Isaías 23–25
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- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Profecía sobre2Tiro
«Giman, naves de Tarsisc,
Porque Tiro ha sido destruida, sin casas y sin puerto3d.
Desde la tierra de Chipre4e les ha sido revelado.
»Callena, moradores de la costa,
Mercaderes de Sidón.
Tus mensajeros cruzaron el mar1,
Y estuvieron en muchas aguas.
Sus ingresos eran el grano del Nilo1a y la cosecha del Ríob,
Y ella era el mercado de las nacionesc.
»Avergüénzate, Sidóna,
Porque habla el mar, la fortaleza del mar, y dice:
“No he estado de parto, ni he dado a luz,
No he educado jóvenes, ni he criado vírgenes”.
»Cuando la noticia llegue a Egipto,
Se angustiarána por las nuevas de Tiro.
»Pasen a Tarsisa;
Giman, moradores de la costa.
»¿Es esta su ciudad divertidaa
Cuyos días se remontan a la antigüedad,
Cuyos pies la llevaban a establecerse en lugares distantes1?
»¿Quién ha planeado esto contra Tiro, la que concedía coronasa,
Cuyos mercaderes eran príncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?
»El Señora de los ejércitos lo ha planeado para abatirb el orgullo de toda hermosura,
Para humillar a todos los nobles de la tierrac.
»Inunda1 tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis,
Ya no hay más restricción2.
»El Señor ha extendido Su mano sobre el mara,
Ha hecho temblar los reinosb.
Ha dado orden respecto a Canaán para que destruyan sus fortalezasc.
»Él ha dicho: “No te divertirás mása,
Virgen oprimida, hija de Sidón.
Aun allí no hallarás descanso”.
»Miren la tierra de los caldeos: Este pueblo no existía; Asiriaa lo designó para moradores del desiertob. Ellos levantaron sus torres de sitio, despojaron sus palacios y la convirtieron en ruinasc.
Giman, naves de Tarsisa,
Porque ha sido destruida su fortaleza.
Y acontecerá en aquel día que Tiro será olvidada por setenta años, como los días de un reya. Después de los setenta años le sucederá a Tiro como en la canción de la ramera:
“Toma la lira, anda por la ciudad,
Oh ramera olvidada.
Tañe hábilmente las cuerdas, canta muchas canciones,
Para que seas recordada”».
Y sucederá que después de los setenta añosa, el Señor visitará a Tiro. Entonces ella regresará a su paga de ramera y se prostituiráb con todos los reinos sobre1 la superficie de la tierra.
Pero sus gananciasa y su paga de ramera serán consagradas al Señorb. No serán almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegará a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aquellos que habiten en la presencia del Señor.
Juicio de Dios contra las naciones
Miren, el Señor arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantesa.
Le sucederá tanto al pueblo como al sacerdote, al siervo como a su amo, a la doncella como a su ama, al comprador como al vendedor, al que presta como al que toma prestado, al acreedor como al deudora.
La tierra será totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el Señor ha dicho esta palabra.
De duelo y marchitada está la tierraa, el mundo desfallece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierrab.
También la tierra es profanada por1 sus habitantesa, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eternob.
Por eso, una maldicióna devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierrab, y pocos hombres quedan en ella.
El vino nuevo está de dueloa,
Desfallece la vid,
Suspiran todos los de alegre corazón.
Cesa el júbilo de los panderos,
Se acaba el alboroto de los que se divierten,
Cesa el júbilo de la liraa.
No beben vino con canción.
El licora es amargob a los que lo beben.
Derribada está la ciudada del caos,
Toda casa está cerrada para que no entre nadieb.
Hay clamora en las calles por falta de vino,
Toda alegría se convierte en tinieblas1,
Desterrado está el júbilo de la tierrab.
Desolación queda en la ciudad,
Y su puerta está hecha pedazos, en ruinasa.
Porque así será en medio de la tierra, entre los pueblos,
Como cuando se varea el olivoa,
Como en los rebuscos cuando se acaba la vendimia.
Ellos alzan sus voces, gritan de júbilo.
Desde el occidente1 dan voces por la majestad del Señora.
Por tanto, glorifiquena al Señor en el oriente1,
El nombre del Señor, Dios de Israelb,
Desde los confines de la tierra oímos cánticosa: «Gloria al Justob».
Pero yo digo: «¡Pobre de1 mí! ¡Pobre de1 mí! ¡Ay de míc!
Los traidores obran con perfidia,
Con mucha perfidia obran los traidoresd».
Terror, foso y lazo
Te asedian1, oh morador de la tierraa.
Entonces sucederá que el que huya del ruido del terror, caerá en el foso,
Y el que salga1 del foso, será atrapado en el lazo.
Porque las ventanas de arriba2 están abiertasa, y los cimientos de la tierra se estremecenb.
Se hace pedazos la tierra,
Con violencia tiembla la tierra.
Se tambalea, oscila la tierra como un ebrioa,
Se balancea como una choza,
Pues pesa sobre ella su transgresiónb,
Y caerá, y no volverá a levantarsec.
Y sucederá en aquel día,
Que el Señor castigará1a al ejército celestial en las alturas,
Y a los reyes de la tierra en la tierrab.
Y serán agrupados en montón
Como prisioneros en un calabozo1a;
Serán encerrados en la cárcel,
Y después de muchos días serán castigados2b.
Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzaráa
Porque el Señor de los ejércitos reinará en el monte Sión y en Jerusalénb,
Y delante de Sus ancianos estará Su gloria.
Cántico de alabanza por el favor de Dios
Oh Señor, Tú eres mi Diosa;
Te ensalzaré, daré alabanzas a Tu nombre,
Porque has hecho maravillasb,
Designiosc concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
Porque has convertido la ciudad en un montón de escombros,
La ciudad fortificada, en una ruinaa.
El palacio de extranjeros ya no es ciudad,
Nunca será reedificadob.
Por eso te glorificará un pueblo fuertea,
Ciudades de crueles naciones te reverenciaránb.
Porque Tú has sido baluarte para el desvalido,
Baluarte para el necesitado en su angustiaa,
Refugio contra la tormenta, sombra contra el calorb.
Pues el aliento de los crueles
Es como turbión contra el muroc.
Como calor durante la sequía, Tú aquietas el estruendoa de los extranjeros.
Como el calor a la sombra de una nube, es acallado1 el cántico de los tiranos.
El Señor de los ejércitos preparará en este montea para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos1b,
Un banquete de vino añejo2, pedazos escogidos con tuétano3,
Y vino añejo2 refinado.
Y destruirá en este monte la1 coberturaa que cubre todos los pueblos,
El velo que está extendido2 sobre todas las naciones.
Él destruirá1 la muerte para siemprea.
El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostrosb,
Y quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierrac,
Porque el Señor ha hablado.
Y en aquel día se dirá: «Este es nuestro Diosa a quien hemos esperadob para que nos salvarac.
Este es el Señor a quien hemos esperado;
Regocijémonos y alegrémonos en su salvaciónd».
Porque la mano del Señor reposará en este monte,
Y Moaba será pisoteado en su sitio
Como es pisoteada la paja en el agua del muladar.
Y en medio de él, Moab extenderá sus manosa
Como el nadador extiende sus manos para nadar,
Pero el Señor abatiráb su arrogancia y1 la destreza de sus manos.
Y derribará las fortalezas inconmovibles1 de tus murallas,
Las humillará y las echará por tierra, hasta el polvoa.
Notas al pie
- aO Profecía.
- 1O Carga de.
- c entrada.
- d Quittim.
- aAsí en los ; en el , que pasando el mar, te abastecían.
- 1 Shijor.
- a peregrinar lejos.
- c Pasa sobre.
- 1Quizás: ceñidor, o puerto.
- a Quittim.
- b del mundo sobre.
- b bajo.
- a se oscurece.
- a mar.
- a la región de la luz.
- bO islas.
- b Destrucción para.
- 1 Destrucción para.
- d están sobre ti.
- a sube de en medio.
- 1 de lo alto; el cielo.
- b se agrieta la tierra.
- c visitará.
- a visitados.
- a humillado.
- a banquete de enjundia; de abundancia.
- b vino en su sedimento.
- 2 trozos de enjundia.
- 3 vino en su sedimento.
- 2 tragará la faz de la.
- a tejido.
- 2 tragará.
- a YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1 con.
- 1 del baluarte.
Referencias cruzadas
- 2Ezq. 26:1–28:19
- 2Jos. 19:29; 1 Rey. 5:1; Jer. 25:22; 47:4; Amós 1:9; Zac. 9:2–4
- bGn. 10:4; 1 Rey. 10:22; Isa. 2:16
- 3Isa. 24:10
- 4Gn. 10:4; Isa. 23:12; Ezq. 27:6
- eIsa. 47:5
- 1Jos. 13:3; 1 Crón. 13:5; Jer. 2:18
- aIsa. 19:7–9
- bEzq. 27:3–23
- cGn. 10:15, 19; Jos. 11:8; Jue. 10:6; Jer. 25:22; 27:3; 47:4; Ezq. 28:21, 22
- aEx. 15:14–16; Jos. 2:9–11
- aIsa. 23:1
- aIsa. 22:2; 32:13
- 1Ezq. 28:2
- aIsa. 2:11; 13:11
- aJob 40:11, 12; Dan. 4:37
- bIsa. 5:13; 9:15
- 2Ex. 14:21; Isa. 14:26; 19:5; 50:2
- aIsa. 13:13
- bIsa. 25:2; Zac. 9:3, 4
- cEzq. 26:13, 14; Apoc. 18:22
- 1Isa. 23:1
- bIsa. 10:5
- aIsa. 13:21; 18:6
- bIsa. 10:7
- cIsa. 2:16; Ezq. 27:25, 26
- aJer. 25:11, 22
- aIsa. 23:15
- aEzq. 16:25–29; Nah. 3:4
- 1Sal. 72:10, 11; Isa. 60:5–9; Miq. 4:13
- aEx. 28:36; Zac. 14:20
- bIsa. 2:19; 13:13; 24:19, 20; 30:32; 33:9
- aLev. 25:36, 37; Dt. 23:19, 20
- aIsa. 33:9
- aIsa. 2:12; 24:21
- 1Gn. 3:17; Núm. 35:33; Isa. 9:17; 10:6
- aIsa. 33:8
- bJos. 23:15; Isa. 34:5; 43:28; Zac. 5:3, 4
- aIsa. 1:31; 5:24; 9:19
- bIsa. 16:10; Joel 1:10, 12
- aIsa. 5:12, 14; Ezq. 26:13; Os. 2:11; Apoc. 18:22
- aIsa. 5:11, 22
- aIsa. 5:20
- bIsa. 34:11
- aIsa. 23:1
- bJer. 14:2; 46:12
- 1Isa. 16:10; 32:13
- bIsa. 14:31; 45:2
- aIsa. 17:6; 27:12
- 1Isa. 12:6; 48:20; 52:8; 54:1
- aIsa. 25:3
- 1Mal. 1:1
- 2Isa. 11:11; 42:4, 10, 12; 49:1; 51:5; 60:9; 66:19
- cIsa. 11:12; 42:10
- aIsa. 28:5; 60:21
- 1Lev. 26:39
- cIsa. 21:2; 33:1; Jer. 3:20; 5:11
- 1Jer. 48:43; Amós 5:19
- 2Gn. 7:11
- aSal. 18:7; 46:2; Isa. 2:19, 21; 13:13
- 1Núm. 16:31, 32; Dt. 11:6; Isa. 24:1
- aIsa. 19:14; 24:1; 28:7
- aIsa. 1:28; 43:27; 66:24
- bDan. 11:19; Amós 8:14
- 1Isa. 10:12; 13:11
- aSal. 76:12
- b foso.
- 1Isa. 10:4; 42:22
- 2Ezq. 38:8; Zac. 9:11, 12
- bIsa. 13:10; 60:19, 20; Zac. 14:6, 7; Apoc. 21:23; 22:5
- aMiq. 4:7; Heb. 12:22
- bEx. 15:2; Sal. 118:28; Isa. 7:13; 49:4, 5; 61:10
- aSal. 40:5; 98:1
- bEf. 1:11
- cIsa. 17:1, 3; 25:12; 26:5; 27:10; 32:19
- aIsa. 13:22; 32:14; 34:13
- bIsa. 24:15
- aIsa. 13:11
- bIsa. 14:32; 17:10; 27:5; 33:16
- aIsa. 4:6; 32:2
- bIsa. 29:5, 20; 49:25
- cJer. 51:54–56
- 1Isa. 2:2–4; 56:7
- 1Isa. 1:19
- 12 Cor. 3:15, 16; Ef. 4:18
- 1Os. 13:14; 1 Cor. 15:54
- bIsa. 30:19; 35:10; 51:11; 65:19; Apoc. 7:17; 21:4
- cSal. 69:9; 89:50, 51; Isa. 51:7; 54:4; Mat. 5:11; 1 Ped. 4:14
- aIsa. 35:2; 40:9; 52:10
- bIsa. 8:17; 30:18; 33:2
- cIsa. 33:22; 35:4; 49:25, 26; 60:16
- dSal. 20:5; Isa. 35:1, 2, 10; 65:18; 66:10
- aIsa. 16:14; Jer. 48:1–47; Ezq. 25:8–11; Amós 2:1–3; Sof. 2:9
- aIsa. 5:25; 14:26
- bJob 40:11; Isa. 2:10–12, 15–17; 16:6, 14
- aIsa. 15:1; 25:2; 26:5
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