Juan 19–20
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Entonces, Pilato tomó a Jesús y lo azotó1a.
aY los soldados tejieron una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza y lo vistieron con un manto de púrpura;
y acercándose a Jesús, le decían: «¡Salve, Rey de los judíosa!». Y le daban bofetadasb.
Pilato salió1 otra veza, y les dijo*: «Miren, lo traigo fuera, para que sepan que no encuentro ningún delito en Élb»
Y cuando Jesús salió fuera, llevaba la corona de espinas y el manto de púrpuraa. Y Pilato les dijo*: «¡Aquí está el Hombre!»
Cuando lo vieron los principales sacerdotes y los guardiasa, gritaron: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!». Pilato les dijo*: «Ustedes, pues, lo toman y lo crucifican, porque yo no encuentro ningún delito en Élb»
Los judíos le respondieron: «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley Él debe morir, porque pretendió ser1 el Hijo de Diosa»
Entonces Pilato, cuando oyó estas palabras1, se atemorizó aún más.
Entró de nuevo al Pretorio1a y dijo* a Jesús: «¿De dónde eres Tú?». Pero Jesús no le dio respuestab.
Pilato entonces le dijo*: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte, y que tengo autoridad para crucificarte?»
Jesús respondió: «Ninguna autoridad tendrías sobre Mí1 si no se te hubiera dado de arribaa; por eso el que me entregó a tib tiene mayor pecado».
Como resultado de esto, Pilato procuraba soltar a Jesús, pero los judíos gritaron: «Si suelta a Este, usted no es amigo de César; todo el que se hace rey se opone a1 Césara»
Entonces Pilato, cuando oyó estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunala, en un lugar llamado el Empedrado, y en hebreo1b Gabata.
Y era el día de la preparación para la Pascuaa; eran como las seis de la mañana1b. Y Pilato dijo* a los judíos: «Aquí está su Reyc»
«¡Fuera! ¡Fueraa! ¡Crucifícalo!», gritaron ellos. «¿He de crucificar a su Rey?», les dijo* Pilato. Los principales sacerdotes respondieron: «No tenemos más rey que César»
Así que entonces Pilato lo entregó a ellos para que fuera crucificadoa.
aCrucifixión y muerte de Jesús
Tomaron, pues, a Jesús, y Él salió cargando Su cruz1b al sitio llamado el Lugar de la Calaverac, que en hebreo2d se dice Gólgota,
donde lo crucificaron, y con Éla a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.
Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: «JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOSa»
Entonces muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo1a, en latín y en griego.
Por eso los principales sacerdotes de los judíos decían a Pilato: «No escribas, “el Rey de los judíos”; sino que Él dijo: “Yo soy Rey de los judíosa”».
Pilato respondió: «Lo que he escrito, he escritoa»
Entonces los soldadosa, cuando crucificaron a Jesús, tomaron Sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldadob. Y tomaron también la túnica1; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza2.
Por tanto, se dijeron unos a otros: «No la rompamosa; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será»; para que se cumpliera la Escriturab: «Repartieron entre sí Mis vestidos, y sobre Mi ropa echaron suertes1c».
Por eso los soldados hicieron esto. Y junto a la cruz de Jesús estaban Su madrea, y la hermana de Su madre, María, la mujer de Cleofasb, y María Magdalenac.
Y1 cuando Jesús vio a Su madre, y al discípulo a quien Él amabaa que estaba allí cerca, dijo* a Su madre: «¡Mujerb, ahí está tu hijo!».
Después dijo* al discípulo: «¡Ahí está tu madre!». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casaa.
Después de esto, sabiendoa Jesús que todo ya se había consumado, para que se cumpliera la Escriturab, dijo*: «Tengo sedc».
Había allí una vasija llena de vinagre. aColocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: «¡Consumado es!1a». E inclinando la cabeza, entregó el espíritub.
Los judíos entonces, como era el día de preparacióna para la Pascua, a fin de que los cuerpos no se quedaran en la cruzb el día de reposo, porque ese día de reposo era muy solemne1c, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y se los llevaran.
Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro que había sido crucificado con Jesúsa.
Cuando llegaron a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas;
pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y aguaa.
Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdaderoa; y él sabe que dice la verdad, para que ustedes también crean.
Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escrituraa: «No será quebrado1 hueso Suyob».
Y también otra Escritura dice: «Mirarán a Aquel que traspasarona».
Sepultura de Jesús
aDespués de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíosb, pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesúsc. Y Pilato concedió el permiso. Entonces José vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.
Y Nicodemoa, el que antes había venido a Jesús de noche, vino también, trayendo una mezcla1 de mirra y áloeb como de treinta y tres kilosc.
Entonces tomaron el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en telas de linoa con las especias aromáticas, como es costumbre sepultarb entre los judíos.
En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevoa, en el cual todavía no habían sepultado a nadieb.
Por tanto, por causa del día de la preparacióna de los judíos, como el sepulcro estaba cercab, pusieron allí a Jesús.
La resurrección
aEl primer día de la semana María Magdalenab fue* temprano al sepulcro, cuando todavía estaba* oscuro, y vio* que la piedra ya había sido quitada del sepulcroc.
Entonces corrió* y fue* adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo a quien Jesús amabaa, y les dijo*: «Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puestob»
Salieron, pues, Pedro y el otro discípulo, y fueron hacia el sepulcroa.
Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro;
e inclinándose para mirar adentroa, vio* las envolturas de linob puestas allí, pero no entró.
Entonces llegó* también Simón Pedro tras él, entró al sepulcro, y vio* las envolturas de lino puestas allí,
y el sudarioa que había estado sobre la cabeza de Jesús1, no puesto con las envolturas de linob, sino enrollado en un lugar aparte.
También entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcroa, y vio y creyó.
Porque todavía no habían entendido la Escrituraa de que Jesús debía resucitar de entre los muertosb.
Los discípulos entonces se fueron de nuevo a sus casas1a.
Aparición de Jesús a María Magdalena
Pero Maríaa estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcrob;
y vio* dos ángeles vestidos de blancoa, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.
«Mujer, ¿por qué llorasa?», le preguntaron*. «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puestob», les contestó* ella.
Al decir esto, se volvió y vio* a Jesúsa que estaba allí, pero no sabía que era Jesúsb.
«Mujer, ¿por qué llorasa?», le dijo* Jesús. «¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo*: «Señor, si usted lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo me lo llevaré».
«¡María!», le dijo* Jesús. Ella, volviéndose, le dijo* en hebreo1a: «¡Raboníb!» (que quiere decir Maestro).
Jesús le dijo*: «Suéltame1 porque todavía no he subido al Padre; pero ve a Mis hermanosa, y diles: “Subo a Mi Padre y Padre de ustedes, a Mi Dios y Dios de ustedesb”».
María Magdalenaa fue* y anunció a los discípulosb: «¡He visto al Señor!», y que Él le había dicho estas cosas.
Aparición a los discípulos
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíosa, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo*: «Paz a ustedesb».
Y diciendo esto, les mostró las manos y el costadoa. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señorb.
Jesús les dijo otra vez: «Paz a ustedesa; como el Padre me ha enviado, así también Yo los envíob».
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo*: «Reciban el Espíritu Santo.
»A quienes perdonen los pecados, estos les son1 perdonados; a quienes retengan los pecados, estos les son1 retenidosa».
Incredulidad de Tomás
Tomás, uno de los docea, llamado el Dídimo1b, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
Entonces los otros discípulos le decían: «¡Hemos visto al Señor!». Pero él les dijo: «Si no veo en Sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en Su costadoa, no creeréb»
Ocho días después, Sus discípulos estaban otra vez dentro1, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino* y se puso en medio de ellos, y dijo: «Paz a ustedesa».
Luego dijo* a Tomás: «Acerca aquí tu dedo, y mira Mis manos; extiende aquí tu mano y métela en Mi costado; y no seas incréduloa, sino creyente».
«¡Señor mío y Dios mío!», le dijo Tomás.
Jesús le dijo*: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyerona».
El propósito de este evangelio según Juan
Y1 muchas otras señales2a hizo también Jesúsb en presencia de Sus discípulos, que no están escritas en este libro;
pero estas se han escrito para que ustedes creana que Jesús es el Cristo1, el Hijo de Diosb; y para que al creer, tengan vidac en Su nombre.
Footnotes
- 1O mandó azotar.
- 1 salió afuera.
- 1 se hizo.
- 1 esta palabra.
- 1I.e. residencia oficial del gobernador.
- 1 contra mí.
- 1O habla contra el.
- 1I.e. arameo judaico.
- 1I.e. hora romana.
- 1 cargando la cruz por sí mismo.
- 2I.e. arameo judaico.
- 1I.e. arameo judaico.
- 1I.e. ropa interior.
- 2O tejida desde arriba a través de toda la pieza.
- 1 una suerte.
- 1 Entonces.
- 1O ¡Cumplido está!
- 1 porque el día de ese día de reposo era grande.
- 1O machacado, o molido.
- 1Dos antiguos dicen: un paquete.
- 1 de Él.
- 1 a los suyos.
- 1I.e. arameo judaico.
- 1 No me agarres.
- 1 han sido.
- 1I.e. el Gemelo.
- 1I.e. en la casa.
- 1 Por tanto.
- 2O milagros.
- 1I.e. el Mesías.
Cross references
- aMat. 27:26
- aLuc. 19:2, 3: Mat. 27:27–30; Mar. 15:16–19
- aMat. 27:29; Mar. 15:18
- bJuan 18:22
- aJuan 18:33
- bLuc. 23:4; Juan 18:38; 19:6
- aJuan 19:2
- aMat. 26:58; Juan 18:3
- bLuc. 23:4; Juan 18:38; 19:4
- aLev. 24:16; Mat. 26:63–66; Juan 5:18; 10:33
- aJuan 18:33
- bMat. 26:63; 27:12, 14; Juan 18:34–37
- aRom. 13:1
- bJuan 18:13, 14, 28 y ; Hech. 3:13
- aLuc. 23:2; Juan 18:33 y
- aMat. 27:19
- bJuan 5:2; 19:17, 20
- aMat. 27:62; Juan 19:31, 42
- bMat. 27:45; Mar. 15:25
- cJuan 19:19, 21
- aLuc. 23:18
- aMat. 27:26; Mar. 15:15; Luc. 23:25
- aJuan 19:17–24: Mat 27:33–44; Mar 15:22–32; Luc 23:33–43
- bMat. 27:32; Mar. 15:21; Luc. 14:27; 23:26
- cLuc. 23:33
- dJuan 19:13
- aLuc. 23:32
- aMat. 27:37; Mar. 15:26; Luc. 23:38; Juan 19:14, 21
- aJuan 19:13
- aJuan 19:14, 19
- aGn. 43:14; Est. 4:16
- aMat. 27:35; Mar. 15:24; Luc. 23:34
- bHech. 12:4
- aEx. 28:32
- bJuan 19:28, 36, 37
- cSal. 22:18; Mat. 27:35; Mar. 15:24; Luc. 23:34
- aMat. 12:46
- bLuc. 24:18
- cMat. 27:55, 56; Mar. 15:40, 41; Luc. 8:2; 23:49; Juan 20:1, 18
- aJuan 13:23
- bJuan 2:4
- aLuc. 18:28; Juan 1:11; 16:32; Hech. 21:6
- aJuan 13:1; 17:4
- bJuan 19:24, 36, 37
- cSal. 69:21
- aJuan 19:29, 30: Mat. 27:48, 50; Mar. 15:36, 37; Luc. 23:36
- aJuan 17:4
- bMat. 27:50; Mar. 15:37; Luc. 23:46
- aJuan 19:14, 42
- bDt. 21:23; Jos. 8:29; 10:26, 27
- cEx. 12:16
- aJuan 19:18
- a1Jn. 5:6, 8
- aJuan 15:27; 21:24
- aJuan 19:24, 28
- bEx. 12:46; Núm. 9:12; Sal. 34:20
- aZac. 12:10; Apoc. 1:7
- aJuan 19:38–42: Mat. 27:57–61; Mar. 15:42–47; Luc. 23:50–56
- bJuan 7:13
- cMar. 15:43
- aJuan 3:1
- bSal. 45:8; Prv. 7:17; Cant. 4:14; Mat. 2:11; Mar. 16:1
- cJuan 12:3
- aLuc. 24:12; Juan 20:5, 7
- bMat. 26:12; Mar. 14:8; Juan 11:44
- aMat. 27:60
- bLuc. 23:53
- aJuan 19:14, 31
- bJuan 19:20, 41
- aMat. 28:1–8; Mar. 16:1–8; Luc. 24:1–10
- bJuan 19:25; 20:18
- cMat. 27:60, 66; 28:2; Mar. 15:46; 16:3, 4; Luc. 24:2; Juan 11:38
- aJuan 13:23
- bJuan 20:13
- aLuc. 24:12; Juan 20:3–10
- aJuan 20:11
- bJuan 19:40
- aJuan 11:44
- bJuan 19:40
- aJuan 20:4
- aMat. 22:29; Juan 2:22
- bLuc. 24:26 y , 46
- aLuc. 24:12
- aMar. 16:1
- bJuan 20:5
- aMat. 28:2, 3; Mar. 16:5; Luc. 24:4
- aJuan 20:15
- bJuan 20:2
- aMat. 28:9; Mar. 16:9
- bJuan 21:4
- aJuan 20:13
- aJuan 5:2
- bMat. 23:7; Mar. 10:51
- aMat. 28:10
- bMar. 12:26; 16:19; Juan 7:33
- aJuan 20:1
- bMar. 16:10; Luc. 24:10, 23
- aJuan 7:13
- bLuc. 24:36; Juan 14:27; 20:21, 26
- aLuc. 24:39, 40; Juan 19:34
- bJuan 16:20, 22
- aLuc. 24:36; Juan 14:27; 20:19, 26
- bJuan 17:18
- aMat. 16:19; 18:18
- aJuan 6:67
- bJuan 11:16
- aJuan 20:20
- bMar. 16:11
- aLuc. 24:36; Juan 14:27; 20:19, 21
- aLuc. 24:40; Juan 20:25
- a1Ped. 1:8
- aJuan 21:25
- bJuan 2:11
- aJuan 19:35
- bMat. 4:3
- cJuan 3:15
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