Hechos de los Apóstoles 23–25
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Capitulo 23
Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio1a, dijo: Hermanos2b, hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia3c.
2Y el sumo sacerdote Ananíasa ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearanb en la boca.
3Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueadaa! ¿Te sientas tú para juzgarme conforme a la ley, y violas la ley ordenando que me golpeenb?
4Los que estaban allí observando, dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?
5Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: No hablaras mal de una de las autoridades de tu puebloa.
6Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseosa, alzó la voz en el conciliob: Hermanos1c, yo soy fariseod, hijo de fariseos; se me juzga a causa de la esperanza de2 la resurrección de los muertose.
7Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.
8Porque los saduceos dicen que no hay resurreccióna, ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto.
9Se produjo entonces un gran alboroto; y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseosa, discutían acaloradamente, diciendo: No encontramos nada malo en este hombreb; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha habladoc?
10Y al surgir un gran altercado, el comandante1 tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartela.
11A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijoa: Ten ánimob, porque como has testificado fielmentec de mi causa en Jerusalénd, así has de testificar también en Roma.
Conspiración de los judíos contra Pablo
12Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración1a y se comprometieron bajo juramento2, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablob.
13Y los que tramaron esta conjura eran más de cuarenta,
14los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nos hemos comprometido bajo solemne juramento1 a no probar nada hasta que hayamos matado a Pabloa.
15Ahora pues, vosotros y1 el concilioa, avisad al comandante para que lo haga comparecer2 ante vosotros, como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso; nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue.
16Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró1 al cuartela, y dio aviso a Pablo.
17Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle.
18El entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: Pablo, el presoa, me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte.
19Y el comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que me tienes que informar?
20Y él respondió: Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirte que mañana lleves a Pablo al concilioa con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre élb.
21Pero no les prestes atención1, porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento2 a no comer ni beber hasta que lo hayan matadoa, esperan emboscadosb; ya están listos esperando promesa de parte tuya3.
22Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: No digas a nadie que me has informado de estas cosas.
23Y llamando a dos de los centuriones, dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche1, con2 setenta jinetes y doscientos lanceros3, para que vayan a Cesareaa.
24Debían preparar también cabalgaduras para Pablo, y llevarlo a salvo al gobernador Félixa.
Carta de Claudio Lisias a Félix
25Y el comandante escribió una carta en estos términos:
Claudio Lisias, al excelentísimoa gobernador Félix: Saludb.
Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romanoa, fui con las tropas y lo rescatéb.
Y queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su concilioa
y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su leya, pero no de ningún1 cargo que mereciera muerte o prisión2b.
Cuando se me informó de que había una conjuraa en contra del hombre, te lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadoresb que presenten los cargos1 contra él delante de ti2.
31Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris.
32Y al día siguiente regresaron al cuartela dejando que los de a caballob siguieran con él,
33los cuales, después de llegar a Cesareaa y de entregar la carta al gobernadorb, le presentaron también a Pablo.
34Cuando la leyó, preguntó de qué provinciaa era; y al enterarse de que era de Ciliciab,
35dijo: Te oiré cuando estén presentes también tus acusadoresa. Y mandó que lo guardaranb en el Pretorio1 de Herodes.
Capitulo 24
Los judíos acusan a Pablo ante Félix
Cinco días más tardea el sumo sacerdote Ananíasb descendió con algunos ancianos y con un abogado1 llamado Tértulo; y2 presentaron al gobernadorc sus cargos3 contra Pablo.
2Después que llamaron a Pablo1, Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador:
Ya que por ti hemos obtenido mucha paz, y que por providencia tuya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación,
3nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félixa.
4Pero para no importunarte más, te suplico que, con tu habitual bondad, nos concedas una breve audiencia1.
5Pues hemos descubierto1 que este hombre es verdaderamente una plaga2, y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero3, y es líder de la sectaa de los nazarenos.
6Hasta trató de profanar el temploa; entonces1 lo arrestamos 2y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley.
7Pero interviniendo el comandante1 Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos,
8mandando a sus acusadores que vinieran a ti. Si tú mismo lo interrogas sobre todo lo que he dicho1, podrás confirmar las cosas de que lo acusamos.
9Los judíos se unieron también a la acusación1a, asegurando que, efectivamente, así era todo.
Defensa de Pablo
10Después que el gobernadora le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió:
Sabiendo que por muchos años tú has sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa,
11puesto que tú puedes comprobar el hecho de que no hace más de doce díasa que subí a Jerusalén a adorar.
12Y ni en el temploa, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto1b.
13Ni tampoco pueden probarte de lo que ahora me acusana.
14Pero esto admito ante ti, que según el Caminoa que ellos llaman sectab, yo sirvo al Dios de nuestros padres1c, creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetasd;
15teniendo la misma esperanza en Dios que estos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos1a.
16Por esto, yo también me esfuerzo por conservar1 siempre una conciencia irreprensible delante de Diosa y delante de los hombres.
17Y, después de varios añosa, he venido para traer limosnas1b a mi nación y a presentar ofrendas;
18haciendo lo cual me encontraron en el templo, después de haberme purificadoa, no con multitud ni con alborotob. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia1c,
19y que deberían haberse presentado aquí ante ti y acusarmea si tuvieran algo contra mí.
20O si no, que estos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el concilio1a,
21a no ser por esta sola declaración1 que hice en alta voz mientras estaba entre ellos: «Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante vosotrosa».
22Entonces Félix, conociendo con mayor exactitud acerca del Caminoa, pospuso el fallo, diciendo1: Cuando venga2 el comandante Lisias decidiré vuestro caso.
23Y dio órdenes al centurión de que guardara a Pablo1 bajo custodiaa, pero con alguna medida de libertadb, y que no impidiera a ninguno de sus amigos2 que lo sirvieranc.
Pablo preso por dos años en Cesarea
24Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer1, que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesúsa.
25Y al disertar Pablo1 sobre la justiciaa, el dominio propiob y el juicio venideroc, Félix, atemorizado dijo2: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar.
26Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dineroa; por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él.
27Pero transcurridos dos años, Porcio Festoa llegó como sucesor de Félix1, y deseando hacer un favor a los judíosb, Félix dejó preso a Pabloc.
Capitulo 25
Pablo ante Festo
Festo, entonces, tres días después de haber llegado a la provinciaa, subió a Jerusalén desde Cesareab.
2Y los principales sacerdotes y los judíos más influyentes le presentaron acusaciones contra Pabloa, e instaban a Festo1,
3pidiéndole, contra Pablo1, el favor2 de que lo hiciera traer a Jerusalén3 (preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarloa en el camino).
4Pero Festo respondióa que Pablo estaba bajo custodiab en Cesareac, y que en breve él mismo partiría para allá.
5Por tanto, dijo*, que los más influyentes de vosotros vayan allá1 conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen.
Pablo apela al César
6Después de haberse quedado no más de ocho o diez días entre ellos, descendió a Cesareaa, y al día siguiente se sentó en el tribunalb y ordenó que trajeran a Pablo.
7Cuando este llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusacionesa que no podían probarb,
8mientras Pablo decía en defensa propia: No he cometido ningún delito, ni contra la ley de los judíos, ni contra el temploa, ni contra el César.
9Pero Festo, queriendo hacer un favor a los judíosa, respondió a Pablo, y dijo: ¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén…
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Footnotes
- 1O, Sanedrín, y así en el resto del cap.
- 2, Varones hermanos
- 3O, me he conducido como un buen ciudadano
- 1, Varones hermanos
- 2, y
- 1Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
- 1O, formaron un tumulto
- 2O, maldición
- 1O, maldición
- 1, con
- 2, bajar
- 1O, habiendo estado presente con ellos, y entró
- 1, no te dejes persuadir por ellos
- 2O, maldición
- 3I.e., de mandar a Pablo
- 1I.e., las nueve de la noche
- 2, y
- 3O, arqueros, u, honderos
- 1, no teniendo
- 2, cadenas
- 1, que hablen
- 2Algunos agregan: Que lo pases bien
- 1I.e., la residencia oficial del gobernador
- 1, orador
- 2, los cuales
- 3O, su caso, o, su evidencia
- 1, él
- 1, oigas brevemente
- 1, encontrado
- 2O, una peste
- 3, la tierra habitada
- 1, pero también
- 2Los más antiguos no incluyen el resto del vers. 6, el vers. 7, y la primera parte del vers. 8 hasta: que vinieran a ti
- 1Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el vers. 22
- 1, todos estos asuntos
- 1O, en el ataque
- 1, un ataque por una turba
- 1, al dios ancestral
- 1O, injustos
- 1, yo mismo practico
- 1O, hacer obras de caridad
- 1I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
- 1O, Sanedrín
- 1, voz
- 1, los aplazó, diciendo
- 2, descienda
- 1, él
- 2, de los suyos
- 1, su propia mujer
- 1, él
- 2, respondió
- 1, Félix recibió como sucesor a Porcio Festo
- 1, a él
- 1, él
- 2O, una concesión
- 3, enviara por él a Jerusalén
- 1, desciendan
Cross references
- aHech. 22:30; 23:6, 15, 20, 28
- bHech. 22:5
- cHech. 24:16; 2 Cor. 1:12; 2 Tim. 1:3
- aHech. 24:1
- bJuan 18:22
- aMat. 23:27
- bLev. 19:15; Deut. 25:2; Juan 7:51
- aEx. 22:28
- aMat. 3:7; 22:23
- bHech. 22:30; 23:1, 15, 20, 28
- cHech. 22:5
- dHech. 26:5; Fil. 3:5
- eHech. 24:15, 21; 26:8
- aMat. 22:23; Mar. 12:18; Luc. 20:27
- aMar. 2:16; Luc. 5:30
- bHech. 23:29
- cJuan 12:29; Hech. 22:6 y sig.
- aHech. 21:34; 23:16, 32
- aHech. 18:9
- bMat. 9:2
- cLuc. 16:28; Hech. 28:23
- dHech. 19:21
- aHech. 9:23; 23:30; 1 Tes. 2:16
- bHech. 23:14, 21
- aHech. 23:12, 21
- aHech. 22:30; 23:1, 6, 20, 28
- aHech. 21:34; 23:10, 32
- aEf. 3:1
- aHech. 22:30; 23:1, 6, 15, 28
- bHech. 23:14, 15
- aHech. 23:12, 14
- bLuc. 11:54
- aHech. 8:40; 23:33
- aHech. 23:26, 33; 24:1, 3, 10; 25:14
- aLuc. 1:3; Hech. 24:3; 26:25
- bHech. 15:23
- aHech. 22:25–29
- bHech. 21:32, 33
- aHech. 22:30; 23:1, 10
- aHech. 18:15; 25:19
- bHech. 23:9; 25:25; 26:31; 28:18
- aHech. 9:24; 23:12, 20, 21
- bHech. 23:35; 24:19; 25:16
- aHech. 23:10
- bHech. 23:23
- aHech. 8:40; 23:23
- bHech. 23:24, 26; 24:1, 3, 10; 25:14
- aHech. 25:1
- bHech. 6:9; 21:39
- aHech. 23:30; 24:19; 25:16
- bHech. 24:27
- aHech. 24:11
- bHech. 23:2
- cHech. 23:24
- aHech. 23:26; 26:25
- aHech. 15:5; 24:14
- aHech. 21:28
- a1 Tes. 2:16
- aHech. 23:24
- aHech. 21:18, 27; 24:1
- aHech. 25:8
- bHech. 24:18
- aHech. 25:7
- aHech. 9:2; 24:22
- bHech. 15:5; 24:5
- cHech. 3:13
- dHech. 25:8; 26:4 y sig., 22, 23; 28:23
- aDan. 12:2; Juan 5:28, 29; 11:24; Hech. 23:6
- aHech. 23:1
- aHech. 20:31
- bHech. 11:29, 30; Rom. 15:25–28; 1 Cor. 16:1–4; 2 Cor. 8:1–4; 9:1, 2, 12; Gál. 2:10
- aHech. 21:26
- bHech. 24:12
- cHech. 21:27
- aHech. 23:30
- aMat. 5:22
- aHech. 23:6; 24:15
- aHech. 24:14
- aHech. 23:35
- bHech. 28:16
- cHech. 23:16; 27:3
- aHech. 20:21
- aTito 2:12
- bGál. 5:23; Tito 1:8; 2 Ped. 1:6
- cHech. 10:42
- aHech. 24:17
- aHech. 25:1, 4, 9, 12; 26:24, 25, 32
- bHech. 12:3; 25:9
- cHech. 23:35; 25:14
- aHech. 23:34
- bHech. 8:40; 25:4, 6, 13
- aHech. 24:1; 25:15
- aHech. 9:24
- aHech. 25:16
- bHech. 24:23
- cHech. 8:40; 25:1, 6, 13
- aHech. 8:40; 25:1, 4, 13
- bMat. 27:19; Hech. 25:10, 17
- aHech. 24:5, 6
- bHech. 24:13
- aHech. 6:13; 24:12; 28:17
- aHech. 12:3; 24:27
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