Zacarías 1–5
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- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Exhortación al arrepentimiento
En el octavo mes del segundo año de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddoa, diciendob:
«El Señor se enojó mucho contra sus padresa.
»Diles, pues: “Así dice el Señor de los ejércitosa: ‘Vuélvanse a Mí’, declara el Señor de los ejércitos, ‘y Yo me volveré a ustedes’, dice el Señor de los ejércitos.
‘No sean como sus padresa, a quienes los antiguos profetas proclamaronb, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Vuélvanse ahora de sus malos caminosc y de sus malas obras’ ”. Pero no me escucharon ni Me hicieron casod’, declara el Señor.
‘Sus padresa, ¿dónde están? Y los profetasb, ¿viven para siempre?
’¿Acaso no alcanzaron a sus padres Mis palabras y Mis estatutos que Yo ordené a Mis siervos los profetas? Por eso se arrepintieron y dijeron: “Como el Señor de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obrasa, así ha hecho con nosotrosb” ’ ”».
Visiones de los caballos, de los cuernos y de los artesanos
El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el segundo año de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, de esta manera:
En una visión nocturna vi un hombre que iba montado en un caballoa rojo. El hombre estaba entre los mirtosb que había en la quebrada, y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancosc.
Entonces dije: «¿Quiénes son estos, señor mío?». Y el ángel que hablaba conmigoa me dijo: «Te mostraré quienes son estosb»
Y el hombre que estaba entre los mirtos respondió: «Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierraa».
Y ellos respondieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: «Hemos recorrido la tierraa, y toda la tierra está en paz y tranquilab».
Entonces el ángel del Señor respondió: «Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándoa seguirás sin compadecerteb de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignadoc estos setenta añosd?».
Y el Señor respondió al ángel que hablaba conmigoa palabras buenas, palabras consoladorasb.
Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: «Proclama, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sióna.
’Pero Yo estoy muy enojadoa contra las naciones que están confiadasb; porque cuando Yo estaba un poco enojadoc, ellas contribuyeron al mal’.
”Por tanto, así dice el Señor: ‘Me volveré a Jerusalén con compasióna. En ella será reedificada Mi casa’, declara el Señor de los ejércitosb, ‘y el cordel será tendido sobre Jerusalénc’ ”.
»Proclama de nuevo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Otra vez rebosarán Mis ciudades de bienesa, otra vez el Señor consolará a Siónb y de nuevo escogerá a Jerusalénc’ ”».
1Después alcé mis ojos y miré cuatro cuernos.
Y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos?». «Estos son los cuernosa que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén», me respondió.
Entonces el Señor me mostró cuatro artesanosa.
Y dije: «¿Qué vienen a hacer estos?». Y él respondió: «Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judáa, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron sus cuernos contra la tierra de Judá para dispersarlab»
1Futura gloria de Jerusalén
1Entonces alcé los ojos y miré a un hombre con un cordel de medir en la manoa.
Y le dije: «¿Adónde vas?». «A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura y cuánta su longituda», me respondió.
Cuando el ángel que hablaba conmigoa se iba, otro ángel le salió al encuentro,
y le dijo: «Corre, habla a ese jovena, y dile: “Sin muros será habitadab Jerusalénc, a causa de la multitud de hombresd y de ganados dentro de ella.
”Porque Yo seré para ella”, declara el Señor, “una murallaa de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ellab”».
«¡Escúchenme! Huyan de la tierra del nortea», declara el Señorb, «pues Yo los dispersé por los cuatro vientos del cielo», declara el Señor.
¡Sión, tú que moras con la hija de Babilonia, escápatea!
Porque así dice el Señor de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que los despojarona, porque el que los toca, toca la niña de Su ojob:
«Yo alzaré Mi mano contra ellasa, y serán despojo para sus esclavosb. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado.
»Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sión; porque voy a venir, y habitaré en medio de tia», declara el Señorb.
«Y muchas naciones se unirán al Señora aquel día, y serán Mi pueblo. Entonces habitaré en medio de tib, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a tic.
»El Señor poseerá a Judá, Su porción en la tierra santaa, y escogerá de nuevo a Jerusalénb.
»Guarde silencio toda carne delante del Señora, porque Él se ha levantado de Su santa moradab».
Visión sobre el sumo sacerdote Josué
Entonces me mostró al sumo sacerdote Josuéa, que estaba delante del ángel del Señor; y Satanás estaba a su derecha para acusarlob.
Y el ángel del Señor dijo a Satanás: «El Señor te reprenda, Satanása. Repréndate el Señor que ha escogido a Jerusalénb. ¿No es este un tizón arrebatado del fuegoc?».
Josué estaba vestido de ropas suciasa, en pie delante del ángel.
Y este habló, y dijo a los que estaban delante de él: «Quítenle las ropas suciasa». Y a él le dijo: «Mira, he quitado de ti tu iniquidadb y te vestiré con ropas de galac»
Después dijo: «Que le pongan un turbante limpio en la cabeza». Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de galaa; y el ángel del Señor estaba allí.
Entonces el ángel del Señor amonestó a Josué, diciendo:
«Así dice el Señor de los ejércitos: “Si andas en Mis caminos, y si guardas Mis ordenanzas, también tú gobernarás Mi casaa. Además tendrás a tu cargo Mis atrios y te daré libre accesob entre estos que están aquíc.
”Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan ante ti, que son hombres de presagioa, pues Yo voy a traer a Mi siervo, el Renuevob.
”Porque la piedra que he puesto delante de Josué, sobre esta única piedra hay siete ojosa. Yo grabaré una inscripción en ella”, declara el Señor de los ejércitos, “y quitaré la iniquidadb de esta tierra en un solo día.
”Aquel día”, declara el Señor de los ejércitos, “convidarán cada uno a su prójimo bajo su parra y bajo su higueraa”».
Visión del candelabro y los olivos
Entonces el ángel que hablaba conmigoa volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueñob.
Y me preguntó: «¿Qué ves?». Y respondí: «Veoa un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparasb encima de él con siete tubos para cada una de las lámparasc que tiene encima;
y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierdaa»
Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué es esto señor míoa?»
Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¿No sabes qué es estoa?». «No, señor míob», respondí.
Continuó él, y me dijo: «Esta es la palabra del Señor a Zorobabela: “No por el poder ni por la fuerzab, sino por Mi Espírituc”, dice el Señor de los ejércitos.
“¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel te convertirás en llanuraa; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de ‘¡Gracia, gracia a ellab!’ ”».
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casaa, y sus manos la acabarán. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedesb.
»¿Pues quién ha despreciado el día de las pequeñecesa? Estos sieteb se alegrarán cuando vean la plomadac en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del Señord que recorren toda la tierrae».
Entonces le pregunté: «¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabroa?»
Hablé por segunda vez, y le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?»
Y me respondió: «¿No sabes qué son estos?». Y yo le contesté: «No, señor míoa»
Entonces él dijo: «Estos son los dos ungidosa que están de pie junto al Señorb de toda la tierrac»
Visiones del rollo y del efa
Alcé de nuevo mis ojos y miré un rollo que volabaa.
Y el ángel me dijo: «¿Qué ves?». Y respondía: «Veo un rollo que vuela; su longitud es de 20 codos (9 metros) y su anchura de 10 codos (4.5 metros)»
Entonces me dijo: «Esta es la maldición que sale sobre la superficie de toda la tierraa. Ciertamente todo el que roba será destruido según lo escritob en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro ladoc.
»La haré salir», declara el Señor de los ejércitosa, «y entrará en casa del ladrónb y en casa del que jura por Mi nombre en falsoc; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedrasd».
Entonces el ángel que hablaba conmigoa salió y me dijo: «Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale»
Y pregunté: «¿Qué es?». «Esto es el efa (una cesta de 22 litros) que sale», dijo él. Y añadió: «Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierraa
»Entonces una tapa de plomo fue levantada, y había una mujer sentada dentro del efa1».
Entonces dijo: «Esta es la Maldada». Y la arrojó al interior del efa1 y arrojó la tapa de plomo sobre su abertura.
Luego alcé los ojos y miré dos mujeres que salían con el viento en sus alas. Tenían alas como alas de cigüeña, y alzaron el efa1 entre la tierra y el cieloa.
Dije entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Adónde llevan el Efa1?»
Y él me respondió: «A la tierra de Sinara para edificarle un templo; y cuando esté preparado, será asentado allí sobre su base»
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aEsd. 5:1; 6:14; Neh. 12:4, 6; Zac. 7:1; Mat. 23:35; Luc. 11:51
- bEsd. 4:24; 6:15; Hag. 1:15; 2:10; Zac. 1:7; 7:1
- a2 Crón. 36:16; Jer. 44:6; Ezq. 8:18; Zac. 1:5
- aIsa. 31:6; 44:22; Mal. 3:7
- aSal. 78:8; 106:6, 7
- b2 Crón. 24:19; 36:15
- cIsa. 1:16–19; Jer. 4:1; Ezq. 33:11
- dJer. 6:17; 11:7, 8
- aLam. 5:7
- bJuan 8:52
- aJer. 12:16, 17; 44:28, 29; Amós 9:10
- bLam. 2:17
- aZac. 6:2; Apoc. 6:4
- bNeh. 8:15; Isa. 41:19; 55:13; Zac. 1:10, 11
- cZac. 6:3; Apoc. 6:2
- aZac. 1:19; 4:4, 5, 13; 6:4
- bZac. 2:3; 5:5
- aJob 1:7; Zac. 1:11; 4:10; 6:5–8
- aZac. 1:8, 10
- bIsa. 14:7
- aSal. 74:10; Jer. 12:4; Hab. 1:2
- bSal. 102:13; Jer. 30:18
- cSal. 102:10; Jer. 15:17
- dJer. 25:11; 29:10; Dan. 9:2; Zac. 7:5
- aZac. 1:9; 4:1
- bIsa. 40:1, 2; 57:18
- aIsa. 40:2, 6; Zac. 1:17; 8:2
- aZac. 1:2
- bSal. 123:4; Jer. 48:11
- cAmós 1:11
- aIsa. 54:8–10; Zac. 2:10, 11
- bEsd. 6:14, 15; Zac. 4:9
- cJer. 31:39; Zac. 2:2, 4
- aIsa. 44:26; 61:4
- bIsa. 51:3
- cZac. 2:12
- 1En el texto 2:1.
- a1 Rey. 22:11; Sal. 75:4, 5; Amós 6:13
- aIsa. 44:12; 54:16
- aZac. 1:19
- bSal. 75:10
- 1En el texto 2:5.
- 1Jer. 31:39; Ezq. 40:3; 47:3; Zac. 1:16
- aJer. 31:39; Ezq. 40:3; Apoc. 21:15–17
- aZac. 1:9
- aJer. 1:6; Dan. 1:4; 1 Tim. 4:12
- aZac. 1:17; 8:4
- bEzq. 38:11
- cIsa. 49:20; Jer. 30:19; 33:22
- dIsa. 4:5; 26:1; 60:18
- aHag. 2:9; Zac. 2:10, 11
- bJer. 3:18
- aJer. 31:10; Ezq. 11:16
- bIsa. 48:20; Jer. 51:6
- aIsa. 60:7–9
- aDt. 32:10; Sal. 17:8
- bIsa. 19:16
- aIsa. 14:2
- bIsa. 65:18, 19; Zac. 9:9
- aZac. 2:5; 8:3
- bMiq. 4:2
- aZac. 2:5, 10
- bZac. 2:9
- cDt. 32:9; Sal. 33:12; Jer. 10:16
- a2 Crón. 6:6; Sal. 132:13, 14; Zac. 1:17
- bHab. 2:20; Sof. 1:7
- aSal. 78:65; Isa. 51:9
- bEsd. 5:2; Hag. 1:1; Zac. 6:11
- b1 Crón. 21:1; Job 1:6; Sal. 109:6; Apoc. 12:10
- aMar. 9:25; Jud. 9
- bZac. 2:12
- cAmós 4:11; Jud. 23
- aEsd. 9:15; Isa. 4:4; 64:6
- aIsa. 43:25; Ezq. 36:25
- bMiq. 7:18, 19; Zac. 3:9
- cIsa. 52:1; 61:10
- aJob 29:14; Isa. 3:23
- a1 Rey. 3:14
- bDt. 17:9, 12
- cIsa. 62:9
- aIsa. 8:18; 20:3; Ezq. 12:11
- bIsa. 11:1; 53:2; Jer. 23:5; 33:15; Zac. 6:12
- aZac. 4:10
- bJer. 31:34; 50:20; Zac. 3:4
- a1 Rey. 4:25; Isa. 36:16; Miq. 4:4
- aZac. 1:9
- b1 Rey. 19:5–7; Jer. 31:26
- aJer. 1:13; Zac. 5:2
- bEx. 25:31, 37; Jer. 52:19
- cApoc. 4:5
- aZac. 4:11; Apoc. 11:4
- aZac. 1:9; 4:5, 13; 6:4
- aZac. 1:9; 4:1
- bZac. 4:13
- aEsd. 5:2; Hag. 2:4, 5
- bIsa. 11:2–4; 30:1; Os. 1:7
- c2 Crón. 32:7, 8; Ef. 6:17
- aSal. 114:4, 6; Isa. 40:4; Jer. 51:25; Nah. 1:5; Zac. 14:4, 5
- bEsd. 3:10, 11; Sal. 84:11
- aEsd. 3:8–10; 5:16; Hag. 2:18
- bEsd. 6:14, 15; Zac. 6:12, 13
- aNeh. 4:2–4; Amós 7:2, 5; Hag. 2:3
- bZac. 3:9; Apoc. 8:2
- cAmós 7:7, 8
- d2 Crón. 16:9; Prv. 15:3; Jer. 16:17
- eZac. 1:10; Apoc. 5:6
- aZac. 4:3; Apoc. 11:4
- aZac. 4:4, 5
- aEx. 29:7; 40:15; 1 Sam. 16:1, 12, 13; Isa. 61:1–3; Dan. 9:24–26
- bZac. 3:1–7
- cMiq. 4:13
- aJer. 36:2; Ezq. 2:9; Apoc. 5:1
- aZac. 4:2
- aIsa. 24:6; 43:28; Jer. 26:6
- bEx. 20:15; Lev. 19:11; Mal. 3:8, 9
- cLev. 19:12; Isa. 48:1; Jer. 5:2; Zac. 5:4
- aMal. 3:5
- bOs. 4:2, 3
- cJer. 2:26
- dLev. 14:34, 35; Job 18:15
- aZac. 1:9
- aLev. 19:36; Amós 8:5
- aOs. 12:7; Amós 8:5; Miq. 6:11
- aLev. 11:13, 19; Sal. 104:17; Jer. 8:7
- aGn. 10:10; 11:2; 14:1; Isa. 11:11; Dan. 1:2
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