Santiago 2–3
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- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 2
El pecado de la parcialidad
Hermanos míosa, no tengáis vuestra feb en nuestro glorioso Señor Jesucristoc con una actitud de favoritismod.
2Porque si en vuestra congregación1 entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa2a, y también entra un pobre con ropa sucia3b,
3y dais atención especial1 al que lleva la ropa lujosaa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado;
4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos1a?
5Hermanos míos amadosa, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobresb de este1 mundo para ser ricos en fec y herederos del reinod que Él prometióe a los que le aman?
6Pero vosotros habéis menospreciado1 al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente2 os arrastran a los tribunalesa?
7¿No blasfeman ellosa el buen nombre por el cual habéis sido llamados1?
8Si en verdad cumplís la ley real1a conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismob, bien hacéis.
9Pero si mostráis favoritismoa, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores.
10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropiezaa en un punto, se ha hecho culpable de todosb.
11Pues el que dijo: No cometas1 adulterioa, también dijo: No mates2b. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
12Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertada.
13Porque el juicio será sin misericordiaa para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre1 el juicio.
La fe y las obras
14¿De qué sirve1a, hermanos míosb, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa2 fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa1a y carecen del sustento diario,
16y uno de vosotros les dice: Id en paza, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve1?
17Así también la fea por sí misma, si no tiene obras, está muerta.
18Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obrasa. Muéstrame tu fe sin las obrasb, y yo te mostraré mi fec por mis obrasd.
19Tú crees que Dios es uno1a. Haces bienb; también los demonios creenc, y tiemblan.
20Pero, ¿estás dispuesto a admitir1, oh hombre vano2a, que la fe sin obras es estéril3b?
21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padrea cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar?
22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obrasa, y como resultado de las obras1b, la fe fue perfeccionada;
23y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por1 justiciaa, y fue llamado amigo de Diosb.
24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe.
25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahaba también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro caminob?
26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muertaa.
Capitulo 3
El poder de la lengua
Hermanos míosa, no os hagáis maestros muchos de vosotrosb, sabiendo que recibiremos un juicio más severo1.
2Porque todos tropezamos1 de muchas manerasa. Si alguno no tropieza en lo que dice2b, es un hombre perfectoc, capaz también de refrenar todo el cuerpod.
3Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballosa para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo.
4Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad1 del piloto quiere.
5Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosasa. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuegob!
6Y la lengua es un fuegoa, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpob, es encendida por el infierno1c e inflama el curso2 de nuestra vida3.
7Porque todo género1 de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género1 humano,
8pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortala.
9Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padrea, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Diosb;
10de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga?
12¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunasa, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.
Sabiduría de lo alto
13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestrea por su buena conductab sus obras en mansedumbre de sabiduría.
14Pero si tenéis celos amargos y ambición personal1a en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdadb.
15Esta sabiduría no es la que viene de lo altoa, sino que es terrenalb, natural1c, diabólica2d.
16Porque donde hay celosa y ambición personal1, allí hay confusión y toda cosa mala.
17Pero la sabiduría de lo altoa es primeramente purab, después pacíficac, amabled, condescendiente1, llena de misericordiae y de buenos frutos, sin vacilaciónf, sin hipocresíag.
18Y la semilla cuyo fruto es la justicia1a se siembra en paz por2 aquellos que hacen la paz.
Notas al pie
- 1O, sinagoga
- 2O, brillante
- 3O, andrajosa, o, raída
- 1, miráis
- 1O, móviles
- 1, al
- 1O, afrentado
- 2, ellos
- 1, que ha sido invocado sobre vosotros
- 1O, de nuestro Rey
- 1O, No cometerás
- 2O, No asesinarás
- 1, se gloría contra
- 1O, aprovecha
- 2, la
- 1, están desnudos
- 1O, aprovecha
- 1O, que hay un Dios
- 1, ¿quieres saber
- 2O, necio, o, insensato
- 3Algunos antiguos dicen: muerta
- 1O, por las obras
- 1O, como
- 1O, mayor condenación
- 1U, ofendemos
- 2, palabra
- 1, el impulso
- 1Gr., guéenna
- 2, la rueda
- 3O, existencia, u, origen
- 1, naturaleza
- 1O, rivalidad
- 1O, no espiritual
- 2O, endemoniada
- 1O, rivalidad
- 1O, razonable
- 1, Y el fruto de la justicia
- 2O, para
Referencias cruzadas
- aSant. 1:16
- bHeb. 12:2
- cHech. 7:2; 1 Cor. 2:8
- dHech. 10:34; Sant. 2:9
- aLuc. 23:11; Sant. 2:3
- bZac. 3:3, 4
- aLuc. 23:11
- aLuc. 18:6; Juan 7:24
- aSant. 1:16
- bJob 34:19; 1 Cor. 1:27, 28
- cLuc. 12:21; Apoc. 2:9
- dMat. 5:3; 25:34
- eSant. 1:12
- aHech. 8:3; 16:19
- aHech. 11:26; 1 Ped. 4:16
- aMat. 7:12
- bLev. 19:18
- aHech. 10:34; Sant. 2:1
- aSant. 3:2; 2 Ped. 1:10; Jud. 24
- bMat. 5:19; Gál. 5:3
- aEx. 20:14; Deut. 5:18
- bEx. 20:13; Deut. 5:17
- aSant. 1:25
- aProv. 21:13; Mat. 5:7; 18:32–35; Luc. 6:37, 38
- aSant. 1:22 y sig.
- bSant. 1:16
- aMat. 25:35, 36; Luc. 3:11
- aJuan 3:17, 18
- aGál. 5:6; Sant. 2:20, 26
- aRom. 9:19
- bRom. 3:28; 4:6; Heb. 11:33
- cSant. 3:13
- dMat. 7:16, 17; Gál. 5:6
- aDeut. 6:4; Mar. 12:29
- bSant. 2:8
- cMat. 8:29; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; Hech. 19:15
- aRom. 9:20; 1 Cor. 15:36
- bGál. 5:6; Sant. 2:17, 26
- aGén. 22:9, 10, 12, 16–18
- aJuan 6:29; Heb. 11:17
- b1 Tes. 1:3
- aGén. 15:6; Rom. 4:3
- b2 Crón. 20:7; Isa. 41:8
- aHeb. 11:31
- bJos. 2:4, 6, 15
- aGál. 5:6; Sant. 2:17, 20
- aSant. 1:16; 3:10
- bMat. 23:8; Rom. 2:20, 21; 1 Tim. 1:7
- aSant. 2:10
- bMat. 12:34–37; Sant. 3:2–12
- cSant. 1:4
- dSant. 1:26
- aSal. 32:9
- aSal. 12:2, 3; 73:8, 9
- bProv. 26:20, 21
- aSal. 120:2, 3; Prov. 16:27
- bMat. 12:36, 37; 15:11, 18, 19
- cMat. 5:22
- aSal. 140:3; Ecl. 10:11; Rom. 3:13
- aSant. 1:27
- bGén. 1:26; 1 Cor. 11:7
- aMat. 7:16
- aSant. 2:18
- b1 Ped. 2:12
- aRom. 2:8; 2 Cor. 12:20; Sant. 3:16
- b1 Tim. 2:4; Sant. 1:18; 5:19
- aSant. 1:17
- b1 Cor. 2:6; 3:19
- c2 Cor. 1:12; Jud. 19
- d2 Tes. 2:9, 10; 1 Tim. 4:1; Apoc. 2:24
- aRom. 2:8; 2 Cor. 12:20; Sant. 3:14
- aSant. 1:17
- b2 Cor. 7:11; Sant. 4:8
- cMat. 5:9; Heb. 12:11
- dTito 3:2
- eLuc. 6:36; Sant. 2:13
- fSant. 2:4
- gRom. 12:9; 2 Cor. 6:6
- aProv. 11:18; Isa. 32:17; Os. 10:12; Amós 6:12; Gál. 6:8; Fil. 1:11
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