Daniel 4:10–27
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- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
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- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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”Y las visiones de mi mente, que vi estando en mi camaa, fueron así:
Vi un árbol en medio de la tierra,
Cuya altura era muy grandeb.
-”El árbol creció y se hizo fuerte,
Su copa1 llegaba hasta el cieloa,
Y era visible desde los confines de la tierra.
-”Su follaje era hermosoa y su fruto abundante,
Y en él había alimento para todos.
Debajo de él hallaban sombrab las bestias del campo,
Las aves del cielo hacían morada en sus ramasc,
Y de él se alimentaban todos los seres vivientes1.
”En las visiones de mi mente que vi estando en mi camaa, había un vigilante, un santob que descendió del cieloc.
-”Clamando fuertemente, dijo así:
‘Derriben el árbol, corten sus ramasa,
Arranquen su follaje, desparramen su fruto.
Huyan las bestias que están debajo de élb,
Y las aves de sus ramas.
-’Pero dejen en tierra el tocón1 con2 sus raícesa,
Con ataduras de hierro y bronce
Entre la hierba del campo;
Que se empape con el rocío del cielo,
Y comparta3 con las bestias la4 hierba de la tierra.
-’Sea cambiado su corazón de hombre,
Y séale dado un corazón de bestia,
Y pasen sobre él siete años1a.
-’Esta sentencia es por decreto de los vigilantes,
Y la orden es por decisión de los santos,
Con el fin de que sepan los vivientes
Que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres,
Y se lo da a quien le placea,
Y pone sobre él al más humilde de los hombresb’.
”Este es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido1. Y tú, Beltsasar, dime su interpretación, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretacióna. Pero tú puedes, porque el espíritu de los dioses santos está en tib”.
»Entonces Daniel, a quien llamaban Beltsasar, se quedó atónito por un momento, y le turbaron sus pensamientosa. El rey le dijo: “Beltsasar, no dejes que el sueño ni su interpretación te turbenb”. “Señor míoc”, respondió Beltsasar. “Sea el sueño para los que lo odian a usted, y su interpretación para sus adversariosd.
”El árbol que vio, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa1 llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierraa,
y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
es usted, oh rey, que se ha hecho grande y fuerte, su grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y su dominioa hasta los confines de la tierrab.
”En cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: ‘Derriben el árbol y destrúyanlo, pero dejen el tocón con1 sus raíces en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el rocío del cielo, y que comparta2 con las bestias del campoa, hasta que pasen sobre él siete años3b’,
esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el reya:
Será usted echado de entre los hombres, y su morada estará con las bestias del campo, y le darán hierba para comer como al ganado, y será empapado con el rocío del cielo. Y siete años1 pasarán sobre usted, hasta que reconozca que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le placea.
”Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con1 las raíces del árbola, su reino le será afirmado2 después que usted reconozca que es el Cielo el que gobiernab.
”Por tanto, oh rey, que mi consejo le sea gratoa: ponga fin a1 sus pecados haciendo justicia, y a sus iniquidadesb mostrando misericordia a los pobresc. Quizás sea prolongada su prosperidadd”.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aDan. 4:5
- bEzq. 31:3, 6
- aDt. 9:11; Dan. 4:21, 22
- aEzq. 31:7
- bLam. 4:20
- cJer. 27:6; Ezq. 17:23; 31:6; Mat. 13:32; Luc. 13:19
- aDan. 7:1
- bDt. 33:2; Sal. 89:7; Dan. 8:13
- cDan. 4:17, 23
- aEzq. 31:10–14; Dan. 4:23; Mat. 3:10; 7:19; Luc. 13:7–9
- bEzq. 31:12, 13; Dan. 4:12
- aJob 14:7–9
- aDan. 4:23, 25, 32
- aSal. 9:16; 83:18; Jer. 27:5–7; Dan. 2:21; 4:25; 5:18, 19
- b1 Sam. 2:8; Dan. 11:21
- aGn. 41:8, 15; Dan. 4:7; 5:8, 15
- bDan. 4:8, 9
- aJer. 4:19; Dan. 7:15, 28; 8:27; 10:16, 17
- b1 Sam. 3:17; Dan. 4:4, 5
- c2 Sam. 18:31; Dan. 4:24; 10:16
- d2 Sam. 18:32
- aDan. 4:10–12
- a2 Sam. 12:7; Dan. 2:37, 38
- bJer. 27:6, 7
- aDan. 4:14, 15
- bDan. 4:16
- aJob 40:11, 12; Sal. 107:40
- aSal. 83:18; Jer. 27:5; Dan. 2:37; 4:2, 17, 33; 5:21
- aDan. 4:15, 23
- bDan. 2:18, 19, 28, 37, 44; 4:31
- aGn. 41:33–37
- bPrv. 28:13; Isa. 55:6, 7; Ezq. 18:7, 21, 22; Hech. 8:22
- cSal. 41:1–3; Isa. 58:6, 7, 10
- d1 Rey. 21:29; Jon. 3:9
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