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Números 9–11

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La Pascua

aEl Señor habló así a Moisés en el desierto de Sinaí, en el primer mes del segundo año de su salida de la tierra de Egiptob:

«Que los israelitas celebren la Pascua a su tiempo señaladoa.

»En el día catorce de este mes, al atardecer, ustedes la celebrarán a su tiempo señalado; la celebrarán conforme a todos sus estatutos y conforme a todas sus ordenanzas».

Mandó, pues, Moisés a los israelitas que celebraran la Pascua.

Y celebraron la Pascua en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinaí; tal como el Señor había ordenado a Moisés, así lo hicieron los israelitasa.

Pero había algunos hombres que estaban inmundos por causa de una persona muertaa, y no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Y vinieron ante Moisésb y Aarón aquel día,

y aquellos hombres les dijeron: «Aunque estemos inmundos por causa de una persona muerta, ¿por qué se nos impide presentar la ofrenda del Señor en su tiempo señalado entre los israelitas?».

Entonces Moisés les dijo: «Esperen, y oiré lo que el Señor ordenea acerca de ustedes».

Ley de la Pascua

Entonces el Señor dijo a Moisés:

«Habla a los israelitas y diles: “Si alguien de ustedes o de sus descendientes (generaciones) está inmundo por causa de un muerto, o anda lejos de viaje, puede, sin embargo, celebrar la Pascua al Señor.

”La celebrarán a los catorce días del segundo mesa, al atardecer; la comerán con pan sin levadura y hierbas amargasb.

”Nada dejarán de ella hasta la mañanaa, ni quebrarán hueso de ellab; conforme a todos los estatutos de la Pascua la celebrarán.

”Pero si alguien que está limpio y no anda de viaje, deja de celebrar la Pascua, esa persona será eliminada de entre su pueblo, porque no presentó la ofrenda del Señor a su tiempo señaladoa. Ese hombre llevará su pecadob.

”Y si un extranjero reside entre ustedes y celebra la Pascua al Señor, conforme al estatuto de la Pascua y conforme a su ordenanzaa lo hará; ustedes tendrán un solo estatuto, tanto para el extranjero como para el nativo de la tierrab”».

La nube sobre el tabernáculo

aEl día que fue erigido el tabernáculob, la nube cubrió el tabernáculo, la tienda del testimonioc, y al atardecer estaba sobre el tabernáculo algo que parecía de fuegod, hasta la mañana.

Así sucedía continuamente; la nube lo cubría de día, y la apariencia de fuego de nochea.

Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los israelitas partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los israelitasa.

Al mandato del Señor los israelitas partían, y al mandato del Señor acampaban; mientras la nubea estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.

Aun cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo por muchos días, los israelitas guardaban la ordenanza del Señor y no partían.

Cuando la nube permanecía algunos días sobre el tabernáculo, según la orden del Señor, permanecían acampados; y según la orden del Señor, partíana.

Pero cuando la nube permanecía desde el atardecer hasta la mañana, y la nube se levantaba por la mañana, ellos partían; y si permanecía durante el día y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partían.

Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él dos días, o un mes, o un año, los israelitas permanecían acampados y no partían; pero cuando se levantabaa, partían.

Al mandato del Señor acampaban, y al mandato del Señor partíana; guardaban la ordenanza del Señor según el mandato del Señor por medio1 de Moisés.

Las trompetas de plata

El Señor dijo a Moisés:

«Hazte dos trompetas de plata; las harás labradas a martillo. Y te servirán para convocar a la congregacióna y para dar la orden de poner en marcha los campamentos.

»Cuando se toquen las dosa, toda la congregación se reunirá junto a ti a la puerta de la tienda de reunión.

»Cuando se toque una sola, entonces se reunirán junto a ti los principalesa, los jefes de las divisiones de Israel.

»Pero cuando ustedes toquen alarma, marcharán los que estén acampados al orientea.

»Y cuando toquen alarma la segunda vez, marcharán los acampados al sura; se tocará una alarma para que ellos se pongan en marcha.

»Sin embargo, cuando se convoque la asamblea, tocarán, pero no con toque de alarmaa.

»Además, los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetasa; y les será a ustedes por estatuto perpetuo por sus generaciones.

»Cuando vayan a la guerra en su tierra contra el adversario que los ataquea, tocarán alarma con las trompetas a fin de que el Señor su Dios se acuerde de ustedesb, y sean salvados de sus enemigos.

»Asimismo, en el día de su alegría, en sus fiestas señaladas y en el primer día de sus meses, tocarán las trompetasa durante sus holocaustos y durante los sacrificios de sus ofrendas de paz; y serán para ustedes como recordatorio delante de su Dios. Yo soy el Señor su Dios».

Israel parte del Sinaí

En el año segundoa, en el mes segundo, el día veinte del mes, la nube se levantó de sobre el tabernáculo1 del testimonio;

y los israelitas salieron, según su orden de marchaa, del desierto de Sinaí. Y la nube se detuvo en el desierto de Paránb.

Así marcharon la primera vez conforme al mandamiento del Señor por medio de Moisésa.

La bandera del campamento de los hijos de Judá, según sus ejércitos, salió primero, con Naasón, hijo de Aminadab, al frente de su ejércitoa;

Natanael, hijo de Zuar, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Isacar;

Eliab, hijo de Helón, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Zabulón.

Entonces el tabernáculo fue desarmado; y los hijos de Gersón, y los hijos de Merari, que llevaban el tabernáculoa, partieron.

Después salió la bandera del campamento de Rubén, según sus ejércitos, con Elisur, hijo de Sedeur, al frente de su ejércitoa;

Selumiel, hijo de Zurisadai, al frente del ejército de la tribu de Simeón,

y Eliasaf, hijo de Deuel, estaba al frente del ejército de la tribu de los hijos de Gad.

Luego se pusieron en marcha los coatitas llevando los objetos sagradosa; y el tabernáculo fue erigido antes de que ellos llegaranb.

Después salió la bandera del campamento de los hijos de Efraín, según sus ejércitos, con Elisama, hijo de Amiud, al frente de su ejércitoa;

Gamaliel, hijo de Pedasur, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Manasés;

y Abidán, hijo de Gedeoni, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Benjamín.

Después salió la bandera del campamento de los hijos de Dan, según sus ejércitos, los cuales formaban la retaguardiaa de todos los campamentos, con Ahiezer, hijo de Amisadai, al frente de su ejércitob;

Pagiel, hijo de Ocrán, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Aser;

y Ahira, hijo de Enán, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Neftalí.

Este fue el orden de marcha de los israelitas por sus ejércitos cuando partieron.

La marcha de Sinaí a Edom

Entonces Moisés dijo a Hobaba, hijo de Reuel madianita, suegro de Moisésb: «Nosotros salimos hacia el lugar del cual el Señor dijo: “Yo se lo daré a ustedesc.” Ven con nosotros y te haremos biend, pues el Señor ha prometido el bien a Israele».

Pero él le dijo: «No iréa, sino que me iré a mi tierra y a mi familia».

Después dijo Moisés: «Te ruego que no nos dejes, puesto que tú sabes dónde debemos acampar en el desierto, y serás como ojos para nosotrosa.

»Y será que si vienes con nosotros, el bien que el Señor nos hagaa, te haremos nosotrosb».

Así partierona desde el monte del Señor tres días de camino, y el arca del pacto del Señor iba delante de ellos por los tres días, buscándoles un lugarb dónde descansarc.

La nube del Señor iba sobre ellos de día desde que partieron del campamentoa.

Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía:

«¡Levántate, oh Señor!

Y sean dispersados Tus enemigosa,

Huyan de Tu presencia los que te aborrecenb».

Y cuando el arca descansaba, él decía:

«Vuelve, oh Señora,

A los millares de millares de Israelb».

El pueblo se queja contra el Señor

El pueblo comenzó a quejarse en la adversidada a oídos del Señorb; y cuando el Señor lo oyó, se encendió Su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.

Entonces el pueblo clamó a Moisésa, y Moisés oró al Señor y el fuego se apagó.

Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera1a, porque el fuego del Señor había ardido entre ellos.

El populachoa que estaba entre ellos tenía un deseo insaciableb; y también los israelitas volvieron a llorar, y dijeron: «¿Quién nos dará carne para comerc?

»Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egiptoa, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;

pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este manáa».

Y el maná era como una semilla de cilantroa, y su aspecto como el del bedeliob.

El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con aceite.

Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con él caía el manáa.

Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó.

Entonces Moisés dijo al Señor: «¿Por qué has tratado tan mal a Tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante Tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre mía?

»¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: “Llévalo en tu seno, como la nodrizaa lleva al niño de pecho, a la tierra que Yo juré a sus padresb”?

»¿De dónde he de conseguir carne para dar a todo este puebloa? Porque claman a mí, diciendo: “Danos carne para que comamos”

»Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mía.

»Y si así me vas a tratar, te ruego que me matesa si he hallado gracia ante Tus ojos, y no me permitas ver mi desventura».

Entonces el Señor dijo a Moisés: “Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficialesa, y tráelos a la…

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Footnotes

  1. 1 mano.
  2. 1O la morada.
  3. 1 Encendido.

Cross references

  1. aEx. 12:1–13; Dt. 16:1–8
  2. bEx. 40:2, 17; Núm. 1:1
  3. aEx. 12:6; Lev. 23:5; Dt. 16:1, 2
  4. aEx. 12:1–13; Jos. 5:10
  5. aNúm. 5:2; 19:11–22
  6. bEx. 18:15; Núm. 27:2
  7. aEx. 18:15; Sal. 85:8
  8. a2 Crón. 30:2, 15
  9. bEx. 12:8
  10. aEx. 12:10
  11. bEx. 12:46; Juan 19:36
  12. aGn. 17:14; Ex. 12:15, 47
  13. bNúm. 5:31
  14. aEx. 12:48
  15. bEx. 12:49; Lev. 24:22; Núm. 15:15, 16, 29
  16. aNúm. 9:15–23: Ex. 40:34–38
  17. bEx. 40:2, 17
  18. cNúm. 17:7
  19. dEx. 13:21, 22
  20. aEx. 40:34; Neh. 9:12
  21. aEx. 40:36–38; Núm. 10:11, 12
  22. a1 Cor. 10:1
  23. aSal. 48:14; Prv. 3:5, 6
  24. aEx. 40:36, 37
  25. aSal. 73:24; 107:7; Isa. 63:14
  26. aIsa. 1:13
  27. aJer. 4:5; Joel 2:15
  28. aEx. 18:21; Núm. 1:16; 7:2
  29. aNúm. 10:14
  30. aNúm. 10:18
  31. aJoel 2:1
  32. aNúm. 31:6; Jos. 6:4; 2 Crón. 13:12
  33. aJue. 2:18; 1 Sam. 10:18; Sal. 106:42
  34. bGn. 8:1; Sal. 106:4
  35. aSal. 81:3–5
  36. aEx. 40:17
  37. aEx. 40:36
  38. bGn. 21:21; Núm. 12:16
  39. aDt. 1:6
  40. aNúm. 2:3–9
  41. aNúm. 4:21–32
  42. aNúm. 2:10–16
  43. aNúm. 4:4–20
  44. bNúm. 10:17
  45. aNúm. 2:18–24
  46. aNúm. 2:25–31
  47. bJos. 6:9, 13
  48. aJue. 4:11
  49. bEx. 2:18; 3:1; 18:12
  50. cGn. 12:7; Ex. 6:4–8
  51. dSal. 95:1–7; 100:1–5
  52. eDt. 4:40; 30:5
  53. aJue. 1:16; Mat. 21:28, 29
  54. aJob 29:15
  55. aSal. 22:27–31; 67:5–7
  56. bLev. 19:34; Dt. 10:18
  57. aNúm. 10:12
  58. bDt. 1:33
  59. cIsa. 11:10
  60. aNúm. 9:15–23
  61. aSal. 68:1, 2; Isa. 17:12–14
  62. bDt. 7:10; 32:41
  63. aIsa. 63:17
  64. bDt. 1:10
  65. aNúm. 14:2; 16:11; 17:5
  66. bNúm. 11:18; 14:28
  67. aNúm. 12:11, 13; 21:7
  68. aDt. 9:22
  69. aEx. 12:38
  70. b1 Cor. 10:6
  71. cSal. 78:20
  72. aEx. 16:3
  73. aNúm. 21:5
  74. aEx. 16:31
  75. bGn. 2:12
  76. aEx. 16:13, 14
  77. aEx. 5:22; Dt. 1:12
  78. a2 Rey. 10:1, 5; Isa. 49:23
  79. bGn. 24:7; Ex. 13:5, 11; 33:1
  80. aNúm. 11:21, 22; Juan 6:5–9
  81. aEx. 18:18; Dt. 1:12
  82. aEx. 32:32
  83. aEx. 18:25; 24:1, 9