Logos Bible Study

Jeremías 7–8

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La adoración verdaderab

Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

«Párate a la puerta de la casa del Señor y proclama allí esta palabra, y di: “Oigan la palabra del Señor, todos los de Judá, los que entran por estas puertas para adorar al Señora”».

Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Enmienden sus caminos y sus obrasa, y haré que ustedes moren en este lugar.

»No confíen en palabras engañosasa que dicen: “Este es1 el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor”.

»Porque si en verdad enmiendan sus caminos y sus obrasa, si en verdad hacen justicia entre el hombre y su prójimob,

y no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viudaa, ni derraman sangre inocente en este lugarb, ni andan en pos de otros dioses para su propia ruinac,

entonces haré que moren en este lugara, en la tierra que di a sus padres para siempreb.

»Ustedes confían en palabras engañosasa que no aprovechan.

»¿Robarán, matarán, cometerán adulterio, jurarán falsamente, ofrecerán sacrificios1 a Baala y andarán en pos de otros dioses que no habían conocidob?

»¿Y vendrán luego y se pondrán delante de Mía en esta casa, que es llamada por Mi nombre, y dirán: “Ya estamos salvos”; para después seguir haciendo todas estas abominacionesb?

»¿Se ha convertido esta casaa, que es llamada por Mi nombre, en cueva de ladrones delante de sus ojosb? Yo mismo lo he vistoc», declara el Señor.

«Ahora pues, vayan a Mi lugar en Siloa, donde al principio hice morar Mi nombreb, y vean lo que hice con él a causa de la maldad de Mi pueblo Israelc.

»Y ahora, por cuanto han hecho todas estas obras», declara el Señor, «y a pesar de que les hablé desde temprano y hablando sin cesara, no oyeron; los llamé, pero no respondieronb.

»Como hice con Silo, así haré con la casa que es llamada por Mi nombrea, en la cual confíanb, y al lugar que di a ustedes y a sus padresc.

»Y los echaré de Mi presenciaa, como eché a todos sus hermanos, a toda la descendencia1 de Efraínb.

Abominación y castigo

»En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni intercedas ante Mí, porque no te oiréa.

»¿No ves lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

»Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman libaciones a otros diosesa para ofendermeb».

«¿Me ofenden a Mía?», declara el Señor. «¿No es a sí mismos que se ofenden para su propia vergüenza1b?».

Por tanto, así dice el Señor Dios1: «Mi ira y mi furor serán derramados sobre este lugara, sobre los hombres y sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arderáb y no se apagará».

Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Añadan sus holocaustos a sus sacrificiosa y coman la carneb.

»Porque Yo no hablé a sus padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificiosa, el día que los saqué de la tierra de Egipto.

»Sino que esto es lo1 que les ordené: “Escuchen Mi voz2a y Yo seré su Dios y ustedes serán Mi pueblob, y andarán en todo camino por el que Yo los envíe para que les vaya bienc”.

»Pero ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvieron en sus propias deliberaciones y en la terquedad de su malvado corazóna, y fueron hacia atrásb y no hacia adelante.

»Desde el día que los padres de ustedes salieron de la tierra de Egipto hasta hoy, les he enviado a todos Mis siervos los profetas, madrugando cada día y enviándolosa.

»Pero no me escucharon ni inclinaron su oído, sino que fueron tercos1a e hicieron peor que sus padresb.

»Les dirás, pues, todas estas palabrasa, pero no te escucharán; los llamarás, y no te responderánb.

»Entonces les dirás: “Esta es la nación que no escuchó la voz del Señor su Diosa, ni aceptó corrección; ha perecido la verdad1b, ha sido eliminada de su boca.

“Córtate el cabello1a y tíralo,

Y entona una endecha en las alturasb desoladas;

Porque el Señor ha desechadoc y abandonado

A la generación objeto de Su furor”.

»Porque los hijos de Judá han hecho lo que es malo ante Mis ojos», declara el Señor, »han puesto sus abominaciones en la casa que es llamada por Mi nombre, profanándolaa.

»Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle de Ben Hinoma, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuegob, lo cual Yo no mandéc, ni me pasó por la mente1».

«Por tanto, vienen días», declara el Señor, «cuando no se dirá más Tofet, ni valle de Ben Hinom, sino el valle de la Matanzaa; porque enterrarán en Tofetb por no haber otro lugar.

»Y los cadáveres de este pueblo servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra, sin que nadie las espantea.

»Entonces haré cesar de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la noviaa; porque la tierra quedará desoladab».

«En aquel tiempo», declara el Señor, «sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusaléna;

los esparcirán al sol, a la luna y a todo el ejército del cieloa, a quienes amaron y sirvieron, y a quienes siguieron, a quienes buscaron y adoraron. No serán recogidos ni enterradosb; serán como estiércol sobre la superficie de la tierrac.

»La muerte será escogida en lugar de la vidaa por todo el remanente que quede de este linaje malvado, los que queden en todos los lugares adonde los he arrojadob», declara el Señor de los ejércitos.

«Y les dirás: “Así dice el Señor:

‘Los que caen ¿no se levantana?

El que se desvía ¿no se arrepiente1?

‘¿Por qué entonces este pueblo, Jerusalén,

Se ha desviado en continua apostasíaa?

Se aferran al engañob,

Rehúsan volverc.

‘He escuchado y oído,

Han habladoa lo que no es recto;

Ninguno se arrepiente de su maldadb,

Diciendo: “¿Qué he hecho?”.

Cada cual vuelve a su carrera,

Como caballo que se lanza en la batallac.

‘Aun la cigüeña en el cielo

Conoce sus estacionesa,

Y la tórtolab, la golondrina y la grulla

Guardan la época de sus migraciones1;

Pero Mi pueblo no conoce

La ordenanza del Señorc.

‘¿Cómo pueden decir: “Somos sabiosa,

Y la ley del Señor está con nosotros”,

Cuando la ha cambiado en mentira

La pluma mentirosa de los escribas?

‘Los sabios son avergonzadosa,

Están abatidos y atrapados;

Ellos han desechado la palabra del Señorb,

¿Y qué clase de sabiduría tienen?

‘aPor tanto, daré sus mujeres a otros,

Y sus campos a nuevos dueños1b;

Porque desde el menor hasta el mayor

Todos ellos codician ganancias;

Desde el profeta hasta el sacerdote

Todos practican el engañoc.

‘Curan a la ligera el quebranto de la hija de Mi pueblo,

Diciendo: “Paz, paz”,

Pero no hay paza.

‘¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido?

Ciertamente no se han avergonzado,

Tampoco han sabido ruborizarsea.

Por tanto caeránb entre los que caigan,

En la hora de su castigo serán derribadosc’, dice el Señor.

‘Ciertamente los destruiré1a,’ declara el Señor;

‘No habrá uvas en la vidb,

Ni higos en la higuerac,

Y la hoja se marchitará;

Lo que les he dado, les será quitado’ ”».

¿Por qué estamos aún sentados?

Congréguensea, y entremos en las ciudades fortificadasb,

Y perezcamos1 allí,

Pues el Señor nuestro Dios nos hace perecer2

Y nos ha dado a beber agua envenenadac,

Porque hemos pecado contra el Señord.

Esperábamos1 paz, pero no vino ningún biena;

Tiempo de curación, pero sobrevino terror.

Desde Dana se oye el resoplido de sus caballos;

Al sonido de los relinchos de sus corceles1b,

Tiembla toda la tierra;

Vienen y devoran la tierra y cuanto hay en ella,

La ciudad y los que en ella habitanc.

«Porque Yo envío contra ustedesa serpientes,

áspides contra los cuales no hay encantamientob,

Y los morderán», declara el Señor.

Lamento sobre Sión

Mi tristeza no tiene remedio1a,

Mi corazón desfallece en míb.

La voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejanaa es esta:

«¿No está el Señor en Sión? ¿No está su rey en ella?».

«¿Por qué me han provocado con sus imágenes talladasb, con ídolosc extranjeros1?».

«Pasó la siega, terminó el verano,

Y nosotros no hemos sido salvados».

Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantadoa;

Ando enlutado, el espanto se ha apoderadob de mí.

¿No hay bálsamo en Galaada?

¿No hay médico allí?

¿Por qué, pues, no se ha restablecido1 la salud2 de la hija de mi pueblob?

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Footnotes

  1. 1 Ellos son.
  2. 1O quemar incienso.
  3. 1 simiente.
  4. 1 para vergüenza de sus rostros.
  5. 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
  6. 1 Esta es la palabra.
  7. 2 Obedézcanme.
  8. 1 endurecieron su cerviz.
  9. 1 fidelidad.
  10. 1 tu coronilla.
  11. 1 ni subió en mi corazón.
  12. 1 no vuelve.
  13. 1 su venida.
  14. 1 a los poseedores.
  15. 1 recogeré.
  16. 1 y seamos silenciados.
  17. 2 silenciar.
  18. 1 Se esperaba.
  19. 1 fuertes.
  20. 1Así dicen algunas versiones antiguas.
  21. 1 vanidades extranjeras.
  22. 1 subido.
  23. 2O curación.

Cross references

  1. bJer. 7:29; Os. 9:17; Zac. 11:8
  2. aJer. 17:19; 26:2
  3. aJer. 4:1; 7:5; 18:11; 26:13
  4. aJer. 7:8; Miq. 3:11
  5. aIsa. 1:19; Jer. 4:1, 2
  6. b1 Rey. 6:12; Jer. 21:12; 22:3
  7. aEx. 22:21–24; Jer. 5:28
  8. bJer. 2:34; 19:4
  9. cDt. 6:14, 15; 8:19; 11:28; Jer. 13:10
  10. aDt. 4:40
  11. bJer. 3:18
  12. aJer. 7:4; 28:15
  13. aJer. 11:13, 17
  14. bEx. 20:3; Jer. 7:6; 19:4
  15. aEzq. 23:39
  16. bJer. 7:11, 14, 30; 32:34
  17. aIsa. 56:7
  18. bMat. 21:13; Mar. 11:17; Luc. 19:46
  19. cJer. 29:23
  20. aJue. 18:31; Jer. 26:6
  21. bJos. 18:1, 10
  22. c1 Sam. 4:10, 11, 22; Sal. 78:60–64
  23. aJer. 7:25
  24. bPrv. 1:24; Isa. 65:12; 66:4; Jer. 35:17
  25. aDt. 12:5; 1 Rey. 9:7
  26. bJer. 7:4
  27. cJer. 7:12
  28. aJer. 15:1; 52:3
  29. bSal. 78:67; Os. 7:13; 9:13; 12:1
  30. aEx. 32:10; Dt. 9:14; Jer. 11:14
  31. aJer. 19:13
  32. bDt. 32:16, 21; 1 Rey. 14:9; 16:2; Jer. 11:17; Ezq. 8:17
  33. aJob 35:6; 1 Cor. 10:22
  34. bJer. 9:19; 15:9; 22:22
  35. aIsa. 42:25; Jer. 6:11, 12; 42:18; Lam. 2:3–5; 4:11
  36. bJer. 8:13; 11:16
  37. aIsa. 1:11; Jer. 6:20; 14:12; Amós 5:22
  38. bEzq. 33:25; Os. 8:13
  39. a1 Sam. 15:22; Sal. 51:16; Os. 6:6
  40. aEx. 15:26; 16:32; Dt. 6:3
  41. bEx. 19:5, 6; Lev. 26:12; Jer. 11:4; 13:11
  42. cIsa. 3:10; Jer. 38:20; 42:6
  43. aDt. 29:19; Sal. 81:11; Jer. 11:8; Ezq. 20:8, 13, 16, 21
  44. bJer. 15:6
  45. a2 Crón. 36:15; Jer. 25:4; 29:19; Luc. 11:49
  46. aNeh. 9:16; Jer. 17:23; 19:15
  47. bJer. 16:12; Mat. 23:32
  48. aJer. 1:7; 26:2; Ezq. 2:7
  49. bIsa. 50:2; 65:12; Zac. 7:13
  50. aJer. 6:17; 11:10
  51. bIsa. 59:14, 15; Jer. 9:5
  52. aJob 1:20; Isa. 15:2; 22:12; Jer. 16:6; Miq. 1:16
  53. bJer. 3:21; 9:17, 18
  54. cJer. 6:30; 14:19
  55. a2 Rey. 21:3, 4; 2 Crón. 33:3–5, 7; Jer. 32:34, 35; Ezq. 7:20; Dan. 9:27; 11:31
  56. a2 Rey. 23:10; Jer. 19:5; 32:35
  57. bLev. 18:21; 2 Rey. 17:17; Sal. 106:38
  58. cDt. 17:3
  59. aJer. 19:6, 11
  60. b2 Rey. 23:10
  61. aDt. 28:26; Sal. 79:2; Jer. 12:9; 19:7
  62. aIsa. 24:7, 8; Jer. 16:9; 25:10; Ezq. 26:13; Os. 2:11; Apoc. 18:23
  63. bLev. 26:33; Isa. 1:7; Jer. 4:27
  64. aEzq. 6:5
  65. a2 Rey. 23:5; Jer. 19:13; Sof. 1:5; Hech. 7:42
  66. bJer. 22:19; 36:30
  67. c2 Rey. 9:37; Sal. 83:10; Jer. 9:22
  68. aJob 3:21, 22; 7:15, 16; Jon. 4:3; Apoc. 9:6
  69. bDt. 30:1, 4; Jer. 23:3, 8; 29:14
  70. aPrv. 24:16; Amós 5:2; Miq. 7:8
  71. aJer. 5:6; 7:24
  72. bJer. 5:27; 9:6
  73. cJer. 5:3
  74. aSal. 14:2; Mal. 3:16
  75. bEzq. 22:30; Miq. 7:2; Apoc. 9:20
  76. cJob 39:21–25
  77. aPrv. 6:6–8; Isa. 1:3
  78. bCant. 2:12
  79. cJer. 5:4
  80. aJob 5:12, 13; Jer. 4:22; Rom. 1:22
  81. aIsa. 19:11; Jer. 6:15; 1 Cor. 1:27
  82. bJer. 6:19
  83. aJer. 8:10–12: Jer. 6:12–15
  84. bDt. 28:30; Jer. 6:12, 13; 38:22, 23
  85. cIsa. 56:11; 57:17; Jer. 6:13
  86. aJer. 6:14; 14:13, 14; Lam. 2:14; Ezq. 13:10
  87. aSal. 52:1, 7; Isa. 3:9; Jer. 3:3; 6:15; Sof. 3:5
  88. bIsa. 9:14; Jer. 6:21; Os. 4:5
  89. cDt. 32:35; Jer. 10:15
  90. aJer. 14:12; Ezq. 22:20, 21
  91. bJer. 5:17; 7:20; Joel 1:7
  92. cMat. 21:19; Luc. 13:6
  93. aJer. 4:5
  94. b2 Sam. 20:6; Jer. 35:11
  95. cDt. 29:18; Sal. 69:21; Jer. 9:15; 23:15; Lam. 3:19; Mat. 27:34
  96. dJer. 3:25; 14:20
  97. aJer. 8:11; 14:19
  98. aJue. 18:29; Jer. 4:15
  99. bJue. 5:22
  100. cJer. 3:24; 10:25
  101. aNúm. 21:6; Dt. 32:24
  102. bSal. 58:4, 5
  103. aIsa. 22:4; Lam. 1:16, 17
  104. bJer. 23:9; Lam. 5:17
  105. aIsa. 13:5; 39:3; Jer. 4:16; 9:16
  106. bDt. 32:21; Jer. 7:19
  107. cSal. 31:6
  108. aJer. 4:19; 9:1; 14:17
  109. bJer. 14:2; Joel 2:6; Nah. 2:10
  110. aGn. 37:25; Jer. 46:11
  111. bJer. 14:19; 30:13