Colosenses 1–2
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- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Latín
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Ruso
Pablo a, apóstol de Jesucristo por1 la voluntad de Diosb, y el hermano Timoteoc,
a los santos y fieles hermanos en Cristo1a que están en Colosas: Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padreb.
Gratitud de Pablo por los colosenses
Damos gracias a Diosa, el Padre de nuestro Señor Jesucristob, orando siempre por ustedes,
pues hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amora que tienen por todos los santosb,
a causa de la esperanzaa reservada para ustedes en los cielosb. De esta esperanza ustedes oyeron antes en la palabra de verdad, el1 evangelioc
que ha llegado hasta ustedes. Así como en todo el mundoa está dando fruto constantementeb y creciendo1, así lo ha estado haciendo también en ustedes, desde el día que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en verdad2c.
Así ustedes lo aprendieron de Epafrasa, nuestro amado consiervob, quien es fiel servidor de Cristo de parte nuestra1,
el cual también nos informó acerca del amor de ustedes en el Espíritua.
Pablo ora por los colosenses
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos1a, no hemos cesado de orar por ustedesb, pidiendo que sean llenos del conocimiento2 de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritualc,
para que anden como es digno del Señora, haciendo en todob, lo que le agrada, dando frutoc en toda buena obra y creciendo en1 el conocimiento2 de Dios.
Rogamos que ustedes sean fortalecidosa con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener1 toda perseverancia y paciencia, con gozob
dando gracias al Padrea que nos ha capacitado para compartir1 la herenciab de los santos en la Luzc.
La persona y la obra de Jesucristo
Porque Él nos libró del dominio1 de las tinieblasa y nos trasladó al reino de Su Hijo amado2b,
en quien tenemos redención: el perdón de los pecadosa.
Él es la imagen del Dios invisiblea, el primogénito1 de toda creaciónb.
Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierraa, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridadesb; todo ha sido creado por medio de Él y para Élc.
Y Él es1 antes de todas las cosasa, y en Él todas las cosas permanecen2.
Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesiaa. Él es el principiob, el primogénito1 de entre los muertosc, a fin de que Él tenga en todo la primacía.
Porque agradó al Padrea que en Él habitara toda la plenitud1b,
y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigoa, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de Su cruz, por medio de Élb, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielosc.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil1a, ocupados en malas obras,
sin embargo, ahora Dios los ha reconciliadoa en Cristo en Su cuerpo de carneb, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensiblesc delante de Él.
Esto Él hará si en verdad permanecen en la fe bien cimentados y constantesa, sin moverse de la esperanza del evangelio que han oídob, que fue proclamado a toda la creación debajo del cieloc, y del cual yo, Pablo, fui hecho1 ministrod.
Cristo en ustedes, la esperanza de gloria
Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedesa, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpob, que es la iglesia.
De esta iglesia fui hecho ministroa conforme a la administración1 de Dios que me fue dada para beneficio de ustedesb, a fin de llevar a cabo la predicación de la2 palabra de Dios,
es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santosa.
A estos Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloriaa de este misteriob entre los gentiles, que es Cristo en ustedesc, la esperanzad de la gloria.
A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombresa con1 toda sabiduríab, a fin de poder presentar a todo hombrec perfecto en Cristod.
Con este fin también trabajo, esforzándomea según Su poder1 que obra poderosamente2 en míb.
Preocupación de Pablo por los colosenses
Porque quiero que sepan qué gran luchaa tengo por ustedes y por los que están en Laodiceab, y por todos los que no me han visto en persona1.
Espero que con esto sean alentados sus corazonesa, y unidosb en amor, alcancen todas las riquezasc que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios1d, es decir, de Cristo2e,
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimientoa.
Esto lo digoa para que nadie los engañe con razonamientos persuasivos1b.
Porque aunque estoy ausente en el cuerpo1, sin embargo estoy con ustedes en espíritua, regocijándome al ver2 su buena disciplina3b y la estabilidad de la fe de ustedesc en Cristo.
Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesúsa el Señor, así anden1 en Élb;
firmemente arraigadosa y edificados en Élb y confirmados en1 su fec, tal como fueron instruidosd, rebosando de2 gratitud.
Jesucristo: Dios, salvador y vencedor
Miren que nadie los haga cautivosa por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombresb, conforme a los principios1 elementales del mundoc y no según Cristo.
Porque toda la plenitud de la Deidad residea corporalmente en Él,
y ustedes han sido hechos completos1 en Éla, que es la cabeza sobre2 todo poder y autoridadb.
También en Él ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manosa, al quitar el cuerpo de la carneb mediante la circuncisión de Cristo;
habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también han resucitado con Éla por la fe en la acción del poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertosb.
Y cuando ustedes estaban muertos en1 sus delitosa y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos2 perdonado todos los delitosb,
habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotrosa y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruzb.
Y habiendo despojadoa a los poderes y autoridadesb, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él1.
Advertencias contra mandamientos de hombres
Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes1 con respecto a comida o bebidaa, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposob,
cosas que solo son sombra de lo que ha de venira, pero el cuerpo1 pertenece a Cristo2.
Nadie los defraude de su premio1a deleitándose en la humillación de sí mismo2b y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, envanecido sin causac por su mente carnald,
pero no asiéndose a la Cabezaa, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos1, crece con un crecimientob que es de Dios.
Si ustedes han muerto con Cristo a los principios1 elementales del mundoa, ¿por qué, como si aún vivieran en el mundob, se someten a preceptos talesc como:
«no manipules1, no gustes, no toques»,
(todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso1a), según los preceptos y enseñanzas de los hombresb?
Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana1, en la humillación de sí mismo2a y en el trato severo del cuerpob, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carnec.
Notas al pie
- 1 mediante.
- 1I.e. el Mesías.
- 1O del.
- 1O se disemina.
- 2O llegaron a entender…verdaderamente.
- 1Algunos dicen: de ustedes.
- 1 lo oímos.
- 2O verdadero conocimiento.
- 1O por.
- 2O aumentando en el verdadero conocimiento.
- 1 hacia.
- 1 para la porción de.
- 1 de la autoridad.
- 2 del Hijo de su amor.
- 1 protótokos; aquí: el primero en prioridad y soberanía.
- 1O ha existido.
- 2 se conservan unidas.
- 1 protótokos; aquí: el primero que resucitó de entre los muertos.
- 1I.e. de la Deidad.
- 1 enemigos en mente.
- 1 llegué a ser.
- 1O al oficio de administrador.
- 2 hacer plena la.
- 1O en.
- 1 obrar.
- 2 en poder.
- 1 mi rostro en la carne.
- 1Algunos dicen: de Dios el Padre.
- 2I.e. el Mesías.
- 1O sutiles.
- 1 en la carne.
- 2 y viendo.
- 3O su buen orden.
- 1O vivan.
- 1O por.
- 2Algunos dicen: en ella con; otros: en ello con.
- 1O las normas.
- 1O han alcanzado plenitud.
- 2 de.
- 1O por causa de.
- 2Algunos dicen: habiéndoles.
- 1O ella; la cruz.
- 1 nadie los juzgue.
- 1O la sustancia.
- 2 es de Cristo.
- 1O Nadie juzgue contra ustedes.
- 2O humildad.
- 1 ataduras,
- 1O las normas.
- 1O no manosees.
- 1O siendo consumidas.
- 1 arbitraria, o autocreada.
- 2O humildad.
Referencias cruzadas
- aFil. 1:1
- b1Cor. 1:1
- c2Cor. 1:1; 1Tes. 3:2; Filem. 1; Heb. 13:23
- aHech. 9:13; Ef. 1:1; Fil. 1:1
- bRom. 1:7; Col. 4:18
- aRom. 1:8
- bRom. 15:6; 2Cor. 1:3
- aGál. 5:6
- bEf. 1:15; 6:18
- aHech. 23:6; Rom. 5:2; 1Tes. 5:8; Tito 1:2
- b2Tim. 4:8; 1Ped. 1:4
- cEf. 1:13; Col. 1:6, 23
- aRom. 10:18; Col. 1:23; 1Tim. 3:16
- bRom. 1:13
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- bCol. 4:7
- aRom. 15:30
- aCol. 1:4
- bEf. 1:16
- cEf. 1:17; 5:17; Fil. 1:9
- aEf. 4:1; Col. 2:6
- b2Cor. 5:9; Ef. 5:10
- cRom. 1:13
- a1Cor. 16:13; Ef. 3:16
- bEf. 4:2
- aEf. 2:18
- bHech. 20:32
- cHech. 26:18
- aHech. 26:18; Ef. 6:12
- bMat. 3:17; Ef. 1:6
- aRom. 3:24; Ef. 1:7
- aJuan 1:18; 2Cor. 4:4; 1Tim. 1:17; Heb. 11:27
- bRom. 8:29; Col. 1:17, 18
- aEf. 1:10
- bEf. 1:20, 21; Col. 2:15
- cJuan 1:3; Rom. 11:36; 1Cor. 8:6
- aJuan 1:1; 8:58
- aEf. 1:22, 23; Col. 1:24; 2:19
- bApoc. 3:14
- cHech. 26:23
- aEf. 1:5
- bJuan 1:16
- a2Cor. 5:18; Ef. 2:16
- bRom. 5:1; Ef. 2:13, 14
- cCol. 1:16
- aRom. 5:10; Ef. 2:3, 12
- a2Cor. 5:18
- bRom. 7:4; Ef. 1:4; 2:16; Col. 1:28
- cEf. 5:27
- aEf. 3:17; Col. 2:7
- bCol. 1:5
- cMar. 16:15; Hech. 2:5; Col. 1:6
- d1Cor. 3:5; Ef. 3:7; Col. 1:25
- aRom. 8:17; 2Cor. 1:5; 12:15; Fil. 2:17
- bCol. 1:18; 2Tim. 1:8; 2:10
- aCol. 1:23
- bEf. 3:2
- aRom. 16:25, 26; Ef. 3:3, 4; Col. 2:2; 4:3
- aEf. 1:7, 18; 3:16
- bMat. 13:11
- cRom. 8:10
- d1Tim. 1:1
- aHech. 20:31; Col. 3:16
- b1Cor. 2:6, 7; Col. 2:3
- cCol. 1:22
- dMat. 5:48; Ef. 4:13
- aCol. 2:1; 4:12
- b1Cor. 15:10; Ef. 1:19; Col. 2:12
- aCol. 1:29; 4:12
- bCol. 4:13, 15, 16; Apoc. 1:11
- a1Cor. 14:3; Ef. 6:22; Col. 4:8
- bCol. 2:19
- cEf. 1:7, 18; 3:16
- dMat. 13:11; Rom. 16:25, 26; Ef. 3:3, 4; Col. 1:26
- eCol. 4:3
- aIsa. 11:2; Rom. 11:33
- aEf. 4:17
- bRom. 16:18
- a1Cor. 5:3
- b1Cor. 14:40
- c1Ped. 5:9
- aGál. 3:26
- bCol. 1:10
- aEf. 3:17
- b1Cor. 3:9; Ef. 2:20
- c1Cor. 1:8
- dEf. 4:21
- a1Cor. 8:9; 10:12; Gál. 5:15; Heb. 3:12
- bEf. 5:6; Col. 2:23; 1Tim. 6:20
- cGál. 4:3; Col. 2:20
- a2Cor. 5:19; Col. 1:19
- aEf. 3:19
- b1Cor. 15:24; Ef. 1:21, 22; 3:10; Col. 2:15
- aRom. 2:29; Ef. 2:11
- bRom. 6:6; 7:24; Gál. 5:24; Col. 3:5
- aRom. 6:5; Ef. 2:6; Col. 2:13; 3:1
- bHech. 2:24; Rom. 6:4, 5
- aEf. 2:1
- bEf. 2:5; Col. 2:12
- aEf. 2:15; Col. 2:20
- b1Ped. 2:24
- aEf. 4:8
- bJuan 12:31; 1Cor. 15:24; Ef. 3:10; Col. 2:10
- aMar. 7:19; Rom. 14:3, 17; Heb. 9:10
- bLev. 23:2; 1Crón. 23:31; 2Crón. 31:3; Neh. 10:33; Mar. 2:27, 28; Rom. 14:5; Gál. 4:10
- aHeb. 8:5; 10:1
- a1Cor. 9:24; Fil. 3:14
- bCol. 2:23
- c1Cor. 4:6
- dRom. 8:7
- aEf. 1:22
- bEf. 1:23; 4:16
- aCol. 2:8
- bRom. 6:2
- cGál. 4:9; Col. 2:14, 16
- a1Cor. 6:13
- bIsa. 29:13; Mat. 15:9; Tito 1:14
- aCol. 2:18
- b1Tim. 4:3
- cRom. 13:14; 1Tim. 4:8
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