Logos Bible Study

Nehemías 2–4

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Nehemías enviado a Jerusalén

Aconteció que en el mes de Nisán, en el año veintea del rey Artajerjesb, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo di al reyc. Yo nunca había estado triste en su presencia.

Así que el rey me preguntó: «¿Por qué está triste tu rostro? Tú no estás enfermo; eso no es más que tristeza de corazóna». Entonces tuve mucho temor,

y le dije al rey: «Viva para siempre el reya. ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, está desolada y sus puertas han sido consumidas por el fuegob?».

Entonces el rey me dijo: «¿Qué es lo que pides?». Así que oré al Dios del cieloa,

y respondí al rey: «Si le place al rey, y si su siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique».

Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a él: «¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?». Y le agradó al rey enviarme, y yo le di un plazo fijoa.

Y le dije al rey: «Si le agrada al rey, que se me den cartas para los gobernadores de las provincias más allá del Río1a, para que me dejen pasar hasta que llegue a Judá,

y una carta para Asaf, guarda del bosque del reya, a fin de que me dé madera para hacer las vigas de las puertas de la fortalezab que está junto al templo1, para la muralla de la ciudad y para la casa a la cual iré». Y el rey me lo concedió, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre míc.

Fui entonces a los gobernadores de más allá del Ríoa y les entregué las cartas del rey. El rey también había enviado conmigo oficiales del ejército y hombres de a caballob.

Cuando se enteraron Sanbalat el horonita y Tobías el oficial1 amonitaa, les disgustó mucho que alguien hubiera venido a procurar el bienestar de los israelitas.

Llegué a Jerusalén y después de estar allí tres díasa,

me levanté de noche, yo y unos pocos hombres conmigo, pero no informé a nadie lo que mi Dios había puesto en mi corazón que hiciera por Jerusalén. No llevaba conmigo ningún animal excepto el animal sobre el cual yo iba montado.

Salí de noche por la puerta del Vallea hacia la fuente del Dragón y hacia la puerta del Muladar, inspeccionando las murallas de Jerusalén que estaban derribadas y sus puertas que estaban consumidas por el fuegob.

Pasé luego hacia la puerta de la Fuentea y hacia el Estanque del Reyb, pero no había lugar para que pasara mi cabalgadura.

Así que subí de noche por el torrentea e inspeccioné la muralla. Entonces entré de nuevo por la puerta del Valle y regresé.

Los oficiales no sabían adónde yo había ido ni qué había hecho. Tampoco se lo había hecho saber todavía a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los oficiales, ni a los demás que hacían la obra.

Entonces les dije: «Ustedes ven la mala situación en que estamos, que Jerusalén está desolada y sus puertas quemadas a fuegoa. Vengan, reedifiquemos la muralla de Jerusalén para que no seamos más motivo de burla».

Les conté cómo la mano de mi Dios había sido bondadosa conmigo, y también las palabras que el rey me había dicho. Entonces dijeron: «Levantémonos y edifiquemos». Y esforzaron sus manosa en la buena obra.

Pero cuando se enteraron Sanbalat el horonita, Tobías el oficial amonita y Gesem el árabea, se burlaron de nosotrosb, nos despreciaron y dijeron: «¿Qué es esto que están haciendo? ¿Se están rebelando contra el reyc?».

Yo les respondí: «El Dios del cieloa nos dará éxito. Por tanto, nosotros Sus siervos nos levantaremos y edificaremos, pero ustedes no tienen parte ni derechob ni memorial en Jerusalén».

La obra de reedificación

Entonces el sumo sacerdote Eliasiba se levantó con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejasb; la consagraron y asentaron sus hojasc. Consagraron la muralla hasta la torre de los Ciend y hasta la torre de Hananeele.

Junto a él edificaron los hombres de Jericóa, y a su lado edificó Zacur, hijo de Imri.

La puerta del Pescadoa la edificaron los hijos de Senaa. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas, sus cerrojos y sus barras.

Junto a ellos hizo reparaciones Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos. A su lado hizo reparaciones Mesulam, hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel; y junto a este hizo reparaciones Sadoc, hijo de Baana.

A su lado hicieron también reparaciones los tecoítas, pero sus nobles no apoyaron la obra de sus señores.

La puerta Viejaa la repararon Joiada, hijo de Paseah, y Mesulam, hijo de Besodías. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras.

Junto a ellos, Melatías el gabaonita y Jadón el meronotita, hombres1 de Gabaón y de Mizpa, hicieron también reparaciones para la sede oficial del gobernadora de la provincia más allá del Río2.

A su lado hizo reparaciones Uziel, hijo de Harhaía, de los orfebresa; y junto a él hizo reparaciones Hananías, uno de los perfumistas. Ellos restauraron a Jerusalén hasta la muralla Anchab.

Y junto a ellos hizo reparaciones Refaías, hijo de Hur, oficial de la mitad del distrito de Jerusaléna.

A su lado Jedaías, hijo de Harumaf, hizo reparaciones frente a su casa. Y junto a él hizo reparaciones Hatús, hijo de Hasabnías.

Malquías, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat Moab, repararon otra sección y la torre de Hornosa.

Junto a él hizo reparaciones Salum, hijo de Halohes, oficial de la mitad del distrito de Jerusaléna, él con sus hijas.

Hanún y los habitantes de Zanoa repararon la puerta del Vallea. La edificaron y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras, y 1,000 codos (450 metros) de la muralla hasta la puerta del Muladarb.

Malquías, hijo de Recab, oficial del distrito de Bet Haquerema reparó la puerta del Muladarb. La edificó y asentó sus hojas, sus cerrojos y sus barras.

Salum, hijo de Col Hoze, oficial del distrito de Mizpa, reparó la puerta de la Fuentea. La edificó, la revistió y asentó sus hojas, sus cerrojos y sus barras, y la muralla del estanque de Siloé en el jardín del reyb hasta las gradas que descienden de la ciudad de Davidc.

Después de él hizo reparaciones Nehemías, hijo de Azbuc, oficial de la mitad del distritoa de Bet Sur, hasta un punto frente a los sepulcros de David, hasta el estanque artificialb y hasta la casa de los valientes.

Tras él hicieron reparaciones los levitas bajo Rehum, hijo de Bani. Junto a él, Hasabías, oficial de la mitad del distrito de Keila, hizo reparaciones por su distrito.

Después de él hicieron reparaciones sus hermanos bajo Bavai, hijo de Henadad, oficial de la otra mitad del distrito de Keila.

Y junto a él, Ezer, hijo de Jesúa, oficial de Mizpaa, reparó otra sección, enfrente de la subida al arsenal del Ángulob.

Después de él, Baruc, hijo de Zabai, con todo fervor reparó otra sección, desde el Ángulo hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Eliasiba.

Tras él, Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos, reparó otra sección, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de su casa.

Y después de él hicieron reparaciones los sacerdotes, los hombres del vallea.

Tras ellos, Benjamín y Hasub hicieron reparaciones frente a su casa. Después de ellos, Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, hizo reparaciones junto a su casa.

Binúi, hijo de Henadad, reparó otra sección, desde la casa de Azarías hasta el Ángulo y hasta la esquinaa.

Palal, hijo de Uzai, hizo reparaciones frente al Ángulo y la torre que sobresale de la casa alta del rey, que está junto al atrio de la guardiaa. Después de él hizo reparaciones Pedaías, hijo de Faros.

Los sirvientes del temploa que habitaban en Ofelb hicieron reparaciones hasta el frente de la puerta de las Aguasc, hacia el oriente y hasta la torre sobresaliente.

Después de ellos, los tecoítas repararon otra seccióna frente a la gran torre sobresaliente y hasta el muro de Ofel.

Más arriba de la puerta de los Caballosa, los sacerdotes hicieron reparaciones cada uno frente a su casa.

Después de ellos, Sadoc, hijo de Imer, hizo reparaciones frente a su casa. Y tras él hizo reparaciones Semaías, hijo de Secanías, portero de la puerta Oriental.

Después de él Hananías, hijo de Selemías, y Hanún, sexto hijo de Salaf, repararon otra sección. Tras ellos, Mesulam, hijo de Berequías, hizo reparaciones frente a su vivienda1.

Después de él, Malquías, uno de los orfebres, hizo reparacionesa hasta la casa de los sirvientes del templo y de los mercaderes, frente a la puerta de la Inspección y hasta el aposento alto de la esquina.

Los orfebres y los mercaderes hicieron reparaciones entre el aposento alto de la esquina y la puerta de las Ovejasa.

1Oposición de los enemigos

Cuando Sanbalat se enteróa de que estábamos reedificando la muralla, se enfureció y se enojó mucho. Y burlándose de los judíos,

habló en presencia de sus hermanos y de los ricos1 de Samariaa, y dijo: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿La restaurarán para sí mismos? ¿Podrán ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de los escombros polvorientosb, aun las quemadas?».

Tobías el amonita estaba cerca de él, y dijo: «Aun lo que están edificando, si un zorro saltara sobre elloa, derribaría su muralla de piedra».

Oye, oh Dios nuestro, cómo somos despreciadosa. Devuelve su oprobio sobre sus cabezasb y entrégalos por despojo en una tierra de cautividad.

No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de Tia, porque han desmoralizado a los que edifican.

Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.

1Cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod se enteraron que continuaba la reparación de las murallas de Jerusalén, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se enojaron mucho.

Y todos ellos conspiraron juntosa para venir a luchar contra Jerusalén y causar disturbio en ella.

Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos1 montamos guardia contra ellosa de día y de noche.

Pero se decía en Judá:

«Desfallecen las fuerzas de los cargadores,

Y queda mucho escombro;

Nosotros no podemos

Reedificar la muralla».

Y nuestros enemigos…

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Footnotes

  1. 1 Éufrates.
  2. 1 a la casa.
  3. 1 siervo.
  4. 1La versión siriaca dice: Y los hombres.
  5. 2 Éufrates.
  6. 1O celda.
  7. 1O del ejército.
  8. 1 y a causa de ellos.

Cross references

  1. aNeh. 1:1
  2. bEsd. 7:1
  3. cNeh. 1:11
  4. aPrv. 15:13
  5. aDan. 2:4
  6. b2 Rey. 25:8–10; 2 Crón. 36:19; Neh. 1:3; Jer. 52:12–14
  7. aNeh. 1:4
  8. aNeh. 13:6
  9. aEsd. 7:21; 8:36
  10. aEcl. 2:5, 6
  11. bNeh. 7:2
  12. cEsd. 7:6; Neh. 2:18
  13. aNeh. 2:7
  14. bEsd. 8:22
  15. aNeh. 2:19; 4:1
  16. aEsd. 8:32
  17. aNeh. 3:13
  18. bNeh. 1:3; 2:3, 17
  19. aNeh. 3:15; 12:37
  20. b2 Rey. 20:20
  21. aJuan 18:1
  22. aNeh. 1:3
  23. a2 Sam. 2:7
  24. aNeh. 6:6
  25. bNeh. 4:1
  26. cNeh. 6:6
  27. aEsd. 4:3; Neh. 2:4
  28. bHech. 8:21
  29. aNeh. 3:20; 13:28
  30. bNeh. 3:32; 12:39; Juan 5:2
  31. cNeh. 6:1; 7:1
  32. dNeh. 12:39
  33. eJer. 31:38; Zac. 14:10
  34. aNeh. 7:36
  35. aNeh. 12:39
  36. aNeh. 12:39
  37. aNeh. 2:7
  38. aNeh. 3:31, 32
  39. bNeh. 12:38
  40. aNeh. 3:12, 17
  41. aNeh. 12:38
  42. aNeh. 3:9
  43. aNeh. 2:13
  44. bNeh. 2:13; 12:31
  45. aJer. 6:1
  46. bNeh. 2:13; 12:31
  47. aNeh. 2:14; 12:37
  48. b2 Rey. 25:4
  49. cNeh. 12:37
  50. aNeh. 3:9, 12, 17
  51. b2 Rey. 20:20; Isa. 7:3
  52. aNeh. 3:15
  53. b2 Crón. 26:9
  54. aNeh. 3:1
  55. aNeh. 12:28
  56. aNeh. 3:19
  57. aJer. 32:2
  58. aNeh. 7:46
  59. bNeh. 11:21
  60. cNeh. 8:1
  61. aNeh. 3:5
  62. a2 Rey. 11:16; 2 Crón. 23:15; Jer. 31:40
  63. aNeh. 3:8, 32
  64. aNeh. 3:1; 12:39; Juan 5:2
  65. 1En el texto 3:33.
  66. aNeh. 2:10
  67. aEsd. 4:9, 10
  68. bNeh. 4:10
  69. aLam. 5:18
  70. aSal. 123:3, 4
  71. bSal. 79:12
  72. aSal. 69:27, 28; Jer. 18:23
  73. 1En el texto 4:1.
  74. aSal. 83:3
  75. aNeh. 4:11