Salmo 42–50
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SALMO 42
ESTOY SEDIENTO DE DIOS
Al maestro del coro. Poema de los hijos de Coré.
Como la gacela suspira por torrentes de agua
así, Dios mío, suspiro yo por ti.
Estoy sediento de Dios, del Dios vivo,
¿cuándo llegaré a ver el rostro de Dios?
Mi llanto es mi alimento día y noche
mientras no dejan de preguntarme:
“¿Dónde está tu Dios?”.
Siento gran tristeza al recordar
cómo avanzaba yo entre el gentío,
llevándolos a la casa de Dios
entre vítores de gozo y alabanza
en medio de una muchedumbre en fiesta.
¿Por qué estoy abatido?
¿Por qué estoy tan turbado?
En Dios pondré mi esperanza,
no cesaré de alabarlo.
¡Él es mi Dios salvador!
Estoy abatido; por eso te evoco
desde la tierra del Jordán y el Hermón,
desde el monte Mizar.
El abismo grita al abismo
ante el fragor de tus cascadas;
tu oleaje, tus impetuosas olas
me han anegado por entero.
De día el Señor envía su amor,
de noche un canto me acompaña,
una oración al Dios de mi vida.
Pregunto a Dios, mi roca:
“¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué he de andar afligido
por el acoso del enemigo?”.
Mis huesos están dañados,
mis adversarios me insultan
y no dejan de preguntarme:
“¿Dónde está tu Dios?”.
¿Por qué estoy abatido?
¿Por qué estoy tan turbado?
En Dios pondré mi esperanza,
no cesaré de alabarlo,
¡él es mi Dios salvador!
SALMO 43
HAZME JUSTICIA, OH DIOS
Hazme justicia, oh Dios,
defiende tú mi causa
contra este pueblo infiel;
líbrame del falso y del malvado.
Tú eres el Dios que me ampara,
¿por qué me has rechazado?
¿Por qué he de andar afligido
por el acoso del enemigo?
Envía tu luz y tu verdad,
que ellas me guíen
y me lleven a tu santo monte,
al lugar donde tú vives.
Y llegaré al altar de Dios,
al Dios de mi intenso gozo,
y te alabaré con la cítara,
oh Dios, Dios mío.
¿Por qué estoy abatido?
¿Por qué estoy tan turbado?
En Dios pondré mi esperanza,
no cesaré de alabarlo,
¡él es mi Dios salvador!
SALMO 44
¿POR QUÉ OCULTAS TU ROSTRO?
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Poema.
Lo hemos escuchado con nuestros oídos, oh Dios;
nuestros padres nos han contado
lo que tú hiciste en sus días,
en los días del pasado.
Expulsaste naciones para asentarlos a ellos,
oprimiste a pueblos para que ellos crecieran.
No conquistaron la tierra con la espada
ni fue su brazo quien les dio la victoria;
fue tu diestra y tu brazo,
fue la luz de tu rostro
porque tú los amabas.
Tú, Dios, eres mi rey,
tú decides la victoria de Jacob.
Contigo atacamos a nuestros rivales,
por tu nombre humillamos al adversario.
Pues no confié yo en mi arco
ni mi espada me dio la victoria.
Tú nos salvaste de nuestros rivales,
tú hiciste fracasar a nuestros enemigos.
A Dios alabamos en todo momento,
tu nombre ensalzamos por siempre. [Pausa[
Pero tú nos has rechazado y humillado,
ya no marchas con nuestras tropas.
Nos haces retroceder ante el rival,
los enemigos nos han saqueado.
Nos entregas como oveja al matadero,
nos has dispersado entre las naciones.
Vendes tu pueblo por nada,
no le has puesto un alto precio;
nos haces la burla de los vecinos,
la risa y la mofa de quienes nos rodean;
nos haces la irrisión de las naciones
y los pueblos mueven burlones la cabeza.
Estoy siempre abochornado
y la vergüenza cubre mi rostro
a causa del grito insultante y ofensivo
del enemigo, del que quiere vengarse.
Todo esto nos ha sucedido
y, aun así, no te hemos olvidado,
no hemos quebrantado tu alianza;
no se ha descarriado nuestro corazón,
no se han desviado de tus sendas nuestros pasos,
aunque nos oprimiste en tierras de chacales
y nos cubriste con sombras tenebrosas.
Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios
o alzado nuestras manos hacia un dios extraño,
¿no lo hubiera averiguado Dios,
él, que conoce los secretos del corazón?
Por tu causa no dejan de matarnos,
nos ven como ovejas del matadero.
¡Despierta! ¿Por qué sigues dormido?
¡Ponte, Señor, en acción!
No nos rechaces para siempre.
¿Por qué ocultas tu rostro
y olvidas nuestra opresión y miseria?
Estamos postrados en el polvo,
con el vientre adherido a la tierra.
¡Ponte en acción, danos tu ayuda
y que tu amor nos redima!
SALMO 45
TODA RADIANTE ENTRA LA HIJA DEL REY
Al maestro del coro. Según “Los lirios”. De los hijos de Coré. Poema. Canto de amor.
De mi corazón nace un hermoso canto,
voy a recitar mi poema al rey;
es mi lengua pluma de diestro poeta.
Tú eres el más bello de los hombres,
en tus labios la gracia se derrama,
por eso Dios te bendice por siempre.
Valiente, cíñete al costado la espada
que es tu esplendor y tu grandeza.
Cabalga victorioso en favor
de la verdad, la clemencia y la justicia;
que tu diestra te colme de hazañas.
Tus flechas están afiladas,
se te somenten los pueblos,
desfallecen los enemigos del rey:
Tu trono, como el de Dios, es eterno,
es tu cetro real cetro de rectitud.
Tú amas la justicia y odias la maldad,
por eso Dios, tu Dios, te ha ungido
entre tus amigos con aceite de gozo.
Mirra, acacia y áloe impregnan tus vestiduras,
entre palacios de marfil las arpas te deleitan.
Hijas de reyes hay entre tus escogidas,
a tu derecha está la reina entre oro de Ofir.
Escucha, hija, mira, acerca tu oído,
olvida tu pueblo y la casa de tu padre.
El rey está prendado de tu belleza,
él es tu señor, ¡póstrate ante él!
Hija de Tiro, con obsequios
te agasajan los poderosos del pueblo.
Toda radiante entra la hija del rey,
de brocado de oro es su vestido.
Con bordados ropajes la llevan al rey,
las doncellas marchan tras ella,
sus amigas la acompañan.
Avanzan con gozo y alegría,
van entrando al palacio del rey.
Tendrás hijos a cambio de tus padres
y los erigirás príncipes por toda la tierra.
Yo haré que su nombre se recuerde por siempre,
eternamente han de alabarte los pueblos.
SALMO 46
EL SEÑOR DEL UNIVERSO ESTÁ CON NOSOTROS
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Para voces de tonos altos. Cántico.
Es Dios nuestro refugio y fortaleza,
es ayuda constante en la desgracia.
Por eso no tememos si la tierra tiembla,
si se desmoronan los montes en medio del mar,
si sus aguas se agitan encrespadas,
si por su oleaje las montañas se mueven. [Pausa[
La corriente de un río alegra la ciudad de Dios,
la más santa morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella y nunca caerá,
Dios la auxilia al despertar el día.
Las naciones se turban, tiemblan los reinos,
él levanta su voz y se deshace la tierra.
El Señor del universo está con nosotros,
el Dios de Jacob es nuestro baluarte. [Pausa[
Vengan y contemplen las obras de Dios,
pues ha hecho prodigios sobre la tierra.
Hasta sus confines detiene las guerras,
rompe el arco, quiebra la lanza,
destruye en el fuego los carruajes.
“Desistan y sepan que soy Dios,
que me alzo sobre las naciones,
sobre todos los pueblos de la tierra.”
El Señor del universo está con nosotros,
el Dios de Jacob es nuestro baluarte. [Pausa[
SALMO 47
CANTEN Y ENSALCEN A NUESTRO REY
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.
Pueblos, batan palmas todos juntos;
aclamen a Dios con gritos de júbilo
porque el Señor Altísimo es admirable,
es el gran rey de la tierra entera.
Él nos somete a los pueblos,
las naciones pone a nuestros pies.
Él escogió nuestra heredad,
la gloria de Jacob, su amado. [Pausa[
Dios asciende entre aclamaciones,
el Señor entre sones de trompeta.
Canten y ensalcen a Dios,
canten y ensalcen a nuestro rey.
Dios es rey de la tierra entera,
¡cántenle ustedes un himno!
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su santo trono.
Los nobles de los pueblos se reúnen
junto con el pueblo del Dios de Abrahán;
pues a Dios pertenecen los reyes de la tierra,
a Dios cuya grandeza es inmensa.
SALMO 48
SIÓN, LA CIUDAD DEL GRAN REY
Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
El Señor es grande y digno de toda alabanza;
en la ciudad de nuestro Dios está su santo monte,
la hermosa colina que alegra la tierra entera;
el monte Sión es el confín del norte,
es la ciudad del gran rey.
Dios está en sus palacios,
se muestra como un baluarte.
Se habían aliado los reyes
y avanzaban todos juntos,
pero al verla enmudecieron
y, aterrados, huyeron presurosos.
Los invadió un temblor
cual dolor de parturienta,
como cuando el viento del este
destroza las naves de Tarsis.
Lo que oímos lo hemos visto
en la ciudad del Señor del universo,
en la ciudad de nuestro Dios.
¡Que Dios la afiance para siempre! [Pausa[
Oh Dios, evocamos tu amor
en el interior de tu Templo;
tu nombre y tu alabanza llegan
hasta los confines de la tierra,
tu diestra está llena de justicia.
Que el monte de Sión se alegre,
que se alegren las hijas de Judá
por tus justas decisiones.
Recorran Sión, denle la vuelta,
cuenten ustedes sus torres;
miren sus murallas, recorran sus palacios,
para poder anunciar a la generación venidera
que este es Dios, nuestro Dios eterno,
que él es quien nos conduce por siempre.
SALMO 49
NO PERDURA EL SER HUMANO POR SU RIQUEZA
Al maestro del coro. De los hijos de Coré. Salmo.
Escuchen esto todos los pueblos,
oigan cuantos habitan la tierra,
el pueblo llano y los nobles,
los ricos y los humildes.
Proclamaré palabras sabias,
serán sensatas mis reflexiones,
prestaré atención al proverbio,
expondré con la cítara mi enigma.
¿Por qué he de temer en tiempo adverso
que me cerque la maldad de mis rivales,
de aquellos que confían en sus bienes
y de su inmensa riqueza se jactan?
Pues nadie puede redimir a otro,
ni pagar a Dios su rescate.
Es tan alto el precio de su vida
que siempre les falta algo.
¿Seguirá vivo por siempre?
¿Acaso no verá él la tumba?
He aquí que también perecen los sabios,
lo mismo que mueren los necios e ignorantes,
y dejan a otros sus riquezas.
Piensan que sus casas son eternas,
que son perpetuas sus moradas,
que para siempre dominan las tierras.
Pero el ser humano no perdura por su riqueza;
como los animales mueren, igual él.
Este es el destino del que en sí confía,
el porvenir de los que hablan satisfechos. [Pausa[
Se dirigen al reino de los muertos
cual rebaño al que la misma muerte pastorea.
De mañana los someten los íntegros
mientras su imagen se desfigura
en el reino de los muertos;
lejos de sus palacios.
Pero a mí Dios va a rescatarme
de la garra del reino de los muertos,
sí, él me llevará consigo. [Pausa[
No recelaré si alguno se enriquece,
si aumenta el prestigio de su casa,
pues al morir nada podrá llevarse,
su prestigio no descenderá tras él.
Mientras él vivía, se felicitaba diciendo:
“Te admiran porque has prosperado”.
Marchará junto a sus antepasados
que ya…
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Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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