2d,
26para demostrar1 en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús2.
27¿Dónde está, pues, la jactanciaa? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obrasb? No, sino por la ley de la fe.
28Porque1 concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley2a.
29¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentilesa,
30porque en verdad Dios es unoa, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos1b y por medio de la fe a los incircuncisos2b.
31¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modoa! Al contrario, confirmamos la leyb.
Footnotes
- 1, es conforme a la verdad contra
- 1O, de acuerdo con
- 1, sobre
- 1O, sin ley
- 2O, bajo ley
- 3O, por ley
- 1O, no tienen ley
- 2, hacen por naturaleza
- 3O, no teniendo ley
- 1O, distingues entre cosas que son diferentes
- 1O, corrector
- 2, niños
- 1O, proclamas
- 1O, ¿cometes sacrilegio?
- 1, la incircuncisión
- 1, por medio de
- 2, y la circuncisión
- 1O, incrédulos
- 2O, incredulidad
- 1O, entres en juicio
- 1O, inflige
- 1O, posiblemente, peores
- 1, áspides
- 1, en
- 2, cierre
- 1O, de ley
- 2, ninguna carne
- 3O, por medio de ley
- 1O, de ley
- 1O, han pecado
- 1O, sacrificio propiciatorio
- 2, por causa de haber pasado por alto, en la paciencia de Dios, los pecados previamente cometidos
- 1, demostración
- 2, es de la fe de Jesús
- 1Algunos antiguos dicen: Por tanto
- 2, O, de ley
- 1, la circuncisión
- 2, la incircuncisión
Cross references
- aRom. 1:20
- bMat. 7:1; Luc. 6:37; 12:14; Rom. 2:3; 9:20; 14:22
- aLuc. 12:14; Rom. 2:1; 9:20
- aRom. 9:23; 11:33; 2 Cor. 8:2; Ef. 1:7, 18; 2:7; Fil. 4:19; Col. 1:27; 2:2; Tito 3:6
- bRom. 11:22
- cRom. 3:25
- dEx. 34:6; Rom. 9:22; 1 Tim. 1:16; 1 Ped. 3:20; 2 Ped. 3:15
- e2 Ped. 3:9
- aDeut. 32:34, 35; Prov. 1:18
- bSal. 110:5; 2 Cor. 5:10; 2 Tes. 1:5; Jud. 6
- aSal. 62:12; Prov. 24:12; Mat. 16:27
- aLuc. 8:15; Heb. 10:36
- bRom. 2:10; Heb. 2:7; 1 Ped. 1:7
- c1 Cor. 15:42, 50, 53, 54; Ef. 6:24; 2 Tim. 1:10
- dMat. 25:46
- a2 Cor. 12:20; Gál. 5:20; Fil. 1:17; 2:3; Sant. 3:14, 16
- b2 Tes. 2:12
- aRom. 8:35
- bHech. 3:26; Rom. 1:16; 1 Ped. 4:17
- aRom. 2:7; Heb. 2:7; 1 Ped. 1:7
- bRom. 2:9
- aDeut. 10:17; Hech. 10:34
- aHech. 2:23; 1 Cor. 9:21
- aMat. 7:21, 24 y sig.; Juan 13:17; Sant. 1:22, 23, 25
- aHech. 10:35; Rom. 1:19; 2:15
- aRom. 2:14, 27
- aRom. 16:25; 1 Cor. 15:1; Gál. 1:11; 1 Tim. 1:11; 2 Tim. 2:8
- bHech. 10:42; 17:31; Rom. 3:6; 14:10
- aMiq. 3:11; Juan 5:45; Rom. 2:23; 9:4
- aFil. 1:10
- aRom. 3:31; 2 Tim. 1:13
- aMat. 23:3 y sig.
- aHech. 19:37
- aMiq. 3:11; Juan 5:45; Rom. 2:17; 9:4
- aIsa. 52:5
- bEzeq. 36:20 y sig.; 2 Ped. 2:2
- aRom. 2:13, 14, 27
- bJer. 4:4; 9:25, 26
- aRom. 3:30; Ef. 2:11
- bRom. 2:25, 27; 8:4
- c1 Cor. 7:19
- aMat. 12:41
- bRom. 3:30; Ef. 2:11
- aJuan 8:39; Rom. 2:17; 9:6; Gál. 6:15
- aDeut. 30:6; Rom. 2:27; 7:6; 2 Cor. 3:6; Fil. 3:3; Col. 2:11
- bJuan 5:44; 12:43; 1 Cor. 4:5; 2 Cor. 10:18
- aDeut. 4:8; Sal. 147:19; Rom. 9:4; Hech. 7:38
- aRom. 10:16; Heb. 4:2
- aLuc. 20:16; Rom. 3:6, 31
- bSal. 116:11; Rom. 3:7
- cSal. 51:4
- aRom. 5:8; 2 Cor. 6:4; 7:11
- bRom. 4:1; 7:7; 8:31; 9:14, 30
- cRom. 6:19; 1 Cor. 9:8; 15:32; Gál. 3:15
- aLuc. 20:16; Rom. 3:4, 31
- bRom. 2:16
- aRom. 3:4
- bRom. 9:19
- aRom. 6:1
- aRom. 3:1
- bRom. 1:18–32; 2:1–29; Gál. 3:22
- aSal. 14:1–3; 53:1–3
- aSal. 5:9
- bSal. 140:3
- aSal. 10:7
- aIsa. 59:7, 8
- aSal. 36:1
- aJuan 10:34
- bRom. 2:12
- cRom. 3:9
- aSal. 143:2; Hech. 13:39; Gál. 2:16
- bRom. 4:15; 5:13, 20; 7:7
- aRom. 1:17; 9:30
- bHech. 10:43; Rom. 1:2
- aRom. 1:17; 4:5; 9:30
- bHech. 3:16; Rom. 4:11, 16; 10:4; Gál. 2:16, 20; 3:22; Ef. 3:12
- cRom. 10:12; Gál. 3:28; Col. 3:11
- aRom. 3:9
- aRom. 4:4, 5, 16; 1 Cor. 1:30; Ef. 1:7; 2:8; Col. 1:14; Heb. 9:15
- a1 Jn. 2:2; 4:10
- b1 Cor. 5:7; Heb. 9:14, 28; 1 Ped. 1:19; Apoc. 1:5
- cRom. 2:4
- dHech. 14:16; 17:30
- aRom. 2:17, 23; 4:2; 1 Cor. 1:29 y sig.
- bRom. 9:31
- aHech. 13:39; Rom. 3:20, 21; Ef. 2:9; Sant. 2:20, 24, 26
- aHech. 10:34, 35; Rom. 9:24; 10:12; 15:9; Gál. 3:28
- aDeut. 6:4; Gál. 3:20
- bRom. 3:22; 4:11, 12, 16; 10:12; Gál. 3:8
- aLuc. 20:16; Rom. 3:4
- bMat. 5:17; Rom. 3:4, 6; 8:4
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