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Proverbios 1–2

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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TÍTULO Y PROGRAMA

Proverbios de Salomón, hijo de David y rey de Israel.

Han sido reunidos para conocer sabiduría y educación,

para entender expresiones inteligentes,

para adquirir la educación adecuada:

justicia, derecho y honradez;

para enseñar agudeza a los ignorantes,

conocimiento y discreción a los jóvenes;

—el sabio atiende y aprende más,

el inteligente adquiere maestría—;

para entender proverbios y refranes,

los dichos y enigmas de los sabios.

Respetar al Señor es el principio del saber,

pero los necios desprecian la sabiduría y la educación.

I.— PRIMERA COLECCIÓN SALOMÓNICA (1:8–9:18)

SOBRE LAS MALAS COMPAÑÍAS

Hijo mío, atiende a la educación paterna

y no olvides la enseñanza materna,

pues serán corona preciosa en tu cabeza,

collar alrededor de tu cuello.

Hijo mío, no consientas

cuando los malvados intenten seducirte.

Tal vez te digan: “Acompáñanos

a poner trampas mortales

asaltando a inocentes por diversión.

Nos los tragaremos vivos como el abismo,

enteros como los que caen al hoyo.

Conseguiremos un montón de riquezas

y llenaremos nuestras casas de despojos.

Comparte tu suerte con nosotros

y haremos un fondo común”.

Hijo mío, no sigas sus caminos

y aleja tus pasos de sus sendas,

porque corren disparados hacia el mal

y van decididos a derramar sangre.

¿No ves que es inútil poner trampas

a la vista de los pájaros?

Se ponen emboscadas a sí mismos,

atentan contra su propia vida.

Ese es el destino de la avaricia:

quienes la practican no viven.

PRIMER PREGÓN DE LA SABIDURÍA

La sabiduría pregona por las calles,

alza su voz en las plazas;

grita por encima del tumulto,

ante las puertas de la ciudad anuncia su pregón:

“¿Hasta cuándo los ingenuos amarán la ingenuidad,

los insolentes disfrutarán con la insolencia,

los necios odiarán el saber?

Atiendan a mis advertencias:

les transmitiré mi espíritu

y les explicaré mis dichos.

Los llamé y no hicieron caso,

les tendí la mano y nadie atendió;

despreciaron todos mis consejos

y rechazaron mis advertencias.

También yo me reiré de su desgracia,

me burlaré cuando los invada el pavor;

cuando les llegue como huracán el terror,

cuando les sobrevenga la desgracia como vendaval,

cuando les lleguen los problemas y la angustia.

Entonces me llamarán y no responderé,

me buscarán y no me encontrarán.

Porque odiaron el saber

y no quisieron respetar al Señor;

porque no aceptaron mis consejos

y despreciaron mis advertencias,

se comerán los frutos de su conducta

y quedarán hartos de sus planes.

Su propia rebeldía matará a los ingenuos

y la autosatisfacción perderá a los insensatos.

Pero el que me preste atención vivirá seguro”.

LA SABIDURÍA, BÚSQUEDA Y DON

Hijo mío, si aceptas mis palabras

y guardas cual tesoro mis mandatos,

prestando atención a la sabiduría

y abriendo tu mente a la prudencia;

si invocas a la inteligencia

y llamas a la prudencia;

si la persigues como al dinero

y la rastreas como a un tesoro,

entonces comprenderás lo que es respetar al Señor

y encontrarás el conocimiento de Dios.

Porque el Señor concede la sabiduría

y de su boca salen el saber y la prudencia;

otorga el éxito a los honrados

y es escudo de conductas íntegras;

protege al que se comporta rectamente

y custodia el camino de sus fieles.

Entonces comprenderás la justicia,

el derecho y la honradez:

todos los caminos del bien.

Pues la sabiduría entrará en tu mente

y el saber se te hará atractivo;

la sensatez cuidará de ti

y la prudencia te protegerá;

te apartará del mal camino

y de quienes hablan con maldad;

de los que abandonan los senderos rectos

y andan por caminos sombríos;

de los que disfrutan haciendo el mal

y gozan con la perversión;

de los que siguen senderos tortuosos

y caminos extraviados.

Te librará de la mujer ajena,

de la extraña de palabras seductoras,

la que abandona al compañero de su juventud

y olvida la alianza de su Dios;

su casa se precipita en la muerte

y sus sendas en el reino de las sombras.

Los que allí entran no regresan,

ni reencuentran los senderos de la vida.

Tú, en cambio, sigue el camino de los buenos

y mantén el sendero de los justos.

Porque los honrados habitarán la tierra

y los rectos permanecerán en ella;

pero los malvados serán arrancados de la tierra,

los perversos serán extirpados de ella.

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