2º Crónicas 10–11
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Roboam y la rebelión de Israel
aEntonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para hacerlo rey.
Y cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat (porque él estaba en Egipto adonde había huido de la presencia del rey Salomóna), volvió Jeroboam de Egipto.
Y enviaron a llamarlo. Entonces vino con todo Israel, y hablaron a Roboam:
«Su padre hizo pesado nuestro yugoa; ahora pues, aligere la dura servidumbre de su padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y le serviremos».
Entonces él les dijo: «Vuelvan otra vez a mí dentro de tres días». Y el pueblo se fue.
El rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido aa su padre Salomón cuando aún vivía, diciendo: «¿Qué me aconsejan que responda a este pueblo?».
Y ellos le respondieron: «Si usted es bueno con este pueblo, les complace y les dice buenas palabrasa, entonces ellos serán sus siervos para siempre».
Pero él abandonó el consejo que le habían dado los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y le servíana.
«¿Qué aconsejan», les pregunto, «que respondamos a este pueblo que me ha hablado: “Aligere el yugo que su padre puso sobre nosotros”?».
Y los jóvenes que se habían criado con él le respondieron: «Así dirá al pueblo que le ha hablado: “Su padre hizo pesado nuestro yugo, pero usted hágalo más ligero para nosotros”. Así usted les dirá: “Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.
”Por cuanto mi padre los cargó con un pesado yugo, yo añadiré a su yugo; mi padre los castigó con látigos, pero yo los castigaré con escorpiones”».
Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día como el rey lo había dicho: «Vuelvan a mí al tercer día».
El rey les respondió con dureza, pues el rey Roboam había despreciado el consejo de los ancianos,
y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: «Mi padre les hizo pesado su yugo, pero yo lo haré más pesado; mi padre los castigó con látigos, pero yo los castigaré con escorpiones».
El rey no escuchó al pueblo, porque esto venía de parte de Diosa, para que el Señor confirmara la palabra que Él había hablado por medio de Ahías el silonita a Jeroboam, hijo de Nabatb.
Cuando todo Israel vio que el rey no los escuchaba, el pueblo respondió al rey:
«¿Qué parte tenemos nosotros con David?
No tenemos herencia con el hijo de Isaí.
¡Cada uno a su tienda, Israela!
¡Mire ahora por su casa, David!».
Y todo Israel se fue a sus tiendasb.
Pero en cuanto a los israelitas que habitaban en las ciudades de Judá, Roboam reinó sobre ellos.
Entonces el rey Roboam envió a Adoram, que estaba a cargo de los trabajos forzadosa, pero los israelitas lo mataron a pedradas; y el rey Roboam se apresuró a subir a su carro para huir a Jerusalén.
Así Israel ha estado en rebeldía contra la casa de David hasta hoya.
Reinado de Roboam
aCuando Roboam llegó a Jerusalén, reunió la casa de Judá y Benjamín, 180,000 hombres, guerreros escogidos, para pelear contra Israel y restituir el reino a Roboam.
Pero la palabra del Señor vino a Semaías, hombre de Dios, diciendoa:
«Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todo Israel en Judá y Benjamín, diciéndoles:
“Así dice el Señor: ‘No subirán ni pelearán contra sus hermanosa; vuelva cada uno a su casa, porque de Mí ha venido esto’ ”». Y ellos escucharon las palabras del Señorb y desistieron de ir contra Jeroboam.
Y Roboam habitó en Jerusalén, y edificó ciudades para defensa en Judáa.
Así edificó Belén, Etam, Tecoa,
Bet Sur, Soco, Adulam,
Gat, Maresa, Zif,
Adoraim, Laquis, Azeca,
Zora, Ajalón y Hebrón, que son ciudades fortificadas en Judá y en Benjamín.
También reforzó las fortalezas y puso comandantes en ellas, y provisiones de víveres, aceite y vino.
Y puso escudos y lanzas en todas las ciudades y las reforzó en gran manera. Así mantuvo a su lado a Judá y a Benjamín.
Y los sacerdotes y los levitas que estaban en todo Israel se pasaron a él desde todos sus distritos.
Porque los levitas dejaron sus tierras de pastos y sus propiedadesa y vinieron a Judá y a Jerusalén, pues Jeroboam y sus hijos los habían excluido de servir al Señor como sacerdotesb.
Y Jeroboam designó sus propios sacerdotes para los lugares altosa, para los demonios1, y para los becerros que él había hecho.
Aquellos de entre todas las tribus de Israel que habían resuelto en su corazón buscar al Señor, Dios de Israel, los siguierona a Jerusalén para sacrificar al Señor, Dios de sus padres.
Y fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboama, hijo de Salomón, por tres años, pues por tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón.
Entonces Roboam tomó por mujer a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y de Abihail, hija de Eliaba, hijo de Isaí,
y ella le dio hijos: Jeús, Semarías y Zaham.
Después de ella tomó a Maaca, hija de Absalón, y ella le dio a Abíasa, Atai, Ziza y Selomit.
Y amó Roboam a Maaca, hija de Absalón, más que a todas sus otras mujeres y concubinas. Porque había tomado dieciocho mujeresa y sesenta concubinas, y tuvo veintiocho hijos y sesenta hijas.
Roboam puso a Abías, hijo de Maaca, por cabeza y jefe entre sus hermanos, porque quería hacerlo reya.
Y obró sabiamente, y distribuyó a algunos de sus hijos por todos los territorios de Judá y de Benjamín, por todas las ciudades fortificadas, les dio alimento en abundancia, y les buscó muchas mujeres.
Footnotes
- 1O ídolos en forma de machos cabríos.
Cross references
- a2 Crón. 10:1–19: 1 Rey. 12:1–20
- a1 Rey. 11:40
- a1 Rey. 5:13–16
- aJob 8:8, 9; 32:7
- aPrv. 15:1
- a2 Sam. 17:14; Prv. 13:20
- a2 Crón. 25:16–20
- b1 Rey. 11:29–39
- a2 Sam. 20:1
- b2 Crón. 10:19
- a1 Rey. 4:6; 5:14
- a1 Rey. 12:19
- a2 Crón. 11:1–4: 1 Rey. 12:21–24
- a2 Crón. 12:5–7, 15
- a2 Crón. 28:8–11
- b2 Crón. 10:15
- a2 Crón. 8:2–6; 11:23
- aNúm. 35:2–5
- b1 Rey. 12:28–33; 2 Crón. 13:9
- a1 Rey. 12:31; 13:33
- a2 Crón. 15:9
- a2 Crón. 12:1
- a1 Sam. 16:6
- a1 Rey. 15:2; 2 Crón. 13:2
- aDt. 17:17
- aDt. 21:15–17
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