Isaías 15–16
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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CONTRA MOAB
Oráculo sobre Moab:
Que de noche fue asolada,
arrasada Ar Moab.
Que de noche fue asolada,
arrasada Quir Moab.
Ha subido la gente de Dibón
a las alturas sagradas a llorar.
En Nebo y en Madabá
Moab se queja llorosa:
con las cabezas rapadas,
con las barbas afeitadas.
Ceñidos de saco caminan,
por calles, plazas y azoteas;
todos se quejan llorosos,
deshechos todos en llanto.
Gritan Jesbón y Elalé,
hasta Jahas llega su voz;
tiemblan los lomos de Moab,
se le entrecorta el aliento.
Grito angustiado por Moab:
sus fugitivos van a Soar,
van hacia Eglat Salisá.
Por la cuesta de Lujit
sube la gente llorando;
por el camino de Joronáin
se oyen gritos desgarradores.
Las aguas de Nimrín
dan paso a la aridez:
se seca el heno,
se acaba la hierba,
no queda verdor.
Por eso, recogen lo que queda,
van acaparando provisiones,
las transportan al torrente de los Sauces.
Su grito angustiado recorre
todas las fronteras de Moab,
su alarido llega a Egláin,
hasta Beer Elín su clamor.
Rebosan sangre las aguas de Dimón,
y nuevas desgracias traeré a Dimón:
un león contra el resto de Moab,
espanto contra los supervivientes.
LOS MOABITAS PIDEN ASILO EN JUDÁ
Hagan llegar carneros
al regente del país,
desde la Peña del páramo
hasta el monte Sión.
(Como aves desorientadas,
como pájaros sin nido
son las chicas de Moab
al vadear el Arnón).
Danos un consejo,
toma una decisión.
Haz de tu sombra una noche
en plena luz del día;
oculta a los que escapan,
no descubras al fugitivo.
Que habiten dentro de ti
los escapados de Moab.
Sírveles de refugio
frente al devastador.
Cuando no haya opresión
y acabe la devastación,
cuando desaparezca del país
la gente que lo pisoteaba,
un trono se afianzará en el amor,
se sentará en él con lealtad
(dentro de la tienda de David)
un juez que practique el derecho,
todo un experto en justicia.
ENDECHA POR MOAB
Nos enteramos del orgullo de Moab,
de su soberbia fuera de límite,
de su orgullo, soberbia y altivez,
de su inútil palabrería.
Los moabitas lloran por Moab,
todos ellos se lamentan;
por las tortas de Quir Jaréset
suspiran llenos de aflicción.
Languidece arrasada Jesbón,
el viñedo de Sibmá,
los dueños de las naciones
arrancaron sus guías,
que llegaban a Jazer,
extendidas por el páramo;
sus brotes esparcidos
sobrepasaban el mar.
Por eso, ahora lloro
con el llanto de Jazer,
por la viña de Sibmá.
Los riego con mi llanto,
Jesbón y Elalé:
callaron las alegres melodías
de su cosecha y vendimia.
En el huerto callaron el gozo y el júbilo,
no suenan en las viñas gritos de alegría;
no hay quien pise el vino en el lagar,
tocaron a su fin las alegres melodías.
Por eso tiemblan mis entrañas
como cuerdas de un arpa, por Moab,
mi interior por Quir Jaréset.
Y aunque Moab se fatigue
subiendo a su colina sagrada
y yendo a orar a su santuario,
de nada le servirá.
Esta es la palabra que pronunció el Señor contra Moab en otro tiempo. Y ahora habla el Señor así: “Dentro de tres años, años de jornalero, de nada valdrán los señores de Moab y toda su nutrida población. Serán un resto, unos pocos, una miseria, sin importancia”.
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