Lamentaciones 1:1–11
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1¡Cómo yace solitaria
¡Se ha vuelto como una viudac
La grande entre las naciones!
¡La princesa entre las provinciasd
Se ha convertido en tributariae!
Llora amargamente en la noche,
Y le corren las lágrimas por sus mejillas.
No hay quien la consuelea
Entre todos sus amantesb.
Todos sus amigos la han traicionado,
Se han convertido en sus enemigosc.
Judá ha ido al destierro bajo aflicción
Y bajo dura servidumbrea.
Ella habita entre las naciones,
Pero no halla descansob;
Todos sus perseguidores la han alcanzado
En medio de la angustiac.
Los caminos de Sión están de luto,
Porque nadie viene a las fiestas solemnesa.
Todas sus puertas están desoladasb;
Gimen sus sacerdotes,
Sus vírgenes están afligidasc,
Y ella misma está amargadad.
Sus adversarios se han convertido en sus amos,
Sus enemigos prosperan,
Porque el Señor la ha afligido
Por la multitud de sus transgresionesa;
Sus niños han ido cautivos
Delante del adversario.
De la hija de Sión se ha ido
Todo su esplendor.
Sus príncipes son como ciervosa
Que no hallan pasto,
Y huyenb sin fuerzas
Delante del perseguidor.
Jerusalén recuerda en los días de su aflicción y de su vagar1
Todos sus tesoros
Que existían desde los tiempos antiguosa,
Cuando su pueblo cayó en mano del adversario
Sin que nadie la ayudarab.
Al verla sus adversarios,
Se burlaron de su ruinac.
En gran manera ha pecado Jerusalén,
Por lo cual se ha vuelto cosa inmundaa.
Todos los que la honraban la desprecianb
Porque han visto su desnudez,
Y ella gimec y se vuelve de espaldas.
Su inmundicia está en sus faldasa;
No consideró su futurob,
Por tanto ha caídoc de manera sorprendente;
No hay quien la consueled.
«Mira, oh Señor, mi afliccióne,
Porque se ha engrandecido el enemigof».
El adversario ha extendido su mano
A todos sus tesoros;
Ciertamente ella ha visto a las naciones entrar en su santuarioa,
A las que Tú ordenaste
Que no entraran en Tu congregaciónb.
Todo su pueblo gime buscando pana;
Han dado sus tesoros a cambio de comida
Para restaurar sus vidasb.
«Mira, oh Señor, y observa
Que me están despreciandoc».
Footnotes
Cross references
- aIsa. 3:26
- bIsa. 22:2
- cIsa. 54:4
- d1 Rey. 4:21; Esd. 4:20; Jer. 31:7
- e2 Rey. 23:35; Jer. 40:9
- aSal. 6:6; 77:2–6; Lam. 1:16
- bJer. 2:25; 3:1; 22:20–22
- cJob 19:13, 14; Sal. 31:11; Miq. 7:5
- aJer. 13:19
- bLev. 26:39; Dt. 28:64–67
- c2 Rey. 25:4, 5
- aIsa. 24:4–6; Lam. 2:6, 7
- bJer. 9:11; 10:22
- cLam. 2:10, 21
- dJoel 1:8–13
- aSal. 90:7, 8; Ezq. 8:17, 18; 9:9, 10
- aJer. 13:18
- b2 Rey. 25:4, 5
- aSal. 42:4; 77:5–9
- bJer. 37:7; Lam. 4:17
- cSal. 79:4; Jer. 48:27
- aIsa. 59:2–13; Lam. 1:5, 20
- bLam. 1:17
- cLam. 1:11, 21, 22
- aJer. 2:34; Ezq. 24:13
- bDt. 32:29; Isa. 47:7
- cIsa. 3:8; Jer. 13:17, 18
- dEcl. 4:1; Jer. 16:7
- eSal. 25:18; 119:153
- fSal. 74:23; Sof. 2:10
- aSal. 74:4–8; Isa. 64:10, 11; Jer. 51:51
- bDt. 23:3
- aJer. 38:9; 52:6
- b1 Sam. 30:12
- cJer. 15:19
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