Logos Bible Study

Salmo 11–41

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Salmo 11

El Señor, refugio y defensa

Para el director del coro. Salmo de David.

En el Señor me refugioa;

¿Cómo es que ustedes le dicen a mi alma: «Huye como ave al monteb?

»Porque, los impíos tensan el arcoa,

Preparan su flecha sobre la cuerdab

Para disparar en lo oscuro a los rectos de corazónc.

»Si los fundamentos son destruidosa;

¿Qué puede hacer el justo?».

El Señor está en Su santo temploa, el trono del Señor está en los cielosb;

Sus ojos contemplanc, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

El Señor prueba al justoa y al impío,

Y Su alma aborrece al que ama la violenciab.

Sobre los impíos hará llover carbones encendidosa;

Fuego, azufreb y viento abrasadorc será la porción de su copad.

Pues el Señor es justoa; Él ama la justiciab;

Los rectos contemplarán Su rostroc.

Salmo 12

Dios, protector del justo

Para el director del coro; sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.

Salva, Señor, porque el piadoso deja de sera;

Porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.

Falsedad habla cada uno a su prójimoa;

Hablan con labios lisonjerosb y con doblez de corazón.

Corte el Señor todo labio lisonjero,

La lengua que habla con exageracióna;

A los que han dicho: «Con nuestra lengua prevaleceremos,

Nuestros labios nos defienden; ¿quién es señor sobre nosotrosa?».

«Por la desolación del afligidoa, por los gemidos del menesteroso,

Me levantaré ahora», dice el Señorb; «lo pondré en la seguridad que anhelac».

Las palabras del Señor son palabras purasa,

Plata probadab en un crisol en la tierra, siete veces refinada.

Tú, Señor, los guardarás;

De esta generación los preservarás para siemprea.

Por todas partes se pasean los impíosa,

Cuando la maldad es exaltadab entre los hijos de los hombres.

Salmo 13

Plegaria de un afligido

Para el director del coro. Salmo de David.

¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siemprea?

¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostrob?

¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi almaa,

Teniendo pesar en mi corazón todo el díab?

¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?

Considera y respóndeme, oh Señor, Dios míoa;

Ilumina mis ojosb, no sea que duerma el sueño de la muertec;

No sea que mi enemigo diga: «Lo he vencidoa»;

Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudidob.

Pero yo en Tu misericordia he confiadoa;

Mi corazón se regocijará en Tu salvaciónb.

Cantaré al Señora,

Porque me ha llenado de bienesb.

Salmo 14

El hombre necio y malvado

Para el director del coro. Salmo de David.

aEl necio ha dicho en su corazón: «No hay Diosb».

Todos se han corrompido, han cometido hechos abominables;

No hay quien haga el bienc.

El Señor ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombresa

Para ver si hay alguien que entiendab,

Alguien que busque a Diosc.

Pero todos se han desviadoa, a una se han corrompido;

No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera unob.

¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidada,

Que devoran a mi pueblo como si comieran panb,

Y no invocan al Señorc?

Allí están temblando de miedo,

Pues Dios está con la generación justaa.

Del consejo del afligido ustedes se burlarían,

Pero el Señor es su refugioa.

¡Oh, si de Sión saliera la salvación de Israela!

Cuando el Señor restaure a Su pueblo cautivob,

Se regocijará Jacob y se alegrará Israel.

Salmo 15

El ciudadano de Sión

Salmo de David.

Señor, ¿quién habitará en Tu tabernáculoa?

¿Quién morará en Tu santo monteb?

El que anda en integridad y obra justiciaa,

Y habla verdad en su corazónb.

El que no calumnia con su lenguaa,

No hace mal a su prójimob,

Ni toma reproche contra su amigoc;

En cuyos ojos el perverso es despreciado, pero honra a los que temen al Señora;

El que aun jurando en perjuicio propio, no cambiab;

El que su dinero no da a interésa,

Ni acepta soborno contra el inocenteb.

El que hace estas cosas permanecerá firmec.

Salmo 16

El Señor, herencia del justo en vida y en muerte

Mictamdag de David.

Protégeme, oh Diosa, pues en Ti me refugiob.

Yo dije al Señor: «Tú eres mi Señor;

Ningún bien tengo fuera de Tia».

En cuanto a los santos que están en la tierraa,

Ellos son los nobles en quienes está toda mi deliciab.

Se multiplicarán las aflicciones de aquellos que han corrido tras otro diosa;

No derramaré yo sus libaciones de sangreb,

Ni sus nombres pronunciarán mis labiosc.

El Señor es la porción de mi herenciaa y de mi copab;

Tú sustentas mi suertec.

Las cuerdas me cayeron en lugares agradablesa;

En verdad es hermosa la herencia que me ha tocadob.

Bendeciré al Señor que me aconsejaa;

En verdad, en las noches mi corazón me instruyeb.

aAl Señor he puesto continuamente delante de míb;

Porque está a mi diestrac, permaneceré firmed.

Por tanto, mi corazón se alegraa y mi alma se regocijab;

También mi carne morará segurac,

Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seola,

Ni permitirás que Tu Santo sufra corrupciónb.

Me darás a conocer la senda de la vidaa;

En Tu presencia hay plenitud de gozob;

En Tu diestra hay deleites para siemprec.

Salmo 17

Oración pidiendo protección

Oración de David.

Oye, oh Señor, una causa justaa; atiende a mi clamorb;

Presta oído a mi oraciónc, que no es de labios engañososd.

Que de Tu presencia venga mi vindicacióna;

Que Tus ojos vean lo que es justob.

Tú has probado mi corazóna,

Me has visitado de noche;

Me has puesto a pruebab y nada hallastec.

He resuelto que mi boca no pequed.

En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de Tus labiosa

Yo me he guardado de los caminos de los violentosb.

Mis pasos se han mantenido firmes en Tus sendasa.

No han resbalado mis piesb.

Yo te he invocado, oh Dios, porque Tú me responderása;

Inclina a mí Tu oídob, escucha mi palabra.

Muestra maravillosamente Tu misericordiaa,

Oh, Salvador de los que se refugian a Tu diestrab

Huyendo de los que se levantan contra ellos.

Guárdame como a la niña de Tus ojosa;

Escóndeme a la sombra de Tus alasb

De los impíos que me despojana,

De mis enemigos mortales que me rodeanb.

Han cerrado su insensible corazóna;

Hablan arrogantemente con su bocab.

Ahora han cercado nuestros pasosa;

Fijan sus ojos para echarnos por tierrab,

Como león que ansía despedazara,

Como leoncillo que acecha en los esconditesb.

Levántate, Señora, sal a su encuentro, derríbalob;

Con Tu espadac libra mi almad del impío.

Líbrame de los hombres, con Tu mano, oh Señora,

De los hombres del mundo, cuya herencia1 está en esta vidab,

Y cuyo vientre llenas de Tu tesoroc.

Se llenan de hijos,

Y dejan lo que les abunda a sus pequeños.

En cuanto a mí, en justicia contemplaré Tu rostroa;

Al despertar, me saciaré cuando contemple Tu semblanteb.

Salmo 18

Himno de victoria

Para el director del coro. Salmo de David, siervo del Señor, el cual dirigió al Señor las palabras de este cántico el día que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. Y dijo:

«Yo Te amo, Señor, fortaleza míaa».

El Señor es mi rocaa, mi baluarteb y mi libertadorc;

Mi Dios, mi roca en quien me refugio;

Mi escudod y el poder de mi salvacióne, mi altura inexpugnablef.

Invoco al Señor, que es digno de ser alabadoa,

Y soy salvo de mis enemigosb.

Los lazos de la muerte me cercarona,

Y los torrentes de iniquidad1 me atemorizaronb.

Los lazos del Seol me rodearon;

Las redes de la muerte surgieron ante mía.

En mi angustia invoqué al Señora,

Y clamé a mi Dios;

Desde Su templo oyó mi vozb,

Y mi clamor delante de El llegó a Sus oídosc.

Entonces la tierra se estremeció y temblóa;

Los cimientos de los montes temblaronb

Y fueron sacudidos, porque Él se indignó.

Humo subió de Su nariz,

Y el fuego de Su boca consumíaa;

Carbones fueron por él encendidos.

También inclinó los cielosa, y descendió

Con densas tinieblas debajo de Sus piesb.

Cabalgó sobre un querubín, y volóa;

Y rápido voló sobre las alas del vientob.

De las tinieblas hizo Su escondederoa, Su pabellón a Su alrededor;

Tinieblas de las aguas, densos nubarronesb.

Por el fulgor de Su presenciaa se desvanecieron Sus densas nubes

En granizo y carbones encendidosb.

El Señor también tronó en los cielosa,

Y el Altísimo dio Su voz:

Granizo y carbones encendidos.

Él envió Sus flechasa, y los dispersó,

Y muchos relámpagos, y los confundió.

Entonces apareció el lecho de las aguasa,

Y los cimientos del mundo quedaron al descubierto

A Tu reprensión, oh Señorb,

Al soplo del aliento de Tu narizc.

Extendió la mano desde lo altoa y me tomó;

Me sacó de las muchas aguasb.

Me libró de mi poderoso enemigoa,

Y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yob.

Se enfrentaron a mí el día de mi infortunioa,

Pero el Señor fue mi sosténb.

También me sacó a un lugar espaciosoa;

Me rescató, porque se complació en míb.

El Señor me ha premiado conforme a mi justiciaa;

Conforme a la pureza de mis manosb me ha recompensado.

Porque he guardado los caminos del Señora,

Y no me he apartado impíamente de mi Diosb.

Pues todas Sus ordenanzas1 estaban delante de mía,

Y no alejé de mí Sus estatutosb.

También fui íntegro para con Éla,

Y me guardé de mi iniquidadb.

Por tanto el Señor me ha recompensado conforme a mi justiciaa,

Conforme a la pureza de mis manos delante de Sus ojos.

Con el benigno te muestras benignoa,

Con el íntegro te muestras íntegrob.

Con el puro eres puroa,

Y con el perverso eres sagazb.

Porque Tú salvas al pueblo afligidoa,

Pero humillas los ojos altivosb.

Tú enciendes mi lámparaa, oh Señor;

Mi Dios que alumbra mis tinieblasb.

Pues contigo aplastaré ejércitosa,

Y con mi Dios escalaré murallasb.

En cuanto a Dios, Su camino es perfectoa;

Acrisolada es la palabra del Señorb;

Él es escudo a todos los que a Él se acogenc.

Pues, ¿quién es Dios, fuera del Señora?

¿Y quién es roca, sino solo nuestro Diosb,

El Dios que me ciñe de podera,

Y ha hecho perfecto mi caminob?

Él hace mis pies como de ciervasa,

Y me afirma en mis alturasb.

Él adiestra mis manos para la batallaa,

Y mis brazos para tensar el arco de bronceb.

Tú me has dado también el escudo de Tu salvacióna;

Tu diestra me sostieneb,

Y Tu benevolencia me engrandecec.

Ensanchas mis pasos debajo de mía,

Y mis pies no han resbaladob.

Perseguí a mis enemigos y los alcancéa;

Y no me volví hasta…

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Footnotes

  1. dagPosiblemente, Poema epigramático, Salmo de expiación.
  2. 1 porción.
  3. 1O destrucción; Belial.
  4. 1O juicios.

Cross references

  1. aSal. 2:12
  2. bSal. 121:1
  3. aSal. 7:12; 37:14
  4. bSal. 64:3
  5. cSal. 64:4
  6. aSal. 82:5; 87:1; 119:152
  7. aSal. 18:6; Miq. 1:2; Hab. 2:20
  8. bSal. 103:19; Isa. 66:1; Mat. 5:34; Apoc. 4:2
  9. cSal. 33:18; 34:15, 16
  10. aGn. 22:1; Sal. 34:19; Sant. 1:12
  11. bSal. 5:5
  12. aSal. 18:13, 14
  13. bGn. 19:24; Ezq. 38:22
  14. cJer. 4:11, 12
  15. dSal. 75:8
  16. aSal. 7:9, 11
  17. bSal. 33:5; 45:7
  18. cSal. 16:11; 17:15
  19. aIsa. 57:1; Miq. 7:2
  20. aSal. 10:7; 41:6
  21. bSal. 28:3; 55:21; Jer. 9:8; Rom. 16:18
  22. aDan. 7:8; Apoc. 13:5
  23. aSal. 73:8, 9
  24. aSal. 9:9; 10:18
  25. bIsa. 33:10
  26. cSal. 34:6; 35:10
  27. a2 Sam. 22:31; Sal. 18:30; 19:8, 10; 119:140
  28. bPrv. 30:5
  29. aSal. 37:28; 97:10
  30. aSal. 55:10, 11
  31. bIsa. 32:5
  32. aSal. 89:46
  33. bJob 13:24; Sal. 44:24
  34. aSal. 42:4
  35. bSal. 42:9
  36. aSal. 5:1
  37. b1 Sam. 14:29; Esd. 9:8; Job 33:30; Sal. 18:28
  38. cJer. 51:39
  39. aSal. 12:4
  40. bSal. 25:2; 38:16
  41. aSal. 52:8
  42. bSal. 9:14
  43. aSal. 96:1, 2
  44. bSal. 116:7; 119:17; 142:7
  45. aSal. 14:1–7: Sal 53:1–6
  46. bSal. 10:4; 53:1
  47. cSal. 130:3; Rom. 3:10–12
  48. aSal. 33:13, 14; 102:19
  49. bSal. 92:6
  50. c1 Crón. 22:19
  51. aSal. 58:3
  52. bSal. 143:2
  53. aSal. 82:5
  54. bSal. 27:2; Jer. 10:25; Miq. 3:3
  55. cSal. 79:6; Isa. 64:7
  56. aSal. 73:15; 112:2
  57. aSal. 9:9; 40:17; 46:1; 142:5
  58. aSal. 53:6
  59. bSal. 85:1, 2
  60. aSal. 27:5, 6; 61:4
  61. bSal. 24:3
  62. aSal. 24:4; Isa. 33:15
  63. bZac. 8:16; Ef. 4:25
  64. aSal. 50:20
  65. bSal. 28:3
  66. cEx. 23:1
  67. aHech. 28:10
  68. bJue. 11:35
  69. aEx. 22:25; Lev. 25:36; Dt. 23:20; Ezq. 18:8
  70. bEx. 23:8; Dt. 16:19
  71. c2 Ped. 1:10
  72. aSal. 17:8
  73. bSal. 7:1
  74. aSal. 73:25
  75. aSal. 101:6
  76. bSal. 119:63
  77. aSal. 32:10
  78. bSal. 106:37, 38
  79. cEx. 23:13; Jos. 23:7
  80. aSal. 73:26; 119:57; 142:5; Lam. 3:24
  81. bSal. 23:5
  82. cSal. 125:3
  83. aSal. 78:55
  84. bJer. 3:19
  85. aSal. 73:24
  86. bSal. 77:6
  87. aSal. 16:8–11: Hech. 2:25–28
  88. bSal. 27:8; 123:1, 2
  89. cSal. 73:23; 110:5; 121:5
  90. dSal. 112:6
  91. aSal. 4:7; 13:5
  92. bSal. 30:12; 57:8; 108:1
  93. cSal. 4:8
  94. aSal. 49:15; 86:13
  95. bHech. 13:35
  96. aSal. 139:24; Mat. 7:14
  97. bSal. 21:6; 43:4
  98. cJob 36:11; Sal. 36:7, 8; 46:4
  99. aSal. 9:4
  100. bSal. 61:1; 142:6
  101. cSal. 88:2
  102. dIsa. 29:13
  103. aSal. 103:6
  104. bSal. 98:9; 99:4
  105. aSal. 26:1, 2
  106. bJob 23:10; Sal. 66:10; Zac. 13:9; 1 Ped. 1:7
  107. cJer. 50:20
  108. dSal. 39:1
  109. aSal. 119:9, 101
  110. bSal. 10:5–11
  111. aJob 23:11; Sal. 44:18; 119:133
  112. bSal. 18:36; 37:31
  113. aSal. 86:7; 116:2
  114. bSal. 88:2
  115. aSal. 31:21
  116. bSal. 20:6
  117. aDt. 32:10; Zac. 2:8
  118. bRut 2:12; Sal. 36:7; 57:1; 61:4; 63:7; 91:1, 4
  119. aSal. 31:20
  120. bSal. 27:12
  121. aJob 15:27; Sal. 73:7
  122. b1 Sam. 2:3; Sal. 31:18; 73:8
  123. aSal. 88:17
  124. bSal. 37:14
  125. aSal. 7:2
  126. bSal. 10:9
  127. aSal. 3:7
  128. bSal. 55:23
  129. cSal. 7:12
  130. dSal. 22:20
  131. aSal. 17:7
  132. bSal. 73:3–7; Luc. 16:25
  133. cSal. 49:6
  134. aSal. 11:7; 16:11; 140:13; 1 Jn. 3:2
  135. bNúm. 12:8; Sal. 4:6, 7
  136. aSal. 59:17
  137. aDt. 32:18; 1 Sam. 2:2; Sal. 18:31, 46; 28:1; 31:3; 42:9; 71:3; 78:15
  138. bSal. 144:2
  139. cSal. 19:14
  140. dSal. 28:7; 33:20; 59:11; 84:9, 11; Prv. 30:5
  141. eSal. 75:10
  142. fSal. 59:9
  143. aSal. 48:1; 96:4; 145:3
  144. bSal. 34:6
  145. aSal. 116:3
  146. bSal. 69:2; 124:3, 4
  147. aSal. 116:3
  148. aSal. 50:15; 120:1
  149. bSal. 3:4
  150. cSal. 34:15
  151. aJue. 5:4; Sal. 68:7, 8; Isa. 13:13; Hag. 2:6
  152. bSal. 114:4, 6
  153. aSal. 50:3
  154. aSal. 144:5
  155. bSal. 97:2
  156. aSal. 80:1; 99:1
  157. bSal. 104:3
  158. aDt. 4:11
  159. bSal. 97:2
  160. aSal. 104:2
  161. bSal. 97:3; 140:10; Hab. 3:4
  162. aSal. 29:3; 104:7
  163. aSal. 144:6; Hab. 3:11
  164. aSal. 106:9
  165. bSal. 76:6
  166. cSal. 18:8
  167. aSal. 144:7
  168. bSal. 32:6
  169. aSal. 59:1
  170. bSal. 35:10; 142:6
  171. aSal. 59:16
  172. bSal. 16:8
  173. aSal. 4:1; 31:8; 118:5
  174. bSal. 37:23; 41:11
  175. a1 Sam. 24:19; Job 33:26; Sal. 7:8
  176. bJob 22:30; Sal. 24:4
  177. aSal. 37:34; 119:33; Prv. 8:32
  178. b2 Crón. 34:33; Sal. 119:102
  179. aSal. 119:30
  180. bSal. 119:83
  181. aSal. 18:32
  182. bSal. 19:12, 13; 25:11; 66:18
  183. a1 Sam. 26:23; Sal. 18:20
  184. a1 Rey. 8:32; Sal. 62:12; Mat. 5:7
  185. bSal. 18:30
  186. aJob 25:5; Hab. 1:13
  187. bLev. 26:23, 24, 27, 28; Prv. 3:34
  188. aSal. 72:12
  189. bSal. 101:5; Prv. 6:17
  190. a1 Rey. 15:4; Job 18:6; Sal. 132:17
  191. bSal. 27:1
  192. aSal. 118:10–12
  193. bSal. 18:33; 40:2
  194. aDt. 32:4; Sal. 19:7; 145:17; Apoc. 15:3
  195. bSal. 12:6
  196. cSal. 17:7; 91:4
  197. aDt. 32:39; 1 Sam. 2:2; Sal. 86:8–10; Isa. 45:5
  198. bDt. 32:31; Sal. 18:2; 62:2
  199. aSal. 18:39; Isa. 45:5
  200. bSal. 18:23
  201. aHab. 3:19
  202. bDt. 32:13
  203. aSal. 144:1
  204. bJob 29:20
  205. aSal. 33:20
  206. bSal. 63:8; 119:117
  207. cSal. 138:6
  208. aSal. 18:33
  209. bSal. 66:9; Prv. 4:12
  210. aSal. 44:5