Logos Bible Study

Isaías 8–10

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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UN HIJO DE ISAÍAS, SIGNO PARA ISRAEL

Me dijo el Señor:

— Hazte con una tablilla grande y escribe en ella con un punzón normal: “Maher Salal, Jas Baz”. Me busqué dos testigos fidedignos, al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías. Luego me acosté con la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:

— Lo llamarás Maher Salal, Jas Baz, pues, antes de que sepa el niño decir “papá” y “mamá”, serán llevados ante el rey de Asiria las riquezas de Damasco y el botín de Samaría.

ANUNCIO DE LA INVASIÓN ASIRIA

El Señor volvió a hablarme en estos términos:

— Este pueblo ha despreciado las aguas de Siloé, que corren mansas, y se ha alegrado ante el orgullo invasor de Rasín y del hijo de Remalías. Por eso, el Señor va a hacer que los aneguen las aguas del Éufrates, poderosas y caudalosas:

se saldrán de su cauce,

correrán inundando riberas,

penetrarán impetuosas por Judá,

llegarán hasta el cuello.

Sus límites se extenderán

hasta cubrir la anchura de la tierra.

¡Oh Dios-con-nosotros!

LOS PROYECTOS DE LOS PUEBLOS

Reúnanse, pueblos, y échense a temblar;

escuchen los de tierras lejanas:

aunque se ciñan las armas,

serán derrotados;

aunque se preparen para la guerra,

serán quebrantados.

Si hacen un plan, fracasará;

su palabra no se sostendrá,

pues está Dios-con-nosotros.

EL SEÑOR ES EL AUTÉNTICO CONSPIRADOR

Así me dijo el Señor sujetándome con la mano e impidiéndome caminar con este pueblo:

No llamen conspiración

a lo que este pueblo llama conspiración.

No teman ni se asusten

ante lo que él teme.

Llamen “conspirador” al Señor del universo,

porque él será su temor y su miedo.

Se convertirá en conspirador,

en piedra de tropiezo

y en obstáculo rocoso

para las dos casas de Israel,

en lazo y en trampa

para los vecinos de Jerusalén.

Muchos tropezarán allí,

caerán, quedarán destrozados,

quedarán enlazados, atrapados.

ESPERAR AL SEÑOR SIN CONSULTAS VANAS

Guardo esta advertencia, pongo sello

a esta instrucción para mis discípulos.

Seguiré esperando en el Señor;

aunque oculte su rostro a la casa de Jacob,

en él seguiré esperando.

Yo y los hijos que me dio el Señor

seremos signo y presagio en Israel;

es cosa del Señor del universo,

que habita en el monte Sión.

Ya verán cómo les dicen:

“Consulten a los espíritus,

a los adivinos que susurran y musitan.

¿No tiene un pueblo que evocar

a los muertos en favor de los vivos,

en busca de advertencia e instrucción?”.

Seguro que así les hablará

quien carece de poder para evocar.

OSCURIDAD SIN SALIDA

Andará por el país abatido y hambriento,

y a causa de su rabia y de su hambruna

maldecirá a su rey y a su Dios.

Volverá su cara hacia arriba,

mirará después a la tierra:

verá persecución y tiniebla,

verá oscuridad angustiosa,

noche cerrada sin luz.

Pues no hay escape posible

para quien se halla acosado.

LUZ INTENSA

En otro tiempo humilló

al país de Zabulón

y al país de Neftalí;

al final ensalzará

el camino de la mar,

cuando se cruza el Jordán:

Galilea de los paganos.

El pueblo que a oscuras caminaba

vio surgir una luz deslumbradora;

habitaban un país tenebroso

y una luz brillante los cubrió.

Multiplicas el gozo,

aumentas la alegría;

se alegran ante ti

igual que al cosechar,

lo mismo que gozan

al repartir el botín.

Pues como hiciste el día de Madián

has roto el yugo que lo oprimía,

la soga sobre su hombro,

la vara de su opresor.

Y todas las botas

que retumban al pisar

y todas las capas

bañadas en sangre,

acabarán quemadas,

pasto del fuego.

Pues nos ha nacido un niño,

un hijo se nos ha dado:

trae el señorío

encima de sus hombros,

y tiene como nombre:

Consejero Admirable,

Héroe Divino,

Padre Eterno,

Príncipe Pacífico.

Para aumentar el señorío

con una paz sin fronteras

sobre el trono de David;

lo asentará en todo su territorio

con seguridad y firmeza,

con justicia y con derecho,

desde ahora y para siempre.

El celo del Señor del universo

piensa ejecutar todo esto.

DE NUEVO LA MANO AMENAZANTE DEL SEÑOR

El Señor ha mandado un aviso a Jacob,

que caerá sobre Israel.

Todo el pueblo podrá entenderlo,

Efraín y quien habite en Samaría,

que dicen orgullosos y altaneros:

“Si fallan los ladrillos,

construiremos con piedra,

si talan los sicómoros,

los cambiaremos por cedros”.

El Señor los lanzará contra Israel,

instigará a sus adversarios contra él:

por oriente los arameos,

los filisteos por la espalda,

se comerán a Israel a dos carrillos.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

Y el pueblo no vuelve a quien lo hiere,

no consulta al Señor del universo.

El Señor cortó cabeza y cola,

palmas y juncos en un solo día.

Son la cabeza el anciano y el noble;

la cola, el profeta experto en mentiras.

Sus propios guías al pueblo extravían,

los guiados desaparecen engullidos.

Por eso, el Señor no hará caso de los jóvenes,

tampoco se apiadará de huérfanos y viudas,

pues todos son impíos y malvados,

toda boca profiere necedades.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

La maldad arde como fuego

que devora zarzas y cardos,

se ceba en la fronda del bosque,

y se alzan remolinos de humo.

La ira del Señor del universo abrasa al país,

el pueblo se convierte en pasto de las llamas.

Nadie se compadece de su prójimo,

cada cual devora a su hermano,

dentellea a la derecha y sigue con hambre,

come a la izquierda y no se sacia:

Manasés a Efraín, Efraín a Manasés,

los dos juntos a Judá.

Con todo, su cólera persiste,

Su mano sigue amenazante.

¡Ay de quienes dictan leyes injustas,

de quienes firman decretos opresores,

para impedir que se haga justicia a los débiles,

para privar del derecho a los pobres de mi pueblo,

para hacer de las viudas su presa

y dedicarse al saqueo de huérfanos!

¿Qué harán cuando les pasen cuentas,

cuando se acerque de lejos la tormenta?

¿A quién acudirán en busca de auxilio?

¿Dónde dejarán su riqueza?

Irán abatidos como prisioneros,

caerán como los heridos de muerte.

Con todo, su cólera persiste,

su mano sigue amenazante.

ASIRIA, VARA DEL SEÑOR, SE EXTRALIMITA

¡Ay de Asiria, vara de mi cólera,

que empuña el bastón de mi furor!

La envío contra una nación impía,

la mando contra el pueblo objeto de mi cólera,

para que lo saquee y lo expolie a placer,

para que lo pisotee como el barro de las calles.

Mas ella no pensaba así,

eso no entraba en sus planes:

pensaba sólo en masacrar,

en destruir no pocos pueblos.

Decía:

“¿No son reyes mis ministros?

¿No es Calno como Carquemis?

¿No es Jamat igual que Arpad?

¿No es Samaría como Damasco?

Igual que me apoderé

de aquellos reinos paganos,

con dioses más numerosos

que en Jerusalén y Samaría,

eso mismo he hecho también

con Samaría y sus ídolos,

eso mismo pienso hacer

con Jerusalén y sus dioses”.

Cuando termine el Señor su tarea en el monte Sión y en Jerusalén, pasará cuentas al rey de Asiria del resultado de sus planes orgullosos y castigará su mirada satisfecha y altanera.

Decía [el rey de Samaría[:

“Lo he hecho con la fuerza de mi mano,

con mi sabiduría y con mi perspicacia.

Desvié las fronteras de los pueblos,

me he apropiado de todos sus tesoros,

abatí como un héroe a sus reyes.

Me he apoderado, como si fuera un nido,

de todas las riquezas de los pueblos;

como quien recoge huevos abandonados,

me hice dueño de toda la tierra,

sin nadie que siquiera aleteara,

que abriese el pico y piara”.

¿Cree ser más el hacha que quien la blande?

¿Se cree superior la sierra al aserrador?

Como si el bastón moviese a quien lo levanta,

como si la vara manejase a quien no es un leño.

EL FUEGO ANIQUILADOR DEL SEÑOR

Por eso, el Señor del universo

hará macilenta su gordura,

y en su esplendor estallará

como un incendio de fuego.

La luz de Israel será fuego,

su Santo será una llama,

quemará y devorará sus zarzas,

sus cardos en un solo día;

destruirá el esplendor de su huerto,

la savia y la madera de su bosque,

como un carcomerse de carcoma.

Pocos árboles quedarán en su bosque,

hasta un niño podrá contarlos.

VUELTA CONFIADA DEL RESTO DE ISRAEL

Aquel día el resto de Israel,

quienes queden en la casa de Jacob,

no volverán a apoyarse en su agresor;

se apoyarán en el Señor,

en el Santo de Israel.

Un resto volverá,

un resto de Jacob,

hacia el Dios guerrero.

Aunque fuese tu pueblo, Israel,

lo mismo que la arena del mar,

sólo un resto volverá.

La destrucción decretada desborda justicia.

Dios, el Señor del universo, va a llevar a término

la destrucción decretada

en medio de todo el país.

INMINENTE LIBERACIÓN DEL YUGO ASIRIO

Por eso, así dice Dios, el Señor del universo:

No temas a Asiria, pueblo mío

que habitas en Sión,

aunque te azote con la vara

y te amenace con el bastón,

como suele hacer Egipto.

Pues dentro de muy poco

mi ira los consumirá,

mi cólera los destruirá.

El Señor del universo empuñará

su látigo contra ella,

como cuando el azote de Madián

en la roca de Oreb,

o cuando alzó su bastón sobre el mar,

como ocurrió en Egipto.

Aquel día caerá su carga de tu hombro,

será arrancado su yugo de tu cuello.

ASIRIA AVANZA HACIA JERUSALÉN

Subiendo desde Samaría,

ya va llegando hasta Ayat;

cruza luego por Migrón,

deja el bagaje en Micmás;

va y cruza el desfiladero,

pasa la noche en Gueba.

Tiembla de miedo Ramá,

huye Guibá de Saúl.

Grita fuerte, Bat Galín;

Lais, escúchala tú;

dale respuesta, Anatot.

Madmená no sabe adónde va,

los de Guebín buscan seguridad.

Un día para hacer alto en Nob

y ya alarga su mano hacia el monte Sión.

Mas vean cómo el Señor del universo

desgaja las ramas con el hacha:

troncos corpulentos abatidos;

los más empinados, por el suelo.

A hachazos cortará las frondas del bosque,

el Líbano caerá con todo su esplendor.

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Footnotes

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.