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Isaías 14–16

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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VUELTA DE LOS DESTERRADOS

El Señor se apiadará de Jacob,

volverá a elegir a Israel;

lo hará reposar en su tierra.

A ellos se unirán forasteros,

agregados a la casa de Jacob.

Otros pueblos los irán recogiendo

y los llevarán a su lugar;

pero la casa de Israel después los poseerá

como esclavos y esclavas en la tierra del Señor;

capturarán a sus captores,

dominarán a sus dominadores.

SÁTIRA CONTRA EL REY DE BABILONIA

El día en que el Señor te haga descansar de tus congojas, de tus desasosiegos y de la dura esclavitud a la que te viste sometida, entonarás esta sátira contra el rey de Babilonia:

¡Cómo ha acabado el tirano!

¡Cómo ha terminado su arrogancia!

Rompió el Señor el cetro del malvado,

el bastón de mando del tirano:

machacaba pueblos con saña,

sacudiendo un golpe tras otro;

oprimía con rabia a las naciones,

las perseguía de forma implacable.

Ahora descansa tranquila la tierra

y prorrumpe en gritos de júbilo;

se alegran por ti los cipreses,

se alegran los cedros del Líbano.

Desde que pereciste no ha vuelto a subir

contra nosotros el leñador.

El reino de los muertos se estremece

en lo profundo al salir a tu encuentro,

despertando en tu honor a las sombras,

a los grandes del mundo,

haciendo que se alcen de sus tronos

los reyes de los pueblos.

Todos te entonan un canto:

¡También tú estás consumido,

ya eres parecido a nosotros

y entierras tu fausto

en el reino de los muertos

con el son melodioso de tus arpas!

Te acuestas en lecho de gusanos,

te cubre una colcha de lombrices.

¡Cómo has caído del cielo,

lucero, hijo de la aurora!

¡Cómo yaces ahora por tierra,

tú, sometedor de naciones!

Tú, que solías decirte:

“Voy a escalar el cielo;

por encima de los astros divinos

pienso establecer mi trono.

Me sentaré en el monte de los dioses,

allá por los confines del norte;

cabalgaré en las crestas de las nubes

y seré lo mismo que el Altísimo”.

Pero acabaste hundido

en el reino de los muertos,

en lo más profundo de la fosa.

Los que te ven te miran atentos,

observando hasta el último detalle:

“¿No es este el que atemorizaba la tierra,

el que hacía temblar a los reinos,

convertía la tierra en desierto,

dejaba sus ciudades arrasadas

y negaba a los cautivos la libertad?”.

Los reyes de la tierra

reposan con honor,

cada cual en su morada.

Pero tú has sido tirado

y privado de tu tumba,

igual que un feto asqueroso;

estás cubierto de muertos,

de traspasados a espada,

como un cadáver pisado.

No compartirás su sepulcro,

pues arruinaste tu país

y masacraste a tu pueblo.

Nunca será mencionada

la estirpe del malvado.

Preparen la matanza de sus hijos,

debido a la culpa de su padre;

que no vuelvan a adueñarse del país

y no llenen la tierra de ciudades.

Voy a levantarme contra ellos

—oráculo del Señor del universo—,

arrancaré a Babilonia apellido,

vestigio, retoño y vástago.

—Oráculo del Señor—.

Haré de ella un habitáculo de erizos,

una zona de aguas pantanosas.

La allanaré con llana de destrucción

—oráculo del Señor del universo—.

CONTRA ASIRIA

Lo ha jurado el Señor del universo:

“Sucederá según lo he planeado,

se cumplirá según lo he decidido:

acabaré con Asiria en mi tierra,

será pisoteada en mis montes;

se librarán los míos de su yugo,

caerá su carga de sus hombros”.

Este es el plan adoptado sobre toda la tierra,

esta es la mano extendida sobre todos los pueblos.

¿Quién puede desbaratar

el plan del Señor del universo?

¿Quién puede desviar

su mano extendida amenazante?

CONTRA FILISTEA

El año de la muerte del rey Ajab, tuvo lugar el siguiente oráculo:

No te alegres a coro, Filistea,

porque se haya roto la vara que te hería,

pues la raíz de la culebra dará una víbora,

su fruto será un dragón volador.

Los desvalidos pastarán como corderos,

los pobres reposarán confiados.

Matará de hambre tu raíz,

asesinando lo que quede de ti.

¡Clama, puerta; ciudad, grita;

tiembla, Filistea toda!

Una polvareda se acerca desde el norte,

sin nadie que escape a su ímpetu.

¿Qué se puede responder

a los legados de esa nación?

Que el Señor fundó Sión como refugio

para los desvalidos de su pueblo.

CONTRA MOAB

Oráculo sobre Moab:

Que de noche fue asolada,

arrasada Ar Moab.

Que de noche fue asolada,

arrasada Quir Moab.

Ha subido la gente de Dibón

a las alturas sagradas a llorar.

En Nebo y en Madabá

Moab se queja llorosa:

con las cabezas rapadas,

con las barbas afeitadas.

Ceñidos de saco caminan,

por calles, plazas y azoteas;

todos se quejan llorosos,

deshechos todos en llanto.

Gritan Jesbón y Elalé,

hasta Jahas llega su voz;

tiemblan los lomos de Moab,

se le entrecorta el aliento.

Grito angustiado por Moab:

sus fugitivos van a Soar,

van hacia Eglat Salisá.

Por la cuesta de Lujit

sube la gente llorando;

por el camino de Joronáin

se oyen gritos desgarradores.

Las aguas de Nimrín

dan paso a la aridez:

se seca el heno,

se acaba la hierba,

no queda verdor.

Por eso, recogen lo que queda,

van acaparando provisiones,

las transportan al torrente de los Sauces.

Su grito angustiado recorre

todas las fronteras de Moab,

su alarido llega a Egláin,

hasta Beer Elín su clamor.

Rebosan sangre las aguas de Dimón,

y nuevas desgracias traeré a Dimón:

un león contra el resto de Moab,

espanto contra los supervivientes.

LOS MOABITAS PIDEN ASILO EN JUDÁ

Hagan llegar carneros

al regente del país,

desde la Peña del páramo

hasta el monte Sión.

(Como aves desorientadas,

como pájaros sin nido

son las chicas de Moab

al vadear el Arnón).

Danos un consejo,

toma una decisión.

Haz de tu sombra una noche

en plena luz del día;

oculta a los que escapan,

no descubras al fugitivo.

Que habiten dentro de ti

los escapados de Moab.

Sírveles de refugio

frente al devastador.

Cuando no haya opresión

y acabe la devastación,

cuando desaparezca del país

la gente que lo pisoteaba,

un trono se afianzará en el amor,

se sentará en él con lealtad

(dentro de la tienda de David)

un juez que practique el derecho,

todo un experto en justicia.

ENDECHA POR MOAB

Nos enteramos del orgullo de Moab,

de su soberbia fuera de límite,

de su orgullo, soberbia y altivez,

de su inútil palabrería.

Los moabitas lloran por Moab,

todos ellos se lamentan;

por las tortas de Quir Jaréset

suspiran llenos de aflicción.

Languidece arrasada Jesbón,

el viñedo de Sibmá,

los dueños de las naciones

arrancaron sus guías,

que llegaban a Jazer,

extendidas por el páramo;

sus brotes esparcidos

sobrepasaban el mar.

Por eso, ahora lloro

con el llanto de Jazer,

por la viña de Sibmá.

Los riego con mi llanto,

Jesbón y Elalé:

callaron las alegres melodías

de su cosecha y vendimia.

En el huerto callaron el gozo y el júbilo,

no suenan en las viñas gritos de alegría;

no hay quien pise el vino en el lagar,

tocaron a su fin las alegres melodías.

Por eso tiemblan mis entrañas

como cuerdas de un arpa, por Moab,

mi interior por Quir Jaréset.

Y aunque Moab se fatigue

subiendo a su colina sagrada

y yendo a orar a su santuario,

de nada le servirá.

Esta es la palabra que pronunció el Señor contra Moab en otro tiempo. Y ahora habla el Señor así: “Dentro de tres años, años de jornalero, de nada valdrán los señores de Moab y toda su nutrida población. Serán un resto, unos pocos, una miseria, sin importancia”.

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