Proverbios 1–9
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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TÍTULO Y PROGRAMA
Proverbios de Salomón, hijo de David y rey de Israel.
Han sido reunidos para conocer sabiduría y educación,
para entender expresiones inteligentes,
para adquirir la educación adecuada:
justicia, derecho y honradez;
para enseñar agudeza a los ignorantes,
conocimiento y discreción a los jóvenes;
—el sabio atiende y aprende más,
el inteligente adquiere maestría—;
para entender proverbios y refranes,
los dichos y enigmas de los sabios.
Respetar al Señor es el principio del saber,
pero los necios desprecian la sabiduría y la educación.
I.— PRIMERA COLECCIÓN SALOMÓNICA (1:8–9:18)
SOBRE LAS MALAS COMPAÑÍAS
Hijo mío, atiende a la educación paterna
y no olvides la enseñanza materna,
pues serán corona preciosa en tu cabeza,
collar alrededor de tu cuello.
Hijo mío, no consientas
cuando los malvados intenten seducirte.
Tal vez te digan: “Acompáñanos
a poner trampas mortales
asaltando a inocentes por diversión.
Nos los tragaremos vivos como el abismo,
enteros como los que caen al hoyo.
Conseguiremos un montón de riquezas
y llenaremos nuestras casas de despojos.
Comparte tu suerte con nosotros
y haremos un fondo común”.
Hijo mío, no sigas sus caminos
y aleja tus pasos de sus sendas,
porque corren disparados hacia el mal
y van decididos a derramar sangre.
¿No ves que es inútil poner trampas
a la vista de los pájaros?
Se ponen emboscadas a sí mismos,
atentan contra su propia vida.
Ese es el destino de la avaricia:
quienes la practican no viven.
PRIMER PREGÓN DE LA SABIDURÍA
La sabiduría pregona por las calles,
alza su voz en las plazas;
grita por encima del tumulto,
ante las puertas de la ciudad anuncia su pregón:
“¿Hasta cuándo los ingenuos amarán la ingenuidad,
los insolentes disfrutarán con la insolencia,
los necios odiarán el saber?
Atiendan a mis advertencias:
les transmitiré mi espíritu
y les explicaré mis dichos.
Los llamé y no hicieron caso,
les tendí la mano y nadie atendió;
despreciaron todos mis consejos
y rechazaron mis advertencias.
También yo me reiré de su desgracia,
me burlaré cuando los invada el pavor;
cuando les llegue como huracán el terror,
cuando les sobrevenga la desgracia como vendaval,
cuando les lleguen los problemas y la angustia.
Entonces me llamarán y no responderé,
me buscarán y no me encontrarán.
Porque odiaron el saber
y no quisieron respetar al Señor;
porque no aceptaron mis consejos
y despreciaron mis advertencias,
se comerán los frutos de su conducta
y quedarán hartos de sus planes.
Su propia rebeldía matará a los ingenuos
y la autosatisfacción perderá a los insensatos.
Pero el que me preste atención vivirá seguro”.
LA SABIDURÍA, BÚSQUEDA Y DON
Hijo mío, si aceptas mis palabras
y guardas cual tesoro mis mandatos,
prestando atención a la sabiduría
y abriendo tu mente a la prudencia;
si invocas a la inteligencia
y llamas a la prudencia;
si la persigues como al dinero
y la rastreas como a un tesoro,
entonces comprenderás lo que es respetar al Señor
y encontrarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor concede la sabiduría
y de su boca salen el saber y la prudencia;
otorga el éxito a los honrados
y es escudo de conductas íntegras;
protege al que se comporta rectamente
y custodia el camino de sus fieles.
Entonces comprenderás la justicia,
el derecho y la honradez:
todos los caminos del bien.
Pues la sabiduría entrará en tu mente
y el saber se te hará atractivo;
la sensatez cuidará de ti
y la prudencia te protegerá;
te apartará del mal camino
y de quienes hablan con maldad;
de los que abandonan los senderos rectos
y andan por caminos sombríos;
de los que disfrutan haciendo el mal
y gozan con la perversión;
de los que siguen senderos tortuosos
y caminos extraviados.
Te librará de la mujer ajena,
de la extraña de palabras seductoras,
la que abandona al compañero de su juventud
y olvida la alianza de su Dios;
su casa se precipita en la muerte
y sus sendas en el reino de las sombras.
Los que allí entran no regresan,
ni reencuentran los senderos de la vida.
Tú, en cambio, sigue el camino de los buenos
y mantén el sendero de los justos.
Porque los honrados habitarán la tierra
y los rectos permanecerán en ella;
pero los malvados serán arrancados de la tierra,
los perversos serán extirpados de ella.
Hijo mío, no olvides mi enseñanza
y guarda en tu memoria mis mandatos,
pues te prolongarán los días
y tendrás años de vida y bienestar.
Que el amor y la verdad
no se separen de ti:
átalos a tu cuello,
grábalos en tu corazón;
así obtendrás estima y favor
ante Dios y ante los hombres.
Confía plenamente en el Señor
y no te fíes de tu inteligencia.
Cuenta con él en todos tus caminos
y él dirigirá tus senderos.
No presumas de sabio,
respeta al Señor y evita el mal;
ello dará salud a tu cuerpo
y fortaleza a tus huesos.
Honra al Señor con tus riquezas,
con las primicias de todas tus cosechas:
tus graneros se llenarán de trigo
y tus bodegas rebosarán de vino.
Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor
ni te disguste su reprensión,
porque el Señor reprende a quien ama,
como un padre al hijo preferido.
FELICIDAD DEL SABIO
Feliz quien encuentra sabiduría,
la persona que adquiere inteligencia:
es de más valor que la plata,
y más rentable que el oro;
es más valiosa que las joyas,
ningún placer se le puede comparar.
Con su derecha ofrece larga vida,
con su izquierda, fama y riqueza.
Sus caminos son una delicia,
apacibles todas sus sendas.
Es árbol de vida para quienes la consiguen,
los que la mantienen son felices.
El Señor fundó la tierra con sabiduría,
fijó los cielos con inteligencia;
por su saber las aguas abismales se separan
y las nubes gotean rocío.
VIRTUDES SAPIENCIALES
Hijo mío, mantén la discreción y el buen juicio
y jamás los pierdas de vista,
pues serán fuente de vida para ti
y te adornarán como un collar.
Así caminarás tranquilo
y tus pies no tropezarán.
Cuando te acuestes no tendrás miedo
y, acostado, tendrás dulces sueños.
No temerás el terror imprevisto
ni la ruina que sobreviene a los malvados,
porque el Señor estará a tu lado
y pondrá tus pies a salvo de las trampas.
No niegues un favor a quien lo necesita,
si está en tu mano el concederlo.
Si ahora tienes, no digas a tu prójimo:
“Vete y vuelve, mañana te daré”.
No planees daños contra tu prójimo
mientras vive confiado junto a ti.
No pleitees contra cualquiera sin motivo,
si no te ha hecho ningún daño.
No envidies a la persona violenta,
ni trates de imitar su proceder;
porque el Señor aborrece al desalmado
y brinda su confianza a los honrados.
El Señor maldice la casa del malvado
y bendice el hogar de los justos;
se burla de los burlones
y concede su favor a los humildes.
Los sabios heredan honores,
los necios cargan con la deshonra.
EXPERIENCIA Y TRADICIÓN
Escuchen, hijos, las advertencias paternas,
atiendan para adquirir inteligencia;
puesto que les doy buena enseñanza,
no abandonen mis instrucciones.
También yo fui hijo de mi padre,
amado con ternura por mi madre.
Él me instruía diciéndome:
“Guarda mis palabras en tu mente,
cumple mis mandatos y vivirás.
Adquiere sabiduría e inteligencia,
no te olvides ni te apartes de mis palabras.
No la abandones y ella cuidará de ti,
ámala y ella te protegerá.
Antes que nada adquiere sabiduría,
con toda tu fortuna adquiere inteligencia*.
Apréciala y ella te engrandecerá;
abrázala y ella te dará prestigio;
adornará tu cabeza con una diadema preciosa,
te obsequiará con una corona de gloria”.
LOS DOS CAMINOS
Escucha, hijo mío, acoge mis palabras
y vivirás muchos años.
Te he enseñado el camino de la sabiduría,
te he orientado por sendas de honradez.
Cuando camines, no se trabarán tus pasos;
cuando corras, no tropezarás.
Agárrate a la instrucción y no la sueltes;
consérvala, pues te va la vida en ello.
No te adentres en senda de malvados,
ni pises en camino de perversos;
evítalo, no lo transites;
apártate y sigue adelante.
Sólo cuando hacen daño,
duermen tranquilos los malvados;
sólo haciendo caer a alguien,
logran conciliar el sueño;
comen el pan del delito
y beben el vino de la violencia.
La senda de los justos es como amanecer
que va clareando hasta pleno día;
el camino de los malvados es noche oscura,
van a tropezar y no saben dónde.
SABIDURÍA Y RECTITUD
Presta, hijo mío, oído a mi discurso,
pon atención a mis palabras.
No las pierdas de vista,
consérvalas en tu corazón,
pues son vida para quien las descubre
y salud para todo su cuerpo.
Vigila atentamente tu interior,
pues de él brotan fuentes de vida.
Aparta de tu boca el engaño
y aleja la falsedad de tus labios.
Que tus ojos miren de frente,
que sea franca tu mirada.
Observa el sendero que pisas
y todos tus caminos serán firmes.
No te desvíes a ningún lado
y aleja tus pasos del mal.
LA MUJER AJENA Y LA MUJER PROPIA
Hijo mío, atiende a mi sabiduría,
presta oído a mi inteligencia;
así conservarás el buen juicio
y tus labios guardarán el saber.
Los labios de la mujer ajena rezuman miel
y su boca es más suave que el aceite;
pero acaba siendo amarga como ajenjo
y cortante como arma de dos filos.
Sus pies se precipitan en la muerte,
sus pasos van derechos al abismo.
No le preocupa la senda de la vida,
camina a la perdición y no lo sabe.
Por tanto, hijo mío, escúchame
y no rechaces mis palabras:
aleja de ella tu camino
y no te acerques a la puerta de su casa;
no vayas a entregar tu honor a otros
y tu dignidad a un hombre despiadado;
no vayas a saciar a extraños con tu esfuerzo
y acabe tu fatiga en casa ajena.
Al final habrás de lamentarlo
cuando tus carnes se consuman,
y tengas que decir:
“¿Cómo pude rechazar la corrección
y mi mente despreció las advertencias?
¿Por qué no escuché a mis maestros
ni presté atención a mis educadores?
Casi me hundo en la desgracia
ante la asamblea reunida”.
Bebe el agua de tu aljibe,
las corrientes de tu pozo.
No viertas tus arroyos por la calle
ni tus fuentes por las plazas.
Utilízalos tú solo,
no los compartas con extraños.
Que tu fuente sea bendita,
disfruta con la esposa de tu juventud,
cierva querida, gacela encantadora;
que sus pechos te embriaguen cada día
y su amor te cautive sin cesar.
¿Por qué has de enamorarte, hijo mío, de una ajena
y caer en brazos de una desconocida?
El Señor ve los caminos del ser humano,
examina todos sus senderos.
Al malvado lo atrapan sus propios delitos,
las redes de su pecado lo aprisionan;
morirá por falta de corrección,
por su gran insensatez se perderá.
EL FIADOR
Hijo mío, si…
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