Estudio bíblico Logos

1º Samuel 7–8

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El arca en Quiriat Jearim

Los hombres vinieron de Quiriat Jearim, tomaron el arca del Señor y la llevaron a la casa de Abinadab en la colinaa, y consagraron a Eleazar su hijo para que guardara el arca del Señor.

Pero pasó mucho tiempo1, veinte años, desde el día en que el arca quedó en Quiriat Jearim; y toda la casa de Israel añoraba al2 Señor.

Entonces Samuel habló a toda la casa de Israel: «Si es que ustedes se vuelven al Señor con todo su corazóna, entonces quiten de entre ustedes los dioses extranjerosb y a Astarotc, y dirijan su corazón al Señord, y sírvanle solo a Éle; y Él los librará de la mano de los filisteos».

Los israelitas quitaron a los Baales y a Astarot, y sirvieron solo al Señor.

Y Samuel dijo: «Reúnan en Mizpaa a todo Israel, y yo oraré al Señor por ustedesb».

Se reunieron los israelitas en Mizpa, y sacaron agua y la derramaron delante del Señora, ayunaron aquel díab y dijeron allí: «Hemos pecado contra el Señorc». Y Samuel juzgó a los israelitas en Mizpa.

Cuando los filisteos oyeron que los israelitas se habían reunido en Mizpa, los príncipes de los filisteos subieron contra Israel. Cuando oyeron esto los israelitas, tuvieron temor de los filisteosa.

Entonces los israelitas dijeron a Samuel: «No dejes de clamar al Señor nuestro Dios por nosotrosa, para que Él nos libre de la mano de los filisteos».

Tomó Samuel un cordero de leche y lo ofreció como completo holocausto al Señora; y clamó Samuel al Señor por Israel y el Señor le respondiób.

Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Pero el Señor tronó con gran estruendo1a aquel día contra los filisteos y los confundió, y fueron derrotados2b delante de Israel.

Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet Car.

Derrota de los filisteos

Entonces Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Ebenezer1a y dijo: «Hasta aquí nos ha ayudado el Señor».

Los filisteos fueron sometidosa y no volvieron más dentro de los límites de Israelb. Y la mano del Señor estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.

Las ciudades que los filisteos habían tomado de Israel fueron restituidas a Israel, desde Ecrón hasta Gat, e Israel libró su territorio de la mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y los amorreosa.

Samuel juzgó a Israel todos los días de su vidaa.

Cada año acostumbraba hacer un recorrido por Betela, Gilgalb y Mizpac, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.

Después volvía a Ramáa, pues allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar al Señorb.

El pueblo pide rey

Cuando Samuel ya era viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israela.

El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; estos juzgaban en Beersebaa.

Pero sus hijos no anduvieron en los caminos de su padre, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derechoa.

Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramáa,

y le dijeron: «Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las nacionesa».

Pero1 fue desagradable2 a los ojos de Samuel que dijeran: «Danos un rey que nos juzguea». Y Samuel oró al Señorb.

Y el Señor dijo a Samuel: «Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a Mí para que Yo no sea rey sobre ellosa.

»Así como todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así lo están haciendo contigo también.

»Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás1 solemnementea y les harás saber el proceder2 del rey que reinará sobre ellosb».

Entonces Samuel habló todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido reya.

Y dijo: «Así será el proceder del rey que reinará sobre ustedesa: tomará a sus hijos, los pondrá a su serviciob en sus carros y entre su gente de a caballo, y correrán delante de sus carros realesc.

»El rey nombrará para su servicio jefes de mil y de cincuentaa, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.

»También tomará a sus hijas para perfumistas, cocineras y panaderas.

»Les tomará lo mejor de sus campos, de sus viñedos y de sus olivares y se los dará a sus siervosa.

»De su grano y de sus viñas tomará el diezmo, para darlo a sus oficiales y a sus siervos.

»Les tomará también sus siervos y sus siervas, sus mejores jóvenes y sus asnos, y los usará1 para su servicio.

»De sus rebaños tomará el diezmo, y ustedes mismos vendrán a ser sus siervos.

»Ese día clamarán por causa de su rey a quien escogieron para ustedesa, pero el Señor no les responderá en ese díab».

No obstante, el pueblo rehusó oír la voz de Samuela, y dijeron: «No, sino que habrá rey sobre nosotros,

a fin de que seamos como todas las nacionesa, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija1 nuestras batallas»

Después que Samuel escuchó todas las palabras del pueblo, las repitió a oídos del Señora.

Y el Señor dijo a Samuel: «Escúchalos y nómbrales un rey1a». Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: «Váyase cada uno a su ciudad».

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Notas al pie

  1. 1 los días fueron largos.
  2. 2 se lamentaba tras el.
  3. 1 voz.
  4. 2 heridos.
  5. 1 Piedra de Ayuda.
  6. 1 Y la palabra.
  7. 2O malo.
  8. 1 testificarás.
  9. 2 la costumbre.
  10. 1 hará.
  11. 1 pelee.
  12. 1 haz que un rey reine para ellos.

Referencias cruzadas

  1. a2 Sam. 6:3, 4
  2. a1 Rey. 8:48; Isa. 55:7; Os. 6:1; Joel 2:12–14
  3. bGn. 35:2; Jos. 24:14, 23; Jue. 10:16
  4. cJue. 2:13; 1 Sam. 31:10
  5. d2 Crón. 19:3
  6. eDt. 6:13; 10:20; 13:4; Jos. 24:14; Mat. 4:10; Luc. 4:8
  7. aJue. 10:17; 20:1
  8. b1 Sam. 8:6; 12:17–19
  9. a1 Sam. 1:15; Sal. 62:8; Lam. 2:19
  10. bLev. 16:29; Neh. 9:1
  11. cJue. 10:10; 1 Rey. 8:47; Sal. 106:6
  12. a1 Sam. 13:6; 17:11
  13. a1 Sam. 12:19–24; Isa. 37:4
  14. aLev. 22:27
  15. bSal. 99:6; Jer. 15:1
  16. a1 Sam. 2:10; 2 Sam. 22:14, 15; Sal. 29:3, 4
  17. bJos. 10:10; Sal. 18:14
  18. aGn. 35:14; Jos. 4:9; 24:26
  19. aJue. 13:1–15
  20. b1 Sam. 13:5
  21. aNúm. 13:29; Jos. 10:5–10
  22. a1 Sam. 7:6
  23. aGn. 28:19; 35:6
  24. bJos. 5:9, 10
  25. c1 Sam. 7:5
  26. a1 Sam. 1:1, 19; 2:11
  27. bJue. 21:4
  28. aDt. 16:18, 19
  29. aGn. 22:19; 1 Rey. 19:3; Amós 5:5
  30. aEx. 23:6, 8; Dt. 16:19
  31. a1 Sam. 7:17
  32. aDt. 17:14, 15
  33. a1 Sam. 12:17
  34. b1 Sam. 15:11
  35. aEx. 16:8; 1 Sam. 10:19
  36. aEzq. 3:18
  37. b1 Sam. 8:11–18; 10:25
  38. a1 Sam. 8:4
  39. aDt. 17:14–20; 1 Sam. 10:25
  40. b1 Sam. 14:52
  41. c2 Sam. 15:1
  42. aNúm. 31:14; 1 Sam. 22:7
  43. a1 Rey. 21:7; Ezq. 46:18
  44. aIsa. 8:21
  45. bPrv. 1:25–28; Isa. 1:15; Miq. 3:4
  46. aIsa. 66:4; Jer. 44:16
  47. a1 Sam. 8:5
  48. aJue. 11:11
  49. a1 Sam. 8:7