Jeremías 14–15
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La gran sequía
Lo que vino como palabra del Señor a Jeremías respecto a la sequíaa:
«De luto está Judá,
Y sus puertas desfallecena,
Están por tierra enlutadasb,
Y sube el clamor de Jerusalénc.
»Sus nobles enviaban a sus siervos1 por aguaa;
Iban a las cisternas y no hallaban aguab;
Volvían con sus vasijas vacías.
Quedaron avergonzados y humilladosc,
Y se cubrieron la cabezad.
Pues no ha habido lluviab sobre la tierra;
Los labradores, avergonzadosc,
Se han cubierto la cabeza.
»Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandona su cría
Porque no hay hierbaa.
»Los asnos monteses se paran en las alturas desoladasa,
Jadeando por aire como chacales;
Desfallecen sus ojos
Porque no hay vegetaciónb.
»Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotrosa,
Oh Señor, obra por amor de Tu nombreb.
En verdad han sido muchas nuestras apostasíasc,
Contra Ti hemos pecadod.
»Tú, esperanza de Israela,
Salvador suyob en tiempo de angustiac,
¿Por qué has de ser como extranjero en la tierra,
O como caminante que ha plantado su tienda para pasar la noche?
»¿Por qué has de ser como hombre desalentado,
Como guerrero incapaz de salvara?
Sin embargo, Tú estás en medio nuestrob, oh Señor,
Y por Tu nombre somos llamadosc;
¡No nos abandones!»
Así dice el Señor de este pueblo: «¡Cómo les ha gustado vagara! No han refrenado sus piesb. Él Señor, pues, no los acepta1c; ahora se acordará Él de su iniquidad y castigará sus pecadosd».
Y el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este puebloa.
»Cuando ayunen, no escucharé su clamora; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaréb; sino que con espada, con hambre y con pestilenciac los destruiréd»
Pero yo dije: «¡Ah, Señor Dios1! Los profetas les dicen: “No verán espada ni tendrán hambrea, sino que les daré pazb verdadera en este lugar”».
Entonces el Señor me dijo: «Los profetas profetizan mentira en Mi nombrea. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he habladob. Ellos les están profetizando visiones falsas, adivinaciones, vanidades y engaños de sus propios corazonesc.
»Por tanto, así dice el Señor: “En cuanto a los profetas que profetizan en Mi nombre sin que Yo los haya enviado, y que dicen: ‘No habrá espada ni hambre en esta tierra’, a espada y de hambre esos profetas perecerán1a”.
»También el pueblo a quien profetizan estará tirado por las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada. No habrá quien los entierre a ellosa, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramaré sobre ellos su maldadb.
»Tú les dirás esta palabra:
“Que viertan lágrimas mis ojos noche y díaa,
Sin cesar,
Porque con gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblob,
De una herida muy dolorosac.
-“Si salgo al campo,
Veo muertos a1 espada;
Y si entro en la ciudad,
Hay enfermedades por el hambrea.
Porque tanto el profeta como el sacerdoteb
Andan errantes2 en una tierra que no conocen”».
¿Has desechadoa por completo a Judá,
O ha aborrecido Tu alma a Sión?
¿Por qué nos has herido sin que haya curación para nosotrosb?
Esperábamos1 paz, pero no vino ningún bien;
Tiempo de curación, pero sobrevino terrorc.
Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad,
La iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra tia.
No nos desprecies, por amor a Tu nombrea,
No deshonres el trono de Tu gloriab;
Acuérdate, no anules Tu pacto con nosotros.
¿Hay entre los ídolos1a de las naciones alguien que haga llover?
¿O pueden los cielos solos dar lluvia?
¿No eres Tú, oh Señor, nuestro Diosb?
En Ti, pues, esperamosc,
Porque Tú has hecho todas estas cosas.
Dios rechaza a su pueblo
Entonces el Señor me dijoa: «Aunque Moisésb y Samuelc se presentaran ante Míd, Mi corazón1 no estaría con2 este pueblo. Échalos de Mi presenciae, y que se vayan.
»Y cuando te digan: “¿Adónde iremos?”, les responderás: “Así dice el Señor:
‘Los destinados para la muerte, a la muerte;
Los destinados para la espada, a la espada;
Los destinados para el hambre, al hambre,
Y los destinados para el cautiverio, al cautiverioa’ ”.
»Y enviaré sobre ellos cuatro clases de males», declara el Señor: «la espada para matara, los perros para despedazar, y las aves del cielob y las bestias de la tierrac para devorar y destruir.
»Y los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierraa, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalénb.
»Porque, ¿quién se compadecerá de ti, oh Jerusalén?
¿Quién llorará por tia,
O quién se apartará de su camino para preguntar por tu bienestarb?
»Tú me has dejadoa», declara el Señor,
»Sigues retrocediendob.
Extenderé, pues, Mi manoc contra ti y te destruiré;
Estoy cansado de compadecermed.
»Los aventaré con el bieldo
En las puertas del paísa;
Los privaré de hijosb, destruiré a Mi pueblo,
Pues no se arrepintieron1 de sus caminosc.
»Haré que sus viudas sean más numerosasa
Que la arena de los mares.
Traeré1 contra la madre de sus jóvenes2,
Al destructorb en pleno mediodía;
De repente traeré sobre ella
Angustia y pavor.
»Languidece la que dio a luz siete hijosa;
Exhala su alma.
Se puso su sol siendo aún de díab,
Ha sido avergonzadac y humillada.
A sus sobrevivientes los entregaré a la espada
Delante de sus enemigosd», declara el Señor.
Lamento de Jeremías y respuesta de Dios
¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luza
Como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierrab!
No he prestado ni me han prestadoc,
Sin embargo, todos me maldicen.
El Señor dijo:
«Ciertamente te libraré para biena;
Ciertamente haré que el enemigo te supliqueb
En tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.
»¿Puede alguien destrozar el hierroa,
El hierro del norte, o el bronce?
»Tus riquezas y tus tesoros
Entregaré al saqueo, sin costo algunoa,
Por todos tus pecados
En todas tus fronterasb.
»Entonces haré que tus enemigos te lleven
A una tierra que no conocesa;
Porque un fuego se ha encendido en Mi ira
Que sobre ustedes arderáb».
Tú que lo sabes, oh Señor,
Acuérdate de mí, atiéndeme,
Y véngame de mis perseguidoresa.
Conforme a Tu paciencia1, no dejes que sea yo arrebatado;
Sabes que por Ti sufro oprobiob.
Cuando se presentaban Tus palabrasa, yo las comíab;
Tus palabrasa eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón,
Porque se me llamaba por Tu nombre1c,
Oh Señor, Dios de los ejércitos.
No me senté en la asamblea de los que se diviertena, ni me regocijé.
A causa de Tu mano, solitario me sentéb,
Porque de indignación me llenastec.
¿Por qué es mi dolor perpetuo
Y mi herida incurable, que rehúsa sanara?
¿Serás en verdad para mí como corriente engañosa,
Como aguas en las que no se puede confiarb?
Entonces1 dijo así el Señor:
«Si vuelves, Yo te restauraréa,
En Mi presencia estarásb;
Si apartas lo precioso de lo vilc,
Serás Mi portavoz2.
Que se vuelvan ellos a ti,
Pero tú no te vuelvas a ellos.
»Y te pondré para este pueblo
Por muralla de bronce invencible;
Lucharán contra ti,
Pero no te vencerána,
Porque Yo estoy contigo para salvarte
Y librarteb», declara el Señor.
«Te libraré de la mano de los malosa,
Footnotes
- 1 pequeños.
- 1 despedazado.
- 1O no se complace en ellos.
- 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1 serán acabados.
- 1 atravesados con la.
- 2 han estado negociando.
- 1 Se espera.
- 1 las vanidades.
- 1 alma.
- 2 hacia.
- 1 se volvieron.
- 1 Traeré contra ellos.
- 2 del joven.
- 1 a lo lento de tu ira.
- 1 tu nombre era invocado sobre mí.
- 1 Por tanto.
- 2 como mi boca.
- 1 palma.
Cross references
- aJer. 17:8
- aIsa. 3:26
- bJer. 8:21
- c1 Sam. 5:12; Jer. 11:11; 46:12; Zac. 7:13
- a1 Rey. 18:5
- b2 Rey. 18:31; Jer. 2:13
- cJob 6:20; Sal. 40:14
- d2 Sam. 15:30
- aJoel 1:19, 20
- bJer. 3:3
- cJoel 1:11
- aIsa. 15:6
- aJob 39:5, 6; Jer. 2:24
- bJoel 1:18
- aIsa. 59:12; Os. 5:5
- bSal. 25:11; Jer. 14:21
- cJer. 5:6; 8:5
- dJer. 3:25; 8:14; 14:20
- aJer. 17:13
- bIsa. 43:3; 63:8
- cSal. 9:9; 50:15
- aNúm. 11:23; Isa. 50:2; 59:1
- bEx. 29:45; Sal. 46:5; Jer. 8:19
- cIsa. 63:19; Jer. 15:16
- aJer. 2:25; 3:13
- bSal. 119:101
- cJer. 6:20; Amós 5:22
- dJer. 44:21–23; Os. 8:13; 9:9
- aEx. 32:10; Jer. 7:16; 11:14
- aPrv. 1:28; Isa. 1:15; Jer. 11:11; Ezq. 8:18; Miq. 3:4; Zac. 7:13
- bJer. 6:20; 7:21
- cJer. 21:9
- dJer. 8:13
- aJer. 5:12; 23:17
- bJer. 6:14; 8:11
- aJer. 5:31; 23:25
- bJer. 23:21
- cJer. 23:16, 26; 27:9, 10; Ezq. 12:24
- aJer. 23:15; Ezq. 14:10
- aSal. 79:2, 3; Jer. 7:33; 15:2, 3; 8:1, 2
- bPrv. 1:31; Jer. 13:22–25
- aJer. 9:1; 13:17; Lam. 1:16
- bIsa. 37:22; Jer. 8:21; Lam. 1:15; 2:13
- cJer. 10:19; 30:14
- aJer. 6:25; Lam. 1:20; Ezq. 7:15
- bJer. 6:13; 8:10
- aJer. 6:30; 7:29; 12:7; Lam. 5:22
- bJer. 30:13
- cJob 30:26; Jer. 8:15; 1 Tes. 5:3
- aNeh. 9:2; Sal. 32:5; Jer. 3:25; 8:14; 14:7; Dan. 9:8
- aSal. 25:11; Jer. 14:7
- bJer. 3:17; 17:12
- aIsa. 41:29; Jer. 10:3
- b1 Rey. 17:1; Jer. 5:24
- cLam. 3:26
- aSal. 99:6; Ezq. 14:14, 20
- bEx. 32:11–14; Núm. 14:13–20; Sal. 99:6; 106:23
- c1 Sam. 7:9; 12:23
- dJer. 15:19; 18:20; 35:19
- e2 Rey. 17:20; Jer. 7:15; 10:18; 52:3
- aJer. 14:12; 24:10; 43:11; Ezq. 5:2, 12; Zac. 11:9; Apoc. 13:10
- aLev. 26:16, 22, 25; Ezq. 14:21
- b1 Rey. 21:23, 24
- cDt. 28:26; Isa. 18:6; Jer. 7:33
- aLev. 26:33; Jer. 24:9; 29:18; Ezq. 23:46
- b2 Rey. 21:1–18; 23:26, 27; 24:3, 4; 2 Crón. 33:1–9
- aSal. 69:20; Isa. 51:19; Jer. 13:14; 21:7
- bNah. 3:7
- aJer. 6:19; 8:9
- bIsa. 1:4; Jer. 7:24
- cJer. 6:12; Sof. 1:4
- dJer. 6:11; 7:16
- aSal. 1:4; Jer. 51:2
- bJer. 18:21; Os. 9:12–16
- cIsa. 9:13
- aIsa. 3:25, 26; 4:1
- bJer. 22:7
- a1 Sam. 2:5; Isa. 47:9
- bJer. 6:4; Amós 8:9
- cJer. 50:12
- dJer. 21:7
- aJob 3:1, 3; Jer. 20:14
- bJer. 1:18, 19; 15:20; 20:7, 8
- cEx. 22:25; Lev. 25:36, 37; Dt. 23:19
- aSal. 138:3; Isa. 41:10
- bJer. 21:2; 37:3; 38:14; 42:2
- aJer. 28:14
- aSal. 44:12; Isa. 52:3
- bJer. 17:3; 20:5
- aDt. 28:36, 64; Jer. 16:13
- bDt. 32:22; Sal. 21:9; Jer. 17:4
- aJer. 11:20; 12:3
- bSal. 44:22; 69:7–9; Jer. 20:8
- aJob 23:12; Sal. 119:103
- bEzq. 3:3
- cJer. 14:9
- aSal. 1:1; Jer. 16:8; 2 Cor. 6:17
- bSal. 102:7; Jer. 13:17; Lam. 3:28; Ezq. 3:24, 25
- cJer. 6:11
- aJob 34:6; Jer. 30:12, 15; Miq. 1:9
- bJob 6:15, 20; Jer. 14:3
- aJer. 4:1; Zac. 3:7
- b1 Rey. 17:1; Jer. 15:1; 35:19
- cJer. 6:29; Ezq. 22:26; 44:23
- aJer. 1:18, 19; Ezq. 3:9
- bSal. 46:7; Isa. 41:10; Jer. 1:8, 19; 15:15; 20:11
- aSal. 37:40; Isa. 49:25; Jer. 20:13; 39:11, 12
- bGn. 48:16; Isa. 49:26; 60:16; Jer. 31:11; 50:34
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