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Hechos de los Apóstoles 23–25

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Entonces Pablo, mirando fijamente al Concilio1a, dijo: «Hermanos2b, hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia3c».

Y el sumo sacerdote Ananíasa ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearanb en la boca.

Entonces Pablo le dijo: «¡Dios lo golpeará a usted, pared blanqueadaa! ¿Se sienta usted para juzgarme conforme a la ley, y viola la ley ordenando que me golpeenb?»

Los que estaban allí observando, dijeron: «¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?»

Y Pablo dijo: «No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: “No hablarás mal de una de las autoridades de tu puebloa”».

Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseosa, alzó la voz en el Conciliob: «Hermanos1c, yo soy fariseod, hijo de fariseos. Se me juzga a causa de la esperanza de2 la resurrección de los muertose»

Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.

Porque los saduceos dicen que no hay resurreccióna, ni ángel, ni espíritu, pero los fariseos creen todo esto.

Se produjo entonces un gran alboroto. Y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseosa, discutían enérgicamente, diciendo: «No encontramos nada malo en este hombreb; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha habladoc?»

Al surgir un gran altercado, el comandante1 tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartela.

A la noche siguiente el Señor se le apareció a Pablo y le dijoa: «Ten ánimob, porque como has testificado fielmentec de Mi causa en Jerusalénd, así has de testificar también en Roma».

Conspiración de los judíos contra Pablo

Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración1a y se comprometieron bajo juramento2, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablob.

Los que tramaron este plan eran más de cuarenta hombres,

los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: «Nos hemos comprometido bajo solemne juramento1 a no probar nada hasta que hayamos matado a Pabloa.

»Ahora pues, ustedes y1 el Concilioa, avisen al comandante para que lo haga comparecer2 ante ustedes, como si quisieran hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso. Nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue»

Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró1 al cuartela y dio aviso a Pablo.

Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: «Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle»

Él entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: «Pablo, el presoa, me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte»

El comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que informarme?»

Y el joven respondió: «Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirle que mañana lleve a Pablo al Concilioa con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre élb.

»Pero no les preste atención1, porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento2 a no comer ni beber hasta que lo hayan matadoa, esperan emboscadosb. Ellos ya están listos esperando promesa de parte suya3»

Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: «No digas a nadie que me has informado de estas cosas»

Y llamando a dos de los centuriones, dijo: «Preparen 200 soldados para las nueve de la noche, con1 setenta jinetes y 200 lanceros2, para que vayan a Cesareaa»

Debían preparar también cabalgaduras para Pablo y llevarlo a salvo al gobernador Félixa.

Carta de Claudio Lisias a Félix

También el comandante escribió una carta en estos términos:

«Claudio Lisias, al excelentísimoa gobernador Félix: Saludb.

Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romanoa, fui con las tropas y lo rescatéb.

Queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su Concilioa

y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su leya, pero no de ningún1 cargo que mereciera muerte o prisión2b.

Cuando se me informó de que había un plana en contra del hombre, se lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadoresb que presenten los cargos1 contra él delante de usted2».

Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris.

Al día siguiente regresaron al cuartela dejando que los de a caballob siguieran con él,

los cuales, después de llegar a Cesareaa y de entregar la carta al gobernadorb, le presentaron también a Pablo.

Cuando el gobernador leyó la carta, preguntó de qué provinciaa era Pablo. Y al enterarse de que era de Ciliciab,

dijo: «Te oiré cuando estén presentes también tus acusadoresa». Y mandó que lo guardaranb en el Pretorio1 de Herodes.

Los judíos acusan a Pablo ante Félix

Cinco días más tardea el sumo sacerdote Ananíasb descendió a Cesarea con algunos ancianos y con un abogado1 llamado Tértulo; y2 presentaron al gobernadorc sus cargos3 contra Pablo.

Después que llamaron a Pablo1, Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador: «Ya que por usted hemos obtenido mucha paz, y que por providencia suya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación,

nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félixa.

»Pero para no molestarle más, le suplico que, con su habitual bondad, nos conceda una breve audiencia1.

»Pues hemos descubierto1 que este hombre es verdaderamente una plaga2, y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero, y es líder de la sectaa de los nazarenos.

»Hasta trató de profanar el temploa. Entonces1 lo arrestamos y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley.

»Pero interviniendo el comandante Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos,

mandando a sus acusadores que vinieran a usted. Si usted mismo lo interroga sobre todo lo que he dicho1, podrá confirmar las cosas de que lo acusamos».

Los judíos se unieron también a la acusación1a, asegurando que, efectivamente, así era todo.

Defensa de Pablo

Después que el gobernadora le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió: «Sabiendo que por muchos años usted ha sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa,

puesto que usted puede comprobar el hecho de que no hace más de doce díasa que subí a Jerusalén a adorar.

»Y ni en el temploa, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto1b.

»Ni tampoco pueden probar de lo que ahora me acusana.

»Pero esto admito ante usted, que según el Caminoa que ellos llaman sectab, yo sirvo al Dios de nuestros padres1c, creyendo todo lo que es conforme a la ley y lo que está escrito en los profetasd;

teniendo la misma esperanza en Dios que estos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos1a.

»Por esto, yo también me esfuerzo por conservar1 siempre una conciencia irreprensible delante de Diosa y delante de los hombres.

»Después de varios añosa, he venido para traer limosnas1b a mi nación y a presentar ofrendas.

»En esto estaba cuando me encontraron en el templo, después de haberme purificadoa, no con multitud ni con alborotob. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia1c,

y que deberían haberse presentado aquí ante usted y acusarmea si tuvieran algo contra mí.

»O si no, que estos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el Concilio1a,

a no ser por esta sola declaración1 que hice en voz alta mientras estaba entre ellos: “Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante ustedesa”».

Entonces Félix, que conocía con bastante exactitud acerca del Caminoa, dejó el fallo para después, diciendo1: «Cuando venga2 el comandante Lisias decidiré el caso de ustedes»

Y dio órdenes al centurión de que tuviera a Pablo1 bajo custodiaa, pero con alguna medida de libertadb, y que no impidiera a ninguno de sus amigos2 que lo sirvieranc.

Pablo preso por dos años en Cesarea

Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer1, que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesúsa.

Al disertar Pablo1 sobre la justiciaa, el dominio propiob y el juicio venideroc, Félix, atemorizado dijo2: «Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar»

Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dineroa. Por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él.

Pero transcurridos dos años, Porcio Festoa llegó como sucesor de Félix1, y deseando hacer un favor a los judíosb, Félix dejó preso a Pabloc.

Pablo ante Festo

Festo, entonces, tres días después de haber llegado a la provinciaa, subió a Jerusalén desde Cesareab.

Y los principales sacerdotes y los judíos más influyentes le presentaron acusaciones contra Pabloa, e insistían con Festo1,

pidiéndole, el favor1 de que hiciera traer a Pablo a Jerusalén2, preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarloa en el camino.

Pero Festo respondióa que Pablo estaba bajo custodiab en Cesareac, y que en breve él mismo saldría para allá.

Por tanto dijo*: «Que los más influyentes de ustedes vayan allá1 conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen»

Pablo apela a César

Después de haberse quedado no más de ocho o diez días entre ellos, descendió a Cesareaa, y al día siguiente se sentó en el tribunalb y ordenó que trajeran a Pablo.

Cuando este llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusacionesa que no podían probarb,

mientras Pablo decía en defensa propia: «No he cometido ningún delito, ni contra la ley de los judíos, ni contra el temploa, ni contra César»

Pero Festo, queriendo hacer un favor a los judíosa, respondió a Pablo, y dijo: «¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén y a ser juzgado delante de mí por estas acusacionesb?».

Entonces Pablo respondió: «Ante el tribunal…

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Footnotes

  1. 1O al Sanedrín.
  2. 2 Varones hermanos.
  3. 3O me he conducido como un buen ciudadano.
  4. 1 Varones hermanos.
  5. 2 y.
  6. 1 quiliarca; oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del
  7. 1O formaron un tumulto.
  8. 2O maldición.
  9. 1O maldición.
  10. 1 con.
  11. 2 bajar.
  12. 1O habiendo estado presente con ellos, y entró.
  13. 1 no te dejes persuadir por ellos.
  14. 2O maldición.
  15. 3I.e. de mandar a Pablo.
  16. 1 y.
  17. 2O arqueros, u honderos.
  18. 1 no teniendo.
  19. 2 cadenas.
  20. 1 que hablen.
  21. 2Algunos agregan: Que lo pases bien.
  22. 1I.e. la residencia oficial del gobernador.
  23. 1 orador.
  24. 2 los cuales.
  25. 3O su caso, o su evidencia.
  26. 1 él.
  27. 1 oigas brevemente.
  28. 1 encontrado.
  29. 2O una peste.
  30. 1 pero también.
  31. 1 todos estos asuntos.
  32. 1O en el ataque.
  33. 1 un ataque por una turba.
  34. 1 al dios ancestral.
  35. 1O injustos.
  36. 1 yo mismo practico.
  37. 1O hacer obras de caridad.
  38. 1I.e. provincia occidental de Asia Menor.
  39. 1O Sanedrín.
  40. 1 voz.
  41. 1 los aplazó, diciendo.
  42. 2 descienda.
  43. 1 él.
  44. 2 de los suyos.
  45. 1 su propia mujer.
  46. 1 él.
  47. 2 respondió.
  48. 1 Félix recibió como sucesor a Porcio Festo.
  49. 1 a él.
  50. 1O una concesión.
  51. 2 enviara por él a Jerusalén.
  52. 1 desciendan.

Cross references

  1. aHech. 22:30; 23:6, 15, 20, 28
  2. bHech. 22:5
  3. cHech. 24:16; 2Cor. 1:12; 2Tim. 1:3
  4. aHech. 24:1
  5. bJuan 18:22
  6. aMat. 23:27
  7. bLev. 19:15; Dt. 25:2; Juan 7:51
  8. aEx. 22:28
  9. aMat. 3:7; 22:23
  10. bHech. 22:30; 23:1, 15, 20, 28
  11. cHech. 22:5
  12. dHech. 26:5; Fil. 3:5
  13. eHech. 24:15, 21; 26:8
  14. aMat. 22:23; Mar. 12:18; Luc. 20:27
  15. aMar. 2:16; Luc. 5:30
  16. bHech. 23:29
  17. cJuan 12:29; Hech. 22:6 y
  18. aHech. 21:34; 23:16, 32
  19. aHech. 18:9
  20. bMat. 9:2
  21. cLuc. 16:28; Hech. 28:23
  22. dHech. 19:21
  23. aHech. 9:23; 23:30; 1Tes. 2:16
  24. bHech. 23:14, 21
  25. aHech. 23:12, 21
  26. aHech. 22:30; 23:1, 6, 20, 28
  27. aHech. 21:34; 23:10, 32
  28. aEf. 3:1
  29. aHech. 22:30; 23:1, 6, 15, 28
  30. bHech. 23:14, 15
  31. aHech. 23:12, 14
  32. bLuc. 11:54
  33. aHech. 8:40; 23:33
  34. aHech. 23:26, 33; 24:1, 3, 10; 25:14
  35. aLuc. 1:3; Hech. 24:3; 26:25
  36. bHech. 15:23
  37. aHech. 22:25–29
  38. bHech. 21:32, 33
  39. aHech. 22:30; 23:1, 10
  40. aHech. 18:15; 25:19
  41. bHech. 23:9; 25:25; 26:31; 28:18
  42. aHech. 9:24; 23:12, 20, 21
  43. bHech. 23:35; 24:19; 25:16
  44. aHech. 23:10
  45. bHech. 23:23
  46. aHech. 8:40; 23:23
  47. bHech. 23:24, 26; 24:1, 3, 10; 25:14
  48. aHech. 25:1
  49. bHech. 6:9; 21:39
  50. aHech. 23:30; 24:19; 25:16
  51. bHech. 24:27
  52. aHech. 24:11
  53. bHech. 23:2
  54. cHech. 23:24
  55. aHech. 23:26; 26:25
  56. aHech. 15:5; 24:14
  57. aHech. 21:28
  58. a1Tes. 2:16
  59. aHech. 23:24
  60. aHech. 21:18, 27; 24:1
  61. aHech. 25:8
  62. bHech. 24:18
  63. aHech. 25:7
  64. aHech. 9:2; 24:22
  65. bHech. 15:5; 24:5
  66. cHech. 3:13
  67. dHech. 25:8; 26:4 y , 22, 23; 28:23
  68. aDan. 12:2; Juan 5:28, 29; 11:24; Hech. 23:6
  69. aHech. 23:1
  70. aHech. 20:31
  71. bHech. 11:29, 30; Rom. 15:25–28; 1Cor. 16:1–4; 2Cor. 8:1–4; 9:1, 2, 12; Gál. 2:10
  72. aHech. 21:26
  73. bHech. 24:12
  74. cHech. 21:27
  75. aHech. 23:30
  76. aMat. 5:22
  77. aHech. 23:6; 24:15
  78. aHech. 24:14
  79. aHech. 23:35
  80. bHech. 28:16
  81. cHech. 23:16; 27:3
  82. aHech. 20:21
  83. aTito 2:12
  84. bGál. 5:23; Tito 1:8; 2Ped. 1:6
  85. cHech. 10:42
  86. aHech. 24:17
  87. aHech. 25:1, 4, 9, 12; 26:24, 25, 32
  88. bHech. 12:3; 25:9
  89. cHech. 23:35; 25:14
  90. aHech. 23:34
  91. bHech. 8:40; 25:4, 6, 13
  92. aHech. 24:1; 25:15
  93. aHech. 9:24
  94. aHech. 25:16
  95. bHech. 24:23
  96. cHech. 8:40; 25:1, 6, 13
  97. aHech. 8:40; 25:1, 4, 13
  98. bMat. 27:19; Hech. 25:10, 17
  99. aHech. 24:5, 6
  100. bHech. 24:13
  101. aHech. 6:13; 24:12; 28:17
  102. aHech. 12:3; 24:27
  103. bHech. 25:20