Lucas 24:26–53
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»¿No era necesario que el Cristo1 padeciera todas estas cosas y entrara en Su gloriaa?».
Comenzando por1 Moisésa y continuando con1 todos los profetasb, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.
Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejosa.
Y ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos.
Al sentarse1 a la mesa con ellos, Jesús tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dioa.
Entonces les fueron abiertos los ojos y lo reconocierona; pero Él desapareció de la presencia de ellos.
Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría1 las Escriturasa?»
Levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once apóstolesa y a los que estaban con ellosb,
que decían: «Es verdad que el Señor ha resucitadoa y se ha aparecido a Simónb»
Y ellos contaban sus experiencias1 en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pana.
Jesús se aparece a los discípulos
Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellosa, y les dijo: «Paz a ustedes».
Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritua.
Y Él les dijo: «¿Por qué están turbados, y por qué surgen dudas en sus corazones?
»Miren Mis manos y Mis piesa, que Yo mismo soy; tóquenme y veanb, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que Yo tengo».
Cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies.
Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegríaa y porque estaban asombrados, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comerb?».
Ellos le presentaron parte de un pescado asado1,
y Él lo tomó en las manos y comió delante de ellosa.
La gran comisión
Después Jesús les dijo: «Esto es lo que Yo les decía1a cuando todavía estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la ley de Moisésb, en los profetasb y en los Salmosc».
Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escriturasa,
y les dijo: «Así está escrito, que el Cristo1 padeceráa y resucitará de entre los muertos al tercer díab;
y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón1 de los pecadosa a todas las nacionesb, comenzando desde Jerusalén.
»Ustedes son testigos de estas cosasa.
»Por tanto, Yo enviaré sobre ustedes la promesa de Mi Padrea; pero ustedes, permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo altob».
Jesús se despide de sus discípulos
Entonces Jesús los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betaniaa, y alzando Sus manos, los bendijo.
Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.
Ellos, después de adorar a Jesús, regresaron a Jerusalén con gran gozo,
y estaban siempre en el templo alabando1 a Dios.
Footnotes
Cross references
- aLuc. 24:7, 44 y ; Heb. 2:10; 1Ped. 1:11
- aGn. 3:15; 12:3; Núm. 21:9 (Juan 3:14); Dt. 18:15 (Juan 1:45); Juan 5:46
- b2Sam. 7:12–16; Isa. 7:14 (Mat. 1:23); 9:1, 2 (Mat. 4:15, 16); 42:1 (Mat. 12:18 y ); 53:4 (Mat. 8:17; Luc. 22:37); Dan. 7:13 (Mat. 24:30); Miq. 5:2 (Mat. 2:6); Zac. 9:9 (Mat. 21:5); Hech. 13:27
- aMar. 6:48
- aMat. 14:19
- aLuc. 24:16
- aLuc. 24:45
- aMar. 16:13
- bHech. 1:14
- aLuc. 24:6
- b1Cor. 15:5
- aLuc. 24:30, 31
- aMar. 16:14
- aMat. 14:26; Mar. 6:49
- aJuan 20:20, 27
- bJuan 20:27; 1Jn. 1:1
- aLuc. 24:11
- bJuan 21:5
- aHech. 10:41
- aLuc. 9:22, 44, 45; 18:31–34; 22:37
- bLuc. 24:27
- cSal. 2:7 y (Hech. 13:33); Sal. 16:10 (Hech. 2:27); Sal. 22:1–18 (Mat. 27:34–46); Sal. 69:1–21 (Juan 19:28 y ); Sal. 72; 110:1 (Mat. 22:43, 44); Sal. 118:22, 23 (Mat. 21:42)
- aLuc. 24:32; Hech. 16:14; 1Jn. 5:20
- aLuc. 24:26, 44
- bLuc. 24:7
- aHech. 5:31; 10:43; 13:38; 26:18
- bMat. 28:19
- aHech. 1:8, 22; 2:32; 3:15; 4:33; 5:32; 10:39, 41; 13:31; 1Ped. 5:1
- aJuan 14:26
- bHech. 1:4
- aMat. 21:17; Hech. 1:12
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