1 Corintios 1–2
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Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristoa por la voluntad de Diosb, y Sóstenesc, nuestro hermanod,
a la iglesia de Diosa que está en Corintob, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santosc, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristod, Señor de ellos y nuestro:
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristoa.
Acción de gracias
Siempre doy gracias a mi Dios por ustedesa, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jesús.
Porque en todo ustedes fueron enriquecidos en Éla, en toda palabra y en todo conocimientob,
así como el testimonio acerca de Cristo1a fue confirmado en2 ustedes;
de manera que nada les falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristoa.
Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensiblesa en el día de nuestro Señor Jesucristob.
Fiel es Diosa, por medio de quien fueron llamadosb a la comunión con Su Hijo Jesucristoc, nuestro Señor.
Exhortación a la unidad
Les ruego, hermanosa, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo1, y que no haya divisiones2b entre ustedes, sino que estén enteramente unidos en un mismo sentirc y en un mismo parecer.
Porque he sido informado acerca de ustedes, hermanos míos, por los de Cloé, que hay discusiones entre ustedes.
Me refiero a que cada uno de ustedes dice: «Yo soy de Pablo», otro: «yo de Apolosa», otro: «yo de Cefasb», y otro: «yo de Cristo»
¿Está dividido Cristo?1 ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizadosa en el nombre de Pablo?
Doy gracias a Dios1 que no bauticé a ninguno de ustedesa, excepto a Crispoa y a Gayob,
para que nadie diga que fueron bautizados en mi nombre.
También bauticé a los de la casa de Estéfanasa; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro.
Pues Cristo no me envió a bautizara, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes1b, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
Cristo, poder de Dios
Porque la palabra de la cruz es necedada para los que se pierdenb, pero para nosotros los salvos es poder de Diosc.
Porque está escrito:
«Destruiré la sabiduría de los sabios,
Y el entendimiento de los inteligentes desecharéa».
¿Dónde está el sabioa? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que sabe discutir en este siglo1? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedadb?
Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Diosa por medio de su propia sabiduría, agradó a Diosb mediante la necedadc de la predicación salvar a los que creend.
Porque en verdad los judíos piden señales1a y los griegos buscan sabiduría;
pero nosotros predicamos a Cristo crucificadoa, piedra de tropiezo para los judíosb, y necedadc para los gentiles.
Sin embargo, para los llamadosa, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Diosb y sabiduría de Diosc.
Porque la necedad de Diosa es más sabia que los hombres, y la debilidad de Diosb es más fuerte que los hombres.
Cristo, sabiduría de Dios
Pues consideren1, hermanos, su llamamientoa. No hubo muchos sabios conforme a la carne2b, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
Sino que Dios ha escogidoa lo necio del mundob para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte.
También Dios ha escogido lo vil y despreciado del mundoa: lo que no esb, para anular lo que esc,
para que nadie1 se jactea delante de Dios.
Pero por obra Suya1 están ustedes en Cristo Jesúsa, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Diosb, y justificaciónc, santificaciónd y redencióne,
para que, tal como está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señora».
Predicando a Cristo crucificado
Por eso, cuando fui a ustedes, hermanos, proclamándoles el testimonio1 de Diosa, no fui con superioridad de palabra o de sabiduríab.
Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificadoa.
Estuve entre ustedes con debilidada y con temor y mucho temblorb,
y mi mensaje1 y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduríaa, sino con demostración del Espíritu y de poderb,
para que la fe de ustedes no descanse1 en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Diosa.
La revelación por el Espíritu de Dios
Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madureza; pero una sabiduría no de este siglob, ni de los gobernantes de este siglob, que van desapareciendo1c,
sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría ocultaa que, desde antes de los siglosb, Dios predestinóc para nuestra gloria.
Esta sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendidoa, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloriab;
sino como está escrito:
«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han entrado al corazón del hombre,
son las cosas que Dios ha preparado para los que Lo amana».
Pero Dios nos las revelóa por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriñab, aun las profundidades de Diosc.
Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombrea que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Diosa, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,
de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritua, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales1.
Pero el hombre natural1a no acepta las cosas del Espíritu de Diosb, porque para él son necedadc; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen2 espiritualmented.
En cambio, el que es espirituala juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.
Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor, para que lo instruyaa? Pero nosotros tenemos la mente de Cristob.
Footnotes
- 1I.e. el Mesías.
- 2O entre.
- 1 que hablen lo mismo.
- 2 cismas.
- 1O ¡Cristo ha sido dividido! o, ¡Cristo está dividido!
- 1Algunos antiguos no incluyen: a Dios.
- 1 sabias.
- 1O mundo.
- 1O milagros.
- 1 vean.
- 2O normas humanas.
- 1 ninguna carne.
- 1 Mas de Él.
- 1Algunos antiguos dicen: misterio.
- 1 mi palabra.
- 1 sea.
- 1O van pasando.
- 1O interpretando cosas espirituales a hombres espirituales.
- 1O no espiritual.
- 2O se examinan.
Cross references
- aRom. 1:1
- bRom. 1:10; 15:32; 2Cor. 1:1; 8:5; Ef. 1:1; Col. 1:1; 2Tim. 1:1
- cHech. 18:17
- dHech. 1:15
- a1Cor. 10:32
- bHech. 18:1
- cRom. 1:7; 8:28
- dHech. 7:59
- aRom. 1:7
- aRom. 1:8
- a2Cor. 9:11
- bRom. 15:14; 2Cor. 8:7
- a2Tes. 1:10; 1Tim. 2:6; 2Tim. 1:8; Apoc. 1:2
- aLuc. 17:30; Rom. 8:19, 23; Fil. 3:20; 2Ped. 3:12
- aCol. 2:7
- bLuc. 17:24, 30; Rom. 8:19; 1Cor. 5:5; 2Cor. 1:14; Fil. 1:6, 10; 2:16; 1Tes. 3:13; 5:2, 23; 2Tes. 2:2
- aDt. 7:9; Isa. 49:7; 1Cor. 10:13; 2Cor. 1:18; 1Tes. 5:24; 2Tes. 3:3
- bRom. 8:28
- c1Jn. 1:3
- aRom. 1:13; 12:1
- b1Cor. 11:18
- cRom. 12:16; Fil. 1:27
- aMat. 23:8–10; Hech. 18:24; 1Cor. 3:4, 22
- bJuan 1:42; 1Cor. 3:22; 9:5; 15:5
- aMat. 28:19; Hech. 2:38
- aHech. 18:8
- bRom. 16:23
- a1Cor. 16:15, 17
- aJuan 4:2; Hech. 10:48
- b1Cor. 2:1, 4, 13; 2Cor. 10:10; 11:6
- a1Cor. 1:21, 23, 25; 2:14; 4:10
- bHech. 2:47; 2Cor. 2:15; 4:3; 2Tes. 2:10
- cRom. 1:16; 1Cor. 1:24
- aIsa. 29:14
- aMat. 13:22; 1Cor. 2:6, 8; 3:18, 19
- bJob 12:17; Isa. 19:11, 12; 33:18; Juan 12:31; Rom. 1:20 y ; 1Cor. 1:27, 28; 6:2; 11:32; Sant. 4:4
- aJuan 12:31; 1Cor. 1:27, 28; 6:2; 11:32; Sant. 4:4
- bLuc. 12:32; Gál. 1:15; Col. 1:19
- c1Cor. 1:18, 23, 25; 2:14; 4:10
- dRom. 11:14; 1Tim. 4:16; 2Tim. 2:10; 3:15; 4:18; Heb. 7:25; Sant. 5:20
- aMat. 12:38
- a1Cor. 2:2; Gál. 3:1; 5:11
- bLuc. 2:34; 1Ped. 2:8
- c1Cor. 1:18, 21, 25; 2:14; 4:10
- aRom. 8:28
- bRom. 1:16; 1Cor. 1:18
- cLuc. 11:49; 1Cor. 1:30
- a1Cor. 1:18, 21, 23; 2:14; 4:10
- b2Cor. 13:4
- aRom. 11:29
- bMat. 11:25; 1Cor. 1:20; 2:8
- aSant. 2:5
- b1Cor. 1:20
- a1Cor. 1:20
- bRom. 4:17
- cJob 34:19; 1Cor. 2:6; 2Tes. 2:8; Heb. 2:14
- aEf. 2:9
- aRom. 8:1; 1Cor. 4:15
- b1Cor. 1:24
- cJer. 23:5, 6; 33:16; 2Cor. 5:21; Fil. 3:9
- d1Cor. 1:2; 6:11; 1Tes. 5:23
- eRom. 3:24; Ef. 1:7, 14; Col. 1:14
- aJer. 9:23, 24; 2Cor. 10:17
- a1Cor. 2:7
- b1Cor. 1:17; 2:4, 13
- a1Cor. 1:23; Gál. 6:14
- a1Cor. 4:10; 2Cor. 11:30; 12:5, 9, 10; 13:9
- bIsa. 19:16; 2Cor. 7:15; Ef. 6:5
- a1Cor. 1:17; 2:1, 13
- bRom. 15:19; 1Cor. 4:20
- a2Cor. 4:7; 6:7; 12:9
- aEf. 4:13; Fil. 3:15; Heb. 5:14; 6:1
- bMat. 13:22; 1Cor. 1:20
- c1Cor. 1:28
- aRom. 11:25; 16:25, 26; 1Cor. 2:1
- bHeb. 1:2; 11:3
- cRom. 8:29, 30
- aMat. 13:22; 1Cor. 1:20, 26; 2:6
- bHech. 7:2; Sant. 2:1
- aIsa. 64:4; 65:17
- aMat. 11:25; 13:11; 16:17; Gál. 1:12; Ef. 3:3, 5
- bJuan 14:26
- cRom. 11:33 y
- aPrv. 20:27
- aRom. 8:15; 1Cor. 1:27
- a1Cor. 1:17; 2:1, 4
- aJud. 19
- bJuan 14:17
- c1Cor. 1:18
- d1Cor. 15:44, 46; Sant. 3:15
- a1Cor. 3:1; 14:37; Gál. 6:1
- aIsa. 40:13; Rom. 11:34
- bJuan 15:15
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