Logos Bible Study

Isaías 5–6

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Parábola de la viña

Cantaré ahora a mi amado,

El canto de mi amado acerca de Su viña.

Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina1a.

La cavó por todas partes, quitó sus piedras,

Y la plantó de vides escogidas1a.

Edificó una torre en medio de ella,

Y también excavó en ella un lagar2.

Esperaba que produjera uvas buenas,

Pero solo produjo uvas silvestres3b.

Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá,

Juzguen entre Mí y Mi viñaa.

¿Qué más se puede hacer por Mi viña,

Que1 Yo no haya hecho en ellaa?

¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas,

Produjo uvas silvestres2?

Ahora pues, dejen que les diga

Lo que Yo he de hacer a Mi viña: «Quitaré su valladoa y será consumida;

Derribaré su murob y será pisoteadac.

»Y haré que quede desoladaa.

No será podada ni labrada,

Y crecerán zarzas y espinos.

También mandaré a las nubes que no derramen1 lluvia sobre ellab».

Ciertamente, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel,

Y los hombres de Judá Su plantío deliciosoa.

Él esperaba equidad, pero hubo derramamiento de sangreb;

Justicia, pero hubo clamor.

Ayes contra los impíos

¡Ay de los que juntan casa con casa,

Y añaden campo a campo

Hasta que no queda sitio alguno,

Para así habitar ustedes solos en medio de la tierraa!

A mis oídos el Señor de los ejércitos ha jurado: «Ciertamente muchas casasa serán desoladasb,

Grandes y hermosas, pero sin moradores.

»Porque cuatro hectáreas (2 acres) de viña producirán solo 22 litros de vinoa,

Y 220 litros de semilla producirán solo 22 litros de granob».

¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebidaa,

De los que trasnochan para que el vino los encienda!

En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vinoa,

Pero no contemplan las obras del Señor,

Ni ven la obra de Sus manosb.

Por eso va cautivo Mi pueblo por falta de discernimientoa.

Sus notables están muertos de hambre1b

Y su multitud reseca de sed.

Por tanto, el Seol1 ha ensanchado su garganta2a y ha abierto sin medida su boca.

Y a él desciende el esplendor de Jerusalén3, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella.

El hombre común será humillado y el hombre de importancia abatido,

Y los ojos de los altivos serán abatidosa.

Pero el Señor de los ejércitosa será exaltado por Su juiciob,

Y el Dios santo se mostrará santo por Su justiciac.

Entonces pastarán los corderos como en praderas propiasa,

Y en los lugares desolados de los ricos1, extranjeros comerán.

¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad1

Y el pecado como con coyundas de carretasa!

Los que dicen: «Que se dé prisa, que apresure Su obra, para que la veamos;

Que se acerque y venga el propósito del Santo de Israel,

Para que lo sepamosa».

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mala,

Que tienen1 las tinieblas por luz y la luz por tinieblasb,

Que tienen1 lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!

¡Ay de los sabios a sus propios ojos

E inteligentes ante sí mismosa!

¡Ay de los héroes para beber vino

Y valientes para mezclar bebidasa,

Que justifican al impío por sobornoa

Y quitan al justo su derecho1b!

Por tanto, como la lengua de fuego consume el rastrojoa,

Y la hierba seca cae ante la llama,

Su raízb como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida.1c

Porque desecharon la ley del Señor de los ejércitos,

Y despreciaron la palabra del Santo de Israeld.

Por esta causa se ha encendido la ira del Señor contra Su puebloa,

Y ha extendido Su mano contra ellos y los ha herido.

Los montes temblaronb y sus cadáveres yacen1 como desecho en medio de las callesc.

Con todo esto, no se ha agotado2 Su irad,

Y aún está extendida Su manoe.

Alzará estandartea a la nación lejana1,

Y le silbaráb desde los confines de la tierrac,

Y vendrá muy pronto, con rapidezd.

En ella nadie está cansado ni nadie se tambaleaa,

Ninguno dormita ni duerme.

A ninguno se le ha desatado el cinturón de la cinturab,

Ni se le ha roto la correa de su sandalia.

Sus flechas1 están afiladas y todos sus arcos entesadosa.

Los cascos de sus caballos son2 como pedernal y las3 ruedas de sus carros como torbellinob.

Su rugido es como de leona, ruge como leoncillosa.

Gruñe y atrapa la presab,

Y se la lleva sin que nadie la librec.

En aquel día gruñirá sobre ella como el bramido del mara.

Si se mira hacia la tierra, hay tinieblas y angustia;

Aun la luz es oscurecida por sus nubesb.

Visión de Isaías

En el año de la muerte del rey Uzíasa vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublimeb, y la orla de Su manto llenaba el templo.

Por encima de Él había1 serafines. Cada uno tenía seis alasa: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.

Y el uno al otro daba voces, diciendo1:

«Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitosa,

Llena está toda la tierra de2 Su gloriab».

Y se estremecieron los cimientos1 de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humoa.

Entonces dije:

«¡Ay de mí! Porque perdido estoya,

Pues soy hombre de labios inmundosb

Y en medio de un pueblo de labios inmundos habitoc,

Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitosd».

Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altara con las tenazas.

Con él tocó mi boca, y me dijo: «Esto ha tocado tus labiosa, y es quitada tu iniquidad y perdonado1 tu pecadob».

Y oí la voz del Señora que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». «Aquí estoy; envíame a míb», le respondí.

Y Él dijo:

«Ve, y dile a este pueblo:

“Escuchen bien, pero no entiendan;

Miren bien, pero no comprendana”.

»Haz insensible1a el corazón de este pueblo,

Endurece2 sus oídos,

Y nubla3 sus ojos,

No sea que vea con sus ojos,

Y oiga con sus oídosb,

Y entienda con su corazón,

Y se arrepienta y sea curadoc».

Entonces dije:

«¿Hasta cuándo, Señora?».

Y Él respondió:

«Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes,

Las casas sin gente,

Y la tierra completamente desoladab;

Hasta que el Señor haya alejado a los hombresa,

Y sean muchos los lugares abandonados1 en medio de la tierrab.

»Pero aún quedará una décima parte en ella,

Y esta volverá a ser consumida

Como el roble o la encina,

Cuyo tronco1 permanece cuando es cortadoa:

La simiente santab será su tronco1».

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Footnotes

  1. 1 en un cuerno, hijo de grosura.
  2. 1 una uva de rojo brillante.
  3. 2O depósito de vino.
  4. 3O malas.
  5. 1 y.
  6. 2O malas.
  7. 1 no lluevan.
  8. 1 su gloria son hombres hambrientos.
  9. 1 región de los muertos.
  10. 2O apetito.
  11. 3 su esplendor.
  12. 1 engordados.
  13. 1O vanidad.
  14. 1 ponen.
  15. 1 justicia.
  16. 1 ascenderá.
  17. 1 eran.
  18. 2 no se ha apartado.
  19. 1Probablemente, Asiria; las naciones.
  20. 1 La cual, sus flechas.
  21. 2 son considerados.
  22. 3 sus.
  23. 1 estaban de pie.
  24. 1 y decía.
  25. 2 la plenitud de toda la tierra es.
  26. 1 los encajes de la puerta.
  27. 1 expiado.
  28. 1 Engruesa.
  29. 2 haz pesados.
  30. 3 embadurna.
  31. 1O y el abandono sea grande.
  32. 1O tocón.

Cross references

  1. aSal. 80:8; Jer. 12:10; Mat. 21:33; Mar. 12:1; Luc. 20:9
  2. aJer. 2:21
  3. bMat. 21:19; Mar. 11:13; Luc. 13:6
  4. aMat. 21:40
  5. a2 Crón. 36:16; Jer. 2:5; 7:25, 26; Miq. 6:3; Mat. 23:37
  6. aSal. 89:40
  7. bSal. 80:12
  8. cIsa. 10:6; 28:18; Lam. 1:15; Luc. 21:24; Apoc. 11:2
  9. a2 Crón. 36:19–21; Isa. 7:19–25; 24:1, 3; Jer. 25:11
  10. b1 Rey. 8:35; 17:1; Jer. 14:1–22
  11. aSal. 80:8–11
  12. bIsa. 3:14, 15; 30:12; 59:13
  13. aJer. 22:13–17; Miq. 2:2; Hab. 2:9–12
  14. aIsa. 6:11, 12
  15. bMat. 23:38
  16. aLev. 26:26; Isa. 7:23; Hag. 1:6; 2:16
  17. bEzq. 45:11
  18. aPrv. 23:29, 30; Ecl. 10:16, 17; Isa. 5:22; 22:13; 28:1, 3, 7, 8
  19. aAmós 6:5, 6
  20. bJob 34:27; Sal. 28:5
  21. aIsa. 1:3; 27:11; Os. 4:6
  22. bIsa. 3:3
  23. aPrv. 30:16; Hab. 2:5
  24. aIsa. 2:11; 10:33
  25. aIsa. 8:13; 29:23; 1 Ped. 3:15
  26. bIsa. 2:11, 17; 33:5, 10
  27. cIsa. 28:17; 30:18; 61:8
  28. aIsa. 7:25; Miq. 2:12; Sof. 2:6
  29. aIsa. 59:4–8; Jer. 23:10–14
  30. aEzq. 12:22; 2 Ped. 3:4
  31. aPrv. 17:15; Amós 5:7
  32. bJob 17:12; Mat. 6:22, 23; Luc. 11:34, 35
  33. aPrv. 3:7; Rom. 12:16; 1 Cor. 3:18–20
  34. aPrv. 23:20; Isa. 5:11; 56:12; Hab. 2:15
  35. aEx. 23:8; Isa. 1:23; 10:1, 2; Miq. 3:11; 7:3
  36. bSal. 94:21; Sant. 5:6
  37. aIsa. 9:18, 19; Joel 2:5
  38. bJob 18:16
  39. cOs. 5:12
  40. dIsa. 8:6; 30:9, 12; Hech. 13:41
  41. a2 Rey. 22:13, 17; Isa. 66:15
  42. bSal. 18:7; Isa. 64:3; Jer. 4:24; Nah. 1:5
  43. c2 Rey. 9:37; Isa. 14:19; Jer. 16:4
  44. dIsa. 9:12, 17, 21; 10:4; Jer. 4:8; Dan. 9:16
  45. eEx. 7:19; Isa. 23:11
  46. aIsa. 13:2, 3
  47. bIsa. 7:18; Zac. 10:8
  48. cDt. 28:49
  49. dIsa. 13:4, 5
  50. aJoel 2:7, 8
  51. bJob 12:18
  52. aSal. 7:12, 13; 45:5; Isa. 13:18
  53. bIsa. 21:1; Jer. 4:13
  54. aJer. 51:38; Sof. 3:3; Zac. 11:3
  55. bIsa. 10:6; 49:24, 25; Miq. 5:8
  56. cIsa. 42:22
  57. aIsa. 17:12; Jer. 6:23; Luc. 21:25
  58. bIsa. 8:22; Jer. 5:23–28; Joel 2:10; Luc. 21:25, 26
  59. a2 Rey. 15:7; 2 Crón. 26:23; Isa. 1:1
  60. bJuan 12:41; Apoc. 4:2, 3; 20:11
  61. aApoc. 4:8
  62. aApoc. 4:8
  63. bNúm. 14:21; Sal. 72:19
  64. aApoc. 15:8
  65. aEx. 33:20; Luc. 5:8
  66. bEx. 6:12, 30
  67. cIsa. 59:3; Jer. 9:3–8
  68. dJer. 51:57
  69. aApoc. 8:3
  70. aJer. 1:9; Dan. 10:16
  71. bIsa. 40:2; 53:5, 6, 11; 1 Jn. 1:7
  72. aEzq. 10:5; Hech. 9:4
  73. bHech. 26:19
  74. aIsa. 43:8; Mat. 13:14; Mar. 4:12; Luc. 8:10; Juan 12:40; Hech. 28:26; Rom. 11:8
  75. aDt. 31:20; 32:15
  76. bJer. 5:21
  77. cMat. 13:15
  78. aSal. 79:5
  79. bLev. 26:31; Isa. 1:7; 3:8, 26
  80. aDt. 28:64
  81. bJer. 4:29
  82. aJob 14:7
  83. bDt. 7:6; Esd. 9:2