Estudio bíblico Logos

Salmo 28–29

Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones

Español

Alemán

Árabe

Checo

Chino simplificado

Chino tradicional

Coreano

Francés

Hebreo

Húngaro

Inglés

Italiano

Latín

Portugués

Ruso

Salmo 28

Súplica y acción de gracias

Salmo de David.

A Ti clamo, oh Señor;

Roca míaa, no seas sordo para conmigo,

No sea que si guardas silencio hacia míb,

Venga a ser semejante a los que descienden a la fosac.

Escucha la voz de mis súplicas cuando a Ti pido auxilioa;

Cuando levanto mis manosb hacia el Lugar Santísimoc de Tu santuariod.

No me arrastres con los impíosa

Ni con los que obran iniquidad,

Que hablan de paz con su prójimo,

Mientras hay maldad en su corazónb.

Dales conforme a su obra y según la maldad de sus hechosa;

Dales conforme a la obra de sus manos;

Págales su merecido.

Porque no tienen en cuenta los hechos del Señor

Ni la obra de Sus manosa,

Él los derribará y no los edificará.

Bendito sea el Señor,

Porque ha oído la voz de mis súplicasa.

El Señor es mi fuerzaa y mi escudob;

En Él confía mi corazónc, y soy socorrido;

Por tanto, mi corazón se regocijad,

Y le daré gracias con mi cánticoe.

El Señor es la fuerza de su puebloa,

Y Él es defensa salvadorab de Su ungido.

Salva a Tu puebloa y bendice a Tu heredadb,

Pastoréalosc y llévalos en Tus brazos para siempred.

Salmo 29

La voz del Señor en la tormenta

Salmo de David.

Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos,

Tributen al Señor gloria y podera.

Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre;

Adoren al Señor en la majestad de la santidada.

Voz del Señora sobre las aguas.

El Dios de gloria truenab,

El Señor está sobre las muchas aguasc.

La voz del Señor es poderosaa,

La voz del Señor es majestuosa.

La voz del Señor rompe los cedros;

Sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbanoa;

Y como becerro hace saltar al monte Líbanoa;

Y al monte Sirión como cría de búfalob.

La voz del Señor levanta llamas de fuego.

La voz del Señor hace temblar el desierto;

El Señor hace temblar el desierto de Cadesa.

La voz del Señor hace parir a las ciervasa

Y deja los bosques desnudos,

Y en Su templo todo dice: «¡Gloriab!».

El Señor se sentó como Rey durante el diluvioa;

Sí, como Rey se sienta el Señor para siempreb.

El Señor dará fuerza a Su puebloa;

El Señor bendecirá a Su pueblo con pazb.

Leer en Logos

Referencias cruzadas

  1. aSal. 18:2
  2. bSal. 35:22; 39:12; 83:1
  3. cSal. 88:4; 143:7; Prv. 1:12
  4. aSal. 140:6
  5. bSal. 134:2; 141:2; Lam. 2:19; 1 Tim. 2:8
  6. cSal. 5:7; 138:2
  7. d1 Rey. 6:5
  8. aSal. 26:9
  9. bSal. 12:2; 55:21; 62:4; Jer. 9:8
  10. aSal. 62:12; 2 Tim. 4:14; Apoc. 18:6; 22:12
  11. aIsa. 5:12
  12. aSal. 28:2
  13. aSal. 18:2; 59:17
  14. bSal. 3:3
  15. cSal. 13:5; 112:7
  16. dSal. 16:9
  17. eSal. 40:3; 69:30
  18. aSal. 20:6; 89:17
  19. bSal. 27:1; 140:7
  20. aSal. 106:47
  21. bDt. 9:29; 32:9; 1 Rey. 8:51; Sal. 33:12; 106:40
  22. cSal. 80:1
  23. dDt. 1:31; Isa. 40:11; 46:3; 63:9
  24. a1 Crón. 16:28, 29; Sal. 96:7–9
  25. a2 Crón. 20:21; Sal. 110:3
  26. aSal. 104:7
  27. bJob 37:4, 5; Sal. 18:13
  28. cSal. 18:16; 107:23
  29. aSal. 68:33
  30. aJue. 9:15; 1 Rey. 5:6; Sal. 104:16; Isa. 2:13; 14:8
  31. aSal. 114:4, 6
  32. bDt. 3:9
  33. aNúm. 13:26
  34. aJob 39:1
  35. bSal. 26:8
  36. aGn. 6:17
  37. bSal. 10:16
  38. aSal. 28:8; 68:35; Isa. 40:29
  39. bSal. 37:11; 72:3