Mateo 23:16–39
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16¡Ay de vosotros, guías ciegosa!, que decís: «No es nada el que alguno jure por el templo1b; pero el que jura por el oro del templo1, contrae obligación».
17¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es más importante1a: el oro, o el templo2 que santificó el oro?
18También decís: «No es nada el que alguno jure por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación».
19¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante1a: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
20Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él;
21y el que jura por el templo1, jura por él y por el que en él habitaa;
22y el que jura por el cielo, jura por el trono de Diosa y por el que está sentado en él.
23¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritasa!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas.
24¡Guías ciegosa, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!
25¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del platoa, pero por dentro están llenos de1 robo y de desenfreno.
26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del platoa, para que lo de afuera también quede limpio.
27¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritasa!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
28Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.
29¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritasa!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos,
30y decís: «Si nosotros hubiéramos vivido1 en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas».
31Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos1 de los que asesinaron a los profetasa.
32Llenad, pues1, la medida de la culpa de vuestros padres.
33¡Serpientes! ¡Camada de víborasa! ¿Cómo escaparéis del juicio1 del infierno2b?
34aPor tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribasb: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogasc y los perseguiréis de ciudad en ciudadd,
35para que recaiga1 sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abela hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequíasb, a quien asesinasteis entre el templo2 y el altarc.
36En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generacióna.
Lamentación sobre Jerusalén
37¡aJerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ellab! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alasc, y no quisiste!
38He aquí, vuestra casaa se os deja desierta1.
39Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: «Bendito el que viene en nombre del Señora».
Footnotes
Cross references
- aMat. 15:14; 23:24
- bMat. 5:33–35
- aEx. 30:29
- aEx. 29:37
- a1 Rey. 8:13; Sal. 26:8; 132:14
- aIsa. 66:1; Mat. 5:34
- aMat. 23:13; Luc. 11:42
- aMat. 23:16
- aMar. 7:4; Luc. 11:39, 40
- aMar. 7:4; Luc. 11:39, 40
- aLuc. 11:44; Hech. 23:3
- aLuc. 11:47, 48
- aMat. 23:34, 37; Hech. 7:51, 52
- aMat. 3:7; Luc. 3:7
- bMat. 5:22
- aMat. 23:34–36; Luc. 11:49–51
- b2 Crón. 36:15, 16
- cMat. 10:17
- dMat. 10:23
- aGén. 4:8 y sig.; Heb. 11:4
- bZac. 1:1
- c2 Crón. 24:21
- aMat. 10:23; 24:34
- aMat. 23:37–39; Luc. 13:34, 35
- bMat. 5:12
- cRut 2:12
- a1 Rey. 9:7, 8; Jer. 22:5
- aSal. 118:26; Mat. 21:9
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