Logos Bible Study

Eclesiastés 7–8

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Contraste entre la sabiduría y la insensatez

Mejor es el buen nombre que el buen ungüentoa,

Y el día de la muerte que el día del nacimientob.

Mejor es ir a una casa de luto

Que ir a una casa de banquete,

Porque aquello1 es el fin de todo hombrea,

Y al que vive lo hará reflexionar en2su corazónb.

Mejor es la tristeza que la risaa,

Porque cuando el rostro está triste el corazón puede estar contentob.

El corazón de los sabios está en la casa del luto,

Mientras que el corazón de los necios está en la casa del placer.

Mejor es oír la reprensión del sabio

Que oír la canción de los neciosa.

Porque como crepitar1 de espinos bajo la ollaa,

Así es la risab del necio.

Y también esto es vanidad.

Ciertamente la opresióna enloquece al sabio,

Y el soborno corrompe1 el corazónb.

Mejor es el fin de un asunto que su comienzoa;

Mejor es la paciencia de espíritub que la arrogancia de espíritu.

No te apresures en tu espíritu a enojarte,

Porque el enojo se anida en el seno de los neciosa.

No digas: «¿Por qué fueron los días pasados mejores que estos?».

Pues no es sabio1 que preguntes sobre esto.

Buena es la sabiduría con herencia,

Y provechosaa para los que ven el sol.

Porque la sabiduría protege1a como el dinero protege1;

Pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría preserva la vidab de sus poseedores.

Considera la obra de Diosa:

Porque ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcidob?

Alégrate en el día de la prosperidada,

Y en el día de la adversidadb considera:

Dios ha hecho tanto el uno como el otro

Para que el hombre no descubra nada que suceda después de élc.

He visto todo durante mi vida1 de vanidada:

Hay justo que perece en su justicia,

Y hay impío que alarga su vida en su perversidadb.

No seas demasiado justo,

Ni seas sabio en excesoa.

¿Por qué has de destruirte?

No seas demasiado impío,

Ni seas necio.

¿Por qué has de morir antes de tu tiempoa?

Bueno es que retengas esto

Sin soltar1 aquello de tu mano;

Porque el que teme a Diosa se sale con todo ello.

La sabiduría hace más fuerte al sabioa

Que diez gobernantes que haya en una ciudad.

Ciertamente no hay hombre justo en la tierra

Que haga el bien y nunca pequea.

Tampoco tomes en serio1 todas las palabras que se hablan,

No sea que oigas a tu siervo maldecirtea.

Porque tú también te das cuenta1

Que muchas veces has maldecido a otros de la misma manera.

Todo esto probé con sabiduría, y dije:

«Seré sabio»; pero eso estaba lejos de mía.

Está lejos lo que ha sido,

Y en extremo profundoa.

¿Quién lo descubriráb?

Dirigí1 mi corazón a conocer,

A investigar y a buscar la sabiduría y la razón,

Y a reconocer la maldad de la insensatez

Y la necedad de la locuraa.

Y hallé más amarga que la muertea

A la mujer cuyo corazón es lazosb y redes,

Cuyas manos son cadenas.

El que agrada a Dios escapará de ellac,

Pero el pecador será por ella apresadod.

«Mira», dice el Predicador, «he descubierto esto,

Agregando una cosa a otra para hallar la razón,

Que mi alma está todavía buscando pero no ha hallado:

He hallado a un hombre entre mil,

Pero no he hallado mujer entre todas estasa.

»Mira, solo esto he hallado:

Que Dios hizo rectos a los hombresa,

Pero ellos se buscaron muchas artimañas».

¿Quién es como el sabio?

¿Y quién otro sabe la explicación de un asunto?

La sabiduría del hombre ilumina su rostro

Y hace que la dureza de su rostro cambiea.

Yo digo: «Guarda el mandato1 del rey por causa del juramento de Diosa.

»No te apresures a irte de su presenciaa. No te unas a una causa impía, porque él hará todo lo que le plazca»

Puesto que la palabra del rey es soberana, ¿quién le dirá: «¿Qué hacesa?»?

El que guarda el mandatoa real no experimenta ningún malb;

Porque el corazón del sabio conoce el tiempo y el modo de hacerlo.

Porque para cada deleite hay un tiempo y un modoa,

Aunque la aflicción del hombre sea mucha sobre él.

Si nadie sabe qué sucederáa,

¿Quién le anunciará cómo ha de suceder?

No hay hombre que tenga potestad para refrenar el viento con el viento,

Ni potestad sobre el día de la muertea.

No se da licencia en tiempo de guerra,

Ni la impiedad salvará a los que la practican1b.

Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en toda obra que se hace bajo el sol, cuando el hombre domina a otro hombre para su mala.

También he visto a los impíos ser sepultados, los que entraban y salían del lugar santo, y que fueron pronto olvidadosa en la ciudad en que así habían actuado. También esto es vanidad.

Porque la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguidaa, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el malb.

Aunque el pecador haga el mal cien veces y alargue su vidaa, con todo, yo sé que les irá bien a los que temen a Diosb, a los que temen ante Su presencia.

Pero no le irá bien al impíoa, ni alargará sus días como una sombrab, porque no teme ante la presencia de Dios.

Hay una vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los impíosa, y hay impíos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los justosb. Digo que también esto es vanidad.

Por tanto yo alabé el placer, porque no hay nada bueno para el hombre bajo el sol sino comer, beber y divertirsea, y esto le acompañará en sus afanes1 en los días de su vida que Dios le haya dado bajo el sol.

Cuando apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a ver la tarea que ha sido hecha sobre la tierraa (aunque uno no durmiera1 ni de día ni de nocheb),

y vi toda la obra de Dios, decidí que el hombre no puede descubrir la obra que se ha hechoa bajo el sol. Aunque el hombre busque con afán, no la descubrirá; y aunque el sabio diga que la conoce, no puede descubrirlab.

Read in Logos

Footnotes

  1. 1 la muerte.
  2. 2 lo dará a.
  3. 1 la voz.
  4. 1 destruye.
  5. 1 de sabiduría.
  6. 1 está en una sombra.
  7. 1 mis días.
  8. 1 y también no descanses.
  9. 1 También no des tu corazón a.
  10. 1 también tu corazón sabe.
  11. 1 Volví.
  12. 1 la boca.
  13. 1 sus poseedores.
  14. 1 golpea.
  15. 1 su trabajo.
  16. 1 no vea sueño en sus ojos.

Cross references

  1. aPrv. 22:1
  2. bEcl. 4:2; 7:8
  3. aEcl. 2:14, 16; 3:19, 20; 6:6; 9:2, 3
  4. bSal. 90:12
  5. aEcl. 2:2
  6. b2 Cor. 7:10
  7. aSal. 141:5; Prv. 6:23; 13:18; 15:31, 32; 25:12; Ecl. 9:17
  8. aSal. 58:9; 118:12
  9. bEcl. 2:2
  10. aEcl. 4:1; 5:8
  11. bEx. 23:8; Dt. 16:19; Prv. 17:8, 23
  12. aEcl. 7:1
  13. bPrv. 14:29; 16:32; Gál. 5:22; Ef. 4:2
  14. aPrv. 14:17; Sant. 1:19
  15. aPrv. 8:10, 11; Ecl. 2:13
  16. aEcl. 7:19; 9:18
  17. bPrv. 3:18; 8:35
  18. aEcl. 3:11; 8:17
  19. bEcl. 1:15
  20. aDt. 26:11; Ecl. 3:22; 9:7; 11:9
  21. bDt. 8:5; Job 2:10
  22. cEcl. 3:22
  23. aEcl. 6:12; 9:9
  24. bEcl. 8:12–14
  25. aPrv. 25:16; Rom. 12:3; Fil. 3:6
  26. aJob 22:16; Sal. 55:23; Prv. 10:27
  27. aEcl. 3:14; 5:7; 8:12, 13; 12:13
  28. aEcl. 7:12; 9:13–18
  29. a1 Rey. 8:46; 2 Crón. 6:36; Sal. 143:2; Prv. 20:9; Rom. 3:23
  30. aPrv. 30:10
  31. aEcl. 3:11; 8:17
  32. aRom. 11:33
  33. bJob 11:7; 37:23; Ecl. 8:17
  34. aEcl. 1:15, 17; 10:13
  35. aPrv. 5:4
  36. bPrv. 7:23
  37. cPrv. 6:23, 24
  38. dPrv. 22:14
  39. a1 Rey. 11:3
  40. aGn. 1:27
  41. aEx. 34:29, 30; Dt. 28:50
  42. aEx. 22:11; 2 Sam. 21:7; Ezq. 17:18
  43. aEcl. 10:4
  44. aJob 9:12; Dan. 4:35
  45. aEcl. 12:13
  46. bPrv. 12:21
  47. aEcl. 3:1, 17
  48. aEcl. 3:22; 6:12; 7:14; 9:12
  49. aSal. 49:7
  50. bEcl. 8:13
  51. aEcl. 4:1; 5:8; 7:7
  52. aEcl. 1:11; 2:16; 9:5, 15
  53. aEx. 34:6; Sal. 86:15; 2 Ped. 3:9
  54. bEcl. 9:3; Rom. 2:24
  55. aEcl. 7:15
  56. bDt. 4:40; 12:25; Sal. 37:11; Prv. 1:33; Isa. 3:10
  57. aEcl. 8:8; Isa. 3:11
  58. bJob 14:2; Ecl. 6:12
  59. aSal. 73:14
  60. bJob 21:7; Sal. 73:3, 12; Ecl. 7:15; Jer. 12:1; Mal. 3:15
  61. aEcl. 2:24; 3:12, 13; 5:18; 9:7
  62. aEcl. 1:13, 14
  63. bEcl. 2:23
  64. aEcl. 3:11
  65. bSal. 73:16; Ecl. 7:23; Rom. 11:33