Estudio bíblico Logos

Salmo 103–104

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Salmo 103

Himno de alabanza

Salmo de David.

Bendice, alma mía, al Señora,

Y bendiga todo mi ser Su santo nombreb.

Bendice, alma mía, al Señor,

Y no olvides ninguno de Sus beneficiosa.

Él es el que perdona todas tus iniquidadesa,

El que sana todas tus enfermedadesb;

El que rescata de la fosa tu vidaa,

El que te corona de bondad y compasiónb;

El que colma de bienes tus añosa,

Para que tu juventud se renueve como el águilab.

El Señor hace justiciaa,

Y juicios a favor de todos los oprimidosb.

A Moisés dio a conocer Sus caminosa,

Y a los israelitas Sus obrasb.

Compasivo y clemente es el Señora,

Lento para la ira y grande en misericordiab.

No luchará con nosotros para siemprea,

Ni para siempre guardará Su enojob.

No nos ha tratado según nuestros pecadosa,

Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.

Porque como están de altos los cielos sobre la tierraa,

Así es de grande Su misericordia para los que Le temen1.

Como está de lejos el oriente del occidente,

Así alejó de nosotros nuestras transgresionesa.

Como un padre se compadece de sus hijosa,

Así se compadece el Señor de los que le temen.

Porque Él sabe de qué estamos hechosa,

Se acuerdab de que solo somos polvoc.

El hombre, como la hierba son sus díasa;

Como la flor del campo, así floreceb;

Cuando el viento pasa sobre ellaa, deja de ser,

Y su lugar ya no la reconoceb.

Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidada, para los que le temen,

Y su justicia para los hijos de los hijosb,

Para los que guardan Su pactoa

Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos.

El Señor ha establecido Su trono en los cielosa,

Y Su reino domina sobre todob.

Bendigan al Señor, ustedes Sus ángelesa,

Poderosos en fortalezab, que ejecutan Su mandatoc,

Obedeciendo la voz de Su palabrad.

Bendigan al Señor, ustedes todos Sus ejércitosa,

Que le sirven haciendo Su voluntadb.

Bendigan al Señor, ustedes todas Sus obrasa,

En todos los lugares de Su dominio.

Bendice, alma mía, al Señor.

Salmo 104

Dios cuida de sus obras

Bendice, alma mía, al Señora.

Señor, Dios mío, cuán grande eres;

Te has vestido de esplendor y de majestadb,

Cubriéndote de luz como con un mantoa,

Extendiendo los cielos como una cortinab.

Él es el que pone las vigas de Sus altos aposentos en las aguasa;

El que hace de las nubes Su carrozab;

El que anda sobre las alas del vientoc;

Que hace de los vientos Sus mensajerosa,

Y de las llamas de fuego Sus ministrosb.

Él estableció la tierraa sobre sus cimientos,

Para que jamás sea sacudida.

La cubristea con el abismo como con un vestido;

Las aguas estaban sobre los montes.

A Tu reprensión huyerona,

Al sonido de Tu truenob se precipitaron.

Se levantaron los montes, se hundieron los valles,

Al lugar que Tú establecistea para ellos.

Pusiste un límite que no pueden cruzara,

Para que no vuelvan a cubrir la tierra.

Él hace brotar manantiales en los vallesa,

Corren entre los montes;

Dan de beber a todas las bestiasa del campo,

Los asnos monteses mitigan su sedb.

Junto a ellos habitan las aves de los cielosa,

Elevan sus trinos entre las ramas.

Él riega los montes desde Sus aposentosa,

Del fruto de Sus obras se sacia la tierra.

Él hace brotar la hierbaa para el ganado,

Y las plantasb para el servicio del hombre,

Para que él saque alimento de la tierrac,

Y vinoa que alegra el corazón del hombre,

Para que haga brillar con aceite su rostrob,

Y alimento que fortalece el corazón del hombrec.

Los árboles del Señor se sacian,

Los cedros del Líbano que Él plantó,

Donde hacen sus nidos las avesa,

Y la cigüeñab, cuya morada está en los cipreses.

Los montes altos son para las cabras montesesa;

Las peñasb son refugio para los tejonesc.

Él hizo la luna para señalar las estacionesa;

El solb conoce el lugar de su ocaso.

Tú ordenas la oscuridad y se hace de nochea,

En ella andan todas las bestias del bosqueb.

Rugen los leoncillosa tras su presa,

Y buscan de Dios su comidab.

Al salir el sol se esconden,

Y se echan en sus guaridasa.

Sale el hombre a su trabajoa,

Y a su labor hasta el atardecer.

¡Cuán numerosas son Tus obras, oh Señora!

Con sabiduríab las has hecho todas;

Llena está la tierrac de Tus posesiones.

He allí el mara, grande y anchuroso,

En el cual se mueve un sinnúmero

De animales tanto pequeños como grandes.

Allí surcan las navesa,

Y el Leviatán1b que hiciste para que jugara en él.

Todos ellos esperan en Tia

Para que les des su comidab a su tiempo.

Tú les das, ellos recogen;

Abres Tu manoa, se sacian de bienes.

Escondes Tu rostroa, se turban;

Les quitas el aliento1b, expiran,

Y vuelven al polvoc.

Envías Tu Espíritua, son creados,

Y renuevas la superficie de la tierra.

¡Sea para siempre la gloria del Señora!

¡Alégrese el Señor en sus obrasb!

Él mira a la tierra, y ella tiemblaa;

Toca los montes, y humeanb.

Al Señor cantaré mientras yo vivaa;

Cantaré alabanzas a mi Diosb mientras yo exista.

Séale agradable mi meditacióna;

Yo me alegraré en el Señorb.

Sean consumidos de la tierra los pecadoresa,

Y los impíos dejen de serb.

Bendice, alma mía, al Señorc.

¡Aleluyad!

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1O reverencian.
  2. 1O monstruo marino.
  3. 1O espíritu.

Referencias cruzadas

  1. aSal. 104:1, 35
  2. bSal. 33:21; 105:3; 145:21; Ezq. 36:21; 39:7
  3. aDt. 6:12; 8:11
  4. aEx. 34:7; Sal. 86:5; 130:8; Isa. 43:25
  5. bEx. 15:26; Sal. 30:2; Jer. 30:17
  6. aSal. 49:15
  7. bSal. 5:12
  8. aSal. 107:9; 145:16
  9. bIsa. 40:31
  10. aSal. 99:4; 146:7
  11. bSal. 12:5
  12. aEx. 33:13; Sal. 99:7; 147:19
  13. bSal. 78:11; 106:22
  14. aEx. 34:6; Núm. 14:18; Neh. 9:17; Sal. 86:15; Jon. 4:2; Sant. 5:11
  15. bSal. 145:8; Joel 2:13; Nah. 1:3
  16. aSal. 30:5; Isa. 57:16
  17. bJer. 3:5, 12; Miq. 7:18
  18. aEsd. 9:13; Lam. 3:22
  19. aSal. 36:5; 57:10
  20. a2 Sam. 12:13; Isa. 38:17; 43:25; Zac. 3:9; Heb. 9:26
  21. aMal. 3:17
  22. aIsa. 29:16
  23. bSal. 78:39
  24. cGn. 3:19; Ecl. 12:7
  25. aSal. 90:5; Isa. 40:6; 1 Ped. 1:24
  26. bJob 14:2; Sant. 1:10, 11
  27. aIsa. 40:7
  28. bJob 7:10; 8:18; 20:9
  29. aSal. 25:6
  30. bEx. 20:6; Dt. 5:10; Sal. 105:8
  31. aDt. 7:9; Sal. 25:10
  32. aSal. 11:4
  33. bSal. 47:2, 8; Dan. 4:17, 25
  34. aSal. 148:2
  35. bSal. 29:1; 78:25
  36. cMat. 6:10
  37. dSal. 91:11; Heb. 1:14
  38. a1 Rey. 22:19; Neh. 9:6; Sal. 148:2; Luc. 2:13
  39. bSal. 104:4
  40. aSal. 145:10
  41. aSal. 103:22
  42. bSal. 93:1
  43. aDan. 7:9
  44. bIsa. 40:22
  45. aAmós 9:6
  46. bIsa. 19:1
  47. cSal. 18:10
  48. aSal. 148:8; Heb. 1:7
  49. b2 Rey. 2:11; 6:17
  50. aJob 38:4; Sal. 24:2
  51. aGn. 1:2
  52. aSal. 18:15; 106:9; Isa. 50:2
  53. bSal. 29:3; 77:18
  54. aSal. 33:7
  55. aJob 38:10, 11; Jer. 5:22
  56. aSal. 107:35; Isa. 41:18
  57. aSal. 104:13
  58. bJob 39:5
  59. aMat. 8:20
  60. aSal. 65:9; 147:8; Jer. 10:13
  61. aJob 38:27; Sal. 147:8
  62. bGn. 1:29
  63. cJob 28:5
  64. aJue. 9:13; Prv. 31:6; Ecl. 10:19
  65. bSal. 23:5; 92:10; 141:5; Luc. 7:46
  66. cGn. 18:5; Jue. 19:5, 8
  67. aSal. 104:12
  68. bLev. 11:19
  69. aJob 39:1
  70. bPrv. 30:26
  71. cLev. 11:5
  72. aGn. 1:14
  73. bSal. 19:6
  74. aSal. 74:16; Isa. 45:7
  75. bSal. 50:10; Isa. 56:9; Miq. 5:8
  76. aJob 38:39
  77. bSal. 145:15; Joel 1:20
  78. aJob 37:8
  79. aGn. 3:19
  80. aSal. 40:5
  81. bSal. 136:5; Prv. 3:19; Jer. 10:12; 51:15
  82. cSal. 65:9
  83. aSal. 8:8; 69:34
  84. aSal. 107:23; Ezq. 27:9
  85. bJob 41:1; Sal. 74:14; Isa. 27:1
  86. aSal. 145:15
  87. bJob 36:31; 38:41; Sal. 136:25; 147:9
  88. aSal. 145:16
  89. aDt. 31:17; Sal. 30:7
  90. bJob 34:14; Sal. 146:4; Ecl. 12:7
  91. cGn. 3:19; Job 10:9; 34:15; Sal. 90:3
  92. aJob 33:4; Ezq. 37:9
  93. aSal. 86:12; 111:10
  94. bGn. 1:31
  95. aJue. 5:5; Sal. 97:4, 5; 114:7; Hab. 3:10
  96. bEx. 19:18; Sal. 144:5
  97. aSal. 63:4
  98. bSal. 146:2
  99. aSal. 19:14
  100. bSal. 9:2
  101. aSal. 59:13
  102. bSal. 37:10
  103. cSal. 104:1
  104. dSal. 105:45; 106:48