Juan 7:1–18
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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LA FIESTA DE LAS CHOZAS
Pasó algún tiempo, y Jesús seguía recorriendo Galilea. Evitaba andar por Judea, porque los judíos buscaban una ocasión para matarlo. Cuando ya estaba cerca la fiesta judía de las Chozas, sus hermanos le dijeron:
— Deberías salir de aquí e ir a Judea, para que tus seguidores puedan ver también allí las obras que haces. Nadie que pretenda darse a conocer actúa secretamente. Si en realidad haces cosas tan extraordinarias, date a conocer al mundo.
Y es que ni siquiera sus hermanos creían en él. Jesús les dijo:
— Todavía no ha llegado mi hora; para ustedes, en cambio, cualquier tiempo es apropiado. El mundo no tiene motivos para odiarlos a ustedes; a mí, en cambio, me odia porque pongo de manifiesto la malicia de sus obras. Suban ustedes a la fiesta. Yo no voy a esta fiesta pues aún no ha llegado mi hora.
Dicho esto, se quedó en Galilea.
Más tarde, cuando sus hermanos habían subido a la fiesta, acudió también Jesús; pero no públicamente, sino de incógnito. Los judíos lo buscaban entre los asistentes a la fiesta y se preguntaban:
— ¿Dónde estará ese hombre?
Y también entre la gente todo eran comentarios en torno a él. Unos decían:
— Es un hombre bueno.
Otros replicaban:
— De bueno, nada; lo que hace es engañar a la gente.
Nadie, sin embargo, se atrevía a hablar de él públicamente por miedo a los judíos.
JESÚS ENSEÑA EN EL TEMPLO
Mediada ya la fiesta, Jesús se presentó en el Templo y se puso a enseñar. Los judíos, sorprendidos, se preguntaban:
— ¿Cómo es posible que este hombre sepa tantas cosas sin haber estudiado?
Jesús les contestó:
— La doctrina que yo enseño no es mía; es de aquel que me ha enviado. El que está dispuesto a hacer la voluntad del que me ha enviado, podrá comprobar si lo que yo enseño es cosa de Dios o si hablo por cuenta propia. El que habla por su cuenta, lo que va buscando es su propio honor. En cambio, quien solamente busca el honor de aquel que lo envió, es un hombre sincero y no hay falsedad en él.
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