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Eclesiastés 7–8

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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PARADOJAS Y CONTRASTES

Más vale buen nombre que buen perfume,

y el día de la muerte más que el día del nacimiento.

Mejor ir a un duelo que a una fiesta,

porque en duelo acaba toda vida humana,

y el que aún vive debe tenerlo en cuenta.

Más vale pena que risa,

pues tras un cara triste hay un corazón feliz.

Los sabios piensan en la muerte,

los necios en la diversión.

Más vale oír reprensión de sabio

que escuchar coplas de necios;

como crepitar de cardos bajo la olla

así es la risa del necio;

y esto también es vana ilusión.

La violencia ofusca al sabio

y el soborno pervierte la conciencia.

Más vale el final que el comienzo,

más vale paciencia que arrogancia.

No te dejes llevar por la cólera,

pues la cólera habita dentro del necio.

No te preguntes por qué

cualquier tiempo pasado fue mejor,

pues esa no es pregunta de sabios.

Mucho vale sabiduría con hacienda

y aprovecha a todos los que viven;

porque sabiduría y riqueza

dan la misma sombra;

la ventaja de la sabiduría

es que da vida a sus dueños.

Observa la obra de Dios:

¿quién podrá enderezar lo que él torció?

En día de felicidad, sé feliz;

en día de adversidad, reflexiona;

uno y otro los ha hecho Dios

para que nadie descubra su futuro.

JUSTOS Y MALVADOS

He visto de todo en mis días ilusos:

gente honrada que perece en su honradez

y gente mala que perdura en su maldad.

No seas demasiado honrado,

ni te hagas sabio en exceso;

¿por qué causar tu propia ruina?

No seas demasiado malo,

ni seas insensato;

¿por qué morir antes de tu hora?

Bueno es tener en cuenta

las dos cosas,

pues el que respeta a Dios

de todo sale bien parado.

La sabiduría hace al sabio más fuerte

que diez gobernadores de una ciudad.

No hay nadie tan honrado en la tierra

que haga el bien sin pecar nunca.

No hagas caso de todo lo que se dice,

y no tendrás que oír que tu siervo te critica;

pues bien sabes que muchas veces

también tú has criticado a otros.

Todo esto lo he investigado con sabiduría pensando llegar a sabio, pero estaba lejos de mi alcance. Cuanto existe es remoto y muy profundo: ¿quién podrá descubrirlo?

LA MUJER

Me dediqué a conocer, examinar y buscar sabiduría y perspicacia, para reconocer que la maldad es necedad, y la insensatez, locura. Y he descubierto que la mujer es más amarga que la muerte: es, en efecto, una trampa, su corazón un lazo y sus brazos cadenas. El que agrada a Dios se libra de ella, pero el pecador queda atrapado en sus redes. Mira, esto he descubierto —dice Cohélet— después de analizar caso por caso:

aunque, no encontré;

si hallé a un hombre entre mil,

mujer no encontré ninguna.

Mira lo único que he averiguado: Dios hizo al ser humano perfecto, pero ellos se buscaron excesivas complicaciones.

SABIDURÍA Y REALEZA

¿Quién es como el sabio?

¿Quién sabe interpretar cualquier cosa?

La sabiduría ilumina el rostro humano

y transforma la dureza del semblante.

Cumple la orden del rey

en virtud del juramento divino;

no tengas prisa en retirarte de su presencia,

ni te empeñes en intrigas,

pues hará todo lo que quiera.

La palabra del rey es soberana:

¿quién puede pedirle explicaciones?

Quien cumple lo mandado nada sabe de intrigas;

sólo el sabio conoce el tiempo de la decisión,

pues cada cosa ha de ser decidida a su tiempo,

porque un grave problema tiene el ser humano:

no sabe lo que va a suceder

y nadie se lo anunciará.

Nadie es dueño de su vida

ni es capaz de conservarla;

no hay poder sobre la hora de la muerte,

no hay modo de escapar en la batalla,

no salvará la maldad a quien la trama.

Esto es lo que he observado reflexionando sobre todo lo que sucede bajo el sol, cuando una persona domina a otra para hacerle daño.

SUERTES INVERTIDAS

Y así, he visto a malvados llevados a enterrar, y al volver del camposanto se alababa en la ciudad su conducta anterior. También esto es vana ilusión: que no se ejecute inmediatamente la sentencia contra las malas acciones, y en consecuencia los humanos están deseando hacer el mal; o también que el pecador haga cien veces el mal y le alarguen la vida. Con todo, yo sé que les va bien a los que respetan a Dios, precisamente por respetarlo.

En cambio, no le irá bien al malvado:

no se alargará su vida

que pasará como una sombra,

porque no respeta a Dios.

Pero en la tierra tiene lugar otro absurdo:

hay justos tratados según la conducta de los malvados,

y malvados tratados según la conducta de los justos.

Y digo que también esto es un absurdo.

RECOMENDACIÓN DE LA ALEGRÍA

Así que yo recomiendo la alegría, porque no hay más felicidad para el ser humano bajo el sol que comer, beber y disfrutar, pues eso le acompañará en sus fatigas durante los días que Dios le conceda vivir bajo el sol.

Conforme me he dedicado a conocer la sabiduría y a observar las tareas que se hacen en la tierra —pues ni de día ni de noche los ojos conocen el sueño—, he considerado todas las obras de Dios, y el ser humano no puede descubrir todas las obras que se hacen bajo el sol. Por más que el ser humano se afana en buscar, no encuentra; y aunque el sabio pretenda saberlo, tampoco es capaz de descubrirlo.

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